99. Cultivó mucho el metro italiano é hizo cuatro largas églogas imitando á Sannazaro y Garci Laso; pero sus mejores poesías son de la escuela española de Castillejo y Gregorio Silvestre, imitando á Jorge Manrique, cuya elegía glosó dos ó tres veces. La primera, árida y prosaica, en sus Obras de Amberes, 1554, y en pliego suelto de Valencia, 1576; Sevilla, 1883. La otra, poética y bien sentida, en diez coplas, como nueva lamentación sobre la muerte de doña María, no está en el Cancionero, sino en pliego suelto de la Bibl. Nac. de Lisboa, del cual la transcribe Domingo García Peres en el Catálogo razonado de los autores portugueses que escribieron en castellano, págs. 393-403. Otra, que pudiera ser la primera, se imprimió en Lisboa, 1663. La Diana fué la que le dió más nombre, y tal, que no se leía en la Corte otra cosa, y traspuso la frontera. Hasta hay huellas en Shakespeare, en Sidney, en Sarrasin, en Desportes. Prometió continuarla. Los editores añadieron en las ediciones póstumas la Historia del Abencerraje y la hermosa Xarifa, que se halla en el Inventario, de Antonio de Villegas, cuyo privilegio es del 1551, aunque no se imprimió hasta 1565. Varios autores continuaron después la Diana ó el género pastoril. Según Lope de Vega, la heroína de la Diana fué una señora de Valencia de don Juan, cerca de León; según Faria é Sousa, se llamaba Ana, y conservábase todavía hermosa cuando, en 1603, la vió Felipe III.

100. Feliciano de Silva fué de los primeros, si no el primero, que introdujo en España el falseado género pastoril (escena 33). Sannazaro lo había introducido en Italia, copiando y remedando, en latín, los bucólicos griegos y latinos. Juan del Enzina tradujo á Virgilio; pero él mismo y Gil Vicente se atuvieron al género pastoril popular y realista, que de mucho tiempo antes había brillado en el pueblo gallego, de donde pasó al rey don Diniz y á los poetas cortesanos portugueses, y luego, á veces, á los cortesanos de Castilla, y que con mayor empuje realista y originalidad castellana lució en manos del Arcipreste de Hita, y luego, más acortesanado, en las del Marqués de Santillana. Ambos géneros pastoriles, el puramente español y el clásico greco-latino, vivieron en España; pero el extraño acabó presto y el nacional siguió cultivándose por Lope, Tirso y demás dramáticos del siglo xvii. Cotejada la novela pastoril con la caballeresca, ambas son fantásticas ó idealistas y amatorias, como no españolas de origen; pero mientras el caballero andante, para alcanzar el objeto de su amor, emprende hazañas descomunales y arrostra pavorosos peligros, el pastor enamorado tañe su rabel y su zampoña y tararea lindos versos. Bien se ve que los libros de caballerías eran bastante apropiados para los españoles de entonces, ganosos de aventuras y emprendedores de hazañas; pero cuando el esfuerzo fué decayendo y ganando tierra la vida retirada de la corte, los poetas, que antes meneaban á la par pluma y espada, sólo quisieron el campo para sentarse orillas del arroyo, á la sombra de algún alcornoque, donde tañer y cantar. Obra de puros poetas cortesanos, que no gozando de la naturaleza, se la fantasean, viviendo en ella tan sólo en sueños, ya que de hecho moran en los palacios. En la novela caballeresca domina la acción; en la pastoril, la charla y la cantilena. Está bien escrita la pastoril, como obra de artistas que es; mal y y toscamente la caballeresca, por ser obra para el vulgo, hecha por gente vulgar, que se meten á escritores. Pero por más que quieran pintar tales artistas cortesanos la viva naturaleza, como no la tocan ni sienten, sino que se la figuran desde su casa, resulta una naturaleza, que no impresiona, de pintados bastidores. Así Virgilio es menos naturalista que Teócrito, por ser puro imitador, aunque gustase y sintiese tan delicadamente la vida campestre; ¡cuánto menos habían de serlo cortesanos imitadores de Sannazaro (Venecia, 1502), imitador de Virgilio, que lo fué de Teócrito, y que no llevaban otra vida que la urbana! Es un mosaico erudito de la antigüedad la Arcadia, de Sannazaro, y nuestras novelas pastoriles son mosaicos hechos con piedrezuelas del mosaico de Sannazaro. El que la introdujo en España fué Jorge de Montemayor (1559). Si en lugar de traerla de Italia, hubiera continuado la poesía pastoril española de Enzina y Gil Vicente, hubiéramos tenido una novela pastoril nacional, popular, realista, pareja del teatro de estos autores y de Lope de Rueda. El mal uso del Renacimiento por parte de Montemayor tuvo la culpa; siguieron su carril todos los demás, sin apartarse un punto. Como la novela no había todavía nacido, en lugar de hechos reales y de luchas del alma, la pastoril se reducía á determinadas escenas entre pastores y al discretear más ó menos ingenioso y afectado de poetas que de pastores se vestían. Hasta las ideas morales y religiosas son medio paganas y la fatalidad es la que obra, ni más ni menos que entre los antiguos. No hay visión de las almas, como no la hay de la naturaleza. Son amores y penas aquéllas, convencionales y postizas.

