Señor Conde Lucanor—dijo Patronio—ya desuso vos dije muchas veces que tantos enjiemplos et proverbios, dellos muy declarados, et dellos ya cuanto más oscuros, vos había puesto en este libro que tenía que vos cumplían asaz, et por el afincamiento que me feciestes hobe de poner en este postrimero treinta proverbios algunos tan oscuramente que será maravilla si bien los pudierdes entender si yo o alguno de aquellos a qui los yo mostré non vos los declararen, pero seet bien cierto, que aquellos que parescen más oscuros o más sin razón que desque los entendiéredes, que fallaredes que non son menos aprovechosos que cualesquier de los otros que son ligeros de entender. Et pues tantas cosas son escriptas en este libro sotiles, et oscuras, et abreviadas, por talante que don Johan hobo de complir talante de don Jaime, dígovos, que non quiero fablar ya en este libro de enjiemplos, nin de proverbios, mas, fablaré un poco en otra cosa que es muy más aprovechosa.
Vos, señor conde, sabedes que cuanto las cosas espirituales son mejores et más nobles que las corporales, señaladamente porque las espirituales son duraderas et las corporales se han de corromper, tanto es mejor cosa et más noble el alma que el cuerpo, ca el cuerpo es cosa corrumptible et el alma cosa duradera; pues si el alma es más noble et mejor cosa que el cuerpo, et la cosa mejor debe ser más preciada et más guardada, por esta manera, non puede ninguno negar que el alma non debe seer más preciada et más guardada que el cuerpo—
Et para seer las almas guardadas ha mester muchas cosas, et entender, que en decir guardar las almas, non quiere al decir, sinón facer tales obras por que se salven las almas; ca por decir guardar las almas, non se entiende que las meten en un castillo, nin en un arca en que estén guardadas, mas quiere decir, que por facer homne malas obras van las almas al Infierno. Pues para las guardar que non cayan al infierno, conviene que se guarde las malas obras que son carrera para ir al infierno, et guardándose destas malas obras se guarde del infierno.
Pero, debedes saber, que para ganar la gloria del Paraiso, que ha guardarse homne de malas obras, que mester es de facer buenas obras, et estas buenas obras para guardar las almas et guisar que vayan a Paraiso ha mester y cuatro cosas: la primera, que haya homne fee et viva en ley de salvación; la segunda, que desque es en tiempo para lo entender, que crea toda su ley et todos sus articlos et que non dubde en ninguna cosa dellos; la tercera, que faga buenas obras et a buena entención por que gane el Paraiso: la cuarta, que se guarde facer malas obras por que sea guardada la su alma de ir al Infierno—
A la primera, que haya homne fee et viva en ley de salvación: a esta vos digo, que segund verdad la ley de salvación es la sancta fe católica segund la tiene et la cree la sancta Madre Eclesia de Roma. Et bien creed, que en aquella manera que lo tiene la vejezuela que está filando a su puerta al Sol, que asi es verdaderamente; ca ella cree que Dios es Padre et fijo et Spiritu Sancto, que son tres personas et un Dios; et cree que Jesu-Cristo es verdadero Dios et verdadero homne; et que fué fijo de Dios et que fué engendrado por el Spiritu Sancto en el vientre de la bien aventurada Virgo Sancta María; et que nasció della Dios et homne verdadero, et que fincó ella virgen cuando concibió, et virgen seyendo preñada, et virgen después que pario; et que Jesu-Cristo se crió et cresció como otro mozo; et después, que predicó, et que fué preso, et tormentado, et después puesto en la cruz, et que tomó y muerte por redemir los pecadores, et que descendió a los infiernos, et que sacó ende los Padres Sanctos que sabían que había de venir et esperaban la su venida, et que resucitó al tercer día; et aparesció a muchos, et que subió a los cielos en cuerpo et en alma, et que envió a los apóstoles el Spiritu Sancto que los confirmó et los fizo saber las Escripturas et los lenguajes, et los envió por el mundo a predigar en su Sancto Evangelio. Et cree, que El ordenó los sacramentos de Sancta Iglesia et que lo son verdaderamente así como El ordenó, et que ha de venir a nos judgar, et nos dará lo que cada uno meresció, et que resucitaremos, et que en cuerpo et en alma habremos después gloria o pena segund nuestros merescimientos. Et ciertamente cualquier vejezuela cree esto, et eso mismo cree cualquier cristiano.
Et, señor Conde Lucanor, bien cred por cierto que todas estas cosas bien así como los cristianos las creen, que bien así son, mas los cristianos que non son muy sabios, nin muy letrados, créenlas simplemente como las cree la Sancta Madre Eglesia et en esta fe et en esta creencia se salvan; mas, si lo quisiéredes saber cómo es et cómo puede ser et cómo debia seer, fallarlo hedes más declarado que por dicho et por seso de homne se puede decir et entender en el libro que don Johán fizo a que llaman De los Estados, et tracta de cómo se prueba por razón, que ningun cristiano nin pagano, nin hereje, nin judío, nin moro, nin homne del mundo, non pueda decir con razón que el mundo non sea criatura de Dios, et que, de necesidat, conviene que sea Dios facedor, et criador, et obrador de todos, et en todas cosas: et que ninguna non obra en El. Et otrosí, tracta cómo puede ser et cómo et por cuales razones puede seer et debe seer que Jesu Cristo fuese et es verdadero Dios et verdadero homne; et cómo puede ser que los sacramentos de Sancta Eclesia hayan aquella virtud que Sancta Eglesia dice et cree. Et otrosí, tracta de cómo se prueba por razón que el homne es compuesto de alma et de cuerpo, et que las almas ante de la resurrección habrán gloria o pena por las obras buenas o malas que hobieron fechas seyendo ayuntadas con los cuerpos, segund sus merescimientos, et despues de la resurrección que la haberán ayuntadamente el alma et el cuerpo; et que asi como ayuntadamente ficieron el bien o el mal, que así ayuntadamente hayan el gualardón o la pena.
