Pisa, Descripc. de Toledo, 1605, lib. I, cap. XXXVI: "Asimismo ordenó en las mismas Cortes el mismo rey don Alonso décimo (de Toledo, 1253) que si de allí adelante, en alguna parte de su reyno huviesse diferencia en el entendimiento de algún vocablo castellano antiguo, que recurriessen con él á esta ciudad, como á metro de la lengua castellana: y que passassen por el entendimiento y declaración que al tal vocablo aquí se le diesse, por tener en ella nuestra lengua más perfección que en otra parte". Cervantes dice esto mismo (Quij., 2, 9), y Mariana (Hist. Esp., 16, 15).

11. Radicales italianos (véase t. I, 69): acuarela neol. (dimin. de aqua), achicoria y chicoria (de *cichŏrĭa, cichōrēum, ϰιχόριον, interviniendo el it. cicorea, cicoria ó el fr. chicorée, rumano cicoare), adagio neol., aduana (del fr. douane, que, como el prov. doana, viene del it. doana, dogana, del árab. dīuān, ad dīuān), agio (de aggio; agiotaje del fr. agiotage, del mismo ital.), alabarda (de alabarda, labarda; del fr. hallebarde, helmbarte, hellebarte; del germ. helm == fût, harte == hacha, alem. Hellebarde), alerta (de all erta esser; de ērctum, erigere), alojar (de alloggiare, loggia, fr. loge; del ant. al louba), almidon (de amido; de amylum, ἄμυλον), amalgamar (de amalgamare, de malagma, μἀλαγμα), amartelar y martelo (de martellare), arcabuz (de archibuso, arcobugio, ó del fr. arquebuse; del hol. haakbus, al. Hakenbüchse; de Haken, haeck, haak == arco, y Büchse, buyse, bus == cañón de arma de fuego; modificado por analogía con arcus), aria neol. (de aria == aire), arlequín (de arlecchino, del guerrero maldito Hennequin ó Hellequin de cara negra, que guía á la noche por el cielo, Mesnie Hallequin de los bajo-normandos), arsenal (de arsenale, arzana; del árab. dārçana), artesano (de artigiano; de ars), avanzar (de avanzare; ab + ante), bagatela (it. bagatella, fr. bagatele), balandra (de balandra ó palandra; del hol. biennenlaender, barco que lleva á tierra; balandrán del fr. balandran, aludiendo á la vela de la balandra, it. palandra(na)), balaustro y balaustre (de balaustro y balaustre; de βαλαύστιον, flor del granado), balcón (de balco, palco; del ant. al. balcho, al. Balken), baluarte (de baluardo; del fr. boulevard, que lo tomó del al. Bollwerk y -ard), baqueta (de bacchetta, dim. de bac; de *bacus, baculus), banca, banco (de banca, banco; del germ. bank), batel (de battello, dim. de batto; del germ., ant. norso batr, al. Boot, bote), batuta (de battuta, battere), baul (de baule; baj. lat. bahudum; del germ. bahuten conservare, servare, medio al. behut, behuot), bayeta (de baietta paño negro, de bayo, badius), beca (de becca, beccare, picotear, despedazar; del celt.-ibero beccus, pico), bedel (de bedello, baj. lat. bidellum; del germ. bidal, ant. al. bital, pital, med. al. bitel; de bitten, tomada la terminación germánica como sufijo diminutivo y por etimología popular reducido á pedellus, cual si viniera de pes, pie, corredor, como quien dice), bellaco (de vigliacco, de vilis), belladona (de bella-donna, por el cosmético purpúreo que de ella se hacía y usaban las damas romanas), bemol (de b mole ó suave, b es el signo del bemol), bergamota (de bergamotta; del turco bergamōdi == reina de las peras), berza (de verza, verzo, vers; de viridiata, viridis), bicoca (bicocca, peña en la cumbre, de pico y coca), birreta, birrete (de birretta; de birrus, πυρρός; de aquí birro == sbirro == cast. esbirro, por el manto encarnado ó birro == birrum), bisel (de bisegolo: bis + acutus), bisoño (mejor del fr. bejaune ó becjaune, pajarillo, pipiolo, luego soldado bisoño), boceto neol. (de bozzetto), bodrio y brodio (de brodo, broda; del ant. al. brōt, guisar), borda y bordo (de bordo ó del fr. bord, del germ.), brida (de brida), brindis (de brindisi; del al. bring dir's, expresión para brindar), broculi (de broccolo; de brassicae-caulis), brújula (de bússola; de buxus), bruno (de bruno, del ant. al. brūn), buco y buque (de buco, buca, ahujero; del germ. būk, al. Bauch, vientre), busto (de busto; de bustum, por el que se ponía sobre la tumba ó urna de cenizas quemadas), cabalgata (de cavalcata, cavallo), cadencia (por analogía con cadenza, cadere), calafatear, calafate (de calafatare; del árab. qalafa), caminata (de camminata, cammino), canalla (de canaglia, canis), canciller (de cancelliere), canela (de cannella, canna), canje, canjear (de cangio, cangiare), capelo (de capello), capitán (de capitano), capitel (de capitello), capricho (de capriccio, capra), caporal (de caporale), carabela (de caravella; carabus, κάραβος), carabina (de carabina, dim. de calabre), carcaj (de carcasso; de carchesium, καρχήσιον), carena (de carena), carnaval (de carnevale), carroza (de carrozza), cartel (de cartello), cartucho (de cartoccio), casaca (de cassaca; del eslavo cosaco, por su traje), casamata (de casamatta), casulla (de casúpola), cédula (de cedola; schedula, σχἠδη), centinela (de sentinella; sente: senda), cimborrio (de ciborio, ciborium, κιβώριον), cofa (de coffa; ϰόφινος), cofrade (de co + frate), comparsa (de comparsa; de compar, compañero), cornisa (de cornice, coronis, ϰορωνίς), coronel (de colonello; de colona, columna), credencia (de credenza), crédito (de credito; credere); crujía, curuxia (Baena, 447) (de corsía, si no derechamente de cruz), crujir (de crosciare; del ant. bajo alem. *kraustyan, *krōstyan, gótico kriustan), cuartet-o, -a (de quartetto, quartetta), cúpula (de cupola; lat. cupa), chichisbeo (de cicisbeo), chusma (de ciurma; celeusma, κέλευσμα), dársena (de darsena; del árab. dār aç-çanāgha == casa de construcción; del arábigo derechamente vino atarazana, y arsenal del francés), dátil (de dattilo, δάϰτυλος), desmantelar (de smantellare), diseño (de disegno), dogal (de doga. δοχή); duela (dovela es su diminutivo), droga (de droga; del hol. droog, al. trocken), dúo (de duo, dos), embajada (de ambasciata) y embajador (de ambasciatore; de ambactus, que dió ambactia, ambasia, ambascia; de ambi- y ag- en forma participial en celta), esbelto (de svelto; ex + vellere), esbirro (vide birreta), esbozo (de sbozzo), escaramuza (de scaramuccia; del germ. skërman, ant. al. skirm, skerm, escudo, al. schirmen, proteger), escarpa (de scarpa, del germ. skarp), escayola (de scagliuola, scaglia; del germ. skalya, al. Schale), esclavo (de schiavo, del med. al. sklave, prisionero de guerra de los eslavos), escolta (de scorta; de cohors), escollo (de scoglio; de scoculus por scopulus), escopeta (de schioppetto, dimin. de schioppo, de *scloppus, golpe, tiro, por stloppus), escorzo (de scorcio; de curtus), escuadra (de squadra; de