101. M. Pelayo, Disc. acerca de Cerv. y "El Quijote": "Á la falsa idealización de la vida guerrera se había contrapuesto otra no menos falsa de la vida de los campos, y una y otra se repartieron los dominios de la imaginación, especialmente el de la novela, sin dejar por eso de hacer continuas incursiones en la poesía épica y en el teatro y de modificar profundamente las formas de la poesía lírica. Ninguna razón histórica justificaba la aparición del género bucólico: era un puro dilettantismo estético; pero no por serlo dejó de producir inmortales bellezas en Sannazaro, en Garcilaso, en Spenser, en el Tasso. Poco se adelanta con decir que es inverosímil el paisaje, que son falsos los afectos atribuídos á la gente rústica y falsa de todo punto la pintura de sus costumbres; que la extraña mezcla de mitología clásica y de supersticiones modernas produce un efecto híbrido y discordante. De todo se cuidaron estos poetas menos de la fidelidad de la representación. El pellico del pastor fué para ellos un disfraz, y lo que hay de vivo y eterno en estas obras del Renacimiento es la gentil adaptación de la forma antigua á un modo de sentir juvenil y sincero, á una pasión enteramente moderna, sean cuales fueren los velos arcaicos con que se disfraza. La égloga y el idilio, el drama pastoral á la manera del Aminta y del Pastor Fido, la novela que tiene por teatro las selvas y bosques de Arcadia, pueden empalagar á nuestro gusto desdeñoso y ávido de realidad humana, aunque sea vulgar; pero es cierto que embelesaron á generaciones cultísimas, que sentían profundamente el arte, y envolvieron los espíritus en una atmósfera serena y luminosa, mientras el estrépito de las armas resonaba por toda Europa. Los más grandes poetas, Shakespeare, Milton, Lope, Cervantes, pagaron tributo á la pastoral en una forma ó en otra. Tipo de este género de novelas fué la Arcadia, del napolitano Sannazaro; elegante humanista, poeta ingenioso, artífice de estilo más paciente que inspirado. Su obra, que es una especie de centón de lo más selecto de los bucólicos griegos y latinos, apareció á tiempo, y tuvo un éxito que muchas obras de genio hubieran podido envidiar. Hasta el título de la obra, tomado de aquella montuosa región del Peloponeso, afamada entre los antiguos por la vida patriarcal de sus moradores y la pericia que se les atribuía en el canto pastoril, sirvió para designar una clase entera de libros, y hubo otras Arcadias tan famosas como la de Sir Felipe Sidney y la de Lope de Vega, sin contar con la Fingida Arcadia que dramatizó Tirso. Todas las novelas pastoriles escritas en Europa desde el Renacimiento de las letras hasta las postrimerías del bucolismo, con Florián y Gessner, reproducen el tipo de la novela de Sannazaro, ó, más bien, de las novelas españolas compuestas á su semejanza y que en buena parte le modifican, haciéndole más novelesco. Pero en todas estas novelas, cuál más cuál menos, hay, no sólo reminiscencias, sino imitaciones deliberadas de los versos y de las prosas de la Arcadia, que, á veces, como en El Siglo de Oro y en La Constante Amarilis, llegan hasta el plagio. Aun en la Galatea, que parece de las más originales, proceden de Sannazaro la primera canción de Elicio ("Oh, alma venturosa"), que es la de Ergasto sobre el sepulcro de Androgeo, y una parte del bello episodio de los funerales del pastor Meliso, con la descripción del valle de los cipreses. Si la prosa de Cervantes parece allí más redundante y latinizada que de costumbre, débese á la presencia del modelo italiano. Lo que Sannazaro había hecho con todos sus predecesores lo hicieron con él sus alumnos poéticos, saqueándole sin escrúpulo. El género era artificial y vivía de estos hurtos honestos, no sólo disculpados, sino autorizados por todas las Poéticas de aquel tiempo". —M. Pelayo, Oríg. novel., t. I, pág. cdlxv: "Todo es ingenioso, sutil, discreto en aquellas páginas, que ostentan á veces un artificio muy refinado; pero no hay sombra de melancolía ni asomo de ternura... En la falta de sentimiento Montemayor está á la altura de Sannazaro, aunque la disimula mejor con el arte de galantería, en que era consumado maestro. Y esto explica en parte su éxito: reflejaba el mejor tono de la sociedad de su tiempo; era la novela elegante por excelencia, el manual de la conversación culta y atildada entre damas y galanes del fin del siglo xvi, que encontraban ya anticuados y brutales los libros de caballerías y se parecían por la metafísica amorosa y por los ingeniosos conceptos de los petrarquistas. Montemayor los transportó de la poesía lírica á la novela y realizó con arte y fortuna lo que prematuramente habían intentado los autores de narraciones sentimentales, es decir, la creación de un tipo de novela cuya única inspiración fuese el amor ó lo que por tal se tenía entre los cortesanos... Para la naturaleza no tiene ojos: su novela es mucho menos campestre que la de Sannazaro... Todas estas figuras se mueven, no sólo en un paisaje ideal, sino en una época indecisa y fantástica: son á un tiempo cristianos é idólatras... Esta mezcla de mitología y vida actual, de galantería palaciega y falso bucolismo, es uno de los caracteres más salientes de la novela pastoril". Cervantes le juzgó con demasiada severidad: "Soy de parecer que no se queme, sino que se le quite todo aquello que trata de la sabia Felicia y de la agua encantada y casi todos los versos mayores, y quédesele enhorabuena la prosa y la honra de ser primero en semejantes libros". Cervantes no aplaudía lo maravilloso y poco real, y de los versos alababa los más españoles, que de hecho son los mejores, los cortos, como "heredero de Gil Vicente y de los bucólicos portugueses por su origen; heredero de los salmantinos Juan del Enzina y Cristóbal de Castillejo, por su larga residencia en el reino de León y en la Corte de Castilla, donde todavía tenían muchos partidarios los versos de la manera vieja, las antiguas coplas" (M. Pelayo). "La prosa de Montemayor, añade, es algo lenta, algo muelle; tiene más agrado que nervio; pero es tersa, suave, melódica, expresiva, más musical que pintoresca, sencilla y noble á un tiempo; culta sin afectación, no muy rica de matices y colores, pero libre de vanos oropeles, cortada con bastante habilidad para el diálogo; prosa mucho más novelesca que la prosa poética y archilatinizada de Sannazaro... La Diana ha influido en la literatura moderna (sobre todo en Francia é Inglaterra) más que ninguna otra novela pastoril, más que la misma Arcadia, de Sannazaro, más que Dafnis y Cloe".

Obras de Montemayor: Primera parte de las obras del excellentissimo Poeta y Philosopho mossén Ausias March, sin lugar ni año (Salvá, n. 771); Valencia, 1539; Barcelona, 1543, 1545; Sevilla, 1553; Valladolid, 1555; Barcelona, 1560; Zaragoza, 1562; Madrid, 1579 (con tres cánticas más); Madrid, 1582. Exposición moral sobre el salmo LXXXVI, Alcalá, 1548. Obras, Amberes, 1554; con título de Segundo Cancionero, 2 vols., Amberes, 1558; omitido el tomo de versos devotos por haberse prohibido en 1559, salió sólo el Cancionero de versos profanos, Zaragoza, 1562; Alcalá, 1563; Salamanca, 1571; Alcalá, 1572; Salamanca, 1572; Coimbra, 1579; Salamanca, 1579, "de nuevo emendado y corregido"; Madrid, 1588. La Diana se publicó en Valencia, sin fecha, probablemente entre 1558 y 1559 (Revue Hisp., 1895, página 304); otra edición de Milán, sin fecha; Zaragoza, 1560; Valladolid, 1561; Barcelona, 1561; Cuenca, 1561. "Fueron impresos los siete libros de la Diana, con el Triunfo de Amor, de Petrarca (traducido por Álvaro Gómez de Ciudad Real), y los Amores de Alcida y Silvano (en octavas)", Amberes, 1561; Valladolid, 1562 (con el Triunpho de Amor, de Petrarca, traducido por Álvar Gómez de Ciudad Real), y la Historia de Alcida y Siluano. Con los amores de Abindarraz y otras cosas; Colonia, 1565 (con la Historia de Píramo y Tisbe, etc.); Venecia, 1574 (añadidas 65 octavas ajenas al Canto de Orpheo); Alcalá, 1564; Venecia, 1568; Zaragoza, 1570, con los verdaderos amores del Abencerraje y la hermosa Xarifa. La historia de Alcida y Silvano. La infeliz historia de Píramo y Tisbe. Van también Las Damas Aragonesas, Catalanas, Valencianas y Castellanas, que hasta aquí no avían sido impressas (ejemplar único, en la Bibl. Nac.); Amberes, 1575; Pamplona, 1578; Amberes, 1580; Pamplona, 1582; Venecia, 1585; Madrid, 1586, 1591, 1595, 1599, 1602; Valencia, 1602; París, 1603, 1611 y 1612 (con trad. franc.); Barcelona, 1614; Milán, 1616; Madrid, 1622; Lisboa, 1624; Madrid, 1795; Barcelona, 1886. Texto inglés, de Barnaby, Londres, 1563; de Bartolomew Yong, Londres, 1598.

