50. Alonso de Valdés compuso de por sí, ó valiéndose de su hermano Juan, en 1528, el Diálogo de Lactancio y un arcediano, con el fin de defender al Emperador, cuando el asalto de Roma en 1527, mirado en España por los erasmistas, y aun los que no lo eran, como justo castigo de Dios contra las liviandades y vicios de la Corte romana, como se ve por las cartas del Abad de Nájera, de Juan Pérez y de Fernando de Salazar. El mismo Valdés, secretario de cartas latinas del Emperador, había ya redactado las que en 1526 dirigió Carlos V á Clemente VII y al Colegio de Cardenales, quejándose de los agravios recibidos del Papa y pidiendo la celebración de un Concilio general. Como erasmista que era, tuvo otro fin, que fué el de pintar los horrores del asalto, achacando, con razón, las causas de la guerra al Papa y sus consejeros. "Si él, de esta vez, reforma la Iglesia, allende del servicio que hará á Dios, alcanzará en este mundo mayor fama y gloria que nunca príncipe alcanzó y dezirse ha hasta el fin del mundo que Jesu Christo formó la Iglesia y el Emperador Carlos V la restauró". M. Pelayo entiende que la reforma deseada por Valdés es la luterana; pero no habiéndose nunca hecho luterano y siendo bienquisto de los católicos erasmistas españoles, no se le puede colgar tal sambenito; la reforma que él quería era la que querían los demás erasmistas: la reforma eclesiástica dentro del catolicismo. Hay que suponer mejor enterados en esto al Inquisidor general y al Presidente del Consejo de Castilla, que no á M. Pelayo. En la pág. 463, ed. Usoz: Dos diálogos escritos por Juan de Valdés, ahora cuidadosamente reimpresos, 1850, t. IV de los Reformistas Antiguos Españoles. No se imprimió por entonces, pero, sin nombre de autor, se copió y leyó y voló hasta Alemania, como dice Castiglione en su Risposta: "Dopo l'aver publicato il libro, è mandatolo in Alemagna, in Portogallo è in diversi altri luoghi". Denunciólo al Nuncio Castiglione el primer secretario del Emperador, Juan Alemán, enemistado ya mucho antes con Alonso de Valdés. Castiglione pidió al Emperador lo hiciese recoger y quemar, el cual le respondió que lo vería y llevaría al Consejo, aunque tenía á Valdés por buen cristiano é incapaz de escribir herejías á sabiendas; divididos los pareceres del Consejo, aunque los más favorables á Valdés, diólo el Emperador á examinar al doctor De Praet (Pratensis) y al doctor Granvella. El inquisidor general, don Alonso Manrique, erasmista, á quien también acudieron Alemán y el Nuncio, declaró que no hallaba doctrina sospechosa, y el Arzobispo de Santiago, Presidente del Consejo de Castilla, absolvió á Valdés y su libro de los cargos de injuria y calumnia. Boehmer conjetura que la primera edición es de 1529. La edición conocida, sin lugar ni año, dice: Diálogo: en que particularmente se tratan las cosas acaecidas en Roma: el año de M. D. XXVII. Cita Boehmer ejemplares de las Universidades de Rostock y Goettingen y de la Bibl. de Munich. De la 2.ª, ed. lo hay en la Univers. de Goettingen; de la 3.ª, en el Museo Británico; de la 4.ª, en la Bibl. de Munich; de la 5.ª, en la Nacional de París y Munich, tiene variantes, y se imprimió suelta, París, 1586. Se imprimió, como el Mercurio, siete veces en italiano, desde 1546, y se tradujo al inglés, 1590. Consúltense: A. V. Litteras XL inéditas, ed. E. Boehmer, en Homenaje á Menéndez y Pelayo, Madrid, 1899, t. I, págs. 385-412. E. Boehmer, Spanish Reformers, Strassburg-London, 1874, t. I, págs. 65-115. Usoz, Consideraciones Divinas, de Valdés, 1863. Fermín Caballero, Valdés. M. Pelayo, Heterod., t. II, pág. 97.

51. Año 1527. Alonso Fernández de Madrid (1474-1559), nació en Palencia, protegióle el arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera; fué canónigo de Palencia y arcediano de Alcor, llegando á ser vicario general de don Francisco de Mendoza, obispo de Palencia; "varón de mucha virtud y bondad, muy estudioso y honesto" (Nic. Ant., Bibl. nova, I, 23); fué erasmista. Publicó, en 1527, el Enquiridio ó manual del cauallero cristiano... traduzido en castellano, sin lugar ni fecha (véase Bonilla, Erasmo en España), Zaragoza, 1528; Alcalá, 1529 (?); Lisboa, 1541; Amberes, 1555. Publicó esta traducción del Enchiridion militis christiani, de Erasmo, Alonso Fernández, sin poner su nombre. Además publicó Doctrina y amonestación caritativa, en la qual se demuestra no ser lícito á los cristianos ricos que dejen de socorrer con lo que les sobra á los pobres que tienen presentes, por guardarlo para remediar á los venideros; compuesta en latín por el R. en Cristo P. el Dr. Juan Bernal Díaz de Luco, doctor en decretos, obispo de Calahorra y la Calzada y del Consejo de S. C. C. M. Traducida en romance por Alonso de Madrid, arcediano de Alcor, en la iglesia de Palencia, Stella, 1547. De la antiguedad y nobleza de la cibdad de Palencia (Ms. Bibl. Nac.); publicada la parte de la Silva Palentina referente á las Comunidades, en la Colección de documentos inéditos para la Hist. de Esp., II, 331. Según Bonilla, del mismo autor es la Exposición y sermón sobre dos Psalmos, de Erasmo, Toledo (?), 1531.

52. Año 1527. Fernando de Briz publicó la Comedia en coplas de Josep, 1527 (Hern. Colón).—En 1527 se celebró el bautizo de Felipe II, en Valladolid, y, entre otros festejos, se representaron cinco dramas á lo divino, como el Bautismo de San Juan. Véanse, por ser importantes para la historia del teatro estas festividades, en Sandoval, Historia de Carlos V, Amberes, 1681, t. I, pág. 619, l. XVI.—Recopilación de las ordenanças de la muy noble ᘔ muy leal cibdad de Sevilla, Sevilla, 1527.—El doctor Enrique de Ribera, médico del Emperador, publicó el Tractado contra pestilencia, Valladolid, 1527.—Fray Francisco de Meneses, franciscano, publicó Difficilium accentuum Compendium, París, 1527.—Jaime López, médico de Calatayud, publicó Aboali Aviceni, vulgo Avicenae, liber de viribus cordis, cum commentariis, Tolosa, 1527.—Pro invictissimo Caesare Carolo Augusto... epistolae Franci Regis ad principes Imperii transmissae ac apologiae madriciae convencionis dissuasoriae refutatio..., Alcalá, 1517. Item: Invictissimi rom. imper. Caroli... ad duo Clementis septimi... brevia responsio, in qua ab ipso Pontifice appellat: petitque generalis Christianorum omnium Concilii congregationem, Alcalá, 1527.—Vita beati Pauli heremite: ex soluto sermone ac prosa: in elegantissimos: perpulchros: atque luculcutos versus, Toledo, 1527.

53. Año 1528. Fray Antonio de Guevara (1480?-1545) nació en Treceño, de las Asturias de Santillana, de linaje alavés; su padre, Beltrán de Guevara; su madre, Elvira Noroña y Calderón. Á los doce años llevóle á la Corte su padre, donde siguió estudiando, y á la muerte de la reina Isabel entró en la Orden franciscana, profesando en Valladolid ó, según otros, en la provincia de Nápoles. Elevado á las más altas dignidades de la Orden, fué predicador, consejero y cronista de Carlos V, Inquisidor de Valencia, Obispo de Guadix (1527?), luego de Mondoñedo (1537) y falleció en Valladolid. Escribió el famoso Libro de Marco Aurelio y el Relox de Príncipes, incorporados en una sola obra, en 1529, por su autor; el Monte Calvario, Epístolas familiares, Menosprecio de la Corte, Aviso de privados y doctrina de cortesanos, De los inventores del arte de navegar y otras obras.

No es para creído el estruendo que armaron, no sólo en España, pero en toda Europa, los libros del donairoso y grave moralista, que en ser uno y otro y en la elocuencia del decir y en la musical armonía del versificar su elegante prosa, estribó, sin duda alguna, su fama de un siglo entero, como incontrastada por la de ningún otro escritor, y no menos hoy y para siempre, á mi parecer, su altísimo valor artístico, como de uno de los que más suntuosa y lujosamente supieron manejar la lengua castellana y acertaron á embelesar á los lectores, persuadiéndoles, burla burlando, con la socarronería de su desenfadado ingenio, los más nobles y levantados principios de política y moral cristiana.

54. Epíst., 34: "Que como nací en Asturias de Santillana". Epíst. pte. 2, 15: "Los viejos de mi tierra, la Montaña". Epíst. á don Alonso de Acuña: "Acuérdome que siendo muy niño, en Treceño, lugar de nuestro mayorazgo de Guevara"; allí dura la torre de los de su apellido.

