América confina, por el N. con el Océano Glacial Artico; por el E. con el Atlántico, que la separa de Europa y de Africa; por el O. con el Pacífico, que la divide de Asia, y por el S. con el Océano Austral o con las confusas aguas de los dos Océanos (Atlántico y Pacífico).
América se pierde al N. en las heladas regiones del Polo, y baja tanto al S., que su distancia del Círculo Antártico es poco más de 11 grados. La acercan al Asia el Estrecho de Behring y la corva cadena de las islas Aleutianas, que va de la península de Alaska a la de Kamchatha, y la aproxima a Europa la Groenlandia, que está de la Islandia unos 615 kilómetros. Por el cabo de San Roque (Brasil) se adelanta como en busca del cabo Rojo, el más al Poniente de las riberas de Africa[66].
Cruza las tres Américas, desde la península de Alaska hasta el Estrecho de Magallanes, una cadena de montañas, que toman los nombres de Roquizas o Peñascosas en el Canadá y Estados Unidos, de Sierra Verde y Sierra Madre en México, de Sierra de Guatimolienos en la América Central, y de Andes (ya Colombianos, ya Peruanos o Chilenos) en la América Meridional. Además de la citada cordillera, en el Canadá se halla el monte de San Elías, en los Estados Unidos los Apalaches y en el Brasil los cuatro siguientes: Serra do Mar, Espinaso, Gamastra y Vertientes.
Por lo que respecta al clima, se disfrutan en América desde los fríos más intensos hasta los calores más excesivos, debido a su diferencia de latitud. Sin embargo, no son insoportables los calores, ni aun en el Ecuador, donde creían los antiguos que allí no podía vivir el hombre. Las eternas nieves de los montes, la altura de las mesetas y las muchas aguas corrientes templan los ardorosos rayos del sol, reinando en las elevadas llanuras perpetua primavera. Sólo en las cumbres de los Andes se sienten los grandes fríos, así como en las llanuras bajas los grandes calores.
De Septentrión a Mediodía la distancia es de 14.000 kilómetros, y su superficie tiene más de 40 millones de kilómetros cuadrados.
Divídese América en tres grandes regiones: Septentrional, Central y Meridional; la Central y Meridional se hallan unidas por el istmo de Panamá o de Darién.
La América Septentrional tiene 21 millones de kilómetros cuadrados y más de 100 millones de habitantes; la Central, 465.500 kilómetros cuadrados y cerca de 10 millones de habitantes, y la Meridional, 17.850.000 kilómetros cuadrados y cerca de 40 millones de habitantes.
América Septentrional.
Groenlandia, Archipiélago Polar, Dominio del Canadá (Nueva Bretaña), Tierra del Labrador, Terranova, Estados Unidos y México.
América Central.
Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. También pertenecen a la América Central las grandes Antillas (Cuba, Puerto Rico, Haití, Santo Domingo y Jamaica), las Islas Vírgenes y Santa Cruz, las de Bahama o Lucayas, las Bermudas y las pequeñas Antillas (Martinica, Santa Lucía, San Vicente y otras).
América Meridional.
Venezuela, Nueva Granada o Colombia, Panamá, Ecuador, Guayanas (inglesa, holandesa y francesa), Perú, Bolivia (Alto Perú), Chile, República Argentina o Estados Unidos de la Plata, Uruguay, Paraguay, Brasil y Patagonia.
La superficie probable de Groenlandia, según Behm y Wagner, es de 2.169.750 kilómetros cuadrados. Tiene un habitante por 500 kilómetros cuadrados en la parte del litoral explorado. La Groenlandia dinamarquesa se divide en provincias del Sur y del Norte, subdividiéndose a su vez en distritos, correspondiendo a la primera: Julianaab, Frederikshaab, Godthaab (capital), Sukkertoppen y Holstenborg; y a la segunda: Egedesminde, Kristianshaab, Jacobshavn, Godhavn (capital), Ritenbenk, Umanak y Upernivik. La Groenlandia Oriental y la del Norte, no anexionadas a Dinamarca, carecen de circunscripciones administrativas.