Jorge de Montemayor, Los siete libros de la Diana, ed. M. Menéndez y Pelayo, Nueva Bibl. de Aut. Españ., t. VII. Consúltense: G. Schönherr, Jorge de Montemayor, sein Leben und sein Schäferroman, Halle, 1886. D. García Peres, Catálogo razonado biográfico y bibliográfico de los autores portugueses que escribieron en castellano, Madrid, 1890. J. Fitzmaurice-Kelly, en Revue Hispanique (1895), t. II, págs. 304-311. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la Novela, en Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, págs. cdxlviii-cdlxxviii. D. Guimaraes, Bernardim Ribeiro, Lisboa, 1908. J. Marsan, La pastorale dramatique en France, etc., París, 1905, págs. 107-130, 265-287. H. A. Rennert, The Spanish Pastoral Romances, 2.ª ed., Philadelphia, 1912, páginas 19-58.

102. Año 1539. Don Fernando Colón (1488-1539), hijo de Cristóbal Colón, murió en 1539. Escribió Historia del Almirante D. Christóbal Colón, 1571; en ital., por Alfonso Ulloa, Venecia, 1571, 1614; Madrid, 1892, 2 vols., Vict. Suárez. Parecer sobre la pertenencia de los Molucos, 1524. Parecer de astrónomos y pilotos españoles en la junta de Badajoz sobre la demarcación y propiedad de las islas del Maluco, 1524. Apuntamientos sobre (ídem), 1529. En el Registrum de su famosa biblioteca (Biblioteca Colombina) y en el Abecedarium de la misma (recientemente editado en facsímile por Huntington) hay un tesoro de libros, entre ellos las piezas dramáticas siguientes, hoy desconocidas, sin año de impresión: Deleitosa balanza, farsa. Diálogo binario de dos pastores y dos frailes. Égloga de 6 personas. Égloga de una pastora y un santero, con otros. Égloga en coplas. Égloga pastoril sobre las cosas de Valencia. Farsa para misa nueva, en coplas. Farsa Zapato. Felisea. Égloga de Flamiano. Florimela, farsa en coplas. Comedia del mal prático. Farsa de Navidad y los Inocentes. Comedia de la Noche de Natividad. Comedia Pupilaria, en coplas. Égloga en coplas de Torino con otros cuatro. Farsa Triunfal, en coplas. Christophori de Avendaño: Auto de Amores, en coplas. Alphonsi de Barrio: Farsa en coplas. Ferdinandi de Bracamonte: Farsa luterana, en coplas. Gundisalvi Carvajal: Farsa del Nacimiento. Bartolomei del Castillo: Comedia del Nacimiento, en coplas, y Comedia llamada Graciana, en coplas. Ferdinandi de Córdoba: Farsa pastoril, en coplas. Didacus Duran: Farsa duna pastora y un hermitaño, en coplas. Francisci Fleire: Farsa philosopal, en español. Christophori Gil: Comedia Rosenda, en coplas. Petri Gómez de Cisneros: Farsa sobre la Resurrección en coplas. Jacobi de Guadalupe: Égloga. Jacobi de Herrera: Farsa del Nacimiento. Martín de Herrera: Historia de la conquista de Orán y Jerusalem, en coplas castellanas... Égloga de unos pastores con unos villancicos. Georgii de Heruaz: Farsa in 7 personas, en coplas. Manuel Núñez: Comedia del vino, en coplas. Lope Ortiz de Stúñiga: Farsa en coplas sobre la comedia de Calixto y Melibea, y unas coplas sobre la toma de Fuenterrabía y poesías (Gallardo, Registr. Colón), Antonii Pacheco: Farsa Pronostica, en coplas. Jacobi Ruiz: Farsa en coplas. Antonii Ruys de Santillana: Tragicomedia de los amores de Quirol, y Consuelo contra la adversidad. Salazar de Breño: Égloga al Duque de Medinaceli. Jo. Uzeda: Comedia Grayandora. Ferdinandi Vázquez: Farsa del Nacimiento, en coplas. (¿Será el jurisconsulto, de quien hablamos en 1559?) Ventura de Vergara: Farsa con diez personas, Medina. Véase Harrise, D. Fern. Colón, historiador de su padre, Sevilla, 1871 (Biblióf. Andal.).

103. Año 1530. Alonso (López) de Corella, natural de aquella población navarra, profesor de Medicina en Alcalá y después morador de Tarazona, donde murió, dió á la imprenta Secretos de philosophia y medicina, probablemente en Valladolid, 1539, obra sacada de El Sumario de la medicina del doctor Villalobos (1498). Comprendía 750 preguntas en octosílabos pareados; pero siete años después redujo la obra á Trezientas preguntas de cosas naturales. En diferentes materias. Con sus respuestas y alegaciones, Valladolid, 1546. Mas tardó tanto la impresión, que la mandó retirar el autor, aunque salió de copia que le hizo el impresor llena de erratas, por lo cual el autor desconoce esta edición en el prólogo de la tercera, que es Secretos de Philosophía y Astrología y Medicina y de las quatro mathemáticas Sciencias: Collegidos de muchos y diversos auctores: y diuididos en cinco quinquagenas de Preguntas, Zaragoza, 1547. Enchiridion medicinae, Zaragoza, 1549; Valencia, 1581. De vini commoditatibus, Zaragoza, 1550. De arte curativa libri IV, Estella, 1555. Annotationes in omnia Galeni opera, Zaragoza, 1562, 1565; Valencia, 1582; Madrid, 1582. Naturae quaerimonia, Zaragoza, 1565. De natura venae, Zaragoza, 1573. De morbo pustulato, sive, vulgo tabardillo, Zaragoza, 1574; Valencia, 1581. De febre maligna et placitis Galeni, Zaragoza, 1575. Catalogus auctorum qui Galeno contradixerunt, Valencia, 1589. En las Annotationes dice que había escrito De tuenda valetudine. Véase Juan M. Sánchez, Bibliogr. Aragonesa del siglo xvi, t. I, pág. 337.

Alonso García Matamoros nació en Villarrasa, en el condado de Niebla, fué catedrático de Letras humanas en la escuela de Alcalá, en Valencia y Játiba; canónigo en Sevilla, célebre latino y erudito. In Aelii A. Nebrissensis Grammaticae IV librum scholia, Valencia, 1539: acaso es el Methodus Constructionis, Alcalá, 1553. De ratione dicendi, Alcalá, 1548, 1561. De adserenda Hispanorum eruditione sive De Viris Hispaniae doctis, Alcalá, 1553, y en Hispania Illustrata, Francfort: "himno triunfal del Renacimiento español", como llama á este elegante panegírico M. Pelayo. Verdadero ciceroniano en estilo y lenguaje. Oratio in Doctoratu Theologiae Didaci Sobaños, Alcalá, 1558. De tribus dicendi generibus sive de recta informandi styli ratione, ibid., 1569. Opera Omnia, Madrid, 1769.