ex-quadrare), esdrújulo (de sdrucciolo, de sdrucciolare, tropezar), esfumar (de sfumare, fumus), esmaltar (de smalto; del germ. smalt, al. Schmelz), esmeril (de smeriglio, de σμερί por σμύρις), espingarda (de spingarda, del ant. al. springan), espoleta (de spoletta), esquife (de schifo; del ant. al. skif), estafermo (de sta fermo), estafeta (de staffetta, del ant. al. stapho, paso), estoque (de stocco; del ant. al. stoc), estofado, estofa (de stoffa, pedazo), estrambote (de strambotto, especie de estrofa); estropear (de stroppiare; de torpidare), estuco (de stucco, yeso; del ant. al. stucchi, costra), estufa (de stufa; de stuffa), extranjero (de straniero), facha (de faccia), fango (de fango, got. fani), faraute (de farabutto), fellón, felón (de fellone), feudo (de feudo, del germ. fehu, gót. faīhu), fiasco (de fiasco, por frasco), fieltro (de feltro; del germ. filt), filigrana, flauta (de flauto; del ant. franc. flaüte; de flatus), flecha (de freccia; del hol. flits, arco), floresta (de foresta; de foras), florete (de fioretto, de la flor de la punta), folleto (de foglietto; de folium), fracaso (de fracasso; frag + quassare), fragata (de fregata; navis fabricata), francolin (de francolino), fresco (de fresco; del ant. al. frisc), gaceta (de gazzeta, monedilla de cobre), góndola (de gondola, condy == κόνδυ vaso), grotesco (de grottesco, de crupta == κρύπτα), gualdrapa (de gualdrappa), guante (de guanto; del germ. want), intrigar (de intrigare, de intricare), joya (de gioja), lava (de lava), libreto (de libretto), lontananza (de lontano), macarrones (de macherone), malandrín (de malandrino), mariscal (de mariscalco; del germ. marah-skalk, criado de caballos), marrasquino (de marraschino), mastín (de mastino, mansuetinus), mazapán (de mazapane), menestra (de minestra, ministrare), mesana (de mezzana, mezzo, medio), millón (de milione), miniatura (de miniatura, minium), modelo (de modello, dim. de modo), mosaico (de musaico, μουσεῖον), mosquete (de moschetto, musca), mostachos (de mostacchio, μυστάκιον), muceta (de mozzetta, del al. mütze), nácar (de naccaro; del curdo nakera; árab. nakara grabar), nicho (de nicchio), norte (de norte, del gót. naurthr), novel y novela (de novello, novella), orzuelo (de orzöl; de hordeolus), palafrén (de palafreno; del bajo lat. paraveredus, celt., contaminado con freno), palanca (de palanca, φαλάγγη), palco (véase balcón), paquete (de pacchetto, pacco), parapeto (de parapetto), pastorela, pedal (de pedale), pedante (de pedante), pedestal (de piede-stallo), perfil (de profilo y per), peto (de petto), piano, piloto (de piloto), polea (de puleggia; de πολίδιον), póliza, popa (de poppa), porcelana (de porcellana, porcella, porcus), preboste (de prevosto, praepositus), proa (de proa), quilla (de chiglia; del germ. kiel), rada (de rada, med. ingl. rade), rancho (de rancio?), revellín (de revellino), rifa (de riffa; del germ. riffen), rimbombo (de ronda), saltimbanqui, sémola, sofión (de soffione), solfa, sonata, soprano, sotana, sotavento, superchería, tarantela, tarántula, tenor, terceto, tertulia (de trastullo, pasatiempo), tinelo, tómbola, tonel; (del ant. al. y galo tunna); tráfico, trinca, trinchar, trinchera, trinquete, tromba, trompa, ultraje (de oltraggiare), viola, violín y violón, vitualla (de vettovaglia).