En España fué tan leído como el Amadís y La Celestina, dice, con razón, M. Pelayo, que es cuanto encarecerse puede. Fuera de ella se menudearon sus ediciones en latín, en italiano, en francés, en inglés, en alemán, en holandés, en danés, en húngaro, hasta hubo quien, en el siglo xviii, le tradujo al armenio. Fué la biblia y el oráculo de los cortesanos y de las damas; la admiración de los letrados y escritores; el terrero de la envidia de muchos, y el escándalo de algunos necios. Según afirmaba el hijo de Casaubón, ningún libro, fuera de la Biblia, tuvo en su tiempo tanta difusión como el Marco Aurelio. El Marqués de Pescara regaló al autor una pluma de oro. En Francia fué reimpreso el mismo año en que salió en Valladolid el Relox de Príncipes: Libro Aureo de Marco Aurelio, París, 1529, texto tomado de las fraudulentas de Sevilla, Portugal y Aragón, á que el autor alude en su prólogo de la edición vallisoletana. Al francés tradujo el Marco Aurelio Herberay des Essars, el que trasladó el Amadís y otros libros de caballería. Montaigne dice (Essais, II, 2) que era una de las lecturas favoritas de su padre. Brantôme repite, en las Damas galantes, los cuentos de Lamia y Flora. El del villano del Danubio se halla en las Historias prodigiosas, de Bouistán, Tesserant y Belleforest (1560); varios poetas lo trataron: Brunet, Pedro Sorel, Chartrain, Nicolás Clément y Gabriel Fourmenois; lo inmortalizó Lafontaine, y, según M. Pelayo, "las cartas y los tratados del primer Balzac, que pasa por reformador de la prosa francesa en los primeros años del siglo xviii y por el primero que puso número en ella, parecen un producto de la escuela retórica de Guevara. En Inglaterra, en tiempo de la reina Isabel, tuvo aún más honda y duradera influencia, pues, imitado Guevara, por haberlo traducido cinco ó seis intérpretes, fué una de las principales causas del nuevo estilo llamado euphuismo. Tal sostuvo Landmann en su obra sobre Shakespeare y el euphuismo (1884), probando que el estilo de Lily viene de Guevara, que muchas de las ideas y aun largos pasajes de la célebre novela Euphues, the anatomy of wit, que dió nombre al género, están tomados de Guevara. "El Marco Aurelio, sobre todo, dice J. Jusserand, traducido por lord Berners en 1532, y por sir Thomas North en 1537, gozó de extremada popularidad. Las disertaciones morales de que aquel libro estaba henchido encantaron á los pensadores más serios; el lenguaje insólito del autor español encantó á las personas frívolas. Antes de Lily ya varios autores ingleses habían imitado á Guevara; cuando Lily apareció, embelleciendo todavía más aquel estilo, el entusiasmo fué tan grande, que se olvidó el modelo extranjero, y aquel estilo exótico fué rebautizado en signo de adopción y de naturalización inglesa". (Le Roman au temps de Shakespeare, París, 1887). Garret Underhill dedica, en su Spanish Literature in the England of Tudors (págs. 65-84), un capítulo entero al grupo de Guevara en la Corte de Enrique VIII. En Inglaterra, fray Luis de Granada destronó á Guevara, á fines del siglo xvi, y en el continente destronóle el Telémaco. La crítica presente y futura juzgará el hecho. En Alemania se llevaron la palma Quevedo y Gracián. Tal fué el triunfo de la socarronería castellana, alma de los escritos del famoso Obispo de Mondoñedo. Las principales ediciones francesas son: Livre doré de Marc Aurèle, París, 1531. L'horloge des princes, París, 1540. L'horloge des princes, París, 1555. Italiana: Vita, gesti, costumi, discorsi di M. Aurelio, Venecia, 1544, con otras 22 ediciones. En inglés: The Golden Boke of Marcus Aurelius, reimpreso 14 veces en el siglo xvi. Alemana, en Munich, 1599, con siete reimpresiones. Holandesa, en 1612. Latinas: Horologii Principum sive de vita M. Aurelii, Torgae, 1606. Horologium principum ad norman vitae M. Aurelii, Francfort, 1664. Armenia, por Kapriel Hamuzasbian, Venecia, 1738.

55. El estilo de Guevara se reconoce al punto por el afectado amontonamiento de antítesis, como las llaman los retóricos, que se corresponden cual frases musicales de un ritmo agradable de suyo; pero que, tan menudeadas, trasparentan la afectación y fatigan. La facundia y abundancia en el decir pasa de la raya, y suena á derroche. Si el río de su elocuencia se contuviese dentro de las riberas y no se derramase á la continua sin medida por todas partes, y si el dejo rítmico de la cadencia musical no bambanease tan repetidamente, sería Guevara el más elocuente de los escritores españoles. Suelto, rico, desenfadado, socarrón, elegante, es como el que más; grave en las sentencias, moral en los intentos, como nadie. Pedro de Rúa, Antonio Agustín y otros muchos le achacaron el dar por verdadero lo que sólo era obra de su fantasía, cuanto al citar antiguos autores, que jamás vivieron y él fantaseó, y al contar historias que él supo fraguar en su magín. Pero ya él se había curado en salud, diciendo que no creía más que en la Sagrada Escritura, de modo que no le parecía debía contenerse cuando, de su propio caletre, inventaba casos más bonitos y á propósito que los que hallaba en las historias y autores verdaderos. Nuestro hombre los fabricaba á su antojo, sin reparo, y se los colgaba á escritores, que jamás fueron en el mundo, con un tan desenfadado desparpajo y una tan grave seriedad, que no es el menor de los deleites para el que le va leyendo gozar de tan sabrosos embustes, afirmados gravemente por varón tan autorizado y sesudo.

56. M. Aurelio, prólogo: "Yo comencé á entender en esta obra el año de mil y quinientos y diez y ocho, y hasta el año de veynte y cuatro ninguno alcanzó en que yo estava ocupado: luego el siguiente año de veynte y cuatro, como el libro que tenía muy secreto estuviesse divulgado, estando su Magestad (Carlos V) malo de la quartana, me le pidió para pasar tiempo y aliviar su calentura. Yo serví á su Magestad entonces con Marco Aurelio: el qual aún no le tenía acabado ni corregido, y supliquéle humildemente que no pidía otra merced en pago de mi trabajo sino que á ninguno diesse lugar que en su real cámara trasladase el libro, porque en tanto que yo yva adelante con la obra, y que no era mi fin de publicarla de la manera que entonces estava, si otra cosa fuesse, su Magestad sería muy deservido y yo perjudicado. Mis pecados que lo uvieron de hacer: el libro fué hurtado y por manos de diversas personas traydo y trasladado, y como unos á otros le hurtavan y por manos de pajes le escrevían, como cada día crescían en él más las faltas, y no avía más de un original por do corregirlas. Es verdad que me trugeron algunos á corregir: que si supieran hablar, ellos se quexasen más de los que los escrivieron, que no yo de los que le hurtaron. Añadiendo herror sobre herror, ya que yo andava al cabo de mi obra y quería publicarla, remanesce Marco Aurelio impresso en Seuilla, y en este caso yo pongo por juezes á los lectores entre mí y los impresores, para que vean si cabía en ley ni justicia un libro que estaba á la imperial majestad dedicado, era el auctor niño, estava imperfecto, no venía corregido, que osase ninguno imprimirlo ni publicarlo. No parando en esto el negocio imprimiéronse otra vez en Portugal y luego en los reynos de Aragón, y si fué viciosa la impressión primera no por cierto lo fueron menos la segunda y tercera; por manera que lo que se escrive para el bien común de la república, cada uno lo quiere aplicar en provecho de su casa. Otra cosa acontesció con Marco Aurelio, la qual he vergüenza de la dezir, pero más la habrán de tener los que la osaron hazer, y es que algunos se hazían auctores de la obra toda, otros en sus escripturas enxerían parte della como suya propria: lo qual paresce en un libro impresso do el auctor puso la plática del villano, y en otro libro también impresso pusso otro la habla, que hizo Marco Aurelio á Faustina, quando le pidió la llave. Pues estos ladrones han venido á mi noticia, bien pienso yo que se deve aver hurtado más hazienda de mi casa. En esto verán que Marco Aurelio no estava corregido, pues agora se le damos muy castigado. En esto verán que no estava acabado, pues agora sale perfecto. En esto verán que le faltava mucho, pues agora le verán añadido... Este Relox de Príncipes se divide en tres libros. En el primero se trata que el Príncipe sea buen Cristiano. En el segundo, cómo el Príncipe se ha de aver con su mujer y hijos. En el tercero, cómo ha de gobernar su persona y república".

En 1528 se publicaron tres ediciones clandestinas del Libro áureo de Marco Aurelio, emperador y eloquentissimo orador; otras tres salieron, no menos fraudulentas, el año siguiente de 1529. Habianle hurtado el manuscrito de la Cámara Imperial, se sacaron muchas copias y se imprimieron sin saberlo el autor, hasta que el año 1529 intervino en la primera edición permitida, que rotuló Libro llamado Relox de Príncipes en el qual va encorporado el muy famoso libro de Marco Aurelio, Valladolid, 1529. Hay otra edición del mismo año con el título de Libro del emperador Marco Aurelio con Relox de Príncipes, Valladolid, 1529. Una de las fraudulentas lleva por título Libro áureo de Marco Aurelio: empador (sic) y eloquentissimo orador, Zaragoza, 1529. De las demás ediciones, tras la legal de 1529, citaremos: Sevilla, 1531 y 1532; Salamanca, 1532; Barcelona, 1532, edición que lleva añadidas "nueve cartas y siete capítulos" (del 58 al 73 del l. III); Libro nuevo de Marco Aurelio Emperador, Valencia, 1532. Otras ediciones sin valor bibliográfico; Sevilla, 1533, 1534, 1537; Venecia, 1553; Zaragoza, 1555; Sevilla, 1557; Alcalá, 1566. Obras completas, Valladolid, 1529, 1545. Libro titulado Monte calvario, Valladolid, 1529; Salamanca, 1542, 1545; Zaragoza, 1545; Valladolid, 1546; Zaragoza, 1549; Valladolid, 1549, 1551; Zaragoza, 1551. Oratorio de religiosos, Valladolid, 1542; Zaragoza, 1543; Valladolid, 1545, 1546 y 1550, etc. Epístolas familiares, primera y segunda parte, Valladolid, 1539; 2.ª pte., Valladolid, 1541 y 1542; Zaragoza, 1543; Valladolid, 1544-45, etc. Menosprecio de Corte, Valladolid, 1539; Lyon, 1542 (en francés); París, 1542 (íd.); Lyon, 1543 (íd.); París, 1543 y 1544 (íd.); Londres, 1548 (en inglés), etc. Aviso de privados y doctrina de cortesanos, Valladolid, 1539; Amberes, 1539; Venecia, 1544 (en italiano); Lyon, 1556 (en francés), etc. De los inventores del arte de navegar, Valladolid, 1539, etc. Décadas de las vidas de los diez Césares, Valladolid, 1539; Londres, 1577. De adventu Sancti Iacobi, Amberes, 1608. Dejó manuscritas: Disputatio contra Iudaeos. Crónica imperial de Carlos V, etc.