En el archipiélago polar (parte del mar polar poblado de islas) encontramos la isla mayor, denominada tierra de Baffin y limitada al Oeste por los mares de Groenlandia, entre el Estrecho de Lancaster y el de Hudson. Los esquimales del Archipiélago no reconocen ninguna autoridad. Tampoco pueden tener ciudades ni aldeas propiamente dichas, sino campamentos, ya permanentes, ya temporales.
El extremo Noroeste de la América del Norte, llamado Alaska, perteneció hasta el 1867 al imperio ruso, en cuyo año fué vendido a los Estados Unidos. Según el censo de 1880 tenía 33.620 habitantes y la mayor parte eran esquimales. La población más populosa de Alaska es Juneau-city y contiene unos 3.000 habitantes; Sitka es un caserío de 300 habitantes y son inferiores respecto al número de habitantes y a la actividad comercial, Wrangell y Fort-Tungas. El comercio de exportación de Alaska llegó en 1888 a 16 millones de francos.
El Canadá se divide en Alto y Bajo, Ontario y Quebec. Del Canadá pueden considerarse como fracciones la Tierra del Labrador y la isla de Terranova. «¿Por qué extraña ironía—como dice Reclus—[67] pudo llamarse así (Tierra del Labrador) un suelo ingrato y helado, por donde jamás pasó el arado del agricultor, y en donde no vió Jacques Cartier la cantidad de tierra que podía caber en una cesta?» Hállanse en la tierra del Labrador poblaciones míseras y errantes de indios y de esquimales, los primeros en la parte meridional, y los segundos en las costas orientales y septentrionales de la península; lo mismo los indios que habitan en los bosques que los situados a orillas de los lagos, pertenecen a la familia de los cris.
Puede admitirse como cosa probada que el Labrador ha sido la parte menos explorada, desconociéndose por completo la configuración del interior. Aunque el Labrador se halla en casi toda su extensión situado a latitudes más lejanas del polo que Groenlandia, es, sin embargo, más frío, lo cual se explica porque la costa de aquella tierra está enteramente expuesta al Nordeste, es decir, a la parte donde sopla el viento polar; «y además en que las bancas de hielo que bajan al Sur arrastradas por la corriente del mar de Baffin se encuentran con las que salen por el Estrecho de Hudson, y el mar las echa todas sobre las costas del Labrador»[68]. El conjunto de la población del Labrador, al Norte de las tierras altas, no pasa probablemente de 10.000 individuos[69]. Los esquimales del Labrador difieren poco de los de Groenlandia y de los del Archipiélago Polar[70]. En la segunda mitad del siglo xviii y en la primera del siglo xix los misioneros moravos establecieron algunas estaciones, cuya población en 1876, según Behm y Wagner, era:
| Hebrón | 214 | habitantes | |
| Hoffenthal | 283 | —— | |
| Nain | 270 | —— | |
| Okak | 349 | —— | |
| Rama | 28 | —— | |
| Zoar | 128 | —— | [71] |
La Compañía de Hudson, formada poco después de la fundación de Montreal (1642), estableció algunos puertos para comerciar con los esquimales y para pescar la ballena.
Terranova es importante colonia británica. La tierra que se descubrió tal vez por el año 1000 o poco después—según diremos en capítulos posteriores—por Erik el Rojo o uno de sus hijos, que la denominaron Helluland o Mark-land, la encontramos tiempo adelante visitada por portugueses, vascos, franceses e ingleses. Terranova, por tanto, es entre todas las tierras americanas la que tiene con menos motivo el nombre que ostenta. Todavía no había terminado el siglo xv y ya Juan Cabot o Gaboto siguió la costa de la gran isla. De Reclus copiamos la siguiente descripción: «La isla presenta al mar casi por todos lados una costa abrupta y formidable; en pocas comarcas ofrece el litoral más asombrosa sucesión de cuadros grandiosos; acantilados a pico o peñascos voladizos que amenazan desplomarse sobre el mar; profundas bóvedas donde se precipitan las olas; paredes inclinadas por las que suben finas capas de agua; respidares que despiden umbelas de espuma; cabos de avanzados picos cercados de rompientes; valles angostos en cuyo fondo se columbran los plateados hilos de las cascadas. En invierno y primavera cierran la entrada de los puertos témpanos de hielo, y las nieblas impiden frecuentemente su acceso. Aun por tierra son imposibles los viajes, salvo por los senderos que han abierto los rengíferos, a pesar de no elevarse en el interior montañas de gran altura: los furdos de la costa, los lagos, las charcas innumerables de los valles detienen por do quiera al viajero; no son menos difíciles de salvar las espesuras enmarañadas de arbustos, que los tremedales henchidos de húmedo musgo; y durante el verano, estación de los viajes, arremolínanse en la atmósfera nubes de mosquitos que caen sobre el desgraciado peatón, ensangrentándole la cara»[72]. Tanto la fauna como la flora de Terranova se parecen bastante a la del Canadá, con la diferencia que las especies son menos abundantes en la primera.