12. Año 1517. Pocos meses antes de morir el cardenal Francisco Ximénez de Cisneros (1436-1517), estaba acabada, en 1517, la Políglota Complutense, cuyo texto griego del Nuevo Testamento había sido impreso en 1514; salió á luz la Políglota el año 1522, y la fecha del Breve apostólico de León X autorizándola es de 1520. Lleva el texto hebreo, el griego de los Setenta, el Targum, de Onkelos (Pentateuco), ambos con traducciones latinas interlineales, y la Vulgata latina. El Antiguo Testamento está en los cuatro primeros tomos; el Nuevo, en el quinto, con el texto griego y la Vulgata; el sexto es de gramáticas y vocabularios (hebreo, caldeo, griego). Diez años duraron los trabajos preparatorios. El hebreo y el caldeo corrió á cargo de los tres judíos conversos Alfonso de Alcalá, Alfonso de Zamora y Pablo Coronel; del griego cuidaron Lebrija, Demetrio Ducas, Hernán Núñez de Toledo (1475?-1553), Juan de Vergara (1491-1557), y en parte Nebrija, que tuvo mucha mano en la corrección de la Vulgata. Véase M. Pelayo, Heterod., II, pág. 46.—Martín de Arlés y Andosilla, canónigo de Aivar, en Navarra, publicó De Superstitionibus contra maleficia et sortilegia, París, 1517; Venecia, 1584.—Historia del Cavallero Arderique, 1517.—Compendio de la salud humana, Sevilla, 1517: reimpresión de la de Burgos, 1495: Espejo de cirugía y medicina.—Jaime Conill, valenciano, publicó Speculum conscientiae, Valencia, 1517.—Alonso de Córdoba, sevillano, publicó Tabulae Astronomicae, Venecia, 1517. Almanach perpetuum Abrahami Zacuthi.Fray Pedro de Covarrubias († 1530), dominico burgalés, publicó Memorial de pecados y avisos de la vida, Burgos, 1517; Sevilla, 1521; Medina, 1545. Remedio de jugadores, Burgos, 1519; Venecia, 1526 (en lat.); Salamanca, 1543. Sermones, 2 vols., en latín, París, 1520. Aparejo de bien morir, Toledo, 1526.—Lorenzo Galíndez de Carvajal, de Plasencia, consejero de los Reyes Católicos, catedrático de Salamanca, publicó Addiciones á los Varones Ilustres de Fernán Pérez de Guzmán, con la Historia de Juan II, que revisó y publicó, Logroño, 1517. Los Ms., en Nic. Antonio. Consúltese Floranes, Vida y obras de don Lorenzo Gal. de Carvajal, en Doc. inéd. para la Hist. de España.—Hernando Alfonso de Herrera, talaverano y primer catedrático de Retórica en Alcalá, nombrado por Cisneros, publicó la Disputación de ocho levadas contra Aristótil y sus secuaces, Salamanca, 1517 (en castellano y latín). Fué el primer antiaristotélico español, escribió un comentario á las Elegancias, de Lorenzo Valla, y dejó discípulos: Expositio Laurentii vallensis de Elegantia linguae latinae, Alcalá, 1527.—Silvestre Velasco publicó Libro de Fisiognomia, 1517.