Nicolás Monardes (1512-1588) nació en Sevilla, estudió en Alcalá, donde se graduó de bachiller en Medicina en 1533, y ejerció esta facultad en su ciudad natal desde 1534, donde se licenció y doctoró (1547); juntó un museo de objetos naturales, de América sobre todo (1554). Casado con doña Catalina de Morales, tuvo seis hijos, enviudó y se hizo clérigo presbítero. De secanda vena in pleuritide inter graecos et arabes concordia, Sevilla, 1539; Amberes, 1564. La Medicina hispalense, de Juan de Aviñón, Sevilla, 1545; 1885, en Biblióf. Andaluces. De rosa et partibus eius, Amberes, 1551, 1564, 1565, 1568. Dos libros, el uno que se trata de todas las cosas que se traen de nuestras Indias occidentales, que sirven al uso de la medicina, y el otro que trata de la piedra bezaar y de la yerba escurçonera, Sevilla, 1565, 1569. Libro que trata de dos medicinas excelentísimas contra todo veneno, que son la piedra bezaar y la yerba escuerzonera, Sevilla, 1569, 1574, 1580. Diálogo del hierro y de sus grandezas y cómo es más excelente metal de todos y la cosa más necesaria para servicio del hombre y de las grandes virtudes medicinales que tiene, Sevilla, 1571, 1580 (latín), 1616 (ital.). Segunda parte del libro de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, que sirven al uso de medicina, Sevilla, 1571. Libro que trata de la nieve y de sus propiedades, Sevilla, 1571, 1580, 1616 (en lat. é ital.). Primera y segunda y tercera partes de la Historia Medicinal de las cosas... Tratado de la Piedra Bezaar y de la yerba Escuerçonera. Diálogo de las grandezas del Hierro y de sus virtudes Medicinales. Tratado de la nieve y del bever frío..., Sevilla, 1574, 1580. Tratado del efecto de varias yerbas, Sevilla, 1571. De varios secretos y experiencias de medicina, Leyden, 1605 (traducido al latín por Clusio). Consúltense: Joaquín Olmedilla, Estudio histórico de la vida y escritos del sabio médico esp. del siglo xvi Nicolás Monardes, Madrid,. 1897; Rodríguez Marín, Barahona, pág. 158.

104. Año 1539. Arte breve y muy provechoso de cuenta Castellana y Arismética, Toledo, 1539.—Consuelo de la vejez, diálogo, Salamanca, 1539, anónimo.—Gaspar Miguel de la Cueva, natural de Daroca, capellán de Carlos V, publicó la Historia del misterio divino del Sanctissimo Sacramento del altar que está en los corporales de Daroca que acontesció en la conquista que el christianissimo Rey de Aragón Don Jayme el primero hizo á los moros del reyno de Valencia, etcétera, Alcalá, 1539, 1553; Zaragoza, 1582, 1585, 1590. Doctrina christiana, Zaragoza, 1554.—Directorio para las horas canónicas, Zaragoza, 1539.—Ruy Díaz de Isla publicó Tratado contra el mal serpentino que vulgarmente en España es llamado bubas..., Valladolid, 1539; Sevilla, 1542.—Jorge Gómez de Toledo publicó De ratione minuendi sanguinem in morbo laterali, Toledo, 1539.—Manual para la eterna salvación, Zaragoza, 1539.—Diego Ortega, burgalés, publicó Comentarios para despartimiento del ánimo en Dios, Burgos, 1539.—Don Baltasar de Romaní, valenciano, publicó Ausias Marc, en Catalán, con traducción en Castellano, Valencia, 1539. Las obras del famoso philosopho y poeta Mossen Osias Marco..., Valencia, 1539. En las siguientes ediciones sólo se puso la traducción, no el texto: Sevilla, 1553; Valladolid, 1555; Barcelona, 1560; Zaragoza, 1562 (dos ed.); Madrid, 1579, con la traducción de Montemayor. (Véanse Notas al Canto del Turia, en Gil Polo, 1778).—Fray Felipe de Sosa, franciscano cordobés, publicó De Mysteriis Angelorum, Salamanca, 1539. Parte segunda de las Chronicas de los frayles menores, de fray Marcos de Lisboa, Alcalá, 1566, traducción. De la excellencia del Smo. Evangelio, Sevilla, 1569.—Doña María Téllez, franciscana en Tordesillas, tradujo del Cartujano Pasión de N. S. Jesu Christo, Valladolid, 1539.—Tragicomedia alegórica d' El Paraíso y d' El Infierno, Burgos, 1539, refundición amplificada, más viva y satírica y mejor versificada, de la trilogía de las tres Barcas de Gil Vicente (1517-1519). Han creído algunos ser obra del mismo poeta portugués; pero la perfección métrica castellana persuade á M. Pelayo lo contrario. Reimprimióse en Madrid, 1913 (Biblióf. Madril.), y hay ejemplares de 1539 en la Biblioteca Real de Munich y en la Nac. de Madrid (R. 9.419).—Vergel de virginidad con el edificio spiritual de la caridad y los misterios de la virgen sin par. Y otro tratado de los misterios de los Ángeles; Con trece servicios que hace el Ángel Custodio. Compuesto por un Religioso de los Menores de la provincia de Santiago, anónimo. Burgos, 1539.—De Juan Luis Vives se tradujeron los Comentarios para despertamiento del ánimo en Dios y preparación del ánimo para orar. Y un Comentario y Glosa sobre la oración del Pater Noster y oraciones y contemplaciones quotidianas, Burgos, 1539.—En 1539, probablemente, se imprimió el primer libro en América, la Breve y compendiosa Doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana, de Juan de Zumárraga, primer obispo de Méjico. El primer poema escrito allí fué la Conquista de la Nueva Castilla, obra anónima y sin valor, publicada en 1848. La Araucana, de Ercilla. fué la primera obra literaria que en América se compuso (1555-1562), aunque el Manual de Adultos, del cual quedan dos hojas con dísticos latinos del burgalés Cristóbal de Cabrera, sea el primer vagido de la poesía clásica en América. Se han catalogado 116 libros del siglo xvi salidos de aquellas prensas, y hubo muchos más, que se han perdido. Bibliografía mexicana del siglo xvi, por Joaquín García Icazbalceta, México, 1886.

