85. Francisco Pacheco, Libro de retratos: "Doze años avían passado después de la gloriosa conquista del Reino de Granada... cuando nació en aquella ilustre Ciudad el insigne Maestro Frai Luis de Granada... sus Padres fueron pobres, aunque limpios y de cristianas costumbres. Faltóle el Padre á los 5 años, i la Madre con el trabajo de sus manos le sustentava en sus estudios, pero con tanta estrecheza que le obligava á pedir todos los días, en la portería del convento de Santa Cruz de la Orden de Predicadores... á los 16 años tomó el ábito en aquel Convento, donde estudió Lógica i Filosofía, i como virtuoso i abstinente hijo, pidió licencia al Prior, para partir cada día la mitad de la ración con su Madre, esta Piedad le causó mil prósperos sucessos. el primero fué, nombrarlo por Colegial de San Gregorio de Valladolid, no admitió Cátedras, por poder correr más desembaraçado en el exercicio de la Predicación... concluído su tiempo, i curso de Teología, i graduado de Maestro, se bolvió asu Convento de Granada... aventajósse mucho en lo espiritual con la comunicación del Maestro Juan de Ávila... salió de allí el año 1534, á reedificar el convento de Escala Celi, cerca de Córdova, donde compuso el libro de Oración i Meditación: fué á fundar á Badajoz, hizo en ella gran fruto, i escrivió el libro que más estimó llamado Guía de pecadores. vivía en esta sazón en Évora, ciudad de Portugal, el Cardenal don Enrique hijo del Rei don Manuel, que quiso tenerlo á su lado, i no sólo fué admitido por hijo de aquella Provincia, pero elegido por Padre della. traduxo á san Juan Clímaco i dedicólo á la Reina doña Catalina abuela del Rei don Sebastián. fué tres vezes acometido con las mayores dignidades, i siempre con más aumento; la Reina le ofreció el Obispado de Viseu, i después el Arçobispado de Brag, i el Pontífice Sixto quinto el Capelo de Cardenal... Passó de Évora á Lisboa... Víspera de la Magdalena del año 1586 abriéndosele una pequeña rotura se le cayeron súbitamente las tripas no pudiendo bolver á su lugar, i viendo que vivía se las ligaron con una venda de lienço. vivió assí dos años, con admirable paciencia... no dando de mano á ninguno de sus Santos exercicios, ni al soberano Sacrificio de la Missa. cosa espantosa, que passando de 80 años i las tripas más abaxo de las rodillas... el otro trabajo (no sé si mayor) fué el grande sentimiento del escándalo general, que causó la Santidad fingida de la Monja de Lisboa, que nro Señor permitió que se le encubriesse, para acrisolarlo más. el dia pues que dió principio al famoso Sermón para animar á los Siervos de Dios, en semejantes caídas, fué el de su postrera enfermedad... se apartó su bendita alma del cuerpo... último día del año 1588. de edad de 84 años. sepultáronlo en el Convento de Predicadores de Lisboa como se puede pensar. i Francisco Duarte que era Proveedor de las Armadas de su Magestad le mandó poner en una hermosa piedra gravada este Epitafio...".
86. La primera obra del padre Granada fué la versión de la Imitación de Cristo (1536); luego publicó el Libro de la oración y meditación (1554). Ya en Portugal desde el 1555, escribió el Compendio de la Guía de pecadores (1556), y la Guía de pecadores (1567). El Libro de la oración y meditación y el Compendio fueron puestos en el Índice (1559), con otras obras de Juan de Ávila y de Francisco de Borja. Vino á España á parar el golpe; pero ya era tarde, y hallando en la cárcel á su amigo Bartolomé Carranza (1503-1576), arzobispo de Toledo, corrigió sumisamente estos libros y se volvió á Portugal. El mejor de los escritos en castellano es la Introducción del Símbolo de la Fe (1582-1585), donde muestra un delicado sentimiento de la naturaleza verdaderamente virgiliano. De hecho, como Virgilio, tenía un corazón tierno y le eran más propios los afectos dulces y delicados que los recios y tempestuosos. Es un Cicerón en la galanura del estilo, en la dulcedumbre mansa del redondear onduladamente el período y en el sentir hondamente todos los movimientos suaves y afectuosos: pero faltan en él los fuertes arrebatos, las salidas cortantes y briosas, no menos que el chistoso gracejo para burlar y guasearse, cosas que tanto abundaron en Cicerón. No hay que buscar en él, por lo mismo, el centelleo, el vivo color, la riqueza de fraseología, la novedad de vocablos arrancados á la cantera popular, en que sobresalen otros escritores místicos menos famosos que fray Luis. Y aunque tampoco admite los feos latinismos con que algunos empedraron su estilo antes de él, su lenguaje está formado de voces las más comunes, muchas de origen erudito y latino, pocas enteramente populares, briosas y realistas. Añádase la increíble facilidad con que ensancha su decir, rodando amplio y sonoro, cual rozagante vestidura, trabando con gran riqueza de conjunciones las cláusulas, y se comprenderá la fluidez, la abundancia y suavidad de sus escritos; pero, al propio tiempo, lo descolorido y desvahado, lo común que parece su lenguaje. El nervio y el color que faltan al castellano en Juan de Valdés y en fray Luis de Granada, los traerá el poeta y semitizante fray Luis de León. De todas suertes el castellano debe al padre Granada el estilo oratorio, amplio y elegante, numeroso y bien trabado, y la literatura castellana trozos maravillosos de fervorosa piedad y delicados sentimientos, reflejos de su encendido y tierno corazón. Cuanto á la doctrina, el padre Granada tiene más de ascético que de místico, y más de orador, que de ascético. La doctrina cristiana, la teología, la Escritura, oratoriamente expuestas, como si hablara desde el púlpito, aunque de suyo las expresara por escrito: tal es su obra y manera. Bien se ve que ni escribía él mismo sus libros, sino que los dictaba, que es casi casi como si los improvisara delante de un auditorio, que sin duda, se representaba siempre tener delante de sí.
87. Capmany dijo de fray Luis de Granada que "parece que descubre á sus lectores las entrañas de la Divinidad y la secreta profundidad de sus designios y el insondable piélago de sus perfecciones", y que "el Altísimo anda en sus discursos, como anda en el Universo, dando á todas partes vida y movimiento". En filosofía y teología sigue á Santo Tomás, como los demás de su Orden; en la elocuencia es discípulo de Cicerón y de San Juan Crisóstomo; en la doctrina de la hermosura, hasta copia al Areopagita, á San Agustín y á Platón (Guía de Pecadores, l. I, caps. I, IV, IX, XI, XIV, XV y XVI. Símbolo, 1.ª pte., cap. II. Memorial, 2.ª pte., caps. I, II y XXXII. Adiciones, cap. XIV. Melchor Cano en Ferm. Caballero, Vida de M. C., página 597): "Fray Luis de Granada pretendió hacer contemplativos é perfectos á todos, é enseñar al pueblo en castellano lo que á pocos dél conviene, porque muy pocos pretenderán ir á la perfección por aquel camino de fray Luis que no se desbaraten en los ejercicios de la vida activa competentes á sus estados. É por el provecho de algunos pocos dar por escripto doctrina en que muchos peligran... siempre se tuvo por indiscreción perjudicial al bien público é contrario al seso y prudencia". Por eso Cano, aunque con alguna exageración, viendo los alumbrados que se rebullían en Toledo, Llerena, Sevilla, se mostró duro con fray Luis, hasta decir que sus libros tenían "doctrinas de alumbrados" y otras "contrarias á la fe y religión católica". Divide M. Pelayo la historia de nuestra mística en dos períodos: el primero hasta el año 1550, incluyendo en él al beato M. Ávila y á fray Luis de Granada en sus primeras ediciones, que las que él corrigió por mandado de la Inquisición "le constituyeron en el gran maestro de la segunda" (Ideas estét., t. III, pág. 120). Esta segunda puede clasificarse por órdenes religiosas, que cada una suele tener parecidas doctrinas y tradiciones: dominicos, franciscanos, carmelitas, agustinos y jesuítas. El "respeto á la ciencia humana y al ejercicio de la razón, añade M. Pelayo, es una de las mayores glorias del misticismo castellano, que no temió declarar, por boca del más extático de sus intérpretes, que "más vale un pensamiento del hombre, que todo el mundo". Y es otra de sus glorias no haber negado jamás, con ese apocado y sombrío ascetismo, que algunos sueñan, la belleza que Dios derramó en las criaturas, puesto que en la vida presente las considera como espejos "en que en alguna manera se ve la hermosura de Dios" y en la vida futura y en el gozo beatífico "Dios mismo será espejo en que se vea la belleza de las criaturas".