13. Año 1518. Cristóbal de Castillejo (1490?-1550) nació en Ciudad Rodrigo, entró de paje al servicio del infante don Fernando, hermano de Carlos V, acompañando á entrambos en sus viajes á Córdoba (1508) y á Extremadura (1516). Recibió órdenes sagradas y viajó como secretario con don Fernando (1525), cuando fué nombrado Rey de Bohemia (1526), Rey de romanos (1531) y Rey de Hungría (1540). Asistió con él á la dieta de Augsburgo y después anduvo en otras partes por Austria y Bohemia. En 1532 fué declarada noble su familia, y en 1536, nombrado él mismo para un beneficio en Ardegge, diócesis de Passau, que renunció en 1539, acaso por tener que pasar aquel mismo año á Venecia con el embajador Mendoza. Fué siempre delicado de complexión y pobre los últimos años de su vida, que acabó en Viena el 12 de junio de 1550, según reza la inscripción de su sepulcro en aquella ciudad. Como da á entender él mismo, recorrió la Francia y la Esclavonia, la Polonia y los Países Bajos, la Hungría y la Italia, la Alemania y la Inglaterra. Y no en vano, pues nunca se aprecian mejor las cosas de la patria como cuando se halla uno ausente de ella, y mientras Boscán y Garcilaso, Mendoza y Luis de Haro andaban hechos unos italianizantes enteros y verdaderos, como leemos en un su soneto, burlándose de novedades, se afianzaba él cada día más en los metros y maneras castizas, que tan al justo le venían á su ingenio regocijado y festivo, chistoso y socarrón de viejo castellano. Su musa fué la popular, lozana y fácil, levantada por las delicadas maneras de fino cortesano, sazonada con picante agudeza y hasta con licenciosa mordacidad. Los historiadores literarios, demasiadamente pagados de lo clásico, hanle tachado hasta de grosero y no han sabido apreciar su rica y pizmienta vena castiza. Canciones aldeaniegas de bodas y jolgorios, refranes populares y sabrosos decires, zumbas y risadas de sano humor, todo sacado del pueblo castellano, como del pueblo griego sacaba sus loquescas alegrías Anacreonte. Son las verdaderas anacreónticas españolas, tan sinceras y vivaces como muertas y mentirosas fueron las de los imitadores de aquel poeta. Por eso nadie le gana al cantar sus amores con Anna von Schaumburg, entre veras y burlas, con alegría mezclada de gravedad. Glosó á Jorge Manrique y el romance de La bella malmaridada; remedó otros como Tiempo es ya, Castillejo, con el mismo triste y melancólico plañido que lamentó Por la dolencia va el viejo. El Diálogo que habla de las condiciones de las mujeres, donde describe con satírico fuego el que oculto ardía en los pechos de algunas monjas enclaustradas, no podía salir con su nombre, así como ni el Sermón de Amores. Ambos fueron perseguidos y condenados al fuego. En sencillez, gracejo y hermosura puede parearse el Diálogo con los más elegantes de la antigüedad y del Renacimiento. Era más de alabar su afición á lo castizo y rancio, cuanto no puede desconocerse su erudición y conocimiento del latín. Tres traducciones hizo de Ovidio; en la poesía Vuestros lindos ojos, Ana, hay algunas estrofas remedadas de Catulo (carm. 51), y no menos en Dame, amor, besos sin cuento (carm. 5); imitó el epigrama de Navagero De cupidine et Hylla en las coplas Al amor preso, y se acuerda del Petrarca en la Torre del viento. Desde el año 1518, por lo menos, que compuso En una partida de la corte para Madrid en metro castellano, hasta los cuarenta de su edad, cuando Boscán y Garcilaso trajeron los nuevos metros de Italia, se había ejercitado siempre en la vieja poesía nacional; tenía cincuenta y más de edad al imprimirse las obras de aquellos ingenios italianizantes: nada tiene de extraño siguiese aferrado á lo castizo. Sobre todo, que su estro poético le llamaba á lo verdaderamente sincero y nacional, y le despegaba de cuanto fuese imitación y cosa extraña: fué el Anacreonte y el Catulo español. Aun bien que Castillejo, hallándose lejos de España, no pudo ser adalid formidable de los muchos que acaso hubieran acudido á su bandera contra la innovación; además que más que polémica dogmática, la que entabló contra ella fué polémica festiva, conforme á su genio y humor, siguiéndola en el mismo tono Gregorio Silvestre, el otro campeón de lo castizo. "Aquel verdadero poeta—dice Fitzmaurice-Kelly—impenitente conservador, representa con brillo una escuela poética que posee el sabor del terruño hispano, escuela que tres siglos de modas predominantes no han podido destruir". No hay confesión más clara del sólido valor que encierra lo castizo y nacional. Sobre ello pueden pasar modas que lo oscurezcan algún tiempo; pero siempre vuelve á lucir y su vivir es eterno. Sus obras se coleccionaron en 1573, aunque fueron saliendo antes sueltas.

