Y ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba
en casa.
2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la
puerta; y les predicaba la palabra.
3 Entónces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de
cuatro.
4 Y como no podian llegar á él á causa de la multitud, descubrieron la techumbre donde estaba, y habiéndo[la] destechado, bajaron el lecho en que el paralítico estaba echado.
5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo tus pecados te son
perdonados.
6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en
sus corazones,
7 Decian: )Por qué habla este blasfemias? )Quién puede perdonar pecados,
sino solo Dios?
8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí,
les dijo: )Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?
9 )Cuál es más fácil: Decir al paralítico: [Tus] pecados te son perdonados;
ó decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?
10 Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar [los] pecados, (dice al paralítico:)
11 A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.
12 Entónces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos quedaron atónitos, y: glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.
13 & Y volvió á salir á la mar, y toda la multitud venia á él, y les
enseñaba.
14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alfeo, sentado al banco de los tributos,
y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.
15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaban tambien juntamente con Jesus, y con sus discípulos; porque habia muchos y le seguian.
16 Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con pecadores, dijeron á sus discípulos: Qué es esto, que [vuestro Maestro] come y bebe con publicanos, y con pecadores?
17 Y oyéndolo Jesus, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á arrepentimiento.
18 & Y los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: )Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunan; y tus discípulos no ayunan?
19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo
está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.
20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entónces en
aquellos dias ayunarán.
21 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el
mismo remiendo nuevo tira del viejo y se hace peor rotura.
22 Ni nadie echo vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.
23 & Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos
andando comenzaron á arrancar espigas.
24 Entónces los Fariseos le dijeron: He aquí, )por qué hacen en sábado lo
que no es lícito?
25 Y él les dijo: )Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y
tuvo hambre, él y los que estaban con él?
26 )Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los sacerdotes, y aun dió á los que estaban con él?
27 Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre fué hecho: no el hombre por causa del sábado.
28 Así que el Hijo del hombre Señor es tambien del sábado.
Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca.
2 Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.
3 Entónces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.
4 Y les dice: )Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal? )salvar la vida, ó matar? Mas ellos callaban.
5 Y mirándolos en derredor con enojo, condoleciéndose de la dureza de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y [la] extendió y su mano fué restituida sana como la otra.
6 Entónces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra
él, para matarle.
7 & Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió una gran
multitud de Galilea, y de Judea
8 Y de Jerusalem, y de Idumea y de la otra parte del Jordan; y de los que [moraban] al rededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.
9 Y dijo á sus discípulos que una navecilla le estuviese siempre apercibida,
por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.
10 Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos
tenian plagas, por tocarle.
11 Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y
daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.
12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.
13 Y subió al monte, y llamó [á sí] los que él quiso; y vinieron á él.
14 & Y ordenó á doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar;
15 Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:
16 A Simon, al cual puso por sobrenombre Pedro;
17 Y á Santiago, [hijo] de Zebedeo, y á Juan hermano de Santiago, y les puso
por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos de trueno;
18 Y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomas, y á
Santiago, [hijo] de Alfeo, y á Tadeo, y á Simon el Cananeo,
19 Y á Júdas Iscariote, el que le entregó; y vinieron á casa.
20 & Y otra vez se juntó la multitud, de tal manera que ellos ni aun podian
comer pan.
21 Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian:
Está fuera de sí.
22 & Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á
Belzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
23 Y llamándoles, les dijo por parábolas: )Cómo puede Satanas echar fuera á
Satanas?
24 Y si un reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal
reino.
25 Y si una casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal
casa.
26 Y si Satanas se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede
permanecer: mas tiene fin.
27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si
ántes no atare al valiente; y entónces saqueará su casa.
28 De cierto os digo, que todos los pecados serán perdonados á los hijos de
los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:
29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon
para siempre; mas está expuesto á juicio eterno.
30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.
31 & Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él
llamándole.
32 Y la multitud estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: He aquí, tu
madre y tus hermanos te buscan fuera.
33 Y él les respondió, diciendo: )Quién es mi madre, y mis hermanos?
34 Y mirando al derredor á los que estaban sentados en derredor de él, dijo:
He aquí mi madre, y mis hermanos.
35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y
mi hermana, y mi madre.
OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él una gran multitud, tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud estaba en tierra junto á la mar.
2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:
3 Oíd: He aquí, el que sembraba salió á sembrar.
4 Y aconteció sembrando que una parte cayó junto al camino; y vinieron las
aves del cielo, y la tragaron.
5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego
nació, porque no tenia la tierra profunda.
6 Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenia raiz se secó.
7 Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no
dió fruto.
8 Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció; y
llevó uno a treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.
9 Entónces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.
10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con
los doce, de la parábola.
11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á
los que están fuera, por parábolas se les hace todo;
12 Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque
no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados.
13 Y les dijo; )No sabéis esta parábola? )Cómo pues entenderéis todas las
parábolas?
14 El que siembra siembra la palabra.
15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada; mas despues que la oyeron, luego viene Satanas, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.
16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando
han oido la palabra, luego la reciben con gozo;
17 Mas no tienen raiz en sí, ántes son temporales; que en levantándose la
tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.
18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra;
19 Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene á quedar sin fruto.
20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á ciento.
21 Díjoles tambien: )Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, ó
debajo de la cama? )No [viene] para ser puesta en el candelero?
22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que
no haya de venir en descubierto.
23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.
24 Díjoles tambien: Mirád lo que ois: Con la medida que medís, os medirán
otros; y será añadido á vosotros los que ois.
25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le
será quitado.
26 Decia más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en
la tierra;
27 Y durmiese y se levantase de noche y de dia,: y la simiente brotase y
creciese como él no sabe
28 Porque la tierra de suyo frutifica^, primero yerba, luego espiga, despues
grano lleno en la espiga.
29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega
es llegada.
30 Tambien decia: )A qué haremos semejante el reino de Dios? )ó con qué
parábola le compararémos?
31 [Es] como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el
más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra;
32 Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra.
33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que
podian oir.
34 Y sin parábola no les hablaba, mas á sus discípulos en particular
declaraba todo.
35 Y les dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos á la otra parte.
36 Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y habia
tambien con él otros barquichuelos.
37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la
nave, de tal manera que ya se llenaba.
38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le
dicen: )Maestro, no te importa nada que perezcamos?
39 Y levantándose él, riñó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y
cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.
40 Y á ellos dijo: )Por qué estáis tan medrosos? )Cómo es que no tenéis fé?
41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: )Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?
Y VINIERON á la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.
2 Y salido él de la nave luego le salió al encuentro un hombre de los
sepulcros con un espíritu inmundo,
3 Que tenia [su] morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia
alguien atar;
4 Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habian sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podia domar.
5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con piedras.
6 Y como vió á Jesus de léjos, corrió, y le adoró;
7 Y clamando á gran voz, dijo: )Qué tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.
8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.
9 Y le preguntó: )Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo; porque somos muchos.
10 Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel pais.
11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.
12 Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.
13 Y les permitió luego Jesus; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.
14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y
en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que habia acontecido.
15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio,
sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.
16 Y les contaron los que [lo] habian visto, cómo habia acontecido al que
habia tenido el demonio, y [lo] de [los] puercos.
17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.
18 Y entrando él en la nave, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con él.
19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de tí.
20 Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesus
habia hecho con él; y todos se maravillaban.
21 & Y pasando otra vez Jesus en una nave á la otra parte, se juntó á él una
gran multitud; y estaba junto á la mar.
22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo, y como le vió,
se postró á sus piés,
23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: Ven y pon las
manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.
24 Y fué con él, y le seguia mucha gente, y le apretaban.
25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,
26 Y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que
tenia, y nada habia aprovechado, ántes le iba peor,
27 Como oyó [hablar] de Jesus, vino entre el gentío por detras, y tocó su
vestido.
28 Porque decia: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.
29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba
sana de aquel azote.
30 Y Jesus luego conociendo en Sí^ mismo la virtud que habia salido de él,
volviéndose hácia el gentío, dijo: )Quién ha tocado mis vestidos?
31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices:
)Quién me ha tocado?
32 Y [él] miraba al rededor por ver á la que habia hecho esto.
33 Entónces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido
hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 Y él le dijo: Hija, tu fé te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu
azote.
35 & Hablando aun él, vinieron [de casa] del príncipe de la sinagoga,
diciendo: Tu hija es muerta: )para qué fatigas más al Maestro?
36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de
la sinagoga: No temas: cree solamente.
37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan
hermano de Santiago.
38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, y los que
lloraban y gemian mucho.
39 Y entrado, les dice: )Por qué os alborotáis y lloráis? La jóven no es
muerta, sino que duerme.
40 Y hacian burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la jóven, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la jóven echada.
41 Y tomando la mano de la jóven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir:
Jóven á tí digo, levántate.
42 Y luego la jóven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se
espantaron de grande espanto.
43 Mas [él] les encargó estrechamente que nadie lo supiese, y dijo que
diesen de comer á la jóven.
Y SALIÓ de allí, y vino á su tierra; y le siguieron sus discípulos.
2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndo[le] estaban atónitos diciendo: )De dónde tiene este estas cosas? )Y qué sabiduría [es] esta que le es dada, que tales maravillas son hechas por sus manos?
3 )No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Santiago, y de Joses, y de Júdas, y de Simon? )No están tambien aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban en él:
4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre
sus parientes, y en su casa.
5 Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente que sanó unos pocos
enfermos, poniendo sobre ellos las manos.
6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de
al derredor enseñando.
7 & Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dió
potestad sobre los espíritus inmundos;
8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente un bordon;
ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;
9 Mas que calzasen sandalias; y no vistiesen dos ropas.
10 Y les decia: En cualquier casa que entrareis, posád allí hasta que salgais de aquel lugar.
11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio contra ellos. De cierto os digo, que más tolerable será [el castigo] de Sodoma, ó de Gomorra en el dia del juicio, que él de aquella ciudad.
12 Y saliendo predicaban que se arrepintiesen los hombres.
13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y sanaban.
14 & Y oyó el rey Heródes [la fama de Jesus], porque su nombre era hecho notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos: y por tanto virtudes obran en él.
15 Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los
profetas.
16 Y oyéndo[lo] Heródes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha
resucitado de los muertos.
17 Porque el mismo Heródes habia enviado y prendido á Juan, y le habia aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; porque la habia tomado por mujer.
18 Porque Juan decia á Heródes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
19 Por tanto Herodías le tenia ojeriza, y deseaba matarle, mas no podia;
20 Porque Heródes temia á Juan, conociéndole por varon justo y santo; y le tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.
21 Y viniendo un dia oportuno, en que Heródes, en la fiesta de su nacimiento, hacia cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galilea,
22 Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Heródes, y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la moza: Pídeme lo que quisieres, que yo te [lo] daré.
23 Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.
24 Y saliendo ella, dijo á su madre: )Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de
Juan el Bautista.
25 Entónces [ella] entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que
ahora luego me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.
26 Y el rey se entristeció mucho; [mas] á causa del juramento y de los que
estaban con él a la mesa, no quiso negárse[lo].
27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traida su
cabeza. El cual fué, y le degolló en la cárcel.
28 Y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la moza, y la moza la dió á su
madre.
29 Y oyéndo[lo] sus discípulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron
en un sepulcro.
30 & Y los apóstoles se juntaron á Jesus, y le contaron todo lo que habian
hecho, y lo que habian enseñado.
31 Y [él] les dijo: Veníd vosotros aparte a un lugar desierto, y reposád un poco; porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian lugar de comer.
32 Y se fueron en una nave á un lugar desierto aparte.
33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron, y concurrieron allá muchos a pié
de las ciudades, y vinieron ántes que ellos, y se juntaron á él.
34 Y saliendo Jesus vió [una] grande multitud, y tuvo misericordia de ellos,
porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.
35 Y como ya fué el dia muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo:
El lugar es desierto, y el dia [es] ya muy entrado.
36 Envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de al derredor, y compren
para sí pan, porque no tienen que comer.
37 Y respondiendo él, les dijo: Dádles de comer vosotros; y le dijeron:
[)Qué?] )iremos á comprar pan por doscientos denarios, para darles de comer?
38 Y él les dice: )Cuántos panes tenéis? Id, y védlo. Y sabiéndolo ellos,
dijeron: Cinco, y dos peces.
39 Y les mandó que hiciesen recostar á todos por ranchos sobre la yerba
verde.
40 Y se recostaron por partes, por ranchos, de ciento en ciento, y de
cincuenta en cincuenta.
41 Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y rompió los panes, y dió á sus discípulos para que les pusiesen delante. Y los dos peces repartió entre todos.
42 Y comieron todos, y se hartaron.
43 Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los peces.
44 Y eran los que comieron de los panes cinco mil varones.
45 & Y luego dió priesa á sus discípulos á subir en la nave, é ir delante de él á la otra parte á Betsaida, entre tanto que él despedia la multitud.
46 Y despues que los hubo despedido, se fué al monte á orar.
47 Y como fué la tarde, la nave estaba en medio de la mar, y él solo en tierra.
48 Y los vió que se trabajaban navegando, porque el viento les era contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino á ellos andando sobre la mar, y queria pasarlos.
49 Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y
dieron voces;
50 Porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les
dijo: Aseguráos, yo soy: no tengáis miedo.
51 Y subió á ellos en la nave, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera
estaban fuera de sí, y se maravillaban;
52 Porque [aun] no entendian [el milagro] de los panes; porque sus corazones
estaban endurecidos.
53 & Y cuando fueron á la otra parte, vinieron á tierra de Genesaret, y
tomaron puerto.
54 Y saliendo ellos de la nave, luego le conocieron.
55 Y corriendo por toda la tierra de al derredor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.
56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido, y todos los que le tocaban quedaron sanos.
Y SE juntaron á él los Fariseos, y algunos de los escribas que habian venido
de Jerusalem.
2 Los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes,
es á saber, por lavar, los condenaban.
3 Porque los Fariseos, y todos los Judíos, teniendo la tradicion de los
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;
4 Y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas cosas hay que han recibido para guardar, [como] el lavar de las copas, y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.
5 Y le preguntaron los Fariseos y los escribas: )Por qué tus discípulos no andan conforme á la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos por lavar?
6 Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon léjos está de mí.
7 Mas en vano me honran enseñando [como] doctrinas, mandamientos de hombres.
8 Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradicion de los hombres; como el lavar de los jarros, y de las copas; y hacéis muchas otras cosas semejantes á estas.
9 Les decia tambien: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar
vuestra tradicion.
10 Porque Moises dijo: Honra á tu padre y á tu madre, y: El que maldijere al
padre o á la madre muera de muerte.
11 Y vosotros decís: Si el hombre dijere á su padre ó [á su] madre: El
Corban (que quiere decir, don mio) á tí aprovechará; [quedará libre.]
12 Y no le dejáis más hacer nada por su padre, ó por su madre;
13 Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis; y muchas cosas haceis semejantes á estas.
14 & Y llamando á toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended.
15 Nada hay fuera del hombre que entrando en él, le pueda contaminar, mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.
16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.
17 Y entrándose, dejada la multitud, en casa, le preguntaron sus discípulos
de la parábola.
18 Y les dice: )Así tambien vosotros sois sin entendimiento? )No entendéis
que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?
19 Porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale á la secreta,
purgando todas las viandas.
20 Y decia: Lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre.
21 Porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, el ojo
maligno, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.
23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
24 & Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidon, y
entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese, mas no pudo esconderse.
25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espíritu inmundo, luego que oyó de
él vino, y se echó á sus piés.
26 Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera
de su hija al demonio.
27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos; porque no es bien
tomar el pan de los hijos, y echar[lo] á los perros.
28 Y respondió ella, y le dijo: Si Señor, pero los perros debajo de la mesa
comen de las migajas de los hijos.
29 Entónces le dice: Por esta palabra, vé: el demonio ha salido de tu hija.
30 Y como fué á su casa, halló que el demonio habia salido, y a la hija
echada sobre la cama.
31 & Y volviendo á salir de los términos de Tiro y de Sidon, vino á la mar
de Galilea por en medio de los términos de Decápolis.
32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.
33 Y tomándole de la multitud aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo tocó su lengua.
34 Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephphatha; es decir: Sé abierto.
35 Y luego fueron abiertos sus oidos, y fué desatada la ligadura de su
lengua, y hablaba bien.
36 Y les mandó que no lo dijesen á nadie; mas cuanto más les mandaba, tanto
más y más lo divulgaban;
37 Y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á
los sordos oir, y á los mudos hablar.
EN aquellos dias, como hubo una muy grande multitud [de gente], y no tenian
que comer, Jesus llamó á sus discípulos, y les dijo:
2 Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres dias que están
conmigo; y no tienen que comer.
3 Y si los envío en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque
algunos de ellos han venido de léjos.
4 Y sus discípulos le respondieron: )De dónde podrá alguien hartar á estos
de pan aquí en el desierto?
5 Y les preguntó: )Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.
6 Entónces mandó á la multitud que se recostasen sobre la tierra, y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, [los] rompió, y dió á sus discípulos para que [los] pusiesen delante; y [los] pusieron delante á la multitud.
7 Tenian tambien unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que
tambien [se] los pusiesen delante.
8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado,
siete espuertas.
9 Y eran los que comieron como cuatro mil; y los despidió.
10 & Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino á las partes de
Dalmanuta.
11 Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con el, demandándole
señal del cielo, tentándole.
12 Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ó Por qué pide señal esta
generacion? De cierto os digo, que no se dará señal á esta generacion.
13 Y dejándoles, volvió á entrar en la nave, y se fué á la otra parte.
14 & Y [los discípulos] se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un
pan consigo en la nave.
15 Y les mandó diciendo: Mirád, guardaos de la levadura de los Fariseos, y
de la levadura de Heródes.
16 Y discurrian entre sí, diciendo: [Es] porque no tenemos pan.
17 Y como Jesus lo entendió, les dice: )Qué discurrís, porque no tenéis pan? )No consideráis, ni entendeis? )Aun tenéis endurecido vuestro corazon?
18 )Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís? )Y no os acordáis?
19 Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, )cuántas espuertas llenas
de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.
20 Y cuando los siete [panes] entre cuatro mil, )cuántas espuertas llenas
de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
21 Y les dijo: )Cómo aun no entendéis?
22 & Y vino á Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
23 Entónces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veia algo.
24 Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.
25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y
quedó restituido, y vió de léjos y claramente á todos.
26 Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas á
nadie en la aldea.
27 & Y salió Jesus y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: )Quién dicen los hombres que soy yo?
28 Y ellos respondieron: Juan el Bautista, y otros Elías; y otros: Alguno de
los profetas.
29 Entónces él les dice: )Y vosotros, quién decís que soy yo? Y
respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.
30 Y mandóles con rigor que á ninguno dijesen esto de él.
31 Y comenzó á enseñarles que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y [de] los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.
32 Y claramente decia esta palabra. Entónces Pedro le tomó, y le comenzó á reñir.
33 Y él, volviéndose, y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanas; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.
34 Y llamando á la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que
quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su
vida por causa de mí y del evangelio, este la salvará.
36 Porque )qué aprovechará al hombre si grangeare todo el mundo, y pierde su
alma?
37 )O qué recompensa dará el hombre por su alma?
38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.