En los comienzos del siglo pasado, la población total se elevaba a unos 20.000 habitantes; en 1815 llegaba a 70.000, y hace pocos años aumentó a más de 200.000. La superficie es de 110.670 kilómetros cuadrados.
La producción anual de las pesquerías de bacalao de Terranova por buques ingleses, franceses y americanos era de 185.000 toneladas, cuyo valor consistía en 75.000.000 de francos[73].
La capital y la ciudad más populosa de Terranova es Saint-John's; también son importantes Havre-de-Grâce, Bonavista, Carbonear y algunas otras. Saint-John's tenía en el año 1886 unos 31.000 habitantes[74].
Los indios aborígenes o los beothuk han desaparecido. Cuando llegaron los blancos aún era numerosa aquella tribu de algonquines; pero los extranjeros sólo vieron en los indígenas una especie más de caza[75]. Cuando la escopeta de los cazadores, las enfermedades, la miseria y el hambre habían destruído la raza, cuando no quedaba un beothuk en Terranova, se constituyó el 1828 en Saint-John's una Beothuk Society para proteger a los infelices indios. Si existen algunas, muy pocas familias de indios en Terranova, pertenecen a la raza de los mic-mac. La población blanca, en su mayor parte, es de origen francés e inglés.
Todos saben que los franceses disputaron por mucho tiempo y con empeño a los ingleses la posesión de dicho país. Todavía es Terranova la famosa tierra de los bacalaos, y muy especialmente un islote de la costa oriental llamado Bacalieu island. La población de Terranova y del Labrador terranovense de 1886, clasificada bajo el punto de vista religioso, era la siguiente:
| Anglicanos y wesleyanos. | 120.411 | |
| Católicos. | 74.651 | |
| Otros. | 2.290 | |
| 197.352 | [76] | |
América Central, esto es, la región de los istmos (sin Chiapas, perteneciente a México, y sin Panamá, Estado independiente a la sazón), ha constituído por mucho tiempo un solo cuerpo político. Rota la unidad política, dividióse en 1838 en cinco Estados independientes. La verdad es que los altos de Guatemala, las llanuras del Salvador, los valles de Honduras, las depresiones de Nicaragua y la elevada meseta de Costa-Rica, son otros tantos centros de vida independiente.
Pasamos a dar ligerísima idea de los Estados de la América Meridional, sin citar las muchas islas correspondientes a Centro América. Unicamente haremos notar que los ingleses designan las Antillas septentrionales, incluso las islas Vírgenes y hasta la Dominica, con el nombre de islas de Sotavento (Leeward-islands), y las Antillas Meridionales, desde la Martinica hasta la Trinidad, bajo el nombre de Islas de Barlovento (Windward-islands); denominaciones—como haremos notar más adelante—que si tienen valor administrativo, carecen de sentido geográfico, puesto que todas las islas colocadas en la divisoria exterior del mar de las Antillas se hallan expuestas a la acción de los vientos alisios[77].