En 1542 se publicó Sermón de amores, del maestro Buentalante, llamado Fray Nidel, de la Orden del Cristel, obra procaz, de la cual se cita otra edición, sin año ni lugar, con título de Sermón de amores, nuevamente trovado, por el menor de Aunes, á los galanes y damas de la corte: está en coplas de pie quebrado y versos pareados.

14. Diálogo que habla de las condiciones de las mugeres..., Venecia, 1544; Toledo, 1546. Otra edición, Va nuevamente corregida de algunas cosas mal sonantes, que en otras impressiones solían andar, con prólogo de Blasco de Garay, su corrector, 1546; Medina, 1548; Alcalá, 1615. Diálogo entre la verdad y la lisonja... Con otro tratado de la vida de la Corte. Por Cristóbal Castillejo, Alcalá, 1614. Historia de los dos leales amadores Píramo y Tisbe..., Alcalá, 1615. Las obras de Christóbal de Castillejo, corregidas y emendadas, por mandado del Consejo de la Santa y General Inquisición, Madrid, 1573. "Sumario ó división desta obra: En el primer libro las obras amatorias, cartas, villancicos, motes y letras; y al fin el capítulo al Amor, de sus defectos y pasiones. En el segundo libro las obras de conversación y pasatiempo, y al fin el Diálogo de Aletio y Fileno y el de la Pluma" (es el de las condiciones de las mujeres). En el tercer libro las obras morales, en que están el Diálogo de la vida de corte y el de la Adulación y Verdad; y al fin, las obras de devoción". Ediciones de Las obras..., Madrid, 1573, 1577; Amberes, 1598; Madrid, 1600. Libro de diversas trovas (Ms. de mediados del siglo xvi, Gallardo). Compuso en su mocedad varias comedias que han desaparecido, hasta la Farsa de la Costanza, ms. de El Escorial, que se le perdió á Gallardo, y los literatos han siempre deplorado. "Docto y sabio" le llamó Cervantes (Galatea, l. VI).

Cristóbal de Castillejo, Obras, Madrid, 1792, 2 vols.; Bibl. de Aut. Esp., t. XXXII. Consúltense: F. Wolf, Cristóbal de Castillejo's Lobspruch der Stadt Wien, en Sitzungsberichte der K. Academie der Wissenschaften, Wien, 1849, t. II, págs. 292-310; Ueber C. de C.'s Todesjahr, en Sitzungsberichte der K. Academie Wissenschaften, Wien, 1861, t. XXXVII, págs. 100-102; B. Sanviseuti, Un giudizio nuovo su C. de C. ne' soci rapporti coll' italianismo spagnuolo, en Atti della Reale Academie delle Scienzie di Torino (1905), t. XI, págs. 94-101; C. L. Nicolay, The Life and Works of Cristóbal de Castillejo, Philadelphia, 1910; Juan Menéndez Pidal, Datos para la biografía de Cristóbal de Castillejo (en el Boletín de la Real Academia Española, año II, t. II).