Obras de Granada: Imitación de Cristo ó Contemptus Mundi, nuevamente romanzado, traducción del Kempis, Sevilla, 1536, 1538; Lisboa, 1542; Alcalá, 1543; Sevilla, 1547; Évora, 1555, con unas Oraciones y Ejercicios de devoción; Madrid, 1567, 1589; más de 30 ediciones en el siglo xvi. Tratado de Meditación, Évora, 1554. Libro de la oración y meditación, Salamanca, 1554, 1567; Medina, 1578; Madrid, 1609, tuvo 4 ediciones el primer año; 8, hasta 1556, y 11, hasta 1559. Pero fué prohibido por la Inquisición en 1559, juntamente con otras del después San Francisco de Borja y del padre Ávila. Llegó tarde á Castilla para impedir la prohibición y acudió al Concilio de Trento, donde obtuvo la aprobación del Libro de la Oración, confirmada por Pío IV. Pero de 1559 á 1566 no parece edición alguna, y las posteriores á esta fecha llevan una advertencia: "sale agora nuevamente añadido y emendado y quasi hecho de nuevo". Lo emendado debían de ser las frases que, según Melchor Cano, tenían cierto sabor de la herejía de los alumbrados. Aceptó fray Luis las correcciones y así salió emendado. La 3.ª pte. prometida se publicó en 1556, formando el Libro llamado Guía de Pecadores, complemento del Libro de la Oración y base de la Guía de Pecadores del 1567. Compendio de la Doctrina Christiana, en portugués, Lisboa, 1559, recopilado en gran parte de varios autores. Tradujéronlo los dominicos padre fray Enrique de Almeida y padre Montoya, cada uno de por sí, saliendo ambas traducciones castellanas en Madrid, 1595. Publicóse con las obras de Granada la del padre Almeida, aunque la del padre Montoya es mejor. El padre Cuervo volvió á traducirlo (1906). Libro llamado Guía de Pecadores, t. I, Lisboa, 1556; t. II, 1557. Incluyóse en el Índice, de Valdés, de 1559, juntamente con la Oración y meditación, influyendo no poco el informe que Melchor Cano dió en su Censura del Cathecismo, de Carranza, y puede verse en el Libro segundo de Audiencias del proceso de D. Fr. Bart. de Carranza (Acad. Historia, estante 24, gr. 1.ª B, número 6), y en M. Pelayo, Ideas estét., t. III, pág. 119. Retirólo su autor de la circulación; pero dejando echados en él los cimientos de la Guía de Pecadores de Salamanca, 1567, pues el t. I de la Guía, de 1556, no es más que un compendio de la posterior, como el autor mismo dijo. El t. II es la tercera parte prometida en el Libro de la Oración, con otras cosas. Tratado de la Oración y Meditación, Lisboa (sin fecha, pero no anterior á 1557, por citarse en él la Segunda Parte de la Guía de Pecadores, ni posterior á 1559, en que se publicó el Índice, donde se incluyó la misma Guía). Esta obra lleva en la portada: "R. P. Fr. Pedro de Alcántara...". Manual de diversas Oraciones y Espirituales Ejercicios, Lisboa, 1557; Amberes, 1558. Otro diferente Manual de diversas Oraciones y Espirituales Ejercicios, Lisboa, 1559, prohibido en el Índice, de Valdés. Memorial de lo que debe hacer el cristiano. Tratado de algunas muy devotas oraciones para provocar el amor de Dios y de las otras virtudes. Vita Christi, en el cual se contienen los principales pasos y misterios de la vida de Cristo. Estos tres opúsculos salieron juntos en Lisboa, 1561. Escala Espiritual, trad. de San Juan Clímaco, Lisboa, 1562; Alcalá, 1568; Medina, 1585; Madrid, 1612. Guía de pecadores, Salamanca, 1567, 1568, 1570, 1571; Medina, 1578; Salamanca, 1587. Memorial de la Vida Cristiana, 2 vols., Lisboa, 1565; Alcalá, 1566; Salamanca, 1566; Amberes, 1572; Madrid, 1594, 1599, 1604, 1606; Barcelona, 1614. Institución y regla de bien vivir para los que empiezan á servir á Dios, Barcelona, 1566; Madrid, 1618. Adiciones al Memorial de la Vida Cristiana, 2 vols., Salamanca, 1574, 1577, 1579, 1586; Madrid, 1599, 1604, 1606 (con el Memorial). Recopilación breve del libro de la Oración y Meditación, Salamanca, 1574. Ecclesiasticae rhetoricae, Lisboa, 1576; Colonia, 1578; Venecia, 1578; Colonia, 1582; Milán, 1585; Valencia, 1770. Por orden del obispo Climent se tradujo y publicó en Barcelona, 1770, y en la Bibl. de Autor. Españoles. Introducción del Símbolo de la Fe, en cuatro partes, Salamanca, 1582, 1583; Zaragoza, 1583; Salamanca, 1590. La Quinta parte es un compendio de las cuatro primeras, Salamanca, 1585, 1588. Salió además la Introducción en Madrid, 1595, 1601, 1604. Breve tratado en que se declara de la manera que se podrá proponer la doctrina... á los nuevos fieles, Salamanca, 1582 (con la Introducción); Madrid, 1595, 1604. Obras, Salamanca, 1583, 2 vols.; Barcelona, 1600; Gerona, 1622. Sermones en las fiestas de la Anunciación, de la Resurrección, de la Ascensión, de Pentecostés, del Santísimo Sacramento, de la Asunción de María, de Todos los Santos, de la Concepción, del Nacimiento de N. Redentor (Cuervo). Doctrina Espiritual, 1587, en que juntó varios opúsculos publicados de 1554 á 1561, con mejoras; otra edición, Lisboa, 1589. Diálogo del Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, Barcelona, 1605, en la Historia de la Vida de... fray L. de Granada, por fray Francisco Diago. Discurso de la Redención (Ms. publicado por Cuervo). Vida del beato Juan de Ávila, Madrid, 1588, con las Obras del padre M. J. de Ávila. Vida de don fray Bartolomé de los Mártires, Valladolid, 1615, con la Cuarta Parte de la Historia general de Santo Domingo, por fray Juan López. Doctrina espiritual, Barcelona, 1620. Historia de las Virtudes y Oficio pastoral del Sermo. Cardenal don Enrique... (Ms., Cuervo, 1906). Vida de sor Ana de la Concepción, Vida de la Muy Ilustre señora doña Elvira de Mendoza, Vida de una devota mujer por nombre Melicia Hernández: tres biografías en ms. del Colegio de Corpus Christi de Valencia (Cuervo, 1906). Cartas (más de 50, Cuervo, 1906). Sermón en que se da aviso que en las caídas públicas de algunas personas ni se pierde el crédito de la salud de los buenos ni cese y se entibie el buen propósito de los flacos.