La naturaleza ha dividido a la América del Sur en dos partes: occidental y oriental. La división política corresponde, sin mucha diferencia, a la establecida por la naturaleza; las tres Repúblicas de la antigua Colombia (Venezuela, Colombia o Nueva Granada y Ecuador) con Perú, Bolivia y Chile, pertenecen a la región de los Andes; y la Guyana, el Brasil y las Repúblicas de la cuenca del Plata ocupan los llanos[78].
En la América del Norte (Canadá) uno de los ríos principales tiene el nombre de Makenzie, y se forma de la reunión del de la Paz y del Athabasca, ambos procedentes de las montañas rocosas. El Athabasca entra en el lago de su nombre, y después de la salida, recibe el río de la Paz. La corriente así formada se llama río de los Esclavos hasta el gran lago de este nombre, del cual sale con la denominación definitiva de río Makenzie. Corre al mar en dirección Noroeste, regando unos 1.200 kilómetros del territorio de los esquimales. El Nelson (Canadá), reunión de otros dos ríos, que se denominan Saskatchavan del Norte y Saskatchavan del Sur, procedentes de los montes peñascosos, atraviesa el lago Winnipeg, cruza el distrito de Keewatin y desagua en la bahía de Hudson. El San Lorenzo, que puede decirse que comienza en los lagos al Sudoeste de la cordillera Central, pone en comunicación el Lago Superior, el Michigan, el Hurón, el Erié y el Ontario, baja primero entre el Alto Canadá y Nueva York, y después por el Bajo Canadá. Tiene de largo desde el Lago Superior, 3.350 kilómetros, y desde Ontario, 1.000; de ancho de 800 a 3.000 metros; y de profundo, bastará decir que es navegable hasta Quebek por navíos de línea y hasta Montreal por buques de 600 toneladas. Entre sus afluentes se halla el Ottava, que nace en el lago de Tomiscánning, separa los dos Canadás y recorre 900 kilómetros.
El Oregón o Columbia, en los Estados Unidos, sale de las montañas rocosas, entra en el Pacífico y su longitud es de 2.000 kilómetros. El Colorado, en los mismos Estados Unidos, nace en dichas montañas rocosas, atraviesa la llanura árida del Arizona y desagua en el golfo de California, después de recorrer 1.300 kilómetros. Del mismo nombre hay otro río en los Estados Unidos (Tejas) que desagua en el golfo de México, y tiene de largo 1.150 kilómetros. El Delaware, también en los mismos Estados, riega Filadelfia y desagua en la bahía de Delaware, habiendo recorrido unos 580 kilómetros.
El Bravo, que baña el límite oriental de México, desciende de las faldas de Sierra Blanca y recorre 2.200 kilómetros. Más de 7.000 baña la tierra el Mississipí, llamado por los natchez Meschacebé (marcha de las aguas). Cruza de Norte a Sud todos los Estados Unidos; recibe al Este el Wisconsin, el Illinois y el Ohio, y al Oeste el Missouri, el Arkansas y el Río Rojo. El Missouri es famoso por la anchura de su cauce, por su profundidad en ciertos puntos, por la rapidez de sus aguas y por lo imponente de sus cataratas. Tiene el Mississipí sus fuentes en el lago Itasca, baja por la pintoresca cascada de San Antonio al llano, y a más de 2.000 kilómetros une sus claras aguas a las turbias del Missouri; mide ordinariamente de ribera a ribera de 800 a 1.000 metros, y a su entrada en el golfo de México se divide en muchos brazos.
Antes de terminar la descripción de los ríos de la América Septentrional, recordaremos un estudio muy curioso que se intitula «Extracto de los acontecimientos y operaciones de la 1.ª División de bergantines destinada a perfeccionar la Hidrografía de las islas de la América Septentrional, bajo el mando del Capitán de fragata D. Cosme Damián de Churruca.» Salió de Cádiz el 15 de Junio de 1792, y después de describir perfectamente la situación, magnitud y figura de las islas, volvió al puerto de Cádiz, donde a bordo del navío Conquistador, el 18 de Octubre de 1795, firmó Churruca el mencionado documento[79].
En la América Central abundan los ríos, si bien no son tan caudalosos.