Et, señor conde Lucanor, en esto que vos he dicho que fallaredes en aquel libro, vos digo asaz de las dos cosas primeras que convienen para salvamiento de las almas, que son: la primera, que haya homne et viva en ley de salvación; et la segunda, que crea toda su ley et todos sus articlos et que non dubde en ninguno dellos. Et porque las otras dos, que son: cómo puede homne et debe facer buenas obras para salvar el alma et guardarse de facer las malas por escusar las penas del infierno, comoquier que en aquel mismo libro tracta desto asaz complidamente, pero, porque esto es tan mester de saber et complir tanto, et porque por aventura algunos leerán este libro et non leerán el otro, quiero yo aqui fablar desto; pero, so cierto, que non podría decir complidamente todo lo que para esto sería mester; pero, diré ende segund el mío poco saber lo que Dios me enderece a decir, et quiera El por la su piedat que diga lo que fuere su servicio et provechamiento de los que lo leyeren et lo oyeren.
Pero ante que fable en estas dos maneras—cómo se puede et debe homne guardar de facer malas obras, para escusar las penas del Infierno, et facer las buenas para ganar la gloria del Paraiso—diré un poco cómo es et cómo puede seer que los Sacramentos sean verdaderamente asi como lo tiene la Sancta Eglesia de Roma. Et esto diré aquí, porque non fabla en ello tan declaradamente, el dicho libro, que don Johan fizo.
Et fablaré primero en el sacramento del cuerpo de Dios; que es el sacramento de la hostia, que se consagra en el altar; et comienzo en este, porque es el más grave de lo creer que todos los sacramentos: et probándose este por buena et por derecha razón todos los otros se prueban. Et con la merced de Dios, desque este hobiere probado, yo probaré tanto de los otros con buena razón, que todo homne aunque non sea cristiano, et haya en si razón et buen entendimiento, entendrá que se prueba con razón—que para los cristianos non cumple de catar razon, ca tenudos son de lo creer pues es verdat et lo cree Sancta Eglesia et como quier que esto les cumple asaz, pero non les empesce saber estas razones, que ya desuso en aquel libro se prueba por razón, que forzadamente habemos a saber et creer que Dios es criador et facedor de todas las cosas et ninguna non obra en El.
Et otrosí, es probado que Dios crió el homne et que non fué criado solamente por su naturaleza, mas que lo crió Dios de su propia voluntat; et otrosí que lo crió compuesto de alma et de cuerpo que es cosa corporal et cosa espiritual, et que es compuesto de cosa duradera et cosa que se ha de corromper, si estas son el alma et el cuerpo, et que para estas haber amas gloria o pena, convinía que Dios fuese Dios et homne; et todo esto se muestra muy complidamente en aquel libro que dicho es.
Et pues es probado que Jesu-Cristo fué et es verdaderamente Dios, et Dios es todo poder complido, non puede ninguno negar que el sacramento que El ordenó que lo non sea, et que non haya aquella virtud que El en el sacramento puso: pero que si alguno dijiere que esto tañe en fe et que él non quiere haber fe sinón en cuanto se mostrare por razón, digo yo, que demás de muchas razones que los Sanctos et los Doctores de sancta eglesia ponen, que digo yo esta razón:
Cierto es que Nuestro Señor Jesu-Cristo verdadero Dios et verdadero homne, seyendo el jueves de la cena a la mesa con sus Apóstoles, sabiendo que otro día debia seer fecho sacrificio del su cuerpo, et sabiendo que los homnes non podian seer salvos del poder del Diablo,—en cuyo poder eran caidos por el pecado del primer homne, nin podian seer redemidos sinón por el sacrificio que del se había de facer—, quiso por la su grant bondat sofrir tan grant pena como sufrió en la su pasion, et por aquel sacrificio que fué fecho del su cuerpo, fueron redemidos todos los sanctos que eran en el Limbo, ca nunca ellos pudieran ir al Paraiso sinón por el sacrificio que se fizo del cuerpo de Jesu-Cristo; et asín tienen los Sanctos et los Doctores de Sancta Eglesia, et es verdat, que tan grande es el bien et la gloria del Paraiso que nunca lo podría homne haber, nin alcanzar, sinón por la pasión de Jesu-Cristo, e por los merescimientos de Sancta María et de los otros Sanctos. Et por aquella sancta et aprovechosa pasión fueron salvos et redemidos todos los que fasta entonce eran en el Limbo et serán redemidos todos los que murieren et acabaren derechamente en la sancta fe católica. Et porque Jesu-Cristo segund homne había de morir, et non podía fincar en el mundo et El era el verdadero cuerpo por que los homnes habían a seer salvos, quísonos dejar el su cuerpo verdadero asi complido como lo El era en que se salvasen todos los derechos et verdaderos cristianos; et por esta razón, tomó el pan et bendíjolo et partiolo et diolo a sus disciplos et dijo: «Tomat et comet, ca este es el mio cuerpo» et después tomó el caliz et dió gracias a Dios et dijo: «Bebet todos este, ca esta es la mi sangre»: et allí ordenó el sacramento del su cuerpo. Et debedes saber, que la razón porque dicen que tomó el pan et bendíjolo et partiolo es esta: cada que Jesu-Cristo bendicía el pan luego el pan era partido tan egual como si lo partiese con el más agudo cochiello que pudiese seer. Et por esto dice el Evangelio, quel conoscieron los apóstoles después que resucitó en el partir del pan—, ca por partir el pan en otra manera que como todos lo parten, non había la Sancta Escriptura por que facer mención del partir del pan, mas fácelo porque Jesu-Cristo partia siempre el pan mostrando como lo podia hacer tan maravillosamente.