Antonio de Guevara, Epístolas familiares, Bibl. de Aut. Esp., t. XIII. Menosprecio de Corte, ed. J. de San Pelayo Ladrón de García, Bilbao, 1893. Arte de marear, ed. J. de San Pelayo Ladrón de García, Bilbao, 1895. Consúltense: M. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. I, págs. ccclxv-ccclxxv, L. Clément, Antoine de Guevara, ses lectures et ses initiateurs français au xvie siècle, en Revue d'histoire littéraire de la France (1900), t. VII, págs. 590-602; (1901), t. VIII, págs. 214-233. R. Foulché-Delbosc, Revue Hispanique (1908), t. XXIII, págs. 633-635. J. M. Gálvez, Guevara in England (Kapitel I und II), Berlín, 1910. A. Morel-Fatio, Historiographie de Charles-Quint, París, 1913. John. Garret Underhill, Spanish Literature in the England of the Tudors, New-York, The Columbia University, 1899.

57. Año 1528. Francisco Delicado ó Delgado, de la Peña de Martos, discípulo de Lebrija, siguió el estado eclesiástico y partióse para Roma, donde logró el cargo de vicario del valle de Cabezuela, sin residencia, pues allí vivió dado á los vicios de aquella ciudad, de los que le resultaron unas bubas. Allí mismo acabó de escribir, en 1524, el Retrato de la Lozana Andaluza, y el año de 1528, tras el saco de Roma, pasó á Venecia, donde lo publicó, con algunas añadiduras, el mismo año, pero sin nombre de autor, "por no vituperar el oficio escribiendo vanidades", hasta que, viendo el buen suceso del libro, declaróse por autor de él. Es un retablo de la vida de una cortesana andaluza en Roma, con todas las obscenidades tomadas del natural, sin recato ni ideal alguno; no siendo novela ni comedia, sino narración, pero hablada, dialogada y viva, "en lengua española muy claríssima". Conocía La Celestina, el Asno de oro, de Apuleyo; pero no á Pedro Aretino, como se ha dicho, pues sus obras son posteriores á 1528; antes, ya ha dicho Arturo Graf que, si imitación hubo, lo fué del Aretino y no al revés, y cierto, el parecido es grandísimo, aunque M. Pelayo y Farinelli nieguen tal imitación. Menos tiene La Lozana del Diálogo de las hetairas, de Luciano, del cual tomó lo más indecente el Aretino. La Lozana no salió de los libros, sino de la vida real de Roma, vivida por su autor. Encierra muchos elementos folklóricos y frases españolas; pero no menor mezcla de italianismos, propios de la lengua franca que en Roma usaban los españoles de baja estofa, de la cual echó mano igualmente Torres Naharro, sin dejar, con todo eso, de tener trozos y frases en castizo y familiar lenguaje, con su propio color y brío.

58. El Ragionamento della Nanna e della Antonia, del Aretino, es de 1533; el Diálogo della Nanna é della Pippa sua figliuola, de 1536; el Ragionamento del Zoppino fatto frate... dove contiensi la vita e genealogia de tutte le cortegiane di Roma, no se publicó hasta 1539. Acaban de ser elegantemente impresos Los Diálogos del divino Pedro Aretino, por Joaquín López Barbadillo, Madrid, 1914, 2 vols., las dos primeras jornadas. Véase Graf, Giornale Storico della letteratura italiana, Turín, 1880, t. XIII, pág. 317. A. Farinelli, en Ressegna Bibliographica della letteratura Italiana, t. VII, pág. 281, Pisa, 1900. M. Pelayo, Oríg. nov., t. III, pág. cxcvi. "Y si quisieren reprender que por qué no van munchas palabras en perfeta lengua castellana, digo que siendo andaluz y no letrado y escribiendo para darme solacio y pasar mi fortuna, que en este tiempo el Señor me había dado, conformaba mi hablar al sonido de mis orejas, que es la lengua materna y el común hablar entre mugeres, y si dicen por qué puse algunas palabras en italiano, púdelo hacer escribiendo en Italia..., si me dicen que por qué no fuí más elegante, digo que soy iñorante" (pág. 333).

Un solo ejemplar se conoce de La Lozana, en la Bibl. imperial de Viena; reimprimióse en la Colecc. de libros raros y curiosos, Madrid, 1871; en París, 1888, con traducción francesa, y en Madrid, en la Colecc. de libros picarescos, 1899. Las tres proceden de la copia que Gayangos sacó de Viena, y está en la Bibl. Nacional. En 1531 y 1534 editó La Celestina, Venecia; en 1534 corrigió y publicó el Primaleón, Venecia, en la introducción de cuyo tercer libro declaró "Como lo fuí yo quando compuse la Loçana en el común hablar de la polida Andalucía". Al fin del tomo se dice que los tres libros de Primaleón "fueron corregidos y emendados de las letras que trastrocadas eran por el vicario del valle de Cabezuela Francisco Delicado, natural de la Peña de Marros". Cuando padecía de las bubas compuso De consolatione infirmorum (pág. 334), y curado, con el cocimiento del guayaco ó palo santo, introducido en España en 1508 y en Italia en 1517, compuso un cierto electuario (pág. 280), escribiendo sobre el modo de curar con él, en italiano, Il mal franceso, Venecia, 1529, opúsculo del cual hablan Astruc, médico de Montpellier y Morejón y Chinchilla (Historia bibliográfica de la Medicina Española, obra póstuma de don Antonio Hernández Morejón, t. II, Madrid, 1843, pág. 219. Anales históricos de la Medicina..., por don Anastasio Chinchilla, t. I, Valencia, 1841, pág. 186). Delgado llaman ambos al autor, así como el privilegio de Clemente VII para imprimir su libro en 4 de diciembre de 1526; éste debió de ser su propio apellido, italianizado de alguna manera en Delicado. En 1533 editó el Amadís de Gaula, Venecia.

59. Año 1528. Fray Francisco de Osuna, franciscano († 1540?), comenzó en 1528 á publicar la Primera parte del Abecedario espiritual, Sevilla; Burgos, 1537; Medina, 1544; Zaragoza, 1546; Sevilla, 1554. La Segunda parte, Sevilla, 1530; Burgos, 1539 y 1545; Sevilla, 1554; Burgos, 1555. La Tercera parte, Toledo, 1527; Valladolid, 1537; Burgos, 1544; Sevilla, 1554; Burgos, 1555. La Cuarta parte, 1530; Burgos, 1536; sin lugar, 1542 y 1551; Valladolid, 1551; Sevilla, 1554. La Quinta parte, Burgos, 1542; Sevilla, 1554; Burgos, 1554. La Sexta parte, Sevilla, 1554; Medina, 1554. Gracioso convite de las gracias del santo Sacramento, Sevilla, 1530; Burgos, 1537 y 1542, etc. Norte de los estados, Sevilla, 1531, 1536, 1541; Burgos, 1541 y 1550; Medina, 1550. Fué el Abecedario de los libros que más leyó Santa Teresa. En latín: Sanctuarium biblicum, Tolosa, 1533. Sermones de Virgine super verba Beatus venter, Tolosa, 1553. Pars meridionalis, París, 1583; Zaragoza, 1546, 1549; Medina, 1554. Commentaria super verba Missus est, Amberes, 1545. Trilogium evangelicum, Amberes, 1537; París, 1557. Pars occidentalis, Amberes, 1536; Zaragoza, 1546; París, 1546, 1548; Zaragoza, 1549; París, 1550; Medina, 1554; Lyon, 1569; Venecia, 1572, 1583, etc. Passio compassionis, Venecia, 1573. Tercera parte del libro llamado Abecedario Espiritual, ed. M. Mir, Nueva Bibl. de Aut. Esp., t. XVI.

El protonotario Luis Mexía, acaso pariente de los hermanos Pedro y Cristóbal Mexía, los tres erasmistas, tradujo la obra de Erasmo Colloquio intitulado institución del Matrimonio cristiano, Valencia, 1528. "En este presente tratado se contienen tres Colloquios de Erasmo en romance... Colloquio de Erasmo llamado Menipsigamos... Una carta de Erasmo al Emperador: con la respuesta del emperador á Erasmo. Trasladadas de latín en romance... El primero del segundo tratado de los Colloquios de Erasmo...". Los coloquios de Erasmo, Sevilla, 1529 (Brunet); Toledo, 1530. Colloquios familiares compuestos en latín... traduzidos por un muy sabio varón, 1528 (?): los ocho primeros traducidos por anónimo; los tres últimos por Luis Mexía. El anónimo cree Bonilla fué Alonso de Virués (Erasmo en Esp., pág. 65). Doze coloquios de Erasmo, Zaragoza, 1530 (Juan M. Sánchez, Bibliogr. Arag. siglo xvi, pág. 228). Colloquios de Erasmo, 1532, sin más que: I. A. T. O. L. (Bonilla, ibid., pág. 68): es reimpresión de la edic. de 1530 "nuevamente añadido", acaso por el impresor I(uan) de A(yala) en TOL(edo). El Colloquiorum liber se publicó en 1522 ó 1523; Basilea, 1524. Los Coloquios de Erasmo se han reimpreso en los Orígenes de la Novela, t. IV, Madrid, 1915. Escribió además Luis Mexía el Apólogo de la ociosidad y el trabajo, intitulado Labricio Portundo, obra que glosó y moralizó el aventurero humanista Francisco Cervantes de Salazar, Alcalá, 1546.