Obras de fray L. de Granada, edic. fray J. Cuervo, Madrid. 1906 y sigs., 14 vols. publicados; Bibl. de Aut. Esp., ts. VI, VIII y XI. Consúltense: Fray J. Cuervo, Biografía de fray Luis de Granada, Madrid, 1896. Id. fray Luis de Gran., en Homenaje á Men. y Pelayo, t. I, págs. 733-743. Vida: Fray Jerónimo Joannini Capuano, Venecia, 1595. Francisco Diago, 1605. Fray Francisco Olivera. Fray Juan de Marieta, 1604, Luis Muñoz, Valverde, 1730.
88. Año 1536. Cristóbal de Villalón nació á principios del siglo xvi, en Villalón ó en Valbuena del Duero, de familia humilde; su madre, partera, la cual tuvo cuatro hijos más. Estudió en Alcalá, donde se entregó á las Humanidades, sobre todo al estudio del griego. Fué mordaz y satírico, desenfadado, alegre y algo licencioso en sus verdes años; tuvo el grado de licenciado en Teología sin ser clérigo. Vivió bastante tiempo en Salamanca (1525-1538), donde estaba el año 1525 trabajando en su estudio, enseñando acaso en el colegio Trilingüe; el año 1539 vivía en Valladolid. Viajó por Italia, aunque no como soldado, acaso acompañando á don Francisco de Bobadilla, gobernador de Sena, maestrescuela que fué de Salamanca en 1528; antes de 1552 había estado en Palermo, Trápani, Nápoles, isla de Capri, Milán, Roma, Venecia, Lyon y París, después en Flandes, en fin, había "andado la tercera parte del mundo", como él dice. Cayó cautivo cerca de las islas de Ponza, en una de las naves de Andrea Doria que iban hacia Nápoles. Hízose pasar por médico "de orina y pulso", y con un libro de Medicina que halló, fué estudiando lo que pudo, y estando en Constantinopla curó á Sinan Bajá, su amo, del asma, por lo cual mandó le quitasen la cadena, y aunque tuvo no poco que sufrir por no renegar de la fe, fué creciendo en fama por haber sanado á la Sultana y otra vez al mismo Sinan, de suerte que fué nombrado médico del Sultán é intérprete y secretario de Sinan, y muerto éste, escapóse con otro cautivo al monte Athos, llegó á la isla de Chíos, Atenas, Samos y Mesina y atravesando Italia y Francia vino á parar á Valladolid á últimos de 1555, donde enseñó Humanidades y escribió El Crotalón, el Viaje de Turquía y el Libro de las transformaciones. En 1558 compuso, estando en una aldea, la Gramática castellana, y ya no sabemos más de él, fuera de que en la información que hizo Cervantes para sincerarse de las calumnias que le levantaba Blanco de Paz, entre los testigos parece un Cristóbal de Villalón, natural de Valbuena, de cuarenta y cinco años de edad aquel año de 1580. El autor de El Escolástico debía de contar á lo menos sesenta, ya que en 1536 había publicado, siendo bachiller, la Tragedia de Mirrha. Pudiera haber error de edad, como sucedía á menudo en tales documentos, y así, siendo un mismo Villalón, se explicaría lo que Cervantes parece tomó del Crotalón. Distinguido helenista, hombre corrido y experimentado, de envidiable buen humor, fué Villalón tan independiente como valeroso y sufrido en todo linaje de penalidades; se hizo querer en todas partes, y sobre todo en el cautiverio, por su inteligencia y su arrojo, siendo en todo esto muy parecido á Cervantes. Villalón no fué luterano, como algunos creyeron, sino eramista y aficionado á Juan de Valdés, cuyos diálogos tenía muy leídos. Censura las peregrinaciones, búrlase de las falsas reliquias, anatematiza la simonía de la Curia Romana, menosprecia las Ordenes religiosas y habla de los Papas como de hombres malvados y corrompidos; pero, como Alfonso Valdés, quedóse dentro de las fronteras del catolicismo sin profesar error alguno de la Reforma luterana. Su independencia filosófica fué como la de Fox Morcillo, Francisco Sánchez, Luis Vives, Pedro de Valencia, el Brocense y tantos otros españoles que desmienten á voz en cuello lo que han propalado por ahí de la tiranía de la Inquisición contra el pensamiento español (Viaje de Turquía, fols. 84 y 85). Su filosofía era la de Laguna, Huarte y Francisco Sánchez, que daban mayor importancia al procedimiento inductivo sobre el demostrativo (Crotalón, c. XII). Antes que Bacon, escribió: "Sola la Medicina dicen que ha menester experiencia; no hay Facultad que juntamente con las letras no la tenga necesidad y más la Teología". Gran humanista, conocía á fondo los autores griegos y latinos, como se ve por El Scholástico; hablaba el griego antiguo y el moderno, y, además, cinco idiomas: "Deprendí muy bien la lengua griega, turquesca y italiana, por las quales supe muchas cosas que antes ignoraba, y vine por ellas á ser el christiano más privado que después que hay infieles jamás entre ellos hubo". "Hay pocos en Grecia que hablen más elegante y cortesanamente su propia lengua que yo, ni aun mejor pronunciada". Como escritor es de los mayores de aquel siglo. El Crotalón es una sátira lucianesca de las costumbres de entonces, con varias novelas ingeniosas y ejemplares. El Viaje es modelo de esta clase de obras, con mucho también de sátira. No menos lucianescas son las Transformaciones. Supo mezclar lo castizo con lo clásico, tomando del habla popular sus voces y frases y de los griegos la elegancia del diálogo artístico.
89. Obras de Villalón: Tragedia de Mirrha, en la qual se recuentan los infelices amores que ouo con el Rey Ziniras su padre, Medina, 1536, novela dialogada sobre el asunto de las Metamorfosis, de Ovidio, libro 10. Ingeniosa comparación entre lo antiguo y lo presente, Valladolid, 1539 (Museo Britán.). Provechoso tractado de cambios y contrataciones de mercaderes y reprovación de usuras, Valladolid, 1541, 1542; Sevilla, 1542; Valladolid, 1546. Nic. Antonio añade otra edición de Córdoba, 1546. El Scholástico, en el qual se forma una académica república ó scholástica universidad con las condiciones que deven tener el maestro y discípulo para ser varones dignos de la vivir (Ms. en la Acad. Histor.), debió de escribirlo en Valladolid, hacia 1538, imitando los diálogos de Platón y Macrobio, como él dice, haciendo intervenir á don Francisco de Mendoza y Bobadilla, autor del libelo Tizón de la Nobleza, á don Francisco de Navarra, prior de Roncesvalles; á don Alonso Osorio, hijo del Mayordomo de Carlos V; á don Francisco de la Vega, toledano; á don Antonio de Velasco, hijo de la que fué aya de la reina de Portugal, doña María de Velasco; á don Guillermo Carrillo, toledano; á don Alberto de Benavides, á don Gaspar de Mendoza, al maestro Hernán Pérez de Oliva y al caballero portugués don Francisco Manrique. Gramática castellana, Amberes, 1558. El Crotalón de Christophoro Gnosopho, del cual hay dos mss., uno en la Biblioteca Nacional, y fué del Marqués de la Romana; otro fué de Gayangos, ambos del siglo xvi. Es imitación de Luciano, como él mismo dice. Viaje de Turquía, en dos manuscritos de la Biblioteca Nacional: el uno fué su borrador, empezado á escribir el 1.º de marzo de 1557; el segundo es copia de éste, del último tercio del siglo xvi; Gallardo vió otro con el título de Diálogo de Pedro de Urdimalas y Juan de Voto á Dios y Mátalas Callando, que trata de las costumbres y secta de los turcos y de otras cosas de aquellas partes. Los personajes están velados con seudónimos: Pedro de Urdemalas ó Polítropo es Villalón; Juan de Voto á Dios ó Apatilo es Alonso de Portillo, rector de la Universidad de Alcalá en 1515, fundador del hospital de la Resurrección, que fué en algún tiempo casa llana, y Mátalas Callando ó Panurgo es Mata, el clérigo de Granada. Diálogo de las transformaciones, ms. de la biblioteca de M. Pelayo.
