Todo empezó hace más de un año, cuando instagram reinaba y todos interactuábamos. Comenzamos a seguirnos y resultó que nuestras cuentas eran obscenamente similares. Fueron alrededor de cinco ocasiones en las que, al abrir la aplicación para realizar una publiación, ella había puesto exactamente la misma cosa que iba yo a poner, y no sólo eso, sino que habían transcurrido tan solo unos cuantos segundos. ¿Por qué dos desconocidos pensaban en la misma cosa al mismo tiempo? Nunca lo sabré, y tampoco busco respuestas. Lo que sí busco es conocerla, pero, así como dice en mi blog, eso ocurrirá al azar, un día en el que nos encontremos en el mismo lugar a la misma hora haciendo la misma cosa. Y será entonces cuando su mirada azul se cruce con mi mirada verde.