De la América del Sur son el Magdalena, el Orinoco, el Amazonas o Marañón, el Tocantines, el Paranayba, el San Francisco, el Plata y el Río Negro. El Magdalena, que recibe al Este el Bogotá y el Sogamoco, al Oeste el Cauca, sale del lago Pampas con dirección al Norte, atraviesa casi todo el territorio de Nueva Granada, y, después de recorrer 1.320 kilómetros, penetra en el mar por muchas bocas. El Orinoco nace en las vertientes occidentales de la sierra de Parima, corre al Septentrión aumentando su caudal de aguas mediante el tributo de muchos ríos, tuerce hacia Levante desde su confluencia con el Apure y se divide en cincuenta brazos antes de llegar al Océano. Es navegable en su mayor parte. Se admiran espantosas cataratas cerca de Atures; parece un lago en su embocadura y cuenta de extensión 2.500 kilómetros. El Amazonas es el río mayor del mundo, mayor que el Mississipí, que el Ganges y que el Nilo. Nace en el lago de Lauricocha, cruza de Oeste a Este casi todo el continente, recibiendo en las fronteras meridionales del Ecuador por su margen derecha al Huallaga y al Ucayale, a que afluyen, entre otros, el Apurimac y el Vilcamayo; y, por su izquierda, al Napo, que baja del Cotopaxi (ya habiendo recibido el Curaray y el Aguarico) y al Putamayo, que se forma en otra cumbre de los Andes. A Mediodía del Brasil recoge al Jurua, al Purús, al Madera, al Topayos y al Xingú; al Norte al Caqueta y al Río Negro. La longitud del Amazonas es de 5.000 kilómetros y desemboca en el Atlántico, como también el Tocantines, Paranayba, San Francisco, el Plata y el Negro. El río Paranayba en el Brasil da sus aguas al Atlántico después de recorrer 860 kilómetros. El Plata, que puede compararse con el Amazonas por su anchura, comienza en la isla de Martín García, donde recibe al Uruguay, y luego al Paraná, Paraguay y Pilcomayo. El río Negro, que separa la Patagonia de la República Argentina, es muy ancho en su boca y cuenta su longitud por centenares de kilómetros.
Los lagos de la América del Norte son el de los Osos, junto al Círculo Artico o en el mismo círculo; más al Sur los dos del Esclavo, el Athabasca, el Winnipeg y otros; luego el Superior, Michigán, Hurón, Erié y Ontario, cruzados por el río San Lorenzo, que forma entre los lagos Erié y Ontario la célebre catarata del Niágara. En México está el Chapala. En la América Central los de Managua y Nicaragua. En la América del Sur, en Venezuela, el Maracaibo; entre el Perú y Bolivia el Titicaca; en el Brasil, no lejos del Uruguay, el de los Patos, y en la Patagonia los de Coluguape y Viedma.
Veamos las altitudes de algunas sierras de América. En los Estados Unidos, el Monte de San Elías, que tiene 5.440 metros; el de Hooker, con 5.100; el Murchison, con 4.877; el de Santa Elena, con 4.724; el Fainweather, con 4.483 y el Fremont, con 4.135; los seis se hallan en las sierras pedregosas. En los mismos Estados Unidos y en Alleghany están el monte de Washington y el Mountais, el primero con 1.959 metros y el segundo con 1.900. En México tenemos Sierra Nevada, Cerro de Azusco y Orizaba, con 4.625, 3.673 y 5.450 metros respectivamente. En California está el Monte Gigante, con 1.400 metros. En Guatemala citaremos el Amilpas y el Agua, el primero tiene 4.010 metros y el segundo, 4.570. De Honduras debe nombrarse el Pico Congrehay, con 2.271 metros. En Cuba se encuentra la Sierra del Cobre, que tiene 2.100 metros. Citaremos en El Ecuador el Chimborazo, con 6.530 metros, el Covambó, con 5.956, el Pasto, con 4.100 y el Cotopaxi, con 5.750. En el Perú se admira el Parinacota, con 6.714 metros y el Arequipa, con 5.755. Se ven en Bolivia el Nevado de Sorata, el Nevado de Ilmane, el Chuquibamba y el Cerro de Potosí, con 6.488, 6.446, 6.400 y 4.923, respectivamente. En Colombia tenemos el Puracé, con 5.185 metros. De Chile podemos citar el Aconcagua, el Maypú y el Tupungate; el primero con 7.288 metros; el segundo, con 5.380, y el tercero, con 4.600. Son de Venezuela la Sierra de Santa Marta y el Pichincha, con 5.791 y 4.855, respectivamente. En la Guayana está el Roraima, con 2.271; en Buenos Aires, el Sierra Ventana, con 1.067; en el Brasil, los de Ilambo é Ilacolumi, con 1.817 metros el primero y 1.777 el segundo, y en Patagonia el Corcobado, con 2.290 metros.