15. Año 1518. El M. Hernán Pérez de Oliva (1494?-1533), hijo de Hernán Pérez de Oliva, autor de La Imagen del Mundo, libro inédito, nació en Córdoba, estudió Artes en Salamanca y Alcalá, y desde 1512 con Juan Martín Silíceo dos años en París, á quien alabó en un diálogo, impreso con la Arithmetica de su maestro, en 1518: Dialogus in laudem Arithmeticae Hispana seu Castellana lingua, quae parum aut nihil a sermone Latino dissentit, París (véase año 1514). Siguió estudiando tres años Filosofía y Letras humanas en Roma, y otra vez en París, donde enseñó tres años Las Éticas de Aristóteles. León X le había dado los beneficios de su difunto tío, y Adriano IV le señaló una pensión de cien ducados; pero fallecido este Pontífice y vuelto á España (1524), obtuvo por oposición la cátedra de Teología moral en la Universidad de Salamanca, de la cual después fué Rector (1529). Nombróle Carlos V maestro del príncipe don Felipe, pero murió á poco, de edad de treinta y nueve años. Escribió además en elegante prosa La Venganza de Agamenon, tragedia... cuyo argumento es de Sófocles, Burgos, 1528, 1531; Sevilla, 1541; Madrid, 1914, por Ochoa. El Diálogo de la Dignidad del hombre, compuesto para probar cómo el castellano puede expresar tan elegantemente como el latín los conceptos más graves, publicólo, con una continuación, Cervantes de Salazar en 1546; tradújolo al italiano Alonso de Ulloa y lo publicó en Venecia, 1563. Compuso además: De las Potencias del alma y buen uso de ellas. Muestra de la Lengua Castellana en el nacimiento de Hércules ó Comedia de Amphitryon, tomado el argumento de la Latina de Plauto. Hécuba triste, de Eurípides. Razonamiento que hizo en el ayuntamiento de la Ciudad de Córdova sobre la navegación del Río Guadalquivir. Razonamiento que hizo en Salamanca el día de la lición de oposición de la cátedra de Philosophía moral. Títulos ó inscripciones en latín para las aulas de la Universidad Salmanticense. Enigmas en verso de arte mayor (octavas). Lamentación al saqueo de Roma, año 1527, en coplas de pie quebrado. Todas estas obras fueron juntamente publicadas por Ambrosio de Morales, su sobrino, en Córdoba, 1586: Las obras con otras cosas, Córdoba (comenzóse á escribir en Salamanca). Dejó sin acabar un Discurso en latín sobre la piedra imán, donde trató de "cómo se pudiesen hablar dos absentes", que no es más que el telégrafo moderno.

16. Hernán Pérez de Oliva, Obras, Madrid, 1787, 2 vols. Diálogo de la dignidad del hombre, Bibl. de Aut. Esp., t. LXV. Consúltese: M. Menéndez y Pelayo, Páginas de un libro inédito, en La Ilustración Española y Americana (1875), t. XIX, págs. 154-155 y 174-175; sobre todo en el Razonamiento que hizo (Pérez de Oliva) en Salamanca el día de la lición de oposición de la cátedra de Philosophía moral, donde nos da noticias de su vida.

17. Año 1518. Mateo Adriano publicó Introductiones in linguam Hebraicam, 1518.—Fray Alberto de Aguayo, de la Orden de Predicadores, publicó el Libro de Boecio Severino, intitulado De la Consolación de la Filosofía, agora nuevamente traducido de latín en castellano por estilo nunca visto en España, Sevilla, 1518; ibid., 1521.—Gonzalo Arredondo y Alvarado († 1518), benedictino en Arlanza y su abad, burgalés, de cerca de Belorado, escribió la Crónica Arlantina de los famosos y grandes hechos de los bienaventurados cavalleros sanctos conde Fernán Gonçález y Cid Ruy Díez... (Ms. Escorial, con permiso para la impresión de 1522). El Castillo inexpugnable y defensorio de la fe, Burgos, 1528, póstumo. Historia del Monasterio de Arlanza (ms.). Arlantina, poema en redondillas (ms. Acad. Historia).—Ordenanzas reales de Castilla. Burgos, 1518; Toledo, 1549; Salamanca, 1560; Alcalá, 1565.—Don Francisco de Castilla, palentino, gobernador en 1518 de Baza, Guadix, Almería, etc., publicó, en natural y elegante estilo, la Teórica de virtudes en coplas de arte humilde con comento... Práctica de las virtudes de los buenos reyes de España en coplas de arte mayor. Murcia, 1518; Zaragoza, 1552; Alcalá, 1554, 1564. De los tratados de filosofía moral en coplas, de don Francisco de Castilla, los siguientes: El Proemio de su Teórica de virtudes. Los Proverbios. Inquisición de la felicidad en metáfora. La satírica lamentación de humanidad. Otras cosas de devoción trovadas y algunas en latín, Sevilla, 1546: es la misma obra anterior, Zaragoza, 1552; Alcalá, 1554, 1564; Zaragoza, 1570.—Juan Dolz, de Castellar (Teruel), catedrático en París, publicó Cunabula omnium fere scientiarum et precipue physicalium difficultatum in proportionibus proportionalibus, Montalbán de Francia, 1518.—Pedro Cándido Dezimbre publicó, traducido, Quinto Curcio. Historia de Alexandro magno, Sevilla, 1518.—El licenciado Alonso Espina publicó Tratado contra toda pestilencia y ayre corrupto, Valladolid, 1518.—Jerónimo López publicó Libro primero del esforçado Cavallero don Clarián de Landanis, Toledo, 1518; Sevilla, 1527; Medina, 1542. Libro II de la Historia de don Clarián de Landanis, traducido en castellano por Albaro físico, Sevilla, 1550; Toledo, 1522. Libro III de la Historia de..., Toledo, 1524. La quarta parte de don clarián, en la qual se trata de... Lidaman de Ganayl, Toledo, 1528.