105. Año 1540. Don Hernando de Acuña (1520?-1580), vallisoletano, cuarto hijo de don Pedro el Cabezudo, caballero "de mucha autoridad y méritos" (Garibay), y de doña Leonor de Zúñiga, ambos linajudos; asentó de soldado en el ejército del Emperador (1536) en la guerra del Piamonte, en las banderas del Marqués del Vasto, donde era capitán su hermano mayor don Pedro de Acuña y á quien sustituyó cuando en Moncaller cayó herido don Pedro. Orillas del Tesino permaneció largo tiempo, ya acariciado por las Musas y por Cupido, y allí, de veinte de edad, exhaló con nombre de Silvano tiernas quejas por su Silvia; luego se consoló con otros amores, los de Galatea, llamándose él Damon. Cayó prisionero, aunque se portó como bueno, en la rota de Ceresola (1544), y llevado á Francia, dejólo en libertad Francisco I; preso en Narbona por el capitán de aquella frontera, hubo de rescatarse, ayudándole el del Vasto, quien le dió el gobierno de Querasco, hasta 1546 que fué llamado del Emperador á la acción de Ingoldstadt contra el de Hesse y el Duque de Sajonia, siguiéndole en toda la guerra de Alemania, y en 1547 le encomendó Carlos V la custodia del Duque de Sajonia, yendo con el Emperador cuatro años y mereciendo toda su confianza. Entonces le ordenó versificase El Caballero determinado, de Oliver de la Marcha, que el mismo Emperador había traducido de alguna manera en prosa. Hízolo en 379 quintillas dobles (1551), omitiendo y añadiendo pasajes y en versos muy buenos, imprimiéndose en Amberes, 1553; Salamanca, 1560; Barcelona, 1565; Salamanca, 1573, y Madrid, 1590. Tuvo siete ediciones en cincuenta años, según Ticknor. Fué Acuña con el Emperador contra Enrique II de Francia (1552), dándole la tenencia de Alcántara. En 1553 le encargó fuese á la ciudad de África, donde los soldados se habían amotinado, y servido el Emperador (Mármol Carvajal, Descripc. de África, apénds. XII y XIII), hallóse en San Quintín (1557) y sirvió á don Felipe II como á su padre. Casóse en 1560 con doña Juana de Zúñiga, su prima carnal, y no se sabe más de él hasta que hacia 1569 le hallamos en Granada litigando sobre el condado de Buendía, y allí murió, probablemente en 1580, siendo enterrado en el convento de la Santísima Trinidad Calzada de Valladolid. En 1591 la viuda publicó sus obras poéticas, Varias Poesías, Madrid. Acuña fué de los poetas italianizantes, imitador de Garcilaso. Burlóse de Jerónimo de Urrea por su traducción El caballero determinado, que también, como él, había hecho el poeta aragonés (1555). Compuso la Contienda de Ayax Telamonio y de Ulises sobre las armas de Achiles, en verso suelto, y tradujo en tres cantos y seis estrofas un trozo del Orlando innamorato, de Boyardo. Es elegante versificador, quedando bastante atrás de Garcilaso. Famoso es aquel verso de uno de sus sonetos: "Un monarca, un imperio y una espada".

106. Sobre la orden de Carlos V para que versificase Acuña su obra, véanse Lettres sur la vie intérieure de l'empereur Charles Quint, par Guillaume Van Male, gentilhomme de sa chambre, Bruselas, 1843. Véase además la Carta dedicatoria de la viuda de Acuña, en la impresión de Varias poesías, de don Hern. de Acuña, Madrid, 1591. Hernando de Acuña, Varias poesías, Madrid, 1894. Contienda de Ayax, etc., ed. de J. J. López de Sedano, Parnaso español, Madrid, 1770, t. II, págs. 21-51. Narciso Alonso Cortés, D. Hernando de Acuña, Valladolid, 1913, el cual escribe (pág. 108): "Temple de acero, ni con golpes ni con fuego quebrantado; nobleza insigne, depositada en el santuario de la patria; alma sutil, á las más tenues inspiraciones abierta, bien habrían de aunarse allí las gallardías del guerrero y las delicadezas del poeta. Todo podía hacerlo quien con fueros de amor tejía el cendal de sus rimas y quien llevaba como vanguardias de su ideal Un Monarca...". Cervantes, en la Galatea (l. 6), hace decir á Calíope que "no dexó jamás el lado de don Fernando de Acuña". Su elegía Á una partida, es imitación de otra de Tansillo, que comienza: "Se quel dolor, che va innanzi al morire" (E. Merle).

107. Año 1540. El Magnífico Caballero Pero Mexía (1500-1550) nació en Sevilla, donde aprendió latín; en Salamanca, leyes. Esgrimía diestramente y se carteaba con Vives en latín elegante. Fueron muchas veces premiados sus versos, agudos y dulces. Trató mucho á don Fernando Colón, á don Baltasar del Río, obispo de Escalas, que despertó en Sevilla las buenas letras. Llamábanle el astrólogo por su afición á las matemáticas y astrología. Sobrevínole una gran enfermedad de la cabeza que le duró toda su vida. Fué alcalde de la Hermandad del número de los hijodalgos, contador de S. M. en la Casa de la Contratación, y veinticuatro. Comía poco y no dormía más de cuatro horas. Nombróle Carlos V su cronista (1548). Murió de cincuenta años, siendo enterrado en Santa Marina. Celebróle con un epitafio Arias Montano, que le tuvo en su mocedad por padre y maestro. Fué uno de los escritores más celebrados en su tiempo, y aun hoy en día de los más eruditos y sabrosos, de estilo sencillo y claro, apacible y castizo. Escribió la Silva de varia lección, Sevilla, 1540, obra que declara muchos puntos de erudición, á la manera de las Noches Áticas, de Aulo Gelio, muy celebrada y traducida en varias lenguas. Historia imperial y cesárea, esto es, de Carlos V, Sevilla, 1544. Colloquios ó diálogos, Sevilla, 1547. Laus Asini: ad instar Luciani et Apuleii, Sevilla, 1547. Parenesis ó exhortacion á la virtud, de Isócrates, traducida de la versión latina de Rodolfo Agrícola. Fragmentos y Memorias, que quedaron en la biblioteca de Gonzalo Argote de Molina.

108. La biografía y retrato véase en F.co Pacheco y M. Pelayo, Ilustr. esp. Rodrigo Caro, en los Claros varones, dice que nació en 1500, y que le consultaban pilotos y mareantes, que le escribieron Ginés de Sepúlveda y Erasmo (Epíst., l. 25, 26, á su hermano Cristóbal, y á él la 27). Fué alabado de los más famosos escritores. Al fin del Ms. colombino de la Hist. de Carlos V se lee, de puño y letra de Colmenares: "Murió Pero Mexía, autor desta historia, año de 1551... Fué infelicidad de este príncipe y de la nación española que no la acabase, para que no hubiera caído en manos de fray Prudencio de Sandoval, ya que el señor Rey D. Felipe II no advirtió en honor de su padre encargarla á don Diego Hurtado de Mendoza, con que tuviéramos la mejor historia por el asunto y por el escritor, que acaso hubiera en el mundo, fuera de las sagradas...". Rosell: "Mexía, como historiador, fuera de las lisonjas que prodiga al César y que le hace llamar siervos á los vasallos, adolece de cierto amaneramiento en la elaboración de los períodos y en el uso de los sinónimos, con que, sin duda, pretende esclarecer más las ideas; pero es buen hablista, escritor claro y vigoroso; hábil en la manera de disponer su asunto. No deja de ser feliz en la elección de las palabras y no menos en el empleo de las metáforas y comparaciones, como al referir el incendio de Medina... Algunas veces incurre en afectación, y otras, por evitar este defecto, se arrastra con demasiada languidez; pero no debe olvidarse que sus largos padecimientos necesariamente habían de debilitar su espíritu y que no habiéndole dejado la muerte terminar su obra, tampoco le daría tiempo para perfeccionarla".