Cristóbal de Villalón, El Crotalón, Madrid, 1871, Bibliófilos Españoles; Madrid, 1907, Nuev. Bibl. de Autor. Esp., M. Pelayo. El Scholástico, Madrid, 1911, Biblióf. Madrileños. Transformaciones, Madrid, 1907, Biblióf. Españ. Viaje de Turquía, Madrid, 1905, Nuev. Bibliot. Autor. Españ., por Serrano y Sanz. Ingeniosa comparación..., Madrid, 1898, Biblióf. Españ., por Serrano y Sanz, donde se trata copiosamente de la vida y escritos de Villalón.
90. Año 1536. Sebastián Fox Morcillo, nacido en Sevilla en 1528, doctísimo filósofo platónico y elegante escritor, estudió en Lovaina, y llamado por Felipe II para enseñar al príncipe don Carlos, pereció en un naufragio, muy joven, cortando el hado las esperanzas que la filosofía española de tan gran ingenio se prometía. Imitó á Cicerón en el estilo con que quiso arrear su independiente filosofía. De Regno et Regis institutione, Amberes, 1536. In Topica Ciceronis Paraphrasis et Scholia, Amberes, 1550, escribióla de diez y nueve años. Compendium Ethices Philosophiae ex Platone, Aristotele aliisque authoribus collectum, Basilea, 1554. In Platonis Timaeum, ibid., 1554. De Imitatione sive de informandi styli ratione, Amberes, 1554. De natura Philosophiae, seu de Platonis et Aristotelis consensione, Lovaina, 1554; París, 1560, 1589; Amberes, 1621; Lyon, 1622. De Usu et exercitatione Dialectica, Basilea, 1556, junto con De Demonstratione, De inventute y De Honore, Basilea, 1556. In Phoedonem, Basilea, 1556. In Platonis X Libros de Republica, ibid., 1556. De Historiae Institutione Dialogus, Amberes; París, 1557; Amberes, 1564. Consúltese: U. González de la Calle, S. F. M., estudio histórico-crítico de sus doctrinas, Madrid, 1903.
91. Año 1536. Miguel de Cifuentes, de Gijón, publicó Nova Lectura sive declaratio legum Taurinarum, Salamanca, 1536, 1546; Medina, 1555. Glosa al Quaderno de las leyes nuevas de Toro, Medina, 1546 (traduc. del anterior), 1549, 1555. Ordenamiento Real de Castilla, Medina, 1555.—El Deseoso ó Espejo de Religiosos, compuesto por un devoto religioso de la orden del señor sant hierónimo nuevamentre traduzido d' lengua catalana en nro vulgar castellano y añadida la quarta & quinta parte que fasta agora no havía sido impressa, Toledo, 1542, 1548; Burgos, 1548; Salamanca, 1574, 1580. Este áureo libro de mística se tradujo á muchas lenguas.—Tragedia de los amores de Eneas y de la Reyna Dido, como los recuenta Vergilio en el quarto libro de la Eneida, hacia 1536, en 5 jornadas, como las obras de Torres Naharro (Bibl. Lisboa).—Fasciculus Myrrhae, de franciscano anónimo, Sevilla, 1536; Amberes, 1553.—Bartolomé Felipe, portugués, publicó De Fictionibus, Salamanca, 1536. Repetitio in cap. Scindite corda vestra, Lisboa, 1539. Del Consejo y de los Consejeros de los Príncipes, Coimbra, 1584.—Gaspar Gómez, de Toledo, escudándose con el nombre de Feliciano de Silva y dirigiéndole su obra, publicó Tercera parte de la tragicomedia de Celestina, en 50 actos, Medina, 1536; Toledo, 1539. En M. Pelayo, Oríg. nov., t. III, pág. ccxii, puede verse el Prólogo y argumento de los actos: "necia y soporífera" la llama, "la fábula, insulsa y deslavazada; el estilo, confuso, incorrecto y, á veces, bárbaro". Hay una canción en vascuence, que ha traducido Julio Urquijo de alguna manera.—Antonio Honcala, de Yanguas, canónigo de Ávila, alabado por Santa Teresa, publicó Epinicion Abulaf ab Honcala dictum pro victoria Carolo Imperatori..., Alcalá, 1536. De decimis ecclesiasticis, ibid., 1540. Index... in universa opera... Hieronymi, ibid., 1545. Grammatica Propaegnia. Pentaplum Christianae pietatis, Alcalá, 1546.—Opuscula XVII, Alcalá, 1551. In Genesim, ibid., 1555.—Cristóbal de Horozco publicó Castigationes in Interpretes Pauli Aeginetae, Venecia, 1536. Annotationes in Interpretes Actii Medici, Basilea, 1540.—Metaphora medicine e chirurgie... por un fraile menor, Sevilla, 1536, tratado completo en castellano de medicina y cirugía.—Juan Bautista Monardes, médico y botánico sevillano, que no ha de confundirse con Nicolás, publicó Diálogo llamado Farmacodilosis ó Declaración medicinal, Sevilla, 1536. Verdadera descripción de todas las yerbas que hay en España y en otras regiones, y la verdad de lo que son y cómo se llaman, en griego, latín, arábigo y asimismo en nuestro vulgar castellano, 1536 (citado en la Farmacodilosis).—Don Guido Morel, zaragozano, canónigo de La Seo, publicó Minerva Aragoniae Assis Budeani Supputatio compendiaria ad Monetam, Ponderaque et Mensuras Hispaniae nostrae, Zaragoza, 1536.—Juan de París publicó Égloga nuevamente compuesta, 1536 (Bibl. Nac., R. 4104); Madrid, 1913 (Biblióf. Madril.); otra edición de 1551, en Munich, Bibl. Real.—En 1536 se imprimieron dos farsas y con ellas está encuadernada la Farsa siguiente hizo Pero Lopes Rangel, á honor y reverencia del glorioso nascimiento de N. Red. Jesu-Christo y de la Virgen Gloriosa Madre sua (Colecc. de Ternaux-Compans). Hay en el Abeced. de Colón otra: Petri López: Farsa del Nacimiento, en coplas, Sevilla. ¿Será del mismo?—Juan Rodríguez de Castello-Branco, portugués de nacimiento, salmantino por los estudios, discípulo del médico Alderete, uno de los mejores médicos peninsulares, publicó Index Dioscoridis, Amberes, 1536. Después, con nombre de Amato Lusitano, In Dioscoridis Anazarbaei de materia médica libros e narrationes, Venecia, 1553; Strasburgo, 1554; Venecia, 1557; Lyon, 1558; Strasburgo, 1565. Curationum Medicinalium Centuriae VII, la 1.ª, en Florencia, 1551; 2.ª, Venecia, 1552; la 7.ª, Lyon, 1570; todas juntas en Venecia, 1557 y 1566; Lyon, 1560 y 1580; Barcelona, 1628; Brujas, 1620; París, 1617; Francfort, 1646. Tradujo al castellano la Historia romana, de Eutropio.—El doctor Sancho Salaya ó Celaya ó Selaya publicó Repertorio de tiempos, Zaragoza, 1536; Granada, 1542; Zaragoza, 1546.—Diego de Salazar, soldado y luego ermitaño, publicó Tratado de Re Militari. Tratado de Cauallería hecho á manera de diálogo que passó entre los illustríssimos señores don Gonzalo Fernández de Córdoua llamado Gran capitán Duque de Sessa ᘔc y don Pedro Manrique de Lara duque de Naxara..., Alcalá, 1536; Bruselas, 1590. Appiano Alexandrino. Historia de todas las guerras civiles que vuo entre los romanos..., Alcalá, 1536. Suyos son los versos de la traducción de la Arcadia de Jacobo Sannazaro, hecha por Diego López de Ayala (véase año 1546, y además la Carta del bachiller de Arcadia, año 1547).—Juan Sedeño de Arévalo, publicó Dos coloquios de amores y otro de bienaventurança, especie de diálogos filosóficos y morales, 1536 (sin lugar) (Abeced. de Colón). La tragicomedia de Calisto y Melibea, nuevamente trobada y sacada de prosa en metro, Salamanca, 1536, 1540, en desaliñadas coplas de arte menor (Bibl. Nac.). Otra versificación vimos que hizo de un trozo Pedro Manuel de Urrea, y otra Lope Ortiz de Stúñiga, según el Abeced. de Colón: Farsa en coplas sobre la comedia de Calisto y Melibea. El mismo Sedeño publicó Summa de varones ilustres: en la qual se contienen muchos dichos, sentencias y grandes hazañas y cosas memorables de Docientos y veynte y quatro famosos, ansí Emperadores, como Reyes y Capitanes, Medina, 1551; Toledo, 1590.—Fray Gabriel de Toro, nacido en esta ciudad, profesó en la provincia franciscana de Galicia, en la que desempeñó cargos de cuenta. Fué predicador de los Reyes de Portugal y de Carlos V, el cual le nombró visitador del monasterio de las Huelgas de Burgos y consejero de la Inquisición de Castilla. Murió en 1540. Thesoro de Misericordia divina y humana docta y curiosamente compuesto por..., Salamanca, 1536, 1548; Zaragoza, 1548; Valencia, 1575; Salamanca, 1597. Teología mística ó unión del alma con Dios, Zaragoza, 1548.—Andrés Urdaneta (1498-1568), de Villafranca, en Guipúzcoa, escribió Relación sumaria del viaje y sucesos del Comendador Loaisa desde 24 de julio de 1525 (1536), publicada por Navarrete, Colecc., t. V. Relación de los sucesos de la armada del Com. Loaisa desde... (publicada por el mismo). Derrotero de la navegación que había de hacer desde el puerto de Acapulco para las islas de Poniente (ms. Arch. Indias).
92. Año 1537. El maestro Juan Pérez ó Petreius, toledano, profesor de Retórica en Alcalá, de grandes esperanzas en la prosa y verso latino, murió harto mozo, de treinta y cinco años. Publicó Progymnasmata Artis Retoricae... una cum Annotationibus in Senecae declamationes, controversias et deliberativas, Alcalá, 1539. Muerto ya, publicó su hermano Antonio Pérez Libri quatuor in laudem Divae Mariae Magdalenae: una cum aliis eiusdem opusculis, Toledo, 1552; Córdoba, 1568: los opúsculos son Genethliacum Ser. Principis Philippi, Epithalamium eiusdem et Ser. Principis Mariae, Euterpe, seu De Musica, Carmen in laudem D. Christophori, Epigrammaton liber unus. Comediae quatuor, Toledo, 1574; Necromanticus, Lena, Decepti, Suppositi, traducidas de Ariosto, menos Decepti, que Gallardo pregunta si es de Lope de Rueda, Los Engaños. Oratio Complutis in Studiorum initio habita, anno 1537 (ms. Gallardo).
Francisco de Mendoza y Bobadilla (1508-1566), nació en Córdoba, sus padres don Diego Hurtado de Mendoza y doña Isabel de Bobadilla, marqueses de Cañete, cuyo beneficio simple le dió el obispo de Cuenca, don Diego Ramírez de Villaescusa, y don Francisco de Bobadilla, su tío, que gobernaba la iglesia de Salamanca, añadióle el priorato de Aroche. Gran latino y helenista en Alcalá, doctor por Salamanca, donde explicó griego y fué Maestrescuela en 1528, después Arcediano de Toledo, y en 1536, Obispo electo de Coria. Al año siguiente celebró un Sínodo, en el cual se dispuso "que los hijos bastardos y espurios de los clérigos no sirvieran á sus padres en la iglesia diciendo Misa ó en otra cualquier manera". Precaviendo los fraudes que se inventarían para eludir la prohibición, conminóse á los que tal hicieran con excomunión mayor. En 1558 pasó á la iglesia de Burgos, fué gobernador de Sena y recibió á Felipe II en Génova el año 1547. Asistió al Cónclave en que salió Papa Julio III. Nombrado Arzobispo de Valencia, murió en Arcos cuando iba á aquella ciudad; fué sepultado en la catedral de Cuenca. Se le atribuye, sin gran fundamento, el famoso libelo Tizón de la Nobleza española ó máculas y sambenitos de sus linajes, Gibraltar, 1821; Madrid, 1849; Cuenca, 1852; Madrid, 1871; Barcelona, 1880.
Juan Andrés, zaragozano, publicó Práctica de Arithmética, Sevilla, 1537.—Luis Escrivá, caballero valenciano, publicó la novela castellana, con título latino, Veneris Tribunal, Nápoles, 1537, reproducida por Huntington.—Excelencias de la Fee, Alcalá, 1537, de anónimo franciscano.—Farça á manera de Tragedia, como passó de hecho en amores de un cavallero y una dama, Valencia, 1537 (Museo Británico), del género de las obras de Juan del Enzina, con parecido lenguaje ó dígase sayagués, en verso octosílabo, quintillas, en cinco autos. Según dice Rennert, que la ha reimpreso en la Revue Hispanique, 1911, "no carecen los versos de cierta facilidad, y tanto en el estilo como en el artificio dramático, aventaja mucho á las más piezas de esta escuela que han llegado á nuestros tiempos".—Fray Julián Garcés, dominico, primer obispo de Tlascala, publicó De Capacitate Indorum, 1537.—Mysterios de la devoción, de franciscano anónimo, Burgos, 1537.—Diego Montes, vecino de La Guardia, soldado viejo de Su Majestad, publicó la Instruccción y regimiento de guerra, Zaragoza, 1537.—El doctor Pedro Núñez Salaciense (1492-1577), de Alcázar de la Sal, cosmógrafo del Rey, publicó Libro de álgebra en arithmética y geometría, Amberes, 1564, 1567. Tratado de sphera com a theorica do sole da lua..., Lisboa, 1537. De Crepusculis, ibid., 1542. De arte atque ratione navigandi, Coimbra, 1546. De erratis Orontii finei mathematum Lutetiae professoris, Coimbra, 1546. Y otras obras (Picatoste).—Jerónimo de la Peña, de Medina, publicó Commentariorum philosophiae moralis l. III, París, 1537.—Don Martín Pérez de Ayala, obispo de Segovia y arzobispo de Valencia y que asistió á la Dieta de Worms y al Concilio Tridentino, publicó Commentaria in Universalia Porphyrii, Granada, 1537. De Divinis, Apostolicis atque Ecclesiasticis traditionibus, Colonia, 1549. Compendio y declaración de lo que son obligados á guardar los Cavalleros de la Orden de Sant Iago, y Un breve Tratado para bien confesar, Milán, 1552. El Catecúmeno, ibid., 1552. Avisos de bien morir, ibid., 1552. Doctrina Christiana, ibid., 1554. Catecismo, Valencia, 1599. Doctrina Christiana en lengua Arábiga y Castellana, Valencia, 1566.—Andrés Prado, estudiante, publicó la Farsa llamada Cornelia, Medina, 1537. Según Moratín, salió en esta fecha; reimprimióse en Medina, 1603 (por yerro en Gallardo, 1553). Editóla Pérez Pastor en La Imprenta en Medina, Madrid, 1895, págs. 300-337.—Retraimiento del alma, anónimo, Valencia, 1537.—Thomás de Torquemada publicó Copilación de las instrucciones del Officio de la sancta Inquisición, Granada, 1537; Madrid, 1577.
Año 1538. Pedro Díaz de Toledo publicó Opusculum de morbis puerorum, 1538.—Fray Gutierre de Trejo, franciscano de Plasencia, publicó Paradisus delitiarum Pauli Apostoli, Alcalá, 1538. In IV Evangelia, Sevilla, 1554.—Juan de Medina escribió Suma de notas de Escrivanos, Valladolid, 1538.—Plutarco, Contra la codicia de las riquezas, Valladolid, 1538, por benedictino anónimo.
93. Año 1539. Don Diego Hurtado de Mendoza (1503-1575) nació en Granada; sus padres, don Iñigo López de Mendoza, nieto del Marqués de Santillana, del mismo nombre y apellido. Su primera instrucción en la latinidad recibióla de Pedro Mártir de Angleria, residente á la sazón en aquella ciudad, traído por el primer Conde de Tendilla, abuelo de don Diego. Con él estudió fray Luis de Granada, recogido por el Conde. Pasó á Salamanca, donde se dedicó más de asiento á las Humanidades, á la Filosofía y al Derecho civil y canónico. Acabados los estudios, y acaso recibidas las órdenes menores, partió para Italia y entró en la carrera militar (1524-1526), asistiendo á la batalla de Pavía (1525), recorriendo Bolonia, Padua y Roma. Carlos V le empleó pronto en cargos diplomáticos, en Inglaterra (1537-1538), en los Países Bajos (1538), en Venecia (1539-1547), en Trento y Roma (1547-1555). En Inglaterra fué embajador extraordinario para negociar el matrimonio de Enrique VIII con la Duquesa de Milán, sobrina del Emperador, y el de María Tudor con el príncipe Luis de Portugal; no habiendo tenido buen suceso, pasó en los Países Bajos el otoño de 1538. En Venecia tuvo por misión contrarrestar las tendencias de la Señoría de romper la Liga y aliarse con Francia en favor del turco. En Trento, desde 1542, fué uno de los cuatro Enviados de Carlos V al Concilio, y su valor y valer hicieron correr la especie de que el Emperador le haría obispo y Paulo III († 1549), cardenal. No fué así, y quedó en Roma hasta fines del pontificado (1550-1555) de Julio III. Al mismo tiempo se encargó del gobierno de Siena, pueblo siempre incitado por Paulo III y el rey Francisco á rebelarse contra el Emperador. Estas luchas se alargaron hasta 1551. Su vida pública en Italia duró veinte años. Desde el 1551, que fué relevado de su cargo por el Emperador, no tenemos más noticias ciertas. Sedano cita un códice florentino que le atribuye la misión de Embajador cerca del Gran Turco. Vuelto á España, desde 1554 parece que desempeñó algunas comisiones de Felipe II, no muy á su satisfacción, y en 1567 el Rey le desterró de la Corte por haber tenido en Palacio una reyerta con un caballero. Desde entonces vivía retirado en Granada, dado á escribir á sus amigos, en especial á Zurita, correspondencia conservada en parte en los Progresos de la Historia del Reino de Aragón, por Dormer. Allí se cree que escribió la Guerra de Granada (aunque hoy comienza á dudarse sea obra suya) y muchas de las poesías que conocemos. Murió poco después de vuelto á la Corte, el año 1575, de edad de setenta y dos años.
94. Don Iñigo López de Mendoza, nieto del célebre Marqués de Santillana y padre de nuestro don Diego, fué el primer marqués de Mondéjar y segundo conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra y capitán general del reino de Granada desde su conquista; casó en segundas nupcias con doña Francisca Pacheco, hija de don Juan Pacheco, marqués de Villena y primer duque de Escalona. De este matrimonio nacieron cinco hijos y dos hijas: don Luis, el primogénito, marqués de Mondéjar, capitán general del reino de Granada y presidente del Consejo; don Antonio, marqués de Cañete, virrey y capitán general de la Nueva España y del Perú; don Francisco, gobernador de los Países Bajos, después presbítero y obispo de Jaén; don Bernardino, general de las galeras de España, muerto en la jornada de San Quintín; don Diego, nuestro poeta; doña Isabel, que casó con don Juan Padilla, y doña María, mujer de don Antonio Hurtado, conde de Monteagudo. La causa del destierro de Mendoza y su retiro en Granada fué una disputa que en junio de 1568 se despertó en el Palacio Real de Madrid entre Mendoza y el joven cortesano Diego de Leiva. Agarróle Mendoza el puñal, quitóselo de la mano y lo arrojó por la ventana. Felipe II le desterró á Granada, donde escribió la guerra de los moriscos, si fué él quien la escribió. En su destierro se dedicó á sus estudios y aun á la poesía, como se ve por la canción dirigida á don Diego de Espinosa, presidente de Castilla, donde apunta lo que padecía. Consultábanle allí los sabios, como consta por Ambrosio Morales en la dedicatoria que le dirigió, donde confiesa su extraordinaria erudición en Geografía y su puntualidad y juicio en averiguar antiguallas de la toponimia española. Entregóse á las antigüedades arábigas y juntó más de 400 códices árabes, como se lo dice á Zurita, su gran amigo, á quien ayudó á vencer dificultades que sus émulos le pusieron para escribir los Anales de Aragón. En carta de diciembre de 1573 le dice que casi va á cumplir los setenta, de donde se saca el año de su nacimiento. Buscó consuelo en el trato con Santa Teresa, que le escribió complaciéndose por los propósitos virtuosos que le había manifestado (Cart. de Santa Teresa, t. I, ii). Ofreció al Rey sus libros cuando le permitió volver á la Corte; pero á pocos días de llegado le dió el mal de la muerte.
95. Don Diego Hurtado de Mendoza fué en el siglo xvi lo que su bisabuelo Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, en el siglo xv, y algo más. Manejó la espada y la pluma, gran diplomático, macizo canonista y teólogo, soldado valiente, delicado poeta, prosista consumado, erudito, eminente humanista, hombre de mundo, ligero y grave á la vez, alegre y socarrón, altivo y malicioso y trabajador incansable. De aquí el habérsele atribuido tantas obras, de las que hoy le vamos despojando. El erudito historiógrafo Juan Páez de Castro († 1570), uno de sus mejores amigos en Trento, cuenta que Mendoza solía decirle: "Estudiemos, señor Joan Páez". Paulo Manucio le dirigió las obras filosóficas de Cicerón; Carranza, la Suma de los Concilios. En Venecia fué patrono de los famosos impresores Aldos; allí y en Roma, sobre todo, afanóse por sacar copias de muchos manuscritos griegos, de la biblioteca de Bessarion, que regaló al Escorial. Según Miller y Grame, antes del incendio de aquel Monasterio en 1671, había 353 de ellos, los 32 recibidos como presente del gran turco Suleimán II el Magnífico. Envió á Nicolás Sofiano á Grecia y Turquía para buscar otros. La primera edición del texto griego de Josefo se imprimió en Basilea, 1544, por tres manuscritos de Mendoza. Tuvo propósito de comentar á Aristóteles y tradujo la Mecánica. Gran helenista y gran latino, hizo traducciones de Virgilio y Ovidio. Renacentista convencido, vertió poesías líricas italianas, y sin dejar la métrica antigua castellana, abrazó desde luego la nueva traída por Boscán y Garcilaso. Su picante agudeza chispea en las redondillas, que encantaban á Lope; su sinceridad de sentimiento se halla hasta en las poesías de los nuevos metros, la elegía á la muerte de doña Marina de Aragón († 1549); su elegancia, en la Fábula de Adonis, Hipomenes y Atalanta, en octavas reales; pero abusa del verso agudo, no acaba de encajársele el ritmo italiano y sólo es poeta entero cuando se atiene á las viejas coplas castellanas. Su socarrona ironía, su malicia burlesca campea en las Cartas, Epístolas satíricas y escritos burlescos y políticos al estilo del Mercurio y Carón, de Valdés. Como poeta, pertenece Mendoza á la época de Carlos V; tenemos poesías suyas desde el año 1539. Las poesías de Mendoza hoy conocidas son 170, sonetos, canciones, églogas, elegías, epístolas, sátiras, octavas, cartas, poesías burlescas, poesías varias, Fábula de Adonis, Hipomenes y Atalanta.
Como prosista, es de la época de Felipe II. Según Foulché-Delbosc, los 18 primeros cantos de La Austriada, de Juan Rufo, no son sino versificación de la Guerra de Granada, que Rufo pudo ver manuscrita y que hasta hoy ha sido atribuída á Hurtado de Mendoza; no falta quien apunte, sin embargo, que la Guerra de Granada está calcada sobre La Austriada con frases y hasta versos enteros. Mientras no se aclare este punto seguiremos la opinión tradicional. Con no haberle dado su autor la última mano, es la Guerra de Granada la más artística historia que tenemos, en el noble sentido de la palabra, pareciéndose no poco á Tucídides, Salustio y á veces á Tácito. Tiene las grandes cualidades de los más sobresalientes historiadores: ciencia, imparcialidad, alteza de pensamiento, penetración filosófica, fuerza narrativa, elocuencia dramática. Copia con viveza las acciones, los ánimos, los caracteres de los personajes, desabrocha los pechos, manifestando los intentos de los que tercian en los acontecimientos y descubre sus causas y enlaces. El estilo es de una reciura y brío incomparables, denso y nervioso, desembarazado y á chorros, grandioso y natural, con un corte en las oraciones que sabe á la elocuencia de Demóstenes y un aire en el decir que suena más á griego que á latino. Dúdase sean suyas la Carta del Bachiller de Arcadia y Respuestas del capitán Salazar; no es suyo el Lazarillo de Tormes.
96. En carta de Juan Páez de Castro á Zurita se dice de Mendoza (Dormer, Progres. de la Hist. del reino de Aragón, l. 4, cap. XI; Cartas de D. Juan Páez de Castro, fol. 465): "Es tan bueno y tan humano, que puede usted decir: Nil oriturum alias, nil ortum tale fatentes. Su erudición es muy varia y estraña; es gran aristotélico y matemático; latino y griego, que no hay quien se le pare; al fin es un hombre muy absoluto. Los libros que aquí ha traído son muchos, y son en tres maneras: unos de mano, griegos, en gran copia; otros impresos en todas facultades; otros de los luteranos: todos éstos están públicos para quien los pide, si no son los luteranos, que no se dan sino á los hombres que tienen necesidad de los ver para el Concilio. Ha sido tan gran cosa esta, y tan grandemente dispuesta, que allende de grandes costas que ha escusado, ha dado gran luz á todos, que ni supieran qué libros eran necesarios, ni de dónde se habían de traer; á lo menos yo no sabía qué hacerme en este lugar. Tienen todos creído que medrará mucho concluído este Concilio, y que S. M. le hará obispo, y su santidad cardenal: plega á Dios que sea así, y en él estará todo bien empleado". Herrera, Anotac. á Garcilaso: "Don Diego de Mendoça halló maravillosamente i trató sus concetos, que llaman del ánimo, i todas sus perturbaciones con más espíritu que cuidado; i alcançó con novedad lo que pretendió siempre; que fué apartarse de la común senda de los otros poetas; i satisfecho con ello se olvidó de las demás cosas. porque si como tuvo en todo lo que escrivió erudición i espíritu i abundancia de sentimientos, quisiera servirse de la pureza i elegancia en la lengua, i componer el número i suavidad de los versos; no tuviéramos invidia á los mejores de otras lenguas peregrinas. i no se puede dexar de conceder, que cuando reparó con algún cuidado, ninguno le hizo ventaja, pero como él se exercitó por ocupar oras ociosas, ó librar el ánimo de otros cuidados molestos; assí la grandeza de sentimientos i consideraciones, i el natural donaire i viveza de sus versos lo desvían, como tengo dicho, del vulgo de la poesía común". En el prólogo de una copia de la Guerra de Granada, hecha por Juan B. Lavaña de 1618 á 1619: "Costó trabajo enmendar, de dos ó tres copias, ésta religiosamente, como es justo; porque no se mudaron sino puntos, pasando pocas veces á otra parte las mismas palabras, si la cláusula no se puede entender bien de otra manera, ó quitando algunas, muy pocas, cuando son notoriamente superfluas. Finalmente, entre esta copia y cualquiera de los originales de donde se ha sacado, hay menos diferencia de la que ellos entre sí tenían". La primera edición la hizo el licenciado Luis Tribaldos de Toledo († 1634), bibliotecario del Duque de Olivares, siguiendo escrupulosamente esta copia de Lavaña y corregida por el Conde de Portalegre, y la hizo imprimir en Lisboa, 1627, cincuenta y dos años después de la muerte de Mendoza y ocho años después de sacada la copia. Después en Madrid, 1674; Valencia, 1730, 1766, 1776, por Mayáns, que llenó las varias lagunas del final del l. III y principio del IV, que tenían las otras ediciones, con trozos dados á luz por don Juan de Iriarte en la pág. 577, etc., de su Regiae Bibliothecae Matr. codices graeci Mss. Hallólos Iriarte en un ejemplar de la 1.ª edición, que fué de la librería de Felipe IV, hoy de la Bibl. Real, en el que los insertó Tribaldos en 1628, transcribiéndolos de una copia completa de mano del mismo Duque de Béjar. Reimprimió esta de 1776 Eug. Ochoa, París, 1840, añadiendo los párrafos del Conde de Portalegre con que se completaba en las cuatro primeras ediciones el l. III. Tribaldos, pról. á su edic.: "es muy sabido y muy antiguo en el mundo el odio á la verdad... Por esto nuestro don Diego determinó no publicar en su vida esta historia, y sólo quiso, con la libertad que, no sólo en él, mas en toda aquella ilma. casa de Mondéjar es natural, dejar á los venideros entera noticia de lo que realmente se obró en la guerra de Granada; y pudo bien alcanzarla, por su agudeza y buen juicio; por tío del general que la comenzó, adonde todo venía á parar; por hallarse en el mismo reino y aun presente á mucho de lo que escribe: afectó la verdad y consiguióla... La determinación de don Diego me prueban unas gravísimas palabras, escritas de su letra, al principio de un traslado de esta historia que presentó á un amigo suyo, en que juntamente pronostica lo que hoy vemos. "Veniet qui conditam et saeculi sui malignitate compressam veritatem dies publicet. Paucis natus est, qui populum aetatis suae cogitat. Multa annorum millia, multa populorum supervenient: ad illa respice. Etiamsi omnibus tecum viventibus silentium livor indixerit, venient qui sine offensa, qui sine gratia iudicent". Sénec. Epíst. 79. Dije que no quiso sacarla: añado, que ni pudo, porque no la dejó acabada y le falta aún la última mano...".
Obras del insigne cavallero Don Diego de Mendoza... recopiladas por Frey Juan Díaz Hidalgo..., dirigidas á D. Iñigo López de Mendoza, Marqués de Mondéjar, Conde de Tendilla, Madrid, 1610. Tiene 96 composiciones. Reimprimióse en 1854, t. I de los Poetas Líricos de los siglos xvi y xvii, por Adolfo de Castro, con 94 de las de Hidalgo, cuatro tomadas de Sedano, Gregorio Silvestre y Espinosa, de dudosa autenticidad, menos la de Silvestre; la Oda, de Horacio, es de fray Luis de León: total, 98 composiciones. Obras Poéticas de D. Diego Hurtado de Mendoza, primera edición completa, Madrid, 1877, por el doctor William I. Knapp, con 170 composiciones, sacadas de todos los códices españoles conocidos y dos de París. Guerra de Granada, hecha por el rey de España D. Felipe II N. S. contra los Moriscos de aquel Reino, sus rebeldes, Lisboa, 1627, publicada por el licenciado Luis Tribaldos de Toledo; Madrid, 1674, 1730; Valencia, 1776. Diálogo de Caronte y Pedro Luis Farnesio, publicado en Curiosidades Bibliográficas de la Bibl. de Autor. Españ. Paraphrasis in totum Aristotelem. La Mechanica de Aristóteles, traducida de griego en castellano, dirigida al Duque de Alba. Commentarii Politici (Ms.). La Conquista de la Ciudad de Túnez. Batalla Naval (al fin de la Guerra de Granada).