El M. Bernardo Pérez de Chinchón nació en Valencia, donde fué chantre, canónigo de Gandía y de la servidumbre de don Juan de Borja, duque de Gandía. Declaración del Pater Noster. Item el sermón de la grandeza y muchedumbre de las misericordias de Dios, Logroño, 1528; Amberes, 1549: es traducción de la Precatio Dominica, de Erasmo. Silenos de Alcibiades compuesto por el famoso doctor Erasmo, Valencia, 1529; Amberes, 1555. Diálogos christianos contra la secta mahomética y contra la pertinacia de los judíos; en la dedicatoria dice Valencia, 1534. Libro del Aparejo que se deue hazer para bien morir, Burgos, 1535; Amberes, 1549; Sevilla, 1551; ó Preparación y aparejo para bien morir, compuesto por el famoso y excelente doctor Desiderio Erasmo Roterodano, Amberes, 1555. Historia de las cosas que han pasado en Italia desde el año 1521 de nuestra redempción hasta el año 30 sobre la restitución del Duque Francisco Sforcia en el ducado de Milán, Valencia, 1536. Espejo de la vida humana, Granada, 1587; Alcalá, 1589, 1590; Sevilla, 1656. Antialcoran, sive contra errores Sectae Machometanae, Salamanca, 1595.

60. Año 1528. Francisco de las Natas, beneficiado en la parroquial de Cuevas Rubias y en la de Santa Cruz de Rebilla Cabriada (Burgos), publicó Segundo libro de las Eneidas de Virgilio, trobado en metro mayor de nuestro romance castellano, Burgos, 1528. Comedia Claudina, en coplas, 1536 (Reg. Colón). Comedia llamada Tidea... Trátanse los amores de don Tideo con la donzella y cómo la alcançó por interposición de aquella vieja alcagueta; y en fin por bien de paz fueron en uno casados, 1550. Es el argumento de La Celestina, en coplas, con feliz desenlace y con algunos pastores á lo Enzina. En la versificación y en las cinco jornadas sigue á Naharro. Hállase en la Bibl. de Munich (Fern. Wolf, Sitzungberichte, de la Acad. de Viena, t. VIII, 1852). La ha reimpreso Cronan, Madrid, 1913, Bibliófilos Madrileños.

Juan Pastor publicó Auto nuevo del santo nacimiento de Cristo nuestro Señor, Sevilla, 1528. En él cita, y escribió de hecho, dos Farsas llamadas Grismaltina y Clariana. Además la Farsa ó Tragedia de la castidad de Lucrecia, reimpresa por Bonilla en la Revue Hispanique, 1912, del ejemplar de la Nacional, y por Ochoa, Madrid, 1914. En ella no ve Bonilla ninguna cualidad brillante ni en la versificación, ni en los incidentes, ni en la trama principal. "El bobo es verdaderamente inaguantable, y la ocurrencia de hacer acompañar á Tarquino, como si fuese cualquier pirulero, por un negrito, no abona el ingenio de Juan Pastor. Una Tragedia tan desmayada y fría era digna de estar inspirada en la obra de quien diputó al Fedón platónico por un escrito sin importancia".

61. Año 1528. Juan de Aguilera, profesor salmantino, publicó Canones Astrolabii, Salamanca, 1528, 1554.—Arnoldo Alberti († 1545), mallorquín, canónigo y luliano, publicó Quaestio de secreto, Valencia, 1528. Repetitio nova, ibid., 1534. De agnoscendis assertionibus Catholicis et Haereticis, Panhormi, 1553. Commentaria super Artem Magistri R. Lulli.Libro de Juan bocacio que tracta de las ilustres Mugeres, Sevilla, 1528.—Fray Luis de Carvajal, franciscano andaluz, antierasmista, publicó Apologia monasticae religiones diluens nugas Erasmi, París, 1528; Salamanca, 1528; Amberes, 1529. Tradújose al castellano: Dulcoratio amarulentiarum Erasmicae responsionis ad Apologiam. De restituta Theologia, Colonia, 1540; Amberes, 1548. Consúltense fray Juan de San Antonio, Bibliotheca Franciscana, t. II, pág. 292. Eysengrein, Catalogus testium veritatis, Dilingen, 1565, página 192. Sepúlveda, t. III, epíst., págs. 219, 611.—Fray Juan de Cazalla, franciscano de Veracruz, publicó Lumbre del Alma, Sevilla, 1528.—Rodrigo de Cueto publicó Primus Tractatus Summularum in textum Petri Hispani, 1528.—Floramante de Colonia y Lidaman de Ganayl, 1528.—Martín de Frías publicó varios Tratados sobre moral, 1528; Salamanca, 1550.—Fuero de Vizcaya, Burgos, 1528; Medina, 1575.—Esteban Martínez ó Martín, vecino de Castromocho, publicó el Auto de cómo San Juan fué concebido y ansimesmo el nacimiento de San Juan, Burgos, 1528; otra edición con otras canciones, sin lugar ni año (La Barrera).—Cursus quattuor mathematicarum artium, Alcalá, 1528.—Obras... assi en prosa como en metro de Moner, las más dellas en lengua castellana y algunas en su lengua natural catalana, Barcelona, 1528. Véase M. Pelayo, Antol. de poet. lír. cast., t. VII, pág. ccxlii, etc.—Fray Alejo de Salamanca, franciscano de Zamora, publicó De Christi D. Republica Dialogi tres, Salamanca, 1528.—Don Francisco Velázquez Minaya publicó Esfera forma del mundo con una breve descripción del mapa, Madrid, 1528 (Vindel).

62. Año 1529. Juan de Valdés (1501?-1541), hermano de Alfonso, hijo del corregidor perpetuo de Cuenca, don Fernando de Valdés, nació en aquella ciudad; debió de estudiar en Alcalá y anduvo diez años "andante en corte" y dado á la lección de libros de caballerías, aunque mezclándola con la de Luciano, de quien aprendió el tono del dialogar. Supo las lenguas clásicas y el hebreo. Por medio de su hermano, se relacionó con Erasmo, el cual, en 1528, le escribió animándole á continuar sus estudios y felicitándole porque "enriquece su ánimo, nacido para la virtud, con todo linaje de ornamentos". En 1527 compuso su hermano el Diálogo de Lactancio, y parece le ayudó Juan corrigiéndolo y retocándolo. En 1528 compuso el mismo Juan el Diálogo de Mercurio y Carón, obra lucianesca, sátira moral y religiosa, más variada y artística que los Coloquios, de Erasmo, y que el Diálogo de Lactancio, de su hermano Alonso, aunque en el asunto se les parezca. También se parece á las Danzas de la muerte de la Edad Media, en cuanto van presentándose personas de todos estados, juzgando sus buenas y malas acciones. Monumento clarísimo, como dice M. Pelayo, del habla castellana. El ingenio, la gracia y la amenidad rebosan en él, y bien puede decirse que nada hay mejor escrito en castellano durante el reinado de Carlos V, fuera de la traducción del Cortesano, por Boscán. La lengua brilla del todo formada, robusta, flexible y jugosa, sin afectación ni pompa vana, pero, al mismo tiempo, sin sequedad ni dureza, y con toda la noble y majestuosa serenidad de las lenguas clásicas. En 1531, Juan de Valdés, "caballero noble y rico", en frase de Juan Pérez, "gentilhombre de capa y espada", como le llama Carnesechi, fué á Roma con una carta de recomendación de su hermano para Juan Ginés de Sepúlveda, que, viendo en él la estampa de su hermano, no sólo en el aspecto, sino también en la doctrina, ingenio y estudios, le agasajó cuanto pudo. Seguía allí en 1532; pero, fuera de algún corto viaje á Roma, asentó en Nápoles desde 1535 hasta su muerte. Había llegado erasmista á Italia y, á fuerza de leer y pensar, tomó algunas doctrinas heréticas, por ejemplo, sobre la justificación y la gracia, quizá en los Lugares Comunes, de Melanchton. Su doctrina se aparta de las de éste, de las de Lutero, Calvino y demás herejes del siglo xvi por ciertos aspectos sustanciales que le dan carácter personal en lo dogmático y en la exégesis bíblica, sobre todo en lo que toca á la disciplina de la Iglesia. Después de 1534, pues habla como de cosa conocida de El Cortesano, no publicado hasta aquel año, y antes de setiembre de 1536, pues se nombra en él á Garcilaso como á persona viva, escribió el Diálogo de la Lengua, que nació de verdaderas conversaciones con amigos suyos, españoles é italianos, tenidas en la ribera del Chiaja. Las doctrinas filológicas no podían ser certeras en aquel tiempo, y apenas merece recordarse más que la de la ortografía, que no se ha de escribir de una manera y pronunciar de otra, principio que tomó de Nebrija, en quien se ensaña más de lo justo, y la del rechazar los latinismos. Pero como crítico literario, juzgó tan delicadamente autores y obras, que sus fallos ha ido robusteciéndolos el tiempo. Su principio acerca del estilo es el mismo de Cervantes y el que practicó en todos sus escritos, distinguiéndose cabalmente por él entre todos los escritores castellanos. "El que tengo me es natural y sin afectación ninguna. Escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar de vocablos que signifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible, porque, á mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación". Admirable principio, que vale por todos los tratados de retórica. Ése es, realmente, el estilo de Valdés, y si de alguno, de él puede decirse que escribió llano, transparente y sin la menor afectación. El diálogo es apacible charla entre dos italianos corteses y entendidos: un soldado que pica en desenfadado y fanfarrón y el mismo Valdés, hombre descontentadizo, de delicado gusto cuanto al arte, respetado maestro y ahidalgado toledano, con sus puntas de franca modestia y su picante de socarronería castellana. Tiene vida el diálogo; es cosa sucedida; corre por todo él cierto aire lucianesco y helénico; cortesano gracejo y lindos donaires le engalanan.

63. Juan de Valdés, en el Diálogo de la Lengua, se dice castellano, criado en el reino de Toledo y en la Mancha de Aragón, y paisano de mosén Diego de Valera; por consiguiente, natural de Cuenca, donde era regidor perpetuo su padre Ferrando de Valdés. Que era hermano de Alfonso se ve por las cartas de Erasmo y Sepúlveda. Francisco de Enzinas, que conoció á los dos hermanos, dice que Juan fué "praeclare instructus in disciplina fraterna" (Memoires, ed. Campan, t. II, pág. 154), esto es, cuanto á las ideas reformistas erasmianas. Gallardo: "J. de V. compuso el Diálogo de Mercurio y Carón, según resulta de documentos que vi el año 1820 en los papeles del Archivo de la Inquisición general". La primera edición del Diálogo de Mercurio y Carón es de 1529, aunque no tiene fecha, é impresa en Italia. De ella se valió Usoz para su reimpresión; hay ejemplares en las Bibls. de Rostock, Munich y Goettinga; 2.ª, sin lugar ni año; 3.ª, en el Museo Brit.; 4.ª, copia de la segunda; 5.ª, acaso flamenca; 6.ª, Dos diálogos escritos por Juan de Valdés, ahora cuidadosamente reimpresos, 1850, t. IV de los Reformistas Españoles, de Usoz, Madrid. Ambos diálogos están prohibidos en el Índice, de Pío IV (1564) y en los posteriores de España y Roma. Hay traducción italiana: Due dialoghi, l'uno di Mercurio et Caronte..., l'altro di Lattantio..., 1546, y tuvo reimpresiones; el traductor créese haber sido Bruccioli. Otra alemana, Amberg, 1609, 1613; Francfort, 1643. El título es: Diálogo de Mercurio y Carón: en que allende de muchas cosas graziosas y de buena doctrina, se cuenta lo que ha acaescido en la guerra desde el año de mill y quinientos y veinte y uno, hasta los desafíos de los reyes de Francia et Inglaterra, hechos al Emperador en el año de M. D. XXVIII... "La causa principal... deseo de manifestar la justicia del Emperador y la iniquidad de los que le desafiaron, y en estilo que de todo género de hombres fuese con sabor leído". Es diálogo político y moral, Lucianesco, imitación del 10.º de los Diálogos de los muertos y del Charon sive speculatores, del Charon, de Pontano, y aun de los Coloquios, de Erasmo, aunque es más variado y artístico que cualquiera de los del roterodano. Ocultó su nombre, diciendo que lo era "uno que derechamente deseaba la honra de Dios y el bien universal de la república cristiana". La fecha: "en este año de M.D.XXVIII". Por contexto del Diálogo saca M. Pelayo (Heterod., II, pág. 155) que "no pasaba Valdés de erasmista, aunque no más mesurado y razonable que su hermano... andaba muy lejos de la doctrina de Lutero contra la eficacia de las obras, y más bien pensaba como los católicos en este punto... no se harta de decir que los ayunos, devociones, rezos, etc., son "muy buenos medios para alcanzar y seguir la doctrina cristiana y ganar el Cielo, con tal que no vayan desnudos y vacíos de caridad...". Hay un tono de buena fe y sinceridad en todo el Diálogo tal, que induce á creer que, cuando Valdés le escribió, todavía era, ó se creía, católico, aunque le extraviaban sus fatales propensiones al laicismo y á la inspiración privada, que después hicieron en él un místico sui generis, misionero de capa y espada, catequizador de augustas princesas y anacoretas de buena sociedad". En la teoría del pacto social ó político se adelantó á Rousseau cerca de tres siglos, y le aventajó en claridad, sin declamaciones ni paradojas: "Cata que ay pacto entre el príncipe y el pueblo; que si tú no hazes lo que deves con tus súbditos, tampoco son ellos obligados á hazer lo que deven contigo. ¿Con qué cara les pedirás tus rentas si tú no les pagas á ellos las suyas? Acuérdate que son hombres y no bestias, y que tú eres pastor de hombres y no señor de ovejas. Pues que todos los hombres aprenden el arte con que viven, ¿por qué tú no aprenderás el arte para ser príncipe, que es más alta y más excelente que todas las otras? Si te contentas con el nombre de Rey ó príncipe sin procurar de servirlo, perderlo has y llamarte han tirano. Que no es verdadero Rey ni príncipe aquel que le viene de linage, mas aquel que con obras procura de serlo. Rey es y libre el que se rige y manda á sí mismo; y esclavo y siervo el que no se sabe refrenar. Si te precias de libre, ¿por qué servirás á tus apetitos, que es la más torpe y fea servidumbre de todas? Muchos libres he uisto servir y muchos esclavos ser servidos. El esclavo es siervo por fuerza y no puede ser reprehendido por serlo, pues no es más en su mano; mas el vicioso que es siervo uoluntario no deve ser contado entre los hombres. Ama, pues, la libertad y aprende á ser de veras Rey". "Á los pobres, lisiados, clérigos y frayles mendicantes ó mercenarios, ordena cómo les sea dado de comer y no les consientas andar mendicando".

El Diálogo de la Lengua no se publicó hasta que lo hizo Mayáns en el t. II de sus Orígenes de la lengua española, 1737, tomándolo del único manuscrito conocido hasta la fecha, que está en la Biblioteca Nacional (x-236) y fué de Zurita; pero echándolo á perder, y así se reprodujo en 1873. Luis Usoz, en 1860, hizo otra edición, correcta y ajustada al original. Marcio parece ser Marco Antonio Magno, apoderado de Julia Gonzaga y traductor del Alfabeto, de Valdés; Coriolano, el secretario del virrey don Pedro de Toledo, más bien que el Obispo de San Marcos en Calabria, como quiso Boehmer; el soldado español, que primero se llama Pacheco y después Torres; en fin, Valdés mismo, que hace de maestro, á quien los demás consultan, y un taquígrafo llamado Aurelio, completan los personajes del Diálogo.

64. Después de escribir el Diálogo de la lengua, se dió enteramente Valdés á la propaganda de sus doctrinas religiosas, con aquellos dulcísimos modales y hablar halagüeño y atractivo, con aquella respetada autoridad de maestro, que se ve en el mismo Diálogo. Juntábanse en su casa, ó en el palacio de la princesa Julia Gonzaga, ó en el del señor Bernardo Guesta, y más á menudo en la quinta de Chiaja, cerca del Posílipo, sus discípulos, todos personas de cuenta de Nápoles. El Alfabeto es un diálogo entre Valdés y Julia Gonzaga, tenido en 1535, de vuelta de los sermones del padre Ochino; perdióse el original castellano y sólo se conserva la traducción italiana, retrotraducida al castellano por Usoz. Consérvanse de sus traducciones, hechas del original griego, las epístolas de San Pablo á los romanos y primera á los corintios, impresas en Génova: la primera, en 1556; la segunda, en 1557. Es fiel y puntual versión, siguiendo el texto de Erasmo é inspirándose en Lutero, Melanchton y Bucer. También tradujo del hebreo el Psalterio, inédito y descubierto por Boehmer en la Biblioteca Imperial de Viena, con un comentario sobre el primer libro, y el Comentario á San Mateo, que está en la Biblioteca Imperial de Viena. Su principal obra religiosa son las Consideraciones divinas (1538-1539), cuyo original castellano no se ha impreso, sirviéndonos hoy de texto la traducción italiana publicada en Basilea, 1550, por Celio Segundo Curión: así que Usoz hizo tres ediciones castellanas, conforme á una traducción castellana hecha en 1558 de la traducción italiana y vertiéndolas él mismo del italiano. Últimamente se ha descubierto en Viena el texto castellano original. Murió Valdés en Nápoles, dejando heredera á Julia Gonzaga, no sólo de su espíritu, sino también de sus manuscritos. Guardó ella muchos de éstos en su poder como sagradas reliquias, hasta que, á su fallecimiento, los legó á sus amigos, quienes los publicaron poco á poco, traducidos del castellano al italiano. Apenas murió Valdés, se establecía la Inquisición en Nápoles, desperdigando á sus partidarios y discípulos. Fué un reformador religioso y literario, y con ideas políticas de castiza cepa española, sustentadas con brillantez y brío durante todo el siglo xvi por muchos teólogos, filósofos y juristas, como Las Casas, Falcón, Fox Morcillo, Simón Abril, Mariana.

65. Rivadeneira, en el t. LX Autor. Esp., pág. 597: "Comenzó á picar la herejía entre gente principal, siendo maestro della Valdés, hermano del secretario Valdés". Caracciolo, Vida de Paulo IV (César Cantú, Gli eretici d'Italia, pág. 333): "En 1535 vino de Nápoles un cierto Juan de Valdés, noble español cuanto pérfido hereje. Era (según me dijo el cardenal Monreal, que mucho le recordaba) de hermoso aspecto, de dulcísimos modales y de hablar suave y atractivo; hacía profesión de lenguas y sagrada escritura; habitó en Nápoles y Tierra de Labor... leía y explicaba en su casa á los discípulos y afiliados las epístolas de San Pablo". Nic. Balbani, Vida de Galeazzo Caracciolo: "Había por entonces en Nápoles un hidalgo español, que teniendo algún conocimiento de la verdad evangélica y, sobre todo, de la doctrina de la justificación, había comenzado á traer á la nueva doctrina á algunos nobles, con quienes conversaba, refutando las opiniones de la propia justicia y del mérito de las obras y poniendo de manifiesto algunas supersticiones... los discípulos de Valdés eran en Nápoles numerosísimos, pero en el conocimiento de la verdad cristiana no habían pasado más allá del artículo de la justificación y de rechazar algunos abusos del papismo; por lo demás, iban á las iglesias, oían misa y participaban de la común idolatría" (esto es, de la práctica católica). Miscellanea variarum rerum (en Ferm. Caballero): "Paréceme, dice Jacobo Bonfadio, que veo á v. señoría suspìrar con íntimo afecto por aquella tierra y acordarse de Chiaja y del hermoso Posílipo... Pero ¿adonde iremos, después que el señor Valdés ha muerto?" Allá acudía el elocuente capuchino sienés fray Bernardino Ochino, general de su Orden, varón de ayunos y maceraciones, siempre descalzo y á la intemperie, pidiendo limosna de puerta en puerta, durmiendo en el campo al pie de un árbol y que predicaba con tal espíritu y devoción, que hacía llorar á las piedras, en frase de Carlos V. Juan de Valdés, en 1536, se lo atrajo para sí, y con él á otros religiosos de su Orden. Iban también Pedro Mártir Vermigli, canónigo regular de San Agustín y abad de Spoleto; Marco Antonio Flaminio, buen médico y elegante poeta latino; monseñor Pietro Carnesecchi, noble florentino, protonotario y secretario de la Sede Apostólica, embajador del Duque de Ferrara, muy protegido por Clemente VII y por todos los Médicis; Galeazzo Caracciolo, marqués de Vico; Marco Antonio Magno, apoderado de la Duquesa de Trajetto; el humanista é historiador de Génova Jacobo Bonfadio: tales eran los discípulos más allegados, sin contar con que más ó menos claudicaban en la fe los Arzobispos de Otranto, Sorrento y Reggio; los de Catania, La Cava, San Felice, Nola y Policastro, y más de tres mil afiliados, según Caracciolo. Las más nobles señoras de Nápoles, Catalina Cibo, duquesa de Camerino; Isabel Briceño, Victoria Colonna y Julia Gonzaga, eran de su partido, ó participaban más ó menos de sus doctrinas. Pero la discípula querida de Valdés, la que inspiró casi todos sus escritos religiosos, fué Julia Gonzaga, duquesa viuda de Trajetto y condesa de Fondi, de famosa hermosura y de no menos maravilloso menosprecio del mundo, del cual se apartó para darse á la caridad y devoción. La traducción del Alfabeto al italiano por Marco Antonio Magno se imprimió en 1546, y el único ejemplar conocido, descubierto por Wiffen, sirvió á Usoz de texto para las versiones castellana é inglesa de entrambos: Alphabeto Christiano, che insegna la vera via d' acquistare il lume dello Spirito Santo... M.D.XLVI. Alfabeto Christiano, scritto in lingua Spagnuola por Giovanni di Valdés. E dallo stesso manoscrito autografo recato nell' Italiano por M. A. Magno. Otra ristampata fedelmente la versione italiana, pagina per pagina, con l' aggiunta di due traduzioni, l' una in Castigliano, l' altra in Inglese... Londra. L' anno MDCCCLX, por Usoz y Wiffen. Según Carnesecchi había trabajado sobre todas las epístolas de San Pablo, menos la de los Hebreos. Comentario ó declaración breve y compendiosa sobre la Epístola de San Pablo Apóstol á los romanos, Venecia, 1556. Comentario ó declaración familiar y compendiosa sobre la primera Epístola de san Paulo Apóstol á los Corinthios, Venecia, 1557; reimpresa modernamente sin lugar ni año. Esta publicación la hizo en Ginebra, con el rótulo de Venecia, el calvinista español Juan Pérez. Hay ejemplares en la Bibl. de San Isidro y entre los libros de Usoz, el cual las reimprimió (ts. X y XI de su colección), Madrid, 1856. Le cento et dieci divine Considerationi del S. Giovanni Valdesso: nelle quali si ragiona delle cose più utili, più necessarie et più perfette della Christiana professione, Basilea, 1550 (ejemplar en la Bibl. de M. Pelayo). Hay traducción francesa, tres veces impresa, Lyon, 1563; París, 1565; Lyon, 1601; dos traducciones inglesas, Oxford, 1638; Londres, 1865. Ediciones di Usoz: Ziento i diez consideraziones de Juan de Valdés. Ahora publicadas por primera vez en castellano... Año de MDCCCLV, t. IX de Reformistas. Ziento i diez consideraziones leídas i explicadas hazia el año de 1538 á 1539. Por Juan de Valdés. Conforme á un manuscrito Castellano escrito el año 1538, existente en la Biblioteca de Hamburgo. Y ahora publicadas por primera vez con un facsímile... España. Año MDCCCLXII, t. XVI de Reformistas antiguos españoles. Pero el ms. de Hamburgo no es el original de Valdés, sino una traducción del italiano, hecha con poco esmero por algún protestante español en 1558. Tornó Usoz á publicar las Ziento i diez consider..., traducidas por él mismo, Londres, 1863, t. XVII de Reformistas, con notas, apéndices y documentos sobre los hermanos Valdés. La traducción italiana fué reimpresa por Boehmer, Halle, 1860; su mujer las tradujo al alemán, Halle, 1870. De este libro saca M. Pelayo que Valdés fué antitrinitario y arriano, creyendo que Cristo tuvo la imagen de Dios, pero que no fué Dios, sino algo intermedio entre Dios y el hombre. Fué de severo ascetismo y tuvo á la carne por enemiga de Dios, tal como suena, entendiendo por ella, no los pecados y obras carnales, como San Pablo, sino el mismo cuerpo humano y sus actos fisiológicos. Atribuye á Dios el mal y el pecado, como verdadero autor de él; condena la ciencia y el deseo de saber; no desecha las imágenes; cree que la unión con Dios se hace por el amor, que nace del conocimiento intuitivo. M. Pelayo le tiene por luterano, cerrado en lo de la justificación y la fe; por unitario, en lo de la Trinidad, y, en lo demás, por un iluminado, predecesor de Jorge Fox y de Barclay. Es un místico frío y sin unción, por lo que tiene de islamita y arriano. M. Pelayo, Heterod., t. II, pág. 203: "¿Y hay algo de español en el ingenio de Valdés? Á mi juicio, dos cosas: la extremosidad de carácter, que le lleva á sacar todas las consecuencias del primer yerro, y de erasmista le convierte en luterano, y de luterano en iluminado, y de iluminado en unitario; en segundo lugar, la delicadeza de análisis psicológico y la tendencia á escudriñar los motivos de las acciones humanas, que es lo que más elogian en él los extranjeros, y el único parecido que tiene con nuestros místicos ortodoxos".

66. Juan de Valdés, Diálogo de Mercurio y Carón, ed. E. Boehmer, en Romanische Studien (1881), t. VI, Heft XIX. Diálogo de la lengua, ed. E. Boehmer, en Romanische Studien (1895), t. VI, Heft XXII. Trataditos, ed. E. Boehmer, Bonn, 1880. Ziento i diez consideraziones, ed. L. de Usoz i Rio, Londres, 1863. Le cento e dieci considerazioni di Giovanni Valdesso, ed. Boehmer. Commentary upon 1 Cor., tr. por J. T. Betts, London, 1883. El Evangelio según San Mateo, Madrid, 1880. Consúltense: B. B. Wiffen, Life and writings of Juan Valdés otherwise Valdessio, London, 1865. E. Boehmer, Spanish Reformers, Strassburg-London, 1874-1883, ts. I y II. Fermín Caballero, Conquenses ilustres, Madrid, 1875, t. IV. M. Carrasco, Alfonso et Juan de Valdés, leur vie et leurs écrits religieux, Genève, 1880. M. Menéndez y Pelayo, Historia de los Heterodoxos españoles, t. II, págs. 149-206, y t. III, págs. 843-848. E. Boehmer, Revista Cristiana, Madrid, 1885-1887. C. A. Wilkens, Geschichte des spanischen Protestantismus im 16. Jahrhundert, Gütersloh, 1888. W. Webster, Gleanings in Church History, London, 1903, págs. 136-157. B. Croce, Una data importante nella vita di Juan de Valdés, en Archivo storico per le provincie napolitane (1903), fasc. I. Diálogo de Mercurio y Carón, trad. danesa por E. Gigas, Kjöbenhavn, 1904. A. Stor, Julia Gonzaga y Juan de Valdés, en La Ilustración Española y Americana (1906), t. LXXXI, págs. 124, 126-127. E. Boehmer, en Realencyclopädie für protestantische Theologie und Kirche (Leipzig, 1908), t. XX, págs. 380-390. J. Heep, Juan de Valdés in seinem Verhältnis zu Erasmus und dem Humanismus, Leipzig, 1909. Id., J. de Valdés, seine Religion, sein Werden, seine Bedeutung, Leipzig, 1909.