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El Docto Cavallero Pedro Mexía.

(Pacheco. Libro de Retratos)

Silva de varia lección, Sevilla, 1540, 1542; Zaragoza, 1542; Amberes, 1544; Sevilla, 1547; Zaragoza, 1547; Venecia, 1550 (en ital.); Valladolid, 1551; París, 1552; Venecia, 1553; Zaragoza, 1554, con 5.ª y 6.ª partes anónimas; Amberes, 1555; Lyon, 1556 (dos edic., cast. é ital.), 1557, 1558, 1561 y 1563; Sevilla, 1563; Amberes, 1564; Londres, 1566-1569 (en ingl.); Sevilla, 1570; Lérida, 1572; Sevilla, 1587; Madrid, 1602; Amberes, 1604; Madrid, 1643, 1662, 1673, con la traducción de la Parenesis. Mambrini da Jabrino tradujo al italiano las 4 partes, Lyon, 1556. Jerónimo Giglio añadió una continuación, Seconda silva, Venecia, 1573. Reprodújose, en Venecia, Silva rinovata di varia lectione di Francesco Sansovino, Mambrino Rosseo et Bartholomeo Dionigi, 1616. Según Andrés Escoto, se tradujo al francés y se le añadieron varios libros. Antonio Verdier, autor de la Bibliotheca Gallica, cita una traducción de Lyon, 1576, después dos veces reimpresa. En 1643 publicó Claudio Grugnet una versión de la Silva (Rathomayi, por Jorge Loysellet), que comprende además tres diálogos de nuestro autor. Hay ediciones francesas de la Silva de 1570, 1577 y 1580 y otras muchas, según Verdier. Nic. Antonio dice haber visto una obra francesa titulada Leçons diverses de Guyon de la Nauche suivant celles de P. Messia et de du Verdier, 2 vols., Lyon, 1610. Se hicieron dos traducciones al inglés y una al alemán (Ticknor). Historia imperial y cesárea, Sevilla, 1544, 1545, 1547; Basilea, 1547 (en latín); Amberes, 1552; Sevilla, 1554; Amberes, 1561; Venecia, 1561; Sevilla, 1564; Amberes, 1578. Tradújola al italiano Alfonso de Ulloa y Luis Dolce. Coloquios ó diálogos, Sevilla, 1547; Amberes, 1547; Zaragoza, 1547; Sevilla, 1548, 1551; Venecia, 1557 (en ital.); Amberes, 1561; Sevilla, 1562; Venecia, 1565; Sevilla, 1570, 1580, 1598; Madrid, 1767, con la Parenesis. Laus Asini: ad instar Luciani et Apuleii, Sevilla, 1547; Amberes, 1547, 1566; Sevilla, 1570, 1576. Hay versión francesa anónima é italiana de Alfonso de Ulloa: Raggionamenti di Pietro Messia, Venecia, 1557, 1565, con la Filosofía de Juan de Xarava, traducida por el mismo Ulloa. Historia del Emperador Carlos V, empezada tres años antes de su muerte (1549) y dejada en el libro V: hay tres copias en la bibl. del Conde-Duque de Olivares y otra que tenía Diego de Colmenares, hoy de la Bibl. Colombina. Sandoval se aprovechó mucho de ella sin citarla. En 1852 Cayetano Rosell publicó lo tocante á las Comunidades (que forma el l. 2 de la Hist. de Carlos V) en la Bibl. de Autor. Esp., ts. XXI y XXVIII. Pero Mexía, Relación de las comunidades de Castilla, Bibl. de Aut. Esp., t. XXI. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo: El magnífico Caballero P. M., en La Ilustración Española y Americana (1876), páginas 75, 76, 123, 126. F.co Pacheco, Libro de Retratos, y copiado por L. Villanueva, en Semanario Pintoresco Español de 1844, págs. 405, etc.

109. Año 1540. Comedia Fenisa, Sevilla, 1540, ó, como puso Moratín, Coloquio de Fenisa, y así se publicó en Valladolid, 1588, reimpresa por Gallardo en El Criticón, núm. VII, Madrid, 1859; Salamanca, 1625 (Bibl. Nac.), reimpresa por Bonilla en la Revue Hispanique, 1912. "Llama extraordinariamente la atención, dice Bonilla, que Moratín dijese de esta Comedia que "está escrita... con poca invención y ninguna elegancia; no merece particular examen". Es, por el contrario, una de las piezas más lindas del viejo repertorio, y se distingue por la fluidez de su versificación y por la delicadeza de su espíritu, aunque ciertamente la acción sea bien sencilla y breve. Así lo comprendió también el pueblo, y no se explicaría de otro modo que la obrita hubiese podido subsistir hasta bien entrado el siglo XVII, cuando la exuberante lozanía de Lope y sus continuadores había borrado casi por completo el recuerdo de las antiguas farsas". En el códice de la Bibl. Nac., Colección de autos sacramentales, loas y farsas del siglo xvi, hay un Colloquio de Fenisa á lo divino (núm. 65) y otro de Fide ypsa (núm. 66), calcados sobre el anterior y conservando muchos versos del original. Dicha Colección fué publicada por L. Rouanet en la Bibliotheca Hispánica, ts. V, VI, VII y VIII.

Las preguntas que el emperador Adriano..., Burgos, 1540.—Jorge de Bustamante, natural de Santo Domingo de Silos, publicó Justino claríssimo abreviador de la historia general del famoso y excellente historiador Trogo Pompeyo, Alcalá, 1540; Amberes, 1542, 1586, 1599. Libro del Metamorphoseos y fábulas del excelente poeta y philósofo Ovidio (Salvá); 2.ª ed., Sevilla, 1550 (Salvá); Amberes, 1551, 1595; Madrid, 1622. Gaulana, comedia en coplas (Hern. Colón).—Hugo de Celso publicó Las leyes de todos los reynos de Castilla: abreviadas y reduzidas en forma de Repertorio decisivo por orden del A. B. C., Alcalá, 1540; Medina, 1553.—El valenciano Dionisio Clemente publicó Don Valerian de Hungría, Valencia, 1540.—Pongo en 1540 la Relación del Sitio del Cuzco, y principio de las guerras civiles del Perú hasta la muerte de Diego de Almagro (1535 á 1539), Ms. de la Bibl. Nac., publicado en Madrid, 1879. Varias relaciones del Perú y Chile (Libr. rar. y curiosos).—Bernardino Daza, estudiante legista, de Valladolid, publicó en 1540 y 1548 Los emblemas de Alciato Traduzidos en rhimas Españolas. Las Instituciones imperiales, de Justiniano, elegantemente vertidas del latín, Tolosa, 1551; Salamanca, 1614.—Examen de la Composición Theriacal de Andromacho, traducida de Griego y Latín en Castellano y comentada por el licenciado Liaño, Burgos, 1540.—J. Panzano escribió Anales de Aragón desde el año 1540... hasta el año 1558, Zaragoza, 1705.—Antonio Polo, aragonés, de Alfocea, publicó Grammaticae annotationes in IV et V Ant. Nebrissensis libros, Zaragoza, 1540, 1555. Caenotaphium in obitu Caroli V Imp. Caesaraugustae celebrato, ibid., 1558.—Quaestiones logicae sec. viam Realium et Nominalium, Alcalá, 1540.—Fray Francisco Ruiz, de Valladolid, benedictino, publicó Index... in Aristotelis Stagiritae opera, quae extant, y Judicium de Aristotelis operibus, 2 vols., Sahagún, 1540. Regulae CCCXXXIII intelligendi Sacras Scripturas, Lyon, 1546.—Jerónimo Sempere publicó la Primera parte de la Carolea, trata las victorias del Emperador Carlos V, Valencia, 1540. Segunda parte de la Carolea, Valencia, 1540. Caballería celestial de la Rosa fragante, Valencia, 1554; Amberes, 1554: libro de caballerías á lo divino. Segunda Parte de la cauallería de las hojas de la Rosa Fragante, Valencia, 1554. Primera y segunda parte de la Carolea, Valencia, 1560.—Luis Vasseo, autor de las más antiguas tablas anatómicas, publicó In Anatomen corporis humani tabulae quatuor, 1540.—Luis de Villalonga, mallorquín, canónigo de Mallorca, publicó De Legatis, Alcalá, 1540.