18. Año 1519. El capitán Gonzalo Hernández de Oviedo y Valdés (1478-1557) nació en Madrid, entró desde su niñez al servicio de don Alfonso de Aragón, segundo Duque de Villahermosa, á los trece de su edad, como mozo de Cámara del príncipe don Juan, que tenía los mismos años que él, y á su muerte (1497) partióse á Italia de soldado, siendo luego familiar del rey don Fadrique, secretario en España del Gran Capitán. Fué á América como veedor de las fundiciones del oro (1514), luego regidor y teniente del Darien en Tierra Firme y gobernador electo de la provincia de Cartagena. Nombróle Carlos V cronista de Indias, alcaide de la fortaleza y regidor de Santo Domingo, y vuelto á España, falleció en Valladolid, cumplidos los setenta y nueve años. Ni la confianza de los españoles en el Nuevo Mundo ni la predilección de la Corte fueron bastantes á engendrar en su pecho bastardas ambiciones, contento siempre con la medianía que le había tocado en suerte, trabajando sin cesar por la justicia en aquellas partes. Doce veces cruzó el Océano, yendo á América los años 1514, 1520, 1526, 1532, 1536 y 1549. Las ciudades del Darien, Panamá y Santo Domingo, mirándole como su libertador, acudieron constantemente á su lealtad para que les sacase de los mayores apuros. La Real Chancillería de la Isla Española no se desdeñó de investirle con su representación y poderes, sucediéndole siempre bien y en provecho de sus representados. Y entre tantos y tan espinosos negocios y correrías tantas, tuvo tiempo para escribir todos los acontecimientos de su tiempo, á los cuales había asistido ó conocido á los principales personajes y aun tratádoles con familiaridad y amistad, á Colón, al rey don Fernando, al Gran Capitán, á Las Casas, á los Conquistadores, á Carlos V. Pero su obra de mayor momento fué la que enseñó á España y á Europa entera las maravillas de la naturaleza de América, la historia de la Conquista, los intentos é intereses de los que la llevaron al cabo. No tienen precio sus infinitas noticias sobre las hazañas y sobre las torpezas mismas cometidas por los españoles en América, sobre las costumbres de los indios, naturaleza de plantas, animales y muchedumbre de cosas, que describe como quien las ha visto, en estilo llano y sin pretensiones, con aquella fresca naturalidad del historiador imparcial y grande observador de las cosas, de los hombres y de sus acciones. Es el Plinio americano y el más transparente historiador de aquella época, la más importante de la vida de la nación española, de los Reyes Católicos y del emperador Carlos V, mayormente en lo tocante á las primeras conquistas del Nuevo Mundo. No abarca como filósofo en conjunto los grandes acontecimientos; pero en cambio se detiene en pormenores, que otros menospreciarían, pintándonos con mayor viveza los hechos, los hombres y los objetos, sin faltarle de vez en cuando el calor que le comunica la visión de cosas tan maravillosas, de tan grandiosos acaecimientos y de tan pasmosas empresas.