67. Año 1529. Aurelio é Isabella. Amorosa historia de Aurelio é Isabella, hija del Rey d'Escocia, Venecia, 1529; Amberes, 1556; Bruselas, 1596, 1608.—Diego de Cabranes, del concejo de Villaviciosa, maestro en Artes y en Santa Teología, religioso de la Orden y caballería del glorioso Apóstol Santiago del Espada, et capellán de S. M., publicó la Clave espiritual para abrir la alta materia de la predestinación, Toledo, 1529. Abito y armadura espiritual, Puebla de Guadalupe, 1545.—Miguel de Eguía, impresor de Alcalá, publicó La Memoria de la Passión de Christo, Alcalá, 1529.—Coloquio espiritual de la Pasión de N. S., Sevilla, 1529, hoy desconocido (Reg. Colón).—Estímulo de Amor, de S. Buenaventura, Logroño, 1529; Alcalá, 1597 (dos ed.).—Fray Martín de Castañega, franciscano, publicó el Tratado muy sotil y bien fundado de las supersticiones y hechizerías y vanos conjuros y abusiones: y otras cosas al caso tocantes y de la possibilidad é remedio dellas, Logroño, 1529. (Se funda en el proceso contra el aquelarre de Zugarramurdi, en Logroño, 1527, por el que fueron condenados 150 brujos).—Alfonso Martínez publicó De la complexión de las Mugeres, Medina, 1529. Otros le llaman Antonio Martínez ó Alonso Martín.—Fray Rodrigo Navarro, dominico, publicó Discursos Evangélicos, Alcalá, 1529.—Antonio Polo, canónigo de Cuenca, publicó Contra Sacerdotes Concubinarios, Venecia, 1529.—Regla de la orden de la cavallería de señor Santiago del Espada, Toledo, 1529; ibid., 1530. (Véase I, 502).—Sumario breve de los Sonetos Sacramentos, Sevilla, 1529.—Fray Luis Vicente tradujo Historia de todas las propriedades de las cosas, Toledo, 1529.—Luis de Villa Rubia publicó De preservatione ᘔ cura ab Epidemiali morbo, Toledo, 1529.

68. Año 1530. El padre M. Juan de Ávila (1500-1569), apóstol de Andalucía, beato desde 1894, nació en Almodóvar del Campo; fué hijo de Alonso de Ávila y Catalina Xixona y estudió Derecho en Salamanca (1514) durante cuatro años. Pero, como después decía él: "¿para qué se me daban á mí las negras leyes?" Vuelto de vacaciones á casa, recogióse (1518) en una celdilla y se entregó á las asperezas y vida devota, aunque, por consejo de un franciscano, se fué á estudiar Artes y Teología en Alcalá (1520), para mejor servir á Dios en su Iglesia. Oyó á fray Domingo de Soto, se hizo amigo de Pedro Guerrero, después Arzobispo de Granada, y, ordenado de sacerdote (1525), pensó en pasar á las Indias á predicar la fe; pero ya en Sevilla (1527), detúvole el arzobispo don Alonso Manrique, empleándole en la predicación, con la cual, por púlpitos, plazas y hospitales, y con la enseñanza del Catecismo á los niños, no es de creer el fruto que logró. En Écija convirtió á Dios á doña Sancha Carrillo, hija de los señores de Guadalcázar, para quien, aquel mismo año de 1530, escribió el Audi filia, paráfrasis en 113 capítulos del Salmo 44, publicado, sin autorización del autor, hacia 1538; volvióse á publicar en Alcalá, 1556, también furtivamente, y, prohibido por la Inquisición, rehízolo estando en Montilla, en 1557, y así es como salió con aprobación oficial en 1574 y 1577. Denunciáronle á la Inquisición algunos presumidos y envidiosos de su celo y fama y encarceláronle (1532), hasta que, aclarada la verdad de su ejemplar vida y doctrina y la calumnia de los delatores, fué dado por libre (1533), en sentencia definitiva y por voto unánime. De Sevilla pasó á predicar á Alcalá de Guadaira, Jerez, Palma, Écija, Andújar y Córdoba, donde hizo asiento por varios años, estando allí en 1535 y 1536; luego á Granada (1537), Guadalcázar, adonde fué para asistir á la muerte de doña Sancha, en 1537, y Granada otra vez, y allí predicó las honras de la Emperatriz (1539) con el efecto que todos saben en el Marqués de Lombay, después San Francisco de Borja. Allí había sido no menos instrumento de la conversión de San Juan de Dios (1537). Estuvo en Baeza, donde organizó la Escuela y Universidad, que el doctor Rodrigo López, capellán y familiar de Su Santidad, había fundado en 1538, siendo nombrado nuestro Beato su patrono por bula de Paulo III (1540), y haciendo él las constituciones de los estudios y eligiendo los maestros entre sus mejores discípulos. Fué gran parte para que, en 1544, se fundasen en Córdoba los estudios de Artes y Teología, nombrando él los lectores. Predicó en Montilla la Cuaresma de 1545, trabando amistad con el conde de Feria, don Pedro Fernández de Córdoba y Figueroa y su mujer doña Ana Ponce de León, á quienes acompañó en 1546 desde Córdoba á Zafra, donde predicó, así como en Fregenal (1547), volviendo á Córdoba para el 1549, año en que escribió á San Ignacio, respondiéndole á la que le había dirigido en enero exponiéndole las objeciones que los teólogos salmantinos movían contra el nuevo Instituto. Otra carta desde Córdoba, al mismo fundador de la Compañía, lleva fecha de 3 de agosto de 1551. Entre Córdoba y Montilla pasó el resto de sus días, molestado de enfermedades y entregado á la dirección espiritual de sus discípulos, entre los cuales merecen mención particular doña Ana Ponce de León, condesa de Feria, que se había entregado enteramente á Dios; don Diego de Guzmán, hijo de los Condes de Bailén, que entró en la Compañía; don Antonio de Córdoba, hijo de los Marqueses de Priego, adonde fué en 1552 para ayudar á bien morir al marqués don Pedro Fernández de Córdoba. En 1553 entró la Condesa de Feria en el convento de Santa Clara, de Montilla. Ayudó á la fundación de los colegios de la Compañía de Córdoba (1555) y Montilla (1558). San Ignacio y los demás padres hicieron cuanto pudieron para que entrase en su Orden. En 1557 rehizo, estando en Montilla, el Audi filia, para que, sin escrúpulo de la Inquisición, pudiera imprimirse. Predicó en Córdoba, el 1563, sus pláticas para sacerdotes, de las que se hizo edición en 1595 en la misma ciudad, y allí procuró se fundasen los estudios de clérigos de la Asunción, lo cual hizo (1564) don Pedro López, médico de Carlos V, levantándose más tarde edificio (1569) y alcanzando bula del Papa (1574). Vuelto á Montilla, parece que no tornó á salir de aquella ciudad, adonde le escribió San Francisco de Borja dos cartas en 1566. Envióle, en 1568, Santa Teresa el libro de su Vida y pecados, que, por consejo del inquisidor Soto, había escrito segunda vez, con el fin de que se lo examinase el padre Ávila, el cual le escribió el mismo año aprobando el espíritu de sus revelaciones. Agobiado de enfermedades, que se le recrecieron en 1569, de la gota que padecía diez y ocho años había, de un "corrimiento de ojos", que le dejó casi ciego en los últimos de su vida, con su "perdido estómago" y crueles dolores en "las conjunturas", falleció el 10 de mayo. Fué sepultado, según su voluntad, en la iglesia de la Encarnación de la Compañía, hoy de San Francisco de Asís, y en 1641 trasladaron sus restos en la misma iglesia adonde hoy está. Comenzada en 1623 su canonización, á instancias de la Congregación de Sacerdotes naturales de Madrid, fueron declaradas heroicas sus virtudes por decreto de Clemente XIII en 1759, aprobados sus milagros por León XIII en 1893 y beatificado por el mismo en 1894. De los muchos discípulos que dejó, baste nombrar á fray Luis de Granada, que le bebió su espíritu y escribió su vida.

El beato Ávila fué, ante todo, un verdadero predicador apostólico, un apóstol de Andalucía. Sus pláticas para sacerdotes no son más que apuntes ó esbozos. Nunca escribió sus sermones, contentándose, en las ocasiones de mayor aparato, con "una dobladura de una carta", donde apuntaba la noche antes algunos conceptos, hablando, por lo común, de improviso. Pero su preparación doctrinal había sido maciza y su vida entera, dada á la lectura de los santos Padres, á la meditación y á la oración, no era más que un estar siempre aparejado para hablar en público. Su venerable presencia, su voz fuerte y "sonorosa", la "blandura de caridad", lo bien "enhilados" que salían sus razonamientos, el ser "buen romancista", el saber las Escrituras "de coro", el hallarse siempre fervoroso y de "temple", según frases del padre Granada; su imaginación brillante y su alma fogosa y tierna, hacían que su predicación encantase y arrastrase á las gentes, y la sinceridad de su decir, acompañada del ejercicio de las virtudes que todos en él veían, ataba de pies y manos á sus oyentes, obrando maravillosas conversiones. La elocuencia sagrada española verdadera, la predicada en los púlpitos, en iglesias y plazas, sólo nos es conocida por lo que trasciende á los escritos que publicaron á otros propósitos nuestros oradores sagrados. La del beato Ávila tenemos que figurárnosla por lo que de la misma manera dejó escrito: el Audi filia, los Veinte y siete tratados del Santísimo Sacramento, otros del Espíritu Santo, de Nuestra Señora y de San José y las cartas dirigidas á personas particulares, recogidas por sus discípulos y dadas á la estampa con el título de Epistolario para todos los estados, Madrid, 1578. Jamás pensó su autor que habían de ver la luz pública. En ellas se retrata su fervoroso espíritu, su maciza doctrina, el nervio de su persuasivo decir, la valentía y fuego de su alma, la mansedumbre de su dulce trato, la discreción para encaminar á cada uno conforme al propio talento. Dictábalas según se ofrecía, sin premeditación ni estudio ordinariamente, á no ser en casos que pedían pensar sobre particulares consultas. Fué el primero que con estos libros dió comienzo en España al escribir libros espirituales y de oración, de manera que bien puede decirse haber sido el fundador de la literatura mística y ascética española, la cual, como derivada de esta tan pura fuente, se mostró siempre embebida en divina unción, sincera y sin pretensiones ajenas á la más pura intención de encaminar á Dios las almas de los fieles, haciéndoles llanos los más elevados conceptos de la teología católica, puestos en escena en los cuadros de la Sagrada Escritura, comentada al estilo de las homilías de los Santos Padres, con un realismo y colorido tan vivo y en lenguaje tan popular y castizo, que, el que no la conozca, puede asegurarse que desconoce la mitad del espíritu artístico de la literatura española y la mitad del inagotable tesoro del idioma castellano.

