La bitácora, ese aparato cercano al timón en el que se suspende la brújula, es indispensable al navegante. Para el ARQUITECTO, a su modo también viajero, le es igualmente indispensable como cuaderno de notas que consigna el acontecer de una obra. Esa bitácora ofrezco y, en ella, los apuntes de viaje por la construcción de mí misma. Tengo ante mis ojos una niña pequeña exaltada hasta la fascinación por un juego de geometría. Sabe que escuadra y compás esconden un secreto que le está vedado y presiente en la prohibición la razón de más que la empeñara en descubrirla. El Águila la provoca: una niña no puede ser un caballero templario. Si se ha equivocado Dios se despeñará por ello. Fascinación es la de los sólidos geométricos; hexaedros, pirámides, icosaedros, cuyo trazo observa y cuyos dobleces ensaya hata configurar tres dimensiones: pliegues, cortes y repliegues "hábeas"; fragmento de la realidad. Excreencias son los restos del pliego. No hacen cuerpo en estos sólidos de materia finita que conservan solamente lo esencial. Yo podría ser esa niña, puesto que como ella, nací el día de Santa Cristina, 24 de julio de 1957, en EL VALLE DE LOS DESEOS PERDIDOS, y desde entonces, aboco cuanto tengo conmigo hacia la construcción de todo aquello que me haga SER. Rebeca junto al pozo de Marirrós Bonifaz. Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas.