Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos. para
mostrarle los edificios del templo.
2 Y respondiendo él, les dijo: )Veis todo esto? De cierto os digo, que no
será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.
3 & Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué señal [habrá] de tu venida, y del fin del siglo.
4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirád que nadie os engañe.
5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos
engañarán.
6 Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbéis; porque
es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.
7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán
pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.
8 Y todas estas cosas, principio de dolores.
9 Entónces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis
aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.
10 Y muchos entónces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros; y
unos á otros se aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.
12 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará.
13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.
14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por
testimonio á todas las naciones, y entónces vendrá el fin.
15 & Por tanto cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fué dicha
por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.
16 Entónces los que [estuvieren] en Judea, huyan á los montes;
17 Y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa;
18 Y el que en el campo, no vuelva atras á tomar sus ropas.
19 Mas (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!
20 Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de sábado.
21 Porque habrá entónces grande afliccion, cual no fué desde el principio
del mundo hasta ahora, ni será.
22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva, mas
por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.
23 & Entónces si alguien os dijere: He aquí, [está] el Cristo, ó allí; no
creais.
24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si [es] posible, aun á los escogidos.
25 He aquí, os lo he dicho ántes.
26 Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí,
en las cámaras; no creais.
27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el
occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre:
28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán
tambien las águilas.
29 & Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas.
30 Y entónces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entónces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria.
31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos
de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.
32 De la higuera aprendéd la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y
las hojas brotan, sabéis que el verano [está] cerca.
33 Así tambien vosotros cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está
cercano, á las puertas.
34 De cierto os digo, que no pasará esta generacion que todas estas cosas no
acontezcan.
35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.
36 & Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.
37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
38 Porque como en los dias ántes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el dia que Noé entró en el arca,
39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevo á todos; así será tambien la venida del Hijo del hombre.
40 Entónces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro será dejado:
41 Dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.
42 & Velád pues, porque no sabéis á que hora ha de venir vuestro señor.
43 Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese á cuál vela el
ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.
44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre
ha de venir á la hora que no pensáis.
45 )Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su
familia, para que les dé alimento á tiempo?
46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare
haciendo así.
47 De cierto os digo, [que] sobre todos sus bienes le pondrá.
48 Mas si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi señor se tarda de
venir;
49 Y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los
borrachos:
50 Vendrá el señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora
que [él] no sabe,
51 Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro,
y el crujir de dientes.
ENTÓNCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.
2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas.
3 Las que [eran] insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite
consigo.
4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus
lámparas.
5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.
6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: He aquí, el esposo viene, salíd á recibirle.
7 Entónces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.
8 Y las insensatas dijeron á las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque
nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y
a vosotras, id ántes á los que venden, y comprád para vosotras.
10 É idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas,
entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.
11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor,
ábrenos.
12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.
13 Velád pues, porque no sabéis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del
hombre ha de venir.
14 & Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose
léjos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.
15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; á cada uno
conforme á su facultad, y se partió luego léjos.
16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, grangeó con ellos, é
hizo otros cinco talentos.
17 Semejantemente tambien el que [habia recibido^] dos, ganó tambien él
otros dos.
18 Mas el que habia recibido uno, fué, y cavó en la tierra, y escondió el
dinero de su señor.
19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo
cuentas con ellos.
20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos.
21 Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos
talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos.
23 Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido
fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste:
25 Por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí,
tienes lo [que es] tuyo.
26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que
siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé.
27 Por tanto te convenia dar mi dinero á las banqueros, y viniendo yo,
recibiera lo [que es] mio con usura.
28 Quitádle pues el talento, y dád[lo] al que tiene diez talentos.
29 Porque á cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que
no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
30 Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el
llorar, y el crujir de dientes.
31 & Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos
ángeles con él, entónces se sentará sobre el trono de su gloria.
32 Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los
unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;
33 Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.
34 Entónces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del mundo;
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de
beber: fuí extrangero, y me recogisteis:
36 Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel,
y vinisteis á mí.
37 Entónces los justos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos
hambriento, y [te] sustentámos? )ó sediento, y [te] dimos de beber?
38 )Cuándo te vimos extrangero, y [te] recogimos? )ó desnudo, y [te]
cubrímos?
39 )O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á tí?
40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo]
hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.
41 & Entónces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí,
malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles;
42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis
de beber:
43 Fuí extrangero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis:
enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis.
44 Entónces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó extrangero, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?
45 Entónces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.
46 É irán estos al suplicio eterno, y los justos á la vida eterna.
Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus
discípulos:
2 Sabéis que dentro de dos dias se hace la páscua; y el Hijo del hombre es
entregado para ser crucificado.
3 Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifas.
4 Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesus y matar[le.]
5 Y decian: No en [el dia de] la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.
6 & Y estando Jesus en Betania, en casa de Simon el leproso,
7 Vino á él una mujer con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y
lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado [á la mesa:]
8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: )Por qué se pierde
esto?
9 Porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los
pobres.
10 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: )Por qué dais pena á [esta] mujer?
porque ha hecho buena obra para conmigo.
11 Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tenéis.
12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha
hecho.
13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en
todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.
14 & Entónces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fué á los
príncipes de los sacerdotes,
15 Y [les] dijo: )Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le
señalaron treinta piezas de plata.
16 Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle.
17 & Y el primer [dia de la fiesta] de los panes sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: )Dónde quieres que te aderecemos para comer la páscua?
18 Y él dijo: Id á la ciudad á [casa de] tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la páscua con mis discípulos.
19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la páscua.
20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.
21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de
entregar.
22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á
decirle: )Soy yo, Señor?
23 Entónces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato,
este me ha de entregar.
24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas (ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
25 Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: )Soy yo quizá
Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.
26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dado gracias [lo] rompió,
y dió á sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: este es mi cuerpo.
27 Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella
todos.
28 Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por
muchos para remision de los pecados.
29 Y os digo, [que] desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
30 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas.
31 & Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada.
32 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo
nunca seré escandalizado.
34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, ántes que el gallo
cante, me negarás tres veces.
35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos
los discípulos dijeron lo mismo.
36 & Entónces llegó Jesus con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y
dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.
37 Y tomando á Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse,
y á angustiarse en gran manera.
38 Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos
aquí, y velad conmigo.
39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú.
40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: (Qué! )No
habéis podido velar conmigo una hora?
41 Velád y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad
está presto, mas la carne enferma.
42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede esta
copa pasar de mí sin que [yo] la beba, hágase tu voluntad.
43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran
agravados.
44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas
palabras.
45 Entónces vino á sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.
46 Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega.
47 Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.
48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien.
49 Y luego que llegó á Jesus dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.
50 Y Jesus le dijo: )Amigo, á qué vienes? Entónces llegaron, y echaron mano
á Jesus, y le prendieron.
51 Y, he aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó
su espada, é hiriendo á un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja.
52 Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que
tomaren espada, á espada perecerán.
53 O )piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria más de doce
legiones de ángeles?
54 Mas )cómo se cumplirian entónces las Escrituras, [de] que así es menester
que sea hecho?
55 En aquella hora dijo Jesus á la multitud: Como á ladron habéis salido con espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras^ de los
profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole.
57 Y ellos, prendido Jesus, le trajeron á Caifas sumo sacerdote, donde los
escribas y los ancianos estaban juntos.
58 Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado
dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.
59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio
buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte;
60 Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo]
hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,
61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle
en tres dias.
62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: )No respondes nada? )Qué
testifican estos contra tí?
63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro
por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho. Y aun os digo, que de aquí á poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra del poder [de Dios,] y viniendo sobre las nubes del cielo.
65 Entónces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: )qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habeis oido su blasfemia.
66 )Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.
67 Entónces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros [le] herian á puñadas,
68 Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.
69 & Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas.
70 Mas él negó delante de todos, diciendo; No sé lo que dices.
71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno,
72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre.
73 Y despues de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto.
74 Entónces comenzó á echarse maldiciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco
á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego.
75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Ántes que cante
el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.
Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.
2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.
3 Entónces Júdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos.
4 Diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: )Qué [se nos da] á nosotros? Viéraslo tú.
5 Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.
6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron:
No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre.
7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura
para los extrangeros.
8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el dia de hoy.
9 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel;
10 Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.
11 & Y Jesus estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó,
diciendo: )Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tú [lo] dices.
12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos,
nada respondió.
13 Pilato entónces le dice: )No oyes cuántas cosas testifican contra tí?
14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se
maravillaba mucho.
15 & Y en [el dia de] la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo
un preso cual quisiesen.
16 Y tenian entónces un preso famoso, que se llamaba Barrabas.
17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: )Cuál queréis que os suelte? )á Barrabas, ó á Jesus, que es llamado el Cristo?
18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.
19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños pos causa de él.
20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al
pueblo, que pidiese á Barrabas, y á Jesus matase.
21 Y respondiendo el presidente, les dijo: )Cuál de los dos queréis que os
suelte? Y ellos dijeron: A Barrabas.
22 Pilato les dijo: )Qué pues haré de Jesus que es llamado el Cristo?
Dícenle todos: Sea crucificado.
23 Y el presidente les dijo: Pues )qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más
el grito, diciendo: Sea crucificado.
24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, ántes se hacia más alboroto, tomando agua lavó [sus] manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: véd[lo] vosotros.
25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y
sobre nuestros hijos.
26 Entónces les soltó á Barrabas; y habiendo azotado á Jesus, [le] entregó
para ser crucificado.
27 & Entónces los soldados del presidente llevando á Jesus al pretorio,
juntaron á él toda la cuadrilla.
28 Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana.
29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha, é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos.
30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.
31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le
vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
32 Y saliendo, hallaron á un Cireneo que se llamaba Simon: á este cargaron
para que llevase su cruz.
33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar
de la Calavera,
34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso
beberlo.
35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes; para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
36 Y le guardaban, sentados allí.
37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS
JUDÍOS.
38 Entónces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la
izquierda.
39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,
40 Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres dias [lo]
reedificas, sálvate á tí mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con
los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian:
42 A otros salvó, á sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda
ahora de la cruz, y creeremos en él.
43 Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de
Dios.
44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con
él.
45 & Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta
la hora de nona.
46 Y cerca de la hora de nona Jesus exclamó con gran voz, diciendo: Eli, Eli, )lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, )por qué me has desamparado?
47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndo[lo,] decian: A Elías llama
éste.
48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y [la] hinchió de
vinagre, y poniéndo[la] en una caña, le daba para que bebiese.
49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.
50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
51 Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo; y la
tierra se movió, y las piedras se hendieron;
52 Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habian
dormido, se levantaron.
53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la
santa ciudad, y aparecieron á muchos.
54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.
55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de léjos, las cuales habian seguido
de Galilea á Jesus, sirviéndole:
56 Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de
Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo.
57 & Y como fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado
José, el cual tambien era discípulo de Jesus.
58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entónces Pilato mandó
que el cuerpo se [le] diese.
59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
60 Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en la roca; y
revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fué.
61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del
sepulcro.
62 Y el siguiente dia, que era [el dia] despues de la preparacion, se
juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,
63 Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun:
Despues del tercero dia resucitaré.
64 Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos; y será el postrer error peor que el primero.
65 Díceles Pilato: La guardia tenéis: id, asegurád[lo] como sabéis.
66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.
EN el fin del sábado, así como iba amaneciendo el primer [dia] de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro,
2 Y, he aquí, fué hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.
3 Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve.
4 Y del miedo de él los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos.
5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque
[yo] sé que buscáis á Jesus, el que fué crucificado.
6 No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde
fué puesto el Señor;
7 Y presto id, decíd á sus discípulos, que há resucitado de los muertos; y,
he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os [lo] he dicho.
8 Entónces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus discípulos,
9 He aquí Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas se
llegaron, y trabaron de sus piés, y le adoraron.
10 Entónces Jesus les dice: No temáis, id, dad las nuevas á mis hermanos,
para que vayan á Galilea; y allá me verán.
11 & Y yendo ellas, he aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido.
12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los
soldados,
13 Diciendo: Decíd: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron,
durmiendo nosotros.
14 Y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os
haremos seguros.
15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho
ha sido divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.
16 & Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte, donde Jesus les
habia ordenado.
17 Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban.
18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra.
19 Por tanto id, enseñád á todas las naciones, bautizándoles en el nombre
del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí,
yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.
PRINCIPIO del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.
2 Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envio a mi mensagero
delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.
3 Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: haced
derechas sus veredas.
4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento
para remision de pecados.
5 Y salia á él todo el país de Judea, y los de Jerusalem, y eran todos
bautizados por él en el rio del Jordan, confesando sus pecados.
6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al
rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.
7 Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo,
al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.
8 Yo á la verdad os he bautizado con agua, mas él os bautizará con el
Espíritu Santo.
9 & Y aconteció en aquellos dias, que Jesus vino de Nazaret de Galilea, y
fué bautizado por Juan en el Jordan.
10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como
paloma, que descendia sobre él.
11 Y vino una voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí
tomo contentamiento.
12 Y luego el Espíritu le impele al desierto.
13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias, [y era] tentado de Satanas, y
estaba con las fieras; y los ángeles le servian.
14 & Mas despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galilea, predicando
el evangelio del reino de Dios,
15 Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca:
Arrepentíos y creed al evangelio.
16 Y andando junto á la mar de Galilea, vió á Simon y á Andres su hermano,
que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.
17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de
hombres.
18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.
19 Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Santiago hijo de Zebedeo, y
á Juan su hermano, tambien ellos en la nave, que aderezaban las redes.
20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedeo en la nave con los
jornaleros, fueron en pos de él.
21 & Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga
enseñaba.
22 Y se pasmaban de su doctrina, porque los enseñaba como quien tiene
autoridad y no como los escribas.
23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual
dió voces,
24 Diciendo: (Ah! )Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno?
)Has venido á destruirnos? Te conozco quien eres, [eres] el Santo de Dios.
25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.
26 Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de él.
27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo: )Qué es esto? )Qué nueva doctrina [es] esta, que con autoridad aun á los espíritus inmundos manda y le obedecen?
28 Y luego se divulgó su fama por todo el país al derredor de la Galilea.
29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con
Santiago y Juan.
30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de
ella.
31 Entónces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó
la calentura, y les servia.
32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que
tenian mal, y endemoniados.
33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.
34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó
fuera muchos demonios. y no dejaba hablar á los demonios porque le conocian.
35 Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fué á un lugar
desierto, y allí oraba.
36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.
37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.
38 Y les dice: Vamos á las aldeas vecinas, para que predique tambien allí,
porque para esto he venido.
39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera
los demonios.
40 Y un leproso vino á él rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si
quieres, puedes limpiarme.
41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió [su] mano, y le tocó, y le
dice: Quiero, sé limpio.
42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.
43 Y le encargó estrechamente, y luego le echó,
44 Y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada, sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mandó para que les conste.
45 Y él salido, comenzó á publicar, y á divulgar grandemente el negocio, de manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.