No es de esas místicas que se pierden en nebulosidades ni se soterran en el hondón de Taulero; siempre enderezada á la vida práctica, desde las más encumbradas concepciones del platonismo cristianizado ensímase en las más hondas reconditeces del alma apartada del mundo y de los sentidos, y entregada á sólo Dios, abátese y sube y vuelve continuamente al vivir cotidiano, á la pintura de las costumbres, á ensalzar la virtud y aborrecer el vicio. Puros místicos, que otra cosa no sean, no se dan á España; los más profundos jamás dejan de ser ascéticos, como Santa Teresa y San Juan de la Cruz. El despego de las cosas mundanas y de sí propio son en ella los medios para allegarse á Dios. La convicción más sincera, el fervor más encendido, el brío, el color, la popularidad en el lenguaje, la llaneza y claridad en la expresión, son sus cualidades. La mística, más que otras cualesquiera causas, comunicó la naturalidad, la fuerza, el color y el realismo á toda nuestra literatura. El día en que feneció la literatura mística, comenzó á enseñorearse de toda nuestra literatura el embustero convencionalismo, y por ende, la falta de personalidad y vida, la decadencia, en una palabra, manifestada en el gongorismo y el conceptismo del siglo xvii. El beato Ávila no escribió tratados de mística; el Audi filia lo dirigió á una alma piadosa, que comenzaba á servir en la religión á Dios, de manera que no podía ni debía meterse en las honduras de la contemplación, aunque él las tenía prácticamente bien conocidas, como se ve al aprobar las visiones de Santa Teresa. No es, pues, místico propiamente, ni tampoco ascético, que reglase el vivir espiritual. Fué predicador y director de almas piadosas; su oficio consistió en encenderlas en deseos de servir á Dios y apartarse del mundo y de sí mismos. Pero en sus escritos, á este fin enderezados, y cuya primera cualidad, por tanto, había de ser y es el fervor de espíritu, la unción y el atractivo hacia el bien y la virtud, no dejan de trasparentarse conceptos, á veces sublimes, verdaderamente místicos y reglas prácticas de sana ascética. Celebradísima fué, como que la copiaron Granada, Ribadeneira y otros muchos, la altísima idea del amor de Dios y de Jesucristo hacia los hombres, que tocó en varios lugares, sobre todo en uno de los tratados del Santísimo Sacramento. Fundada en la más firme teología y vista por aquellos sus ojos de humilde contemplativo y fino enamorado de Dios, es la idea más sublime que del amor divino ha podido escribirse. En suma: el beato Ávila, comúnmente fué un místico y ascético popular, puesto que dirigió sus escritos á personas comunes en el camino de la virtud, como dirigía al pueblo sus sermones.

69. P. Ávila, en el pról. del Audi, 1562: "Y á cabo de pocos días supe que se había impreso un tratado sobre este mismo verso y con título de mi nombre en Alcalá..., año de 1556. Maravilléme de que oviese quien se atreva á imprimir libro la primera vez sin la corrección del autor... y procuré con más cuidado entender en lo comenzado, para que, impreso este tratado, el otro se desacreditase...".

Obras del beato Ávila. Libro espiritual que trata de los malos lenguajes del Mundo, Carne y Demonio..., Alcalá, 1577, había salido en Alcalá, 1556, sin noticia del autor. Primera (y segunda) parte del Epistolario Espiritual para todos estados, Madrid, 1578 (edición reimpresa por Vicente García de Diego, Madrid, 1912); Alcalá, 1579. Obras del P. M. Juan de Ávila. Aora de nuevo añadida la vida del Autor y las partes que ha de tener un predicador del Evangelio, por el padre fray Luis de Granada, Madrid, 1588. Primera (y segunda) parte de las obras del P. M. J. de Ávila, Madrid, 1595. Tercera parte, Sevilla, 1596. Tercera parte de las Obras del P. M. J. de Ávila..., que trata del Smo. Sacramento y del Stu. Sto. y de N. S.ª, Sevilla, 1603. Segunda parte de las obras..., Sevilla, 1604. Vida y Obras del M..., 2 vols., Madrid, 1618, 1674; ibid., 9 tomos, 1759-1760; 9 tomos, 1792-1806. Epistolario Español por D. Eugenio de Ochoa, t. I, Madrid. 1850 (t. XIII de Autor. Esp.). Nueva edición de las obras del beato J. de Ávila, con prólogos, notas, etc., por don José Fernández Montaña, 4 vols., Madrid, 1901. Epistolario esp., con notas, por Vicente García de Diego, Madrid, 1912 (La Lectura). M. F. Miguélez, Cartas inéditas y Sermones, en La Ciudad de Dios, 1909. Consúltense: A. Catalán Latorre, El beato Juan de Ávila, su tiempo, su vida y sus escritos y la literatura mística en España, Zaragoza, 1894. Vida del padre J. de Ávila, por fray Luis de Granada; íd. por Luis Muñoz (1671); íd. por el padre Longaro degli Oddi, S. J., traducida por don Luis de Durán, Barcelona, 1865; íd. por don José Fernández Montaña, Madrid, 1889 y aumentada por don Luis Delgado Merchán, ibid., 1894.

70. Año 1530. Diego Gracián de Alderete, secretario de Carlos V y Felipe II, excelente humanista, que estudió en Lovaina con Vives, publicó La coronación Imperial con todas las cerimonias, del latín, 1530. Apotechmas de Plutarcho, Alcalá, 1533. Los oficios de San Ambrosio, Toledo, 1534; Lyon, 1553. Las obras morales de Plutarcho, Alcalá, 1542, 1548; Salamanca, 1552, 1571. La Historia de Thucydides, Salamanca, 1564. La conquista de la ciudad de África en Berbería, de Calvete de Estrella, del lat., Salamanca, 1558. De Re militari, 5 vols., traducciones, Barcelona, 1566. Arrestos de Amor, del francés, de Marcial de París, Madrid, 1569. Isócrates, de la gobernación del reino; Agapeto del oficio y cargo de Rey; Dion, de la institución del Príncipe, Salamanca, 1570.

Año 1530. Hacia 1530 florecía Fray Diego de Astudillo, dominico, que publicó Quaestiones super VIII libros Physicorum Aristoteles. Super duos libros de Generatione; otras obras inéditas dejó en la biblioteca del Colegio Gregoriano de Valladolid.—Antonio de Cartagena, alcalaíno, médico de Carlos V, publicó De Signis Febrium et Diebus criticis, Alcalá, 1530. De Fascinatione, ibid., De Febri pestilenti, ibid., 1530.—El doctor Juan Bernal Díaz de Lugo († 1556), sevillano, obispo de Calahorra, publicó Instrucción de Prelados, Alcalá, 1530. Aviso para todos los Curas de Animas, ibid., 1539, 1543, 1545, 1547; Zaragoza, 1547; Medina, 1550. Aviso para todos los Religiosos y Predicadores, con el anterior. Soliloquio: Suma breve y muy compendiosa, con la cual se puede despertar el ánima cristiana á contemplar consideraciones muy altas, Burgos, 1541. Colloquium, París, 1541. Doctrinae Magistralis, Lyon, 1541. Doctrina y amonestación charitativa..., traducida por el arcediano de Alcor Alonso de Madrid, Estella, 1547. Practica Criminalis Canonica, 154...; Lyon, 1554: Alcalá, 1565, 1594, 1604. Regulae Iuris, Alcalá, 154..., 1569. Antidotum Desperationis, Salamanca, 1553. Selectarum Regularum... utriusque iuris, Alcalá, 1569.—Miguel Gilberto de Majarrés publicó Menosprecio del mundo, 1530.—Juan Gómez publicó el Triunpho de la Inmaculada Concepción, 1530.—Hystoria breve d'el muy excelente caballero el conde Fernán Gonçález, sacada del libro viejo que está en el monasterio de San Pedro de Arlança, Burgos, 1530, 1537, 1546. Véase el año 1562.—Pedro González de la Torre, sacerdote, publicó Tratado muy útil de las obras de misericordia, traducido... de Latín en Romance de las obras del famoso doctor Alexandro Anglico, Toledo, 1530.—El Delfín de música para tañer viguela, hecho por el excelente músico Luis de Narváez, Valladolid, 1530. El segundo libro del Delfín de Música de cifras para tañer vihuela, 1538.—García Pérez de Morales publicó Del Bálsamo, Sevilla, 1530.—La hystoria de la Poucella de Francia..., Sevilla, 1530; Alcalá, 1585. Con el título de Historia de la Doncella de Francia, Sevilla, 1531; Burgos, 1557, 1562. Traducción del francés.—Alfonso de Prado, toledano, publicó Quaestiones Dialecticae supra libros Periermenias, Alcalá, 1530.—El portugués Antonio Rodríguez, rey de armas del Rey de Portugal, tradujo del francés la Crónica llamada el triunpho de los nueve preciados de la fama, Lisboa, 1530; retocóla en el estilo después Juan López de Hoyos, maestro de Cervantes; Valencia, 1552; Alcalá, 1585 (la ed. corregida); Barcelona, 1586.—Alonso de Toro publicó Trabajo de vicios, Coplas hechas, 1530 y 1532.—Tratado de tribulación devoto: spiritual ᘔ muy prouechoso, Sevilla, 1530.