110. Año 1541. Gregorio Silvestre Rodríguez de Mesa (1520-1569) nació en Lisboa, adonde acababan de llegar de Zafra su padre el doctor J. Rodríguez, llamado para médico del rey de Portugal don Juan III, y su madre, que ya iba preñada, doña María de Mesa. El año 1527, viniendo la infanta doña Isabel de Portugal á casarse con el emperador Carlos V á Castilla, acompañóle como médico el dicho doctor, trayendo á Gregorio Silvestre de siete años, el cual, á los catorce de edad (1534), entró al servicio de don Pedro, conde de Feria, y en su casa se aficionó á las poesías de Garci-Sánchez de Badajoz, que la frecuentaba, dándose además á la música de tecla. Á los veintiocho de edad comenzó á tener nombre entre los que se preciaban de componer los versos españoles que llamaban Ritmas antiguas y los franceses Redondillas, á los cuales se dió tanto por el amor que tuvo á Garci-Sánchez, á Bartolomé de Torres Naharro y don Juan Fernández de Heredia, que no pudo ocuparse en las Composturas italianas, que Boscán introdujo en España en aquella sazón, y así imitando á Cristóbal de Castillejo dijo mal de ellas en su Audiencia de Amor. Pero después, con el discurso del tiempo, viendo que ya se celebraban tanto los sonetos, tercetos y octavas, compuso algunas cosas dignas de loa, y si viviera más tiempo, fuera tan ilustre en la poesía italiana como lo fué en la española. En 1541, viviendo en Montilla, ganó por oposición el cargo de organista de la catedral de Granada, contrayendo después la obligación de escribir cada año para las fiestas nueve entremeses y muchas estancias y chanzonetas. Casó con la guadixeña Juana de Cazorla, teniendo de ella varios hijos, entre ellos Juan (1547), Luis (1552), Paula (1567) y Mayor (1569). Era hombre de muy agudo ingenio y donaire y muy estimado en la ciudad. Fué muy amigo de Barahona de Soto, decidido italianista. Murió el 1570, de cincuenta años, de una calentura pestilencial con tabardete. Escribió muchas obras amorosas y no menos obras espirituales por su cargo de organista, obras morales, una glosa á las coplas de Jorge Manrique y á otras muchas, y gloriábase de ser glosador más que poeta.