97. Diego de Mendoza, Obras poéticas, ed. W. I. Knapp, en Colección de libros raros ó curiosos, t. XI (faltan bastantes composiciones). Poesías, Bibl. de Aut. Esp., t. XXXII. Poésies burlesques et satiriques inédites, ed. A. Morel-Fatio, en Jahrbuch für romanische und englische Sprache und Literatur (Leipzig, 1875), t. II, págs. 63-80 y 186-209. Guerra de Granada, ed. R. Foulché-Delbosc (en prensa), y Bibl. de Aut. Esp., t. XXI. Mechanica de Aristoteles, ed. R. Foulché-Delbosc, en Revue Hispanique (1895), t. II, págs. 208-303. Cartas, ed. R. Foulché-Delbosc, en Archivo de investigaciones históricas (1911), t. II, págs. 155-195, 270-275, 463-475 y 537-600. Carta al capitán Salazar, etc., Bibl. de Aut. Esp., t. XXXVI, y en Sales españolas, ed. A. Paz y Melia, Madrid, 1890, t. I, págs. 63-99. Carta del Bachiller de Arcadia y Respuestas del capitán Salazar, edición crítica de L. de Torre, Madrid, 1913 (tirada aparte de la Revista de Archivos, etc.); y véase la nota crítica de A. Bonilla, en el Boletín de la Real Academia de la Historia de 1914. Carta en nombre de Marco Aurelio á Feliciano de Silva, en Sales españolas, ed. A. Paz y Melia, Madrid, 1890, t. I, págs. 227-234. Sermón de Aljubarrota, en Sales españolas, ed. A. Paz y Melia, Madrid, 1890, t. I, págs. 101-225. Consúltense: A. Morel-Fatio, Les lettres satiriques, en Romanía (1874), t. III, págs. 298-302. C. Graux, Essai sur les origines du fonds grec de l'Escurial (Bibl. de l'École des Hautes Études, fasc. 46), París, 1880. R. Foulché-Delbosc, Étude sur la Guerra de Granada, en Revue Hispanique (1894), t. I, págs. 101-165 y 338. R. Foulché-Delbosc, Un point contesté de la vie de Mendoza, en Revue Hispanique (1899), t. V, págs. 365-405. R. Foulché-Delbosc, Le portrait de Mendoza, en Revue Hispanique (1910), t. XXIII, páginas 310-313. J. D. Fesenmair, Don Diego Hurtado de Mendoza: ein spanischer Humanist des 16ten Jahrhunderts, München, 1882-1884. E. Señán y Alonso, D. Diego Hurtado de Mendoza: apuntes biográfico-críticos, Granada, 1886. Calendar of Letters, Despatches and State Papers, relating to the negotiations between England and Spain [ed. P. de Gayangos], t. V, parte II (1888), y t. VI, parte I (1890). Letters and Papers, foreign and domestic, of the reign of Henry VIII [ed. J. Gardner], t. XII, partes I y II (1890-1891) y t. XIII, partes I y II (1892-1893). A. Rodríguez Villa, Noticia biográfica y documentos históricos relativos á D. H. de Mendoza, Madrid, 1873.
98. Año 1539. Jorge de Montemayor, castellanizado por él mismo su apellido portugués de Montemor, por haber nacido en Montemor o velho, cerca de Coimbra, fué hijo de un platero judaizante; militó en Flandes, probablemente en la guerra de 1555 á 1559, cuando San Quintín (1557); pero antes había sido "cantor en la capilla de Su Alteza la muy alta y muy poderosa señora la infanta doña María", hija de don Juan III, casada en 1543 con el que luego fué Felipe II, y que murió en 1545. Luego (1551) sirvió á doña Juana, esposa del príncipe portugués don Juan y madre de don Sebastián. Al morir Feliciano de Silva, su amigo, escribió una elegía en tercetos y un epitafio (Cancionero, fols. 122-125). También fué amigo de Cetina, á quien llama Vandalio (fols. 146 y 147). Volvió á Portugal (1552) acompañando á la princesa doña Juana como aposentador y entonces escribió á Sá de Miranda. Muerto don Juan, volvió á Castilla con la Princesa en 1554, año en que se publicaron sus Obras. Murió en el Piamonte pocos meses después de 1559, muerto por un muy su amigo por celos ó amores (Fray Bartolomé Ponce, Clara Diana á lo Divino, dedicatoria). Compuso Montemayor la Exposición moral sobre el Salmo ochenta y seis, Alcalá, 1548, en quintillas el salmo y en prosa la exposición. Después, en 1554, publicó en Amberes sus Obras en dos libros, el primero de poesías profanas; el segundo, de versos de devoción, entre ellos tres Autos de Navidad. Volviéronse á imprimir en Amberes, el 1558, con el título de Segundo Cancionero de George de Montemayor, y Segundo Cancionero spiritual, en dos volúmenes, quitadas unas cosas y añadidas otras; pero el tomo de versos devotos, prohibido por la Inquisición en el Índice de 1559, no volvió á imprimirse. Hizo glosas á la Canción de Jorge Manrique y tradujo del catalán los Cantos de Amor, de Ausias March. La Diana, probablemente publicada en 1559, tiene el argumento de la historia de don Félix y Felismena, tomado de la novela 36 (2.ª parte) de Mateo Bandello; pero acomodado á las costumbres españolas, con más cortesía y sin lascivia. Imitó algo á Sannazaro y al Petrarca; pero la mayor parte fué obra propia. Las coplas castellanas valen más en él que los versos mayores italianos, y mucho más que las coplas, la prosa desenfadada, elegante y bien pulida, aunque de poco vigor. Es la mejor de las novelas pastoriles, pues Gil Polo no le aventaja más que en los versos. La obra que le dió inmensa fama dentro y fuera de la Península fué la Diana, novela pastoril y simbólica, como las bucólicas de Virgilio. Montemayor se aficionó á este género de naturalismo falso por su vida entre las paredes de los palacios. Cuando se huye del campo, se inventa un campo artificial; cuando no se tienen flores que huelan y solacen la vista, se hacen de papel; y cuando la vida cortesana está alejada, entre paredes y calles, de la naturaleza, se inventa una literatura que remede la naturaleza en toda su sencillez, la naturaleza silvestre donde haya riachuelos, árboles, ganados y pastores; pero que revisten almas cortesanas, con sus afectos melindrosos, sus entretenidas sutilezas, su afectado conceptismo, y hasta se particularizan en ellos personas conocidas. Esto último es una manera de chismografía elegante y con clave, como la que se murmujea en los estrados de los señores, en las antesalas de las dueñas y en los tinelos de la servidumbre. Son los pastores verdaderos cortesanos que lamentan dengosamente los desdenes de las damas pastoras. Para variar las escenas, monótonas de suyo, de amoríos, zampoñas y poesías recíprocas ó amebeas, Montemayor acude, como Sannazaro, á hechiceras y hadas, á hechizos y bebedizos amorosos, á los que alude Cervantes cuando por el Cura dice: "Que se le quite todo aquello que trata de la sabia Felicia y de la agua encantada". Dentro de este falso género Montemayor es admirable, flúido narrador, requebrador tierno, endechador dulce y melancólico, galante cortesano, esmerado en la frase melodiosa y en las escogidas voces. Es diestro en la versificación y más todavía en la adamicada prosa.