Entre los volcanes citaremos el de San Elías, en los Estados Unidos; los de Popocatepetl y Orizaba en México; el del Agua, el del Fuego y otros en la América Central; los de Chimborazo, Cotopaxi, Pichincha y Antisana, en El Ecuador; los de Aconcagua y Copiapó, en Chile, y el de Arequipa en el Perú.
En la parte Norte de América encontramos la península de Melville, la del Labrador, entre el Océano Glacial Artico y el Océano Atlántico, y Nueva Escocia o Acadia, pertenecientes a Nueva Bretaña; la de Florida, en los Estados Unidos, y se halla entre el Océano Atlántico y golfo de México; la de Alaska, en los Estados Unidos, entre el Océano Glacial y el Pacífico; la del Yucatán, en México, está entre el golfo de este nombre y el mar de las Antillas; la Baja California, en México, se encuentra entre el golfo de California y el Océano Pacífico; la de Goajira y la de Paraguana forman la entrada del golfo de Maracaybo, en el mar de las Antillas, entre Venezuela y Colombia, y la de Brunswick, sobre el Estrecho de Magallanes, en la Patagonia.
Los cabos más importantes bañados por el Océano Glacial Artico son el Farewell (Groenlandia) y el de Carlos (Labrador); el de Cod, el de Hateras, el de Sable y el de Mendocino (Estados Unidos) se hallan bañados los dos primeros por el Atlántico, el tercero por el golfo de México y el cuarto por el Pacífico; el de Catoche (México), por dicho golfo; el de Gracias a Dios (América Central), por el mar de las Antillas; Gallinas (Colombia), el más septentrional de la América del Sur, también por el mar de las Antillas; San Roque (Brasil), San Antonio (Argentina), Blanco (Patagonia) y Hornos (Tierra del Fuego), por el Atlántico. El Blanco (Perú), San Lorenzo y San Francisco (El Ecuador), por el Pacífico.
Acerca del reino mineral inmensas riquezas se han extraido de las entrañas y de los cerros de aquel continente. El oro y la plata parecen allí inagotables. Abunda también el hierro y no escasea el platino y el cobre. Existen minas de diamantes, esmeraldas, topacios, amatistas y otras piedras preciosas. En el mar de los Caribes se pescaron por mucho tiempo claras y gruesas perlas.
La vegetación es admirable. Las tierras llanas están cubiertas de inmensos bosques poblados de árboles gigantescos. Soberbios pinos, aromáticas magnolias y otros árboles despliegan en la zona templada todo su vigor y lozanía. Bajo los trópicos nace el cocotero, el banano, la ceiba, el sauce, la higuera y el anacardo. Encontramos árboles de madera tan rica como la caoba y tan fuerte como la corbana, la jagua y el espino. En el fondo de los bosques crece el cedro y el árbol de la canela. Trepan por los viejos troncos la vainilla, los pothos y los bejucos. Las cañas y los helechos adquieren extraordinaria altura. Americano es el árbol de la quina y plantas americanas son la jalapa, la zarzaparrilla, el bálsamo de copaiba y la ipecacuana. Por último, también son americanas el cacao, el maíz, la patata, el tabaco, el algodón, el campeche y otras varias.