111. Publicaron sus Obras la viuda, doña Juana de Cazorla, y sus hijos, Granada, 1582, con su vida, escrita por Pedro de Cáceres y Espinosa; Lisboa, 1592; Granada, 1599. Poema de Proserpina, Granada, 1599. Discurso, de Pedro de Cáceres y Espinosa, en sus Obras: "Nació Gregorio Silvestre en Lisboa, en el año de 1520, entre los dos últimos días del dicho año, que tienen la advocación de los dos Santos, por los cuales llamado así. Yendo su madre doña María de Mesa, preñada desde Zafra, donde antes vivía, por haber sido el Dr. J. Rodríguez, su padre, llamado entonces para Médico del Rey de Portugal, y estuvieron en servicio del Rey hasta el año de 27, que viniendo la Infanta doña Isabel de Portugal á casarse con el Emperador Don Carlos V á Castilla vino por su Médico el dicho Doctor, trayendo á Gregorio Silvestre de siete años, como parece en el privilegio que en este mismo año les concedió el Emperador á ellos y á sus descendientes. Siendo Silvestre de casi catorce años vino en servicio de Don Pedro, conde de Feria, do á la sazón florecía entre los Poetas Españoles Garci-Sánchez de Badajoz; y como siempre la casa del Conde fuese llena de curiosidad, y visitada con los escritos de aquel célebre Poeta, participó tanto de lo uno y de lo otro, que se preciaban de componer los versos Españoles que llaman Ritmas antiguas, y los franceses Redondillas. Á las cuales se dió tanto, ó fuese por el amor que tuvo á Garci-Sánchez y á Bartolomé de Torres Naharro y á D. Juan Fernández de Heredia, á los cuales celebraba aficionadamente, que no pudo ocuparse en las Composturas Italianas que Boscan introdujo en España en aquella sazón. Y así, imitando á Cristóbal de Castillejo, dijo mal de ellas en su Audiencia (de Amor). Pero después, con el discurso del tiempo, viendo que ya se celebraban tanto los Sonetos y Tercetos y Octavas... compuso algunas cosas dignas de loa: y si viviera más tiempo, fuera tan ilustre en la Poesía Italiana, como lo fué en la Española. Con todo eso intentó una cosa bien célebre, que fué poner medida en los versos Toscanos, que hasta entonces no se les sabía en España: la cual pocos días antes intentó el cardenal Pedro Bembo en Italia; como parece en sus Prosas, y lo refiere Lodovico Dolche en su Gramática. Y que en España no se supiesen, ni la trujesen los que trujeron la Poesía Toscana á ella, parece en que Castillejo aún no supo la medida Española de arte mayor; pues queriendo conferir la una y la otra, introduce á Juan de Mena diciendo de las Trovas Italianas: "Juan de Mena, cuando oyó | La nueva trova pulida, | contentamiento mostró; | Caso que se sonriyó | Como de cosa sabida. | Y dijo: "según la prueba, | Once sílabas por pie | No hallo causa por qué | Se tenga por cosa nueva, | Pues yo también las usé". De suerte que Castillejo quiere probar que las composturas de Juan de Mena y Juan Boscán son una misma, pues constan de once sílabas... por no entender la medida de los pies; la cual se descubrió en España en esta sazón; y en Granada Silvestre fué el que la descubrió... y por esto se dijo dél: "Y que por vos los versos desligados | De la Española Lengua, é Italiana | Serán con la medida encadenados; | Deberos ha de aquí la castellana | Más que la Griega debe al grande Homero | Y al ínclito Virgilio la Romana". De aquí ha venido la medida de los endecasílabos á hacerse en España por jambos tan comúnmente que no hay quien la ignore... Murió en el año de 1570 siendo de cincuenta años, poco después de la rebelión de Granada, de una calentura pestilencial con tabardete. Murió también el mayor de sus hijos en aquella sazón; y vive el menor. De sus hijas la una entró Monja, sin dote, porque era diestra en la Música de tecla, y hacía versos aventajadamente. Las otras quedaron con su madre. Fué Silvestre de agudo ingenio; y en conversación hablaba muy discretamente, casi siempre con dichos agudos y donosos. Hablando una vez á ciertos amigos en compañía de Juan Latino, dicen que habló á todos y no á él... y quejándose Juan Latino dello, dicen que respondió: "Perdone, Señor Maestro, que entendí que era sombra de uno destos Señores". Dícese también que uno de los que entonces componían en Granada le hurtó un Soneto, y vínoselo á enseñar por proprio, y preguntarle qué tal le parecía... "¿Qué le parece?—Que me parece". Disgustado con el Conde de Miranda porque le hablaba de vos, no le había visitado muchos días, y que como una vez le encontrase el Conde en la calle, le dijo: "—Señor Silvestre, ¿por qué no vais á mi casa vos?—Señor, por eso". De lo cual se rió el Conde, y entendiéndole procuró emendarse de ahí adelante... Otros muchos y muy discretos (donaires) hay suyos, que por ventura juntará algún curioso. La pintura de su cuerpo y rostro fué extraña, y tanto que le llamaban monstruo de Naturaleza, porque doquiera era notado entre muchos hombres, aunque de estatura mediana. Era hombre descuidado de su atavío corporal, como casi siempre lo son los que, ocupados en mayores cosas, no se acuerdan de sí. Tuvo por Mecenas y favorecedor de sus escritos á D. Alonso Puertocarrero, hijo del Marqués de Villanueva: al cual hizo muchas coplas y sonetos, aunque parecen pocos. Y á D. Alonso Benegas, al cual hizo una elegía á la muerte de su mujer... Tuvo por particulares amigos los que entonces eran famosos en Granada, el singular abogado Luis de Berrío; á D. Diego de Mendoza, y á Fernando de Acuña, honra de la Poesía de España; el Maestro Juan Latino, doctísimo en la Gramática Latina y Griega; el gran traductor Gaspar de Baeza, y el Bachiller Pedro de Padilla, habilidad rara y única en decir de improviso, y á pocos inferior en escribir de pensado; y al Licenciado Luis de Castilla, que le escribió una Carta, á la cual respondió con otra; y al Licenciado Josef Fajardo, hombre insigne en las Matemáticas y Lenguas Latina y Griega, Hebrea y Caldea y Arábiga, del cual hay ciertos sonetos en loa de Silvestre, y al Licenciado Macías Bravo, y otros muchos que escribieron en su loor algunos versos. Escribiéronle Cartas Poéticas el famoso Pedro de Padilla, y George de Montemayor, y Francisco Farfán, el indio, y la que más se estimó en aquellos tiempos, fué la de Luis Barahona de Soto, el cual también fué uno de sus particulares amigos. Parte de sus obras se han conservado, y parte están perdidas. Escribió muchas obras espirituales, así por ser él aficionado á religión, como por darle ocasión la iglesia mayor, donde era organista; obligándose por sólo su gusto cada año á hacer nueve Entremeses y muchas estancias y chanzonetas: en el cual oficio sucedió al famoso Maestro Pedro Mota, complutense, y al Licenciado Jiménez, que hizo el Hospital de Amor, que imprimió por suyo Luis Hurtado de Toledo; que éstos también tuvieron cargo de escribir estos Entremeses para las fiestas más célebres de la iglesia mayor; aunque al uno y al otro supo aventajarse sin comparación alguna. Escribió Obras morales muchas, una glosa á las coplas de D. Jorge Manrique. Glosó otras muchas cosas, y tuvo para esto particular ingenio, más que para otra cosa; y así lo solía él decir, que no era Poeta, sino glosador. Escribió muchas obras amorosas, teniendo por sujeto casi desde su niñez á una dama llamada doña María, cuya calidad, por razonable respeto, no se explica. Murió esta Señora el mismo año que Gregorio Silvestre, mes y medio antes que él... Sintió mucho Gregorio Silvestre la muerte de doña María; y así dicen que se determinó á hacer muchas canciones á su muerte á imitación del Petrarca; y pienso que hizo una ó dos... y como murió tan presto no pudo pasar adelante con su intento. Está enterrado en la iglesia del Carmen". Epitafio: "Yace en esta iglesia chica | Y entre sus piedras aquel | De quien la fama infiel | Más entiende que publica. | Mas pues ella no lo explica, | Pregúntaselo al Laurel, | Al Moral, Lirio y Clavel, | Y á mil Glosas que por él | Hacen nuestra España rica". Las obras de Silvestre están divididas en cuatro libros. El libro I contiene: Diez Lamentaciones, que acaban en el fol. 23; cinco sátiras; multitud de glosas, canciones, etc., todo con coplas castellanas. El libro II: Fábula de Dafne y Apolo; Píramo y Tisbe; La visita (de cárcel) de Amor; La residencia de Amor. El libro III: Glosas y canciones de moralidad y devoción; dos romances devotos; glosa sobre las coplas de don Jorge Manrique. El libro IV contiene los versos que dicen á la larga y al través, endecasílabos, etc.; sonetos, y la Fábula de Narciso, en octavas.

Gregorio Silvestre, Poesías, Bibl. de Aut. Esp., ts. XXXII y XXXV. Consúltense: D. García Peres, Catálogo razonado biográfico y bibliográfico, etc., Madrid, 1890. H. A. Rennert, en Modern Language Notes (1899), t. XIV, cols. 457-465. F. Rodríguez Marín, Luis Barahona de Soto, etc., Madrid, 1903, págs. 32-35.

112. Año 1541. Florián de Ocampo (1499?-1555?), zamorano, hijo de Lope Docampo, que lo fué de Diego de Valencia y de la portuguesa Sancha Garzia Docampo, estudió en Alcalá con Nebrija y otros maestros, fué nombrado canónigo de Zamora y por Carlos V cronista imperial. Las Cortes de Castilla de 1555 pidieron al Emperador se le señalase sueldo para que pudiese acabar su historia, sin ocuparse en las obligaciones de su canonjía. Ambrosio de Morales alaba su mucha diligencia y trabajo y la grandeza de su estilo, continuando su obra. Dañóle el crédito que dió al seudo Beroso, publicado por aquel tiempo. De las cuatro partes que pretendía escribir, tan sólo un pedazo de la primera acabó con el título de Los quatro libros primeros de la Crónica general de España, Zamora, 1544. Quiso llegase esta primera parte hasta Jesucristo; pero dejóla en los Escipiones, y se publicó en Zamora, 1544; con el quinto libro en Medina, 1553. No es gran historiador cuanto al fondo, sus noticias son poco seguras y el estilo nada tiene de particular.