Et otrosí, dejó este sancto sacramento porque fincase en su remembranza. Et pues asi se prueba que Jesu-Cristo es verdadero Dios et asi como Dios pudo facer todas las cosas, et es cierto que fizo et ordenó este sacramento, non puede decir ninguno con razón que non lo debía ordenar así como lo fizo; et que non ha complidamente aquella virtud que Jesú, verdadero Dios, en él puso.
Et el baptismo, otrosí, todo homne que buen entendimiento haya, por razón debe entender que este sacramento se debió facer et era muy grand mester, ca bien entendedes vos que como quier que el casamiento sea fecho por mandado de Dios et sea uno de los sacramentos; pero, porque en la manera de la engendración non se puede escusar algun deleite, por ventura non tan ordenado como sería mester, por ende todos los que nascieron et nascerán por engendramiento de homne et de mujer nunca fué nin será ninguno escusado de no nascer en el pecado deste deleite. Et a este pecado llamó la escritura pecado original, que quiere decir segund nuestro lenguaje, pecado del nascimiento; et porque ningund homne que esté en pecado non puede ir a paraiso, por ende, fué la merced de Dios de dar manera como se alimpiase este pecado; et para lo alimpiar ordenó nuestro Señor Dios en la primera ley la circuncisión; et como quier que en cuanto duró aquella ley cumplían aquel sacramento, porque entendades que todo lo que en aquella ley fué ordenado, que todo fué por figura de esta sancta ley que agora habemos, debédeslo entender señaladamente en este sacramento del baptismo, ca entonce circuncidaban los homnes et ya en esto paresce que esa figura que de otra guisa habia de seer, ca vos entendedes que el sacramento complido egualmente se debe facer pues el circuncidar non se puede facer sinón a los varones; pues si non se puede ninguno salvar del pecado original sinón por la circuncisión, cierto es que las mujeres que non pueden este sacramento haber, non pueden seer alimpiadas del pecado original. Et asi, entendet que la circuncisión, que fué figura del alimpiamiento que se había de ordenar en la sancta fe católica que nuestro señor Jesu-Cristo ordenó así como Dios. Et cuando El ordenó este sancto sacramento quísolo ordenar habiendo recebido en sí el sacramento de la circuncisión, et dijo que non viniera él por menguar, nin por desfacer la ley, sinón por la complir, et cumplió la primera ley en la circuncisión, et la segunda, que él ordenó, recibiendo el baptismo de otri, como lo recebió de Sant Johan Baptista.
Et porque entendades que el sacramento que él ordenó del baptismo es derechamente ordenado para alimpiar el pecado original, parad en ello bien mientes et entenderedes cuanto con razón es ordenado:
Ya desuso es dicho que en la manera del engendramiento non se puede escusar algun deleite, contra este deleite, do conviene de haber alguna cosa non muy limpia, es puesto uno de los elementos que es el más limpio, et señaladamente para alimpiar, ca las más de las cosas non limpias, todas se alimpian con el agua; otrosí en bapteando la criatura dicen: «Yo te bateo en el nombre del Padre, et del Fijo et del Spiritu Sancto» et métenlo en el agua. Pues veet si es este sacramento fecho con razón, ca en diciendo «yo te bateo en el nombre del Padre del Fijo et del Spiritu Sancto» y mismo dice et nombra toda la Trinidat et muestra el poder del Padre et el saber del Fijo et la bondat del Spiritu Sancto; et dice que por estas tres cosas, que son Dios et en Dios, sea alimpiada aquella criatura de aquel pecado original en que nasció; et la palabra llega al agua que es elemento et facese sacramento. Et este ordenamiento deste sancto sacramento que Jesu-Cristo ordenó es egual et complido, ca tan bien lo pueden recebir, et lo reciben, las mujeres como los homnes. Et así pues este sancto sacramento es tan mester, et fué ordenado tan con razón, et lo ordenó Jesu-Cristo, que lo podía ordenar así como verdadero Dios, non puede con razón decir homne del mundo que este sancto sacramento non sea tal et tan complido como lo tiene la madre sancta eglesia de Roma.
Et cuanto de los otros cinco sacramentos que son: penitencia, confirmación, casamiento, orden, postrimera unción bien vos diría tantas et tan buenas razones en cada uno dellos que vos entendríades que eran asaz; mas déjolo por dos cosas: la una, por non alongar mucho el libro; et lo al, porque sé que vos et quien quier que esto oya, entendrá que tan con razón se prueba lo al como esto.
Et pues esta razon es acabada asi como la yo pude acabar, tórnase a fablar de las dos maneras en como se puede homne et debe guardar de facer malas obras para se guardar de ir a las penas del infierno, et podrá facer et fará buenas obras para la gloria del Paraiso.
Señor Conde Lucanor, segund desuso es dicho, sería muy grave cosa de se poner por escripto todas las cosas que homne debía facer para se guardar de ir a las penas del infierno et para ganar la gloria del Paraiso, pero, quien lo quisiese decir abreviadamente podría decir que para esto non ha mester al sinón facer bien et non facer mal. Et esto sería verdat, mas porque esto sería como algunos dicen grant verdad et poco seso, por ende, conviene que—pues me atreví a tan grand atrevimiento de fablar en fechos que cuido que me non pertenescía segund la mengua del mio saber—que declare más como se pueden facer estas dos cosas; por ende, digo asi: que las obras que homne ha de facer para que haya por ellas la gloria del paraiso, lo primero, conviene que las faga estando en estado de salvación. Et debedes saber, que el estado de salvación es cuando el homne está en verdadera penitencia, ca todos los bienes que el homne face non estando en verdadera penitencia, non gana homne por ellas la gloria del paraiso, et razón et derecho es, ca el Paraiso que es veer a Dios et es la mayor gloria que seer puede, non es razón et derecho que la gane homne estando en pecado mortal, mas lo que homne gana por ellas es que aquellas buenas obras lo traen más aina a verdadera penitencia et esto es muy grand bien. Otrosí, le ayudan a los bienes deste mundo para haber salud et honra et riqueza et las otras bienandanzas del mundo. Et estando en este bienaventurado estado, las obras que homne ha de facer para haber la gloria del Paraiso, son así como limosna, et ayuno, et oración, et romería, et todas obras de misericordia, pero todas estas buenas obras para que homne por ellas haya la gloria del Paraiso ha mester que se fagan en tres maneras: lo primero que faga homne buena obra, lo segundo que la faga bien, lo tercero que la faga por escogimiento. Et, señor Conde Lucanor, como quier que esto se puede asaz bien entender, pero por que sea más ligero aun, decirvos lo he más declarado.
Facer homne buena obra es toda cosa que homne face por Dios, mas es mester que se faga bien, et esto es, que se faga a buena entención, non por vanagloria, nin por hipocresía, nin por otra entención, sinón solamente por servicio de Dios: otrosí que lo faga por escogimiento, esto es, que cuando hobiere de facer alguna obra, que escoja en su talante, si es aquella buena obra o non, et desque viere que es buena obra, que escoja aquella porque es buena et deje la otra que él entiende et escoge que es mala. Et faciendo homne estas buenas obras, et en esta manera, fará las obras que homne debe facer para haber la gloria de Paraiso; mas por facer homne buena obra si la faz por vanagloria o por hipocresía o por haber la fama del mundo, maguer que faz buena obra, non la faz bien nin la faz por escogimiento, ca el su entendimiento bien escoge que non es aquello lo mejor nin la derecha et verdadera entención. Et a este tal contescerá lo que contesció al senescal de Carcasona, que maguer a su muerte fizo muchas buenas obras, porque non las fizo a buena nin a derecha entención, non le prestaron para ir a Paraiso et fuese para el Infierno. Et si quisiéredes saber cómo fué esto deste senescal fallarlo hedes en este libro en el capítulo XL.
Otrosí, para se guardar homne de las obras que homne puede facer para ir al Infierno, ha mester de se guardar y de tres cosas: lo primero que non faga homne mala obra, lo segundo que la non faga mal, lo tercero que la non faga por escogimiento; ca non puede homne facer cosa que de todo en todo sea mal sinón faciéndose asi: que sea mala obra, et que se faga mal, et que se faga escogiendo en su entendimiento homne que es mala, et entendiendo que es tal facerla a sabiendas, ca non seyendo y estas tres cosas, non sería la obra del todo mala; ca puesto que la obra fuese en si mala, si non fuese mal fecha, non faciéndola escogiendo que era mala, non seríe del todo mala; ca bien así como non sería la obra buena por seer buena en sí, si non fuese bien fecha et por escogimiento, bien asi, aunque la obra fuese en sí mala, mala non lo sería del todo si non fuese mal fecha et por escogimiento. Et asi como vos digo por enjiemplo de senescal de Carcasona que fizo buena obra, pero porque la non fizo bien non meresció haber nin hobo por ello gualardón, asi vos daré otro enjemplo de un caballero que fué ocasionado et mató a su señor et a su padre; como quier que fizo mala obra, porque la non fizo mal nin por escogimiento, non fizo mal nin meresció haber por ello pena, nin la hobo. Et porque en este libro non está escripto este enjiemplo, contarvos lo he aquí, et non escribo aquí el enjiemplo del Senescal porque está escripto, como desuso es dicho:
—Asi acaesció: que un caballero había un fijo que era asaz buen escudero. Et porque aquél señor con quien su padre vivía, non se guisó de facer contra el escudero en guisa porque pudiese fincar con él, hobo el escudero entre tanto de catar otro señor con quien visquiese. Et por las bondades que en el escudero había et por cuanto bien le servió, ante de poco tiempo fizol caballero. Et llegó a muy buen estado. Et porque las maneras et los fechos del mundo duran poco en un estado, acaesció así: que hobo desavenencia entre aquellos dos señores con quien vivía el padre et el fijo, et fué en guisa que hobieron de lidiar en uno.
Et el padre et el fijo cada uno dellos estaba con su señor, et como las aventuras acaescen en las lides, acaesció así, que el caballero, padre del otro topó en lit con aquel señor con quien el su señor lidiaba et con quien vivía su fijo, et por servir a su señor, et porque entendió que si aquel fuese muerto o preso que su señor sería muy bien andante et mucho honrado fué trabar dél tan recio que cayeron entramos en tierra. Et estando sobre él por prenderle o por matarle su fijo que andaba guardando a su señor et serviendol cuanto podía, desque vió a su señor en tierra, conosció que aquel quel tenía era su padre.
Si hobo ende grand pesar, non lo debedes poner en dubda, pero doliéndose del mal de su señor comenzó a dar muy grandes voces a su padre et a decirle, llamandol por su nombre: que dejase a su señor, ca como quier que él era su fijo que era otrosí vasallo de aquel señor que él tenía de aquella guisa, que si non lo dejase, que fuese cierto quel mataría.
Et el padre porque non lo oyó, o non lo guisó facer, non lo dejó. Et desquel fijo vió a su señor en tal periglo et que su padre non lo quería dejar, membrándose de la lealtad que había de facer, olvidó et echó tras las cuestas el debdo et la naturaleza de su padre, et entendió que si descendiese del caballo, que con la priesa de los caballos que y estaban que por aventura ante que él pudiese acorrer, que su señor que sería muerto: et llegó así de caballo como estaba, todavía dando voces a su padre que dejase a su señor, et nombrando a su padre et a si mismo. Et desque vió que en ninguna guisa non le quería dejar, tan grand fué la cuita, et el pesar, et la saña que hobo, que como vió que estaba su señor, que dió tan grand ferida a su padre por las espaldas que pasó todas las armaduras et todo el cuerpo. Et aun tan grand fué aquel desaventurado golpe que pasó a su señor el cuerpo et las armás así como a su padre, et murieron entramos de aquel golpe.
Otrosí, otro caballero de parte de aquel señor que era muerto, ante que sopiese de la muerte de su señor, había muerto el señor de la otra parte. Et así fué aquella lit de todas partes mala et ocasionada.
Et desque la lit fué pasada et el caballero sopo la desaventura quel acaesciera por matar en aquella ocasión a su señor et a su padre, enderezó a casa de todos los reyes et grandes señores que había en aquellas comarcas et trahendo las manos atadas et una soga a la garganta, dicía a los reyes et señores que iba: que si ningún homne merescía muerte de traidor por matar su señor et su padre, que la merescía él; et que les pidía él por merced que cumpliesen en él lo que fallasen quél merescía, pero si alguno dijiera que los matara por talante de facer traición, que él se salvaría ende como ellos fallasen que lo debía facer.
Et desque los reyes et los señores sopieron cómo acaesciera el fecho, todos tovieron que comoquier que él fuera muy mal ocasionado, que non ficiera cosa porque meresciera haber ninguna pena, ante le preciaron mucho et le fecieron mucho bien por la grand lealtad que ficiera en ferir a su padre por escapar a su señor. Et todo esto fué porque, comoquier que él fizo mala obra, non la fizo mal, nin por escogimiento de facer mal.
Et asi, señor Conde Lucanor, debedes entender por estos enjiemplos la razón porque las obras para que el homne vaya a Paraiso es mester que sean buenas, et bien fechas, et por escogimiento. Et las por quel homne ha de ir al Infierno conviene que sean malas, et mal fechas, et por escogimiento; et esto que dice que sean bien fechas, o mal, et por escogimiento es en la entención; ca si quier dijo el poeta: «Quicquid agant hómines Intencio judicat omnes», que quiere decir: quequier que los homnes fagan todos serán juzgados por la entención a que lo ficieren.
Agora, señor conde Lucanor, vos he dicho las maneras porque yo entiendo que el homne puede guisar que vaya a la gloria del Paraiso et sea guardado de ir a las penas del Infierno. Et aún porque entendades cuanto engañado es el homne en fiar del mundo, nin tomar lozanía, nin soberbia, nin poner grand esperanza en su honra, nin en su linaje, nin en su riqueza, nin en su mancebía, nin en ninguna buena andanza que en el mundo pueda haber, fablarvos he un poco en dos cosas porque entendades que todo homne que buen entendimiento hobiese debía facer esto que yo digo.
La primera, qué cosa es el homne en si: et quien en esto cuidare entendrá que non se debe el homne mucho presciar: la otra, qué cosa es el mundo et cómo pasan los homnes en él, et qué gualardón les da de lo que por él facen; quien de esto cuidare si de buen entendimiento fuere, entendrá que non debría facer por él cosa porque perdiese el otro que dura sin fin.
La primera, qué cosa es el homne en sí; ciertamente esto tengo que sería muy grave de decir todo, pero, con la merced de Dios, decirvos he yo tanto que cumpla asaz para que entendades lo que yo vos quiero dar a entender.
Bien cred, señor conde, que entre todas las animalias que Dios crió en el mundo, nin aun de las corporales, non crió ninguna tan complida, nin tan menguada como el homne. Et el complimiento que Dios en él puso non es por al sinón porquel dió entendimiento, et razón, et libre albedrío, porque quiso que fuese compuesto de alma et de cuerpo; mas, desta razón non vos fablaré más, que es ya puesto en otros logares asaz complidamente en otros libros que don Johan fizo; mas, fablarvos he en las menguas et vilezas que el homne ha en si, en cosas, tanto como otras animalias; et en cosas, más que otra animalia ninguna.
Sin dubda, la primera vileza que el homne ha en si, es la manera de que se engendra, también de parte del padre como de parte de la madre, et otrosí la manera cómo se engendra. Et porque este libro es fecho en romance—que lo podrían leer muchas personas tambien homnes como mujeres que tomarían vergüenza en leerlo, et aún non ternian por muy guardado de torpedat al que lo mandó escribir,—por ende non fablaré en ello tan declaradamente como podría, pero el que lo leyere, si muy menguado non fuere de entendimiento, asaz entendrá lo que a esto cumple.
Otrosí, después que es engendrado en el vientre de su madre non es el su gobierno sinón de cosas tan sobejanas que naturalmente non pueden fincar en el cuerpo de la mujer sinón en cuanto está preñada. Et esto, quiso Dios que naturalmente hobiesen las mujeres aquellos humores sobejanos en los cuerpos, de que se gobernasen las criaturas: otrosí, el logar en que están, es tan cercado de malas humidades et corrompidas, que sinón por una teliella muy delgada que crió Dios que está entre el cuerpo de la criatura et aquellas humidades, que non podría vevir en ninguna manera.
Otrosí, conviene que sufra muchos trabajos et muchas cuitas en cuanto está en el vientre de su madre. Otrosí, porque a cabo de los siete meses es todo el homne complido et non le cumple el gobierno de aquellos humores sobejanos de que se gobernaba en cuanto non había mester tanto dél, por la mengua que siente del gobierno, quéjase; et si es tan recio que pueda quebrantar aquellas telas de que está cercado, non finca más en el vientre de su madre. Et estos tales son los que nascen a siete meses et pueden tan bien vevir como si nasciesen a nueve meses, pero si entonce non pueden quebrantar aquellas telas de que está cercado, finca cansado et como doliente del grant trabajo que levó, et finca todo el ochavo mes flaco et menguado de gobierno. Et si en aquel ochavo mes nasce, en ninguna guisa non puede vevir. Mas, de que entra en el noveno mes, porque ha estado un mes complido es ya descansado et cobrado en su fuerza, et [en] cualquier tiempo que nasca en el noveno mes cuanto por las razones dichas non debe morir; pero cuanto más tomare del noveno mes, tanto es más sano et más seguro de su vida; et aun dicen que puede tomar del deceno mes fasta diez días, et los que a este tiempo llegan son muy más recios et más sanos, como quier que sean más periglosos para sus madres. Et asi bien podedes entender, que por cualquier destas maneras, por fuerza ha de sufrir muchas lacerias et muchos enojos et muchos periglos.
Otrosí, el periglo et la cuita que pasa en su nascimiento, en esto non he porque fablar, ca non ha homne que non sepa que es muy grande a maravilla. Otrosí, como quier que cuando la criatura nasce non ha entendimiento porque lo sepa ese facer por si mismo, pero Nuestro Señor Dios quiso que naturalmente todas las criaturas fagan tres cosas: la una es llorar: la otra es que tremen: la otra es que tienen las manos cerradas. Por el llorar se entiende, que vienen a morada en que ha de vevir siempre con pesar et con dolor et que lo ha de dejar aún con mayor pesar et con mayor dolor. Por el tremer se entiende, que viene a morada muy espantosa, en que siempre ha de vivir con grandes espantos et con grandes recelos, de que es cierto que ha de salir aún con mayor espanto. Por el cerrar de las manos se entiende, que viene a morada en que ha de vivir siempre cobdiciando más de lo que puede haber, et que nunca puede en ella haber ningund complimiento acabado.
Otrosí, luego que el homne es nascido, ha por fuerza de sofrir muchos enojos et mucha laceria, ca aquellos paños con que los han de cobrir por los guardar del frío, et de la calentura, et del aire a comparación del cuero del su cuerpo, non ha paño, nin cosa que a él llegue por blanda que sea, que non le paresca tan áspero como si fuese todo de espinas. Otrosí, porque ellos non han entendimiento, nin los sus miembros non son en estado, nin han complisión porque puedan facer sus obras como deben, non pueden decir nin aun dar a entender lo que sienten. Et los que los guardan et los crian, cuidan que lloran por una cosa, et por aventura ellos lloran por otra, et todo esto les es muy grant enojo et muy grant queja. Otrosí, de que comienzan a querer fablar, pasan muy fuerte vida, ca non pueden decir nada de cuanto quieren nin les dejan complir ninguna cosa de su voluntad, asi que en todas las cosas han de pasar a fuerza de si et contra su talante.
Otrosí de que van entendiendo, porque el su entendimiento non es aun complido, cobdician et quieren siempre lo que les non aprovecha, o por aventura que les es dañoso. Et los que los tienen en poder non gelo consienten, et fácenles facer lo contrario de lo que ellos querían, porque de los enojos non hay ninguno mayor que el de la voluntad; por ende pasan ellos muy grand enojo et grand pesar.
Otrosí, de que son homes, et en su entendimiento complido, lo uno por las enfermedades, lo al por ocasiones et por pesares et por daños que les vienen, pasan siempre grandes recelos et grandes enojos. Et ponga cada uno la mano en su corazón, si verdat quisiere decir, bien fallará, que nunca pasó día que non hobiese más enojos et pesares que placeres.
Otrosí, de que va entrando la vejedat, ya esto non es de decir, ca también del su cuerpo mismo como de todas las cosas que vee de todas toma enojo, et por aventura todos los quel veen toman enojo dél. Et cuanto más dura la vejez tanto más dura et cresce esto, et en cabo de todo viene la muerte que se non puede escusar, et ella lo face partir de si mismo et de todas las cosas que bien quiere, con grand pesar et con grand quebranto.
Et desto non se puede ninguno escusar et nunca se puede fallar buen tiempo para la muerte; ca si muere el homne mozo, o mancebo, o viejo, en cualquier tiempo le es la muerte muy cruel et muy fuerte para si mismo et para los quel quieren bien. Et si muere pobre o lazdrado, de amigos et de contrarios es despreciado; et si muere rico et honrado, toman sus amigos grand quebranto, et sus contrarios grand placer, que es tan mal como el quebranto de sus amigos. Et demás al rico contesce como dijo el poeta: «Dives divitias» etc. que quiere decir: «Que el rico ayunta las riquezas con grand trabajo, et poséelas con grand temor, et déjalas con grand dolor.»
Et asi podedes entender, que por todas estas razones, todo homne de buen entendimiento que bien parase mientes en todas sus condiciones debía entender que non son tales de que se debiese mucho presciar.
Demas desto, segund es dicho desuso, el homne es más menguado que ninguna otra animalia, ca el homne no ha ninguna cosa de suyo con que pueda vevir, et las animalias todas son vestidas o de cueros, o de cabellos, o de conchas, o de péñolas, con que se pueden defender del frío et de la calentura et de los contrarios, mas el homne desto non ha ninguna cosa, nin podría vevir si de cosas ajenas non fuese cubierto et vestido.
Otrosí, todas las animalias ellas se gobiernan que non han mester que ninguno gelo apareje, mas los homnes non se pueden gobernar sin ayuda de otri, nin pueden saber cómo pueden vevir si otri non gelo muestra. Et aun en la vida que facen, non saben en ella guardar tan complidamente como las animalias lo que les cumple para pro et para salut de sus cuerpos.
Et asi, señor Conde Lucanor, pues veedes manifiestamente que el homne ha en sí todas estas menguas, parad mientes si face muy desaguisado en tomar en si soberbia, nin lozanía desaguisada.
La otra: que fabla del mundo, se parte en tres partes: la primera, qué cosa es el mundo; la segunda cómo pasan los homnes en él; la tercera qué gualardón les da de lo que por él facen.
—Ciertamente, señor conde, quien quisiese fablar en estas tres maneras complidamente, habría manera asaz para facer un libro, mas porque he tanto fablado tomo recelo que vos et los que este libro leyeren me ternedes por muy fablador o tomaredes dello enojo, por ende non vos fablaré sinón lo menos que yo pudiere en esto, et facervos he fin a este libro, et ruégovos que non me afinquedes más, ca en ninguna manera non vos respondería más a ello, nin vos diría otra razón más de las que vos he dicho. Et lo que agora vos quiero decir es esto: que la primera de las tres cosas; qué cosa es el mundo: ciertamente esto seríe grand cosa de decir, mas yo decirvos he lo que entiendo lo más brevemente que pudiere.
Este nombre del mundo, tómase de movimiento et de mudamiento, porque el mundo siempre se mueve et siempre se muda, et nunca está en un estado, nin él, nin las cosas que están en él son, et por esto ha este nombre. Et todas las cosas que son criadas son mundo, mas él es criatura de Dios et El lo crió cuando El tovo por bien et durará cuanto El toviere por bien. Et Dios solo es el que sabe cuando se ha de acabar et qué será despues que se acabare.
La segunda, cómo pasan en él los homnes, otrosí sin dubda sería muy grave de se decir complidamente. Et los homnes todos pasan en el mundo en tres maneras: la una es, que algunos ponen todo su talante et su entendimiento en las cosas del mundo, como en riquezas, et en honras, et en deleites, et en complir sus voluntades en cualquier manera que pueden non catando al sinón a esto, asi que dicen que en este mundo pasasen ellos bien, ca del otro nunca vieron ninguno que les dijiese cómo pasaban los que allá eran. La otra manera es, que otros pasan en el mundo cobdiciando facer tales obras por que hobiesen la gloria del Paraiso, pero non pueden partirse del todo de facer lo que les cumple para guardar sus faciendas et sus estados, et facen por ello cuanto pueden et, otrosí, guardan sus almas cuanto pueden. La tercera manera es, que otros pasan en este mundo teniendose en él por estraños et entendiendo que la principal razón para que el homne fué criado, es para salvar el alma et pues nascen en el mundo para esto, que non deben facer al, sinón aquellas cosas por que mejor et más seguramente pueden salvar las almas.