Bellos y de vivos colores son muchos de los animales que se encuentran en América. No hay en ninguna parte del mundo pájaros de más bello plumaje (colibrí, pájaro mosca y guacamayo), ni insectos más caprichosamente pintados, ni reptiles (culebras y lagartos), de más vistosos colores. Entre los pájaros se halla el condor, entre los lagartos el caimán, y entre las culebras la boa. Si el león no es tan grande ni bravo como el de Africa, habita en cambio el jaguar en los bosques de los trópicos; el lobo, la zorra y otros dañinos en las selvas del Norte. Abundan manadas de rengíferos y ovibos en las regiones septentrionales: más abajo el bisonte, y en los países calientes vive el llama y todas sus especies. Nada diremos del castor, la marta y otros buscados hoy por sus riquísimas pieles. Llama la atención la existencia de no pocos animales, pues son abundantes los rebaños de bisontes y de llamas y numerosas las bandadas de pájaros. «En el mes de Marzo—escribe Gonzalo Fernández de Oviedo—he visto algunos años por espacio de quince o veinte días, y otros años más, ir el cielo de la mañana a la noche cubierto de infinitas aves, unas tan altas que se las perdía de vista, otras más bajas, pero siempre muy por encima de las cumbres de los montes, que iban continuamente de Septentrión a Mediodía»[80].
Consignaremos del mismo modo que no en todas las regiones del Nuevo Mundo se hallan minerales ricos, vegetales y árboles tan estimados, animales tan útiles y hermosos. Al Oeste de la cadena perpetua de los Andes, en las costas del mar del Sur—dice Humboldt—también he pasado semanas enteras atravesando desiertos sin agua. Las mesetas de México, los llanos de Venezuela, las pampas de Buenos Aires y otras regiones son, en efecto, desiertos tristes y desconsoladores.
DIVISION POLITICA DEL NUEVO MUNDO
América Septentrional y Central.
| ESTADOS INDEPENDIENTES | |
| Estados Unidos. | Costa Rica. |
| México. | Panamá. |
| Guatemala. | Cuba. |
| Salvador. | Haití. |
| Honduras. | Santo Domingo. |
| Nicaragua. | |
| ESTADOS INDEPENDIENTES | |
| Venezuela. | Chile. |
| Colombia. | Argentina. |
| Ecuador. | Paraguay. |
| Perú. | Uruguay. |
| Bolivia. | Brasil. |
| POSESIONES INGLESAS | |
| Guayana inglesa. | Islas Falkland. |
| POSESIONES FRANCESAS | |
| Guayana francesa. | |
| POSESIONES HOLANDESAS | |
| Guayana holandesa. | Saint-Eustache. |
| Aruba. | Saba. |
| Saint-Martín [81]. | |
| POSESIONES DANESAS | |
| Groenlandia. | |
| Sainte-Croix é islas adyacentes [82]. | |
| Saint-Thomas é islas adyacentes. | |
| Saint-John. | |
| POSESIONES VENEZOLANAS | |
| Islas del Este y del Viento. | |
| POSESIONES NORTEAMERICANAS | |
| Puerto Rico. | Carlobacou. |
| Trinidad. | Santa Lucía. |
| Tabago. | San Vicente. |
| Granada. | Granadina del Norte. |
| POSESIONES FRANCESAS | |
| Saint-Pierre y Miquelon. | Marie Galante. |
| Guadalupe. | Saint-Barthelemy. |
| Désirade. | Saint-Martín. |
| Les Saintes y Petite-Terre. | Martinica. |
| POSESIONES HOLANDESAS | |
| Curaçao. | Buen Aire. |
| POSESIONES INGLESAS | |
| Canadá. | Anguila. |
| Terranova. | Antigua. |
| Labrador. | Barbada. |
| Islas Bermudas. | Dominica. |
| Honduras Británica. | Monserrat. |
| Islas Bahamas. | Redonda. |
| Barbada. | Nevis. |
| Jamaica. | San Cristóbal. |
| Islas Turcas y Caicos. | Islas Vírgenes. |
| Islas Caimanes. | |
Conclusión. Tal es la tierra que descubrió aquel varón esclarecido sin saber que la había descubierto; tal es la tierra que vieron Cristóbal Colón y los suyos a las dos de la madrugada del 12 de Octubre de 1492.