La primera manera, de los que ponen todo su talante et su entendimiento en las cosas del mundo, ciertamente son estos tan engeñados [engañados] et facen en ello tan sin razón et tan grand su daño et tan grand poco seso; que non ha homne en el mundo que complidamente lo pudiese decir; ca vos sabedes que non ha homne del mundo que diese por una cosa que valiese diez marcos ciento, que todos non toviesen que era asaz de mal recabdo; pues el que da el alma que es tan noble criatura de Dios, al Diablo que es enemigo de Dios, et dal el alma por un placer o por una honra que por aventura non le durará dos días—et por mucho quel dure en comparación de la pena del Infierno en que siempre ha de durar non es tanto como un día,—demás, que aun en este mundo aquel placer o aquella honra o aquel deleite por que todo esto quiere perder, es cierto quel durará muy poco, ca non ha deleite por grande que sea, que de que es pasado, que non tome enojo dél, nin ha placer por grande que sea que mucho pueda durar et que se non haya a partir tarde o aina con grand pesar; nin honra por grande que sea, que non cueste muy cara si homne quisiere parar mientes a los cuidados et trabajos et enojos que homne ha de sofrir por la acrescentar et por la mantener. Et cate cada uno et acuérdese lo quel contesció en cada una destas cosas; si quisiere decir verdat, fallará que todo es asi como yo digo.
Otrosí, los que pasan en el mundo cobdiciando facer porque salven las almas, pero non se pueden partir de guardar sus honras et sus estados: estos tales pueden errar et pueden acertar en lo mejor; ca si guardaren todas estas cosas que ellos quieren guardar, guardando todo lo que cumple para salvamiento de las almas aciertan en lo mejor et puédenlo muy bien facer; ca cierto es, que muchos reis et grandes homnes et otros de muchos estados guardaron sus honras et mantenieron sus estados et faciéndolo todo, supieron obrar en guisa que salvaron las almas et aun fueron sanctos, et tales como estos non pudo engañar el mundo, nin les hobo a dar el gualardón que el mundo suele dar a los que non ponen su esperanza en al sinón en él, et estos guardan las dos vidas que dicen activa et contemplativa.
Otrosí, los que pasan en este mundo teniéndose en él por estraños et no ponen su talante en al sinón en las cosas por que mejor puedan salvar las almas, sin dubda estas escogen la mejor carrera, et digo et atrévome a decir que cierto estos escogen la mejor carrera porque desta vida se dice en el Evangelio: que María escogió la mejor parte porque la cual nuncal sería tirada. Et si todas las gentes pudiesen mantener esta carrera, sin dubda esta sería la más segura et la más aprovechosa para aquellos que lo guardasen; mas, porque si todos lo ficiesen sería desfacimiento del mundo, et Nuestro Señor non quiere del todo que el mundo sea de los homnes desamparado, por ende non se puede escusar que muchos homnes non pasan en el mundo por estas tres maneras dichas.
Mas, Dios por la su merced quiera que pasemos non por la segunda o por la tercera destas tres maneras, et que vos guarde de pasar por la primera; ca cierto es que nunca homne por ella quiso pasar que non hobiese mal acabamiento. Et dígovos que desde los reis fasta los homes de menores estados, que nunca vi homne que por esta manera quisiese pasar que non hobiese mal acabamiento paral su cuerpo et que non fuese en sospecha de ir la su alma a mal logar. Et siempre el Diablo que trabaja cuanto puede en guisar que los homnes dejen la carrera de Dios por las cosas del mundo, guisa de les dar tal gualardón—como cuenta en este libro el capítulo tal—que dió el Diablo a don Martín que era mucho su amigo.
Agora, señor Conde Lucanor, demás de los enjiemplos et proverbios que son en este libro vos he dicho asaz a mi cuidar para poder guardar el alma, et aun el cuerpo, et la honra, et la facienda, et el estado, et, loado sea Dios, segund el mio flaco entendimiento tengo que vos he complido et acabado todo lo que vos dije.
Et asi pues, en esto fago fin a este libro: et acabolo don Johan en Salmerón, lunes XII dias de junio, Era de mil et CCC et LXX et tres años.
FIN
NOTA FINAL
En la edición de Knust figuran, además: 1.º, un apólogo breve sobre los verdaderos amigos; 2.º, otro largo que se titula Capítulo LIII: «De la imaginación que puede sacar a homne de entendimiento, e non se puede tornar de ligero sinon como aqui dise»; y 3.º, Capítulo LIV: «De como la honra deste mundo no es sinon como sueño que pasa», del que no se conserva el final. No se conocen estos dos últimos más que por el códice del Conde de Puñonrostro, y su mismo editor D. Eugenio Krapf (Vigo, 1902) no los consideró obras seguras de D. Juan Manuel.