[1] Resumen de la Historia de Venezuela, tomo I, pág. 1.ª
[2] Ibidem.
[3] Estudios históricos, pág. 126.
[4] Historia de los romanos, lib. I.
[5] El problema nacional, Prólogo, pág. VII.
[6] Libro de los oradores, tomo I, Advertencia, pág. VII.
[7] Ibidem, pág. 40.
[8] Pelletan, Profesión de fe del siglo XIX, pág. 355. Tr.
[9] Unión Ibero-Americana, núm. 4, págs. 6 y 7.
[10] Historia general de América, tom. I. vol. II. págs. 1.903 y 1.904.
[11] Discurso leído en los Juegos florales de El Escorial el 29 de Agosto de 1915.
[12] Markham, List. of Tribes etc. (Fourk, Anthrop. Inst. 1895, pág. 233).
[13] Cervantes, El Celoso Extremeño, pág. 5.
[14] Historia del Perú, tom. II, pág. 215.
[15] Relación dada por el provisor Morales sobre cosas que convenían probarse en el Perú. M. S.
[16] Ibidem.
[17] Historia de los musulmanes españoles, tomo I, pág. 36. Tr.
[18] Estudios históricos, pág. 140. Tr.
[19] Ibidem, pág. 285.
[20] Eneida, lib. VI, versos 851 y 853.
[21] Gómez Carrillo, Historia de la América Central, tomo III, págs. 27 y 28.—Continuación de Milla.
[22] Ensayo político, lib. IV, cap. IX.
[23] La Sociedad hispano-americana bajo la dominación española.
[24] Geografía universal, América septentrional, págs. 83 y 84.
[25] Véase Simón Bolívar, págs. 179 y 180.
[26] Simón Bolívar, pág. 180. Madrid, 1914.
[27] Discurso leído por el general Riva Palacio en el Ateneo de Madrid el 18 de Enero de 1892, pág. 9.
[28] Véase Libro Araujo.—San Salvador, Imprenta Nacional, 1914.
[29] Bric-Brac.—San José de Costa Rica.—Alsina, 1914.
[30] La unión de España y América.
[31] Los pueblos hispano-americanos en el siglo XX, pág. 296. Madrid, 1904.
[32] Págs. 153 y 154.
[33] La civilización de los cinco primeros siglos del Cristianismo, tomo I, pág. 352.
[34] Estudios históricos, pág. 5.
[35] De 170 virreyes que hubo en América, sólo cuatro fueron de dicho país y los cuatro hijos de empleados: de 602 capitanes generales de provincia, 14 fueron originarios del Nuevo Mundo, y de 706 obispos, 105 únicamente nacieron en aquellas lejanas tierras.
[36] Pueblos de indios convertidos a la religión católica.
[37] Familias indígenas repartidas a los colonos.
[38] Distritos con sus respectivos habitantes distribuídos a conquistadores y colonos.
[39] Historia de España, tomo XXVII, págs. 66 y 67.
[40] Sentenach, Ensayo sobre la América Precolombina, pág. 73. Se ignora el nombre del autor del Popol Vuch; pero se cree que fué escrito quince o veinte años después de la conquista, por algún individuo de la familia real de quiché.
[41] Estaba (año 1845) en los Archivos del Gobierno eclesiástico de Guatemala, y la versión se hizo en 1855.
[42] Llámase Troano porque perteneció a D. Juan de Tró, quien lo vendió al Estado.
[43] Se denomina Pereziano porque su primitivo poseedor fué un español de apellido Pérez.
[44] Libro XLII, cap. I.—Sevilla, 1535.
[45] Libro XLII, cap. I, pág. 141.—Sevilla, 1535.
[46] Arch. Hist. Nac.—Cedulario índico, tomo XLI, núm. 221, págs. 275 vº y 276.
[47] Biblioteca Nacional, signatura 3/14.753
[48] Cristóbal Colón y Pablo del Pozzo Toscanelli, pág. 362. Madrid, 1903.
[49] Conferencia leída en el Ateneo de Madrid el 14 de Enero de 1892, págs. 20 y 21.
[50] Academia de la Historia.—Indice del Consejo de Indias, fol. 60.
[51] Ibidem.
[52] Roselly de Lorgues, Cristóbal Colón, tomo II, pág. 140.
[53] Este documento se halla en el Archivo Municipal de la ciudad de Córdoba.
[54] Véase Documento inédito del siglo XVI, referente a D. Fernando Colón, por el Dr. Rodolfo del Castillo Quartiellerz.—Madrid, 1898.
[55] Herrera, Historia general de las Indias Occidentales, década IV. lib. II, cap. V.
[56] «Y en ella con licencia del Emperador deseó establecer una Academia y Colegio de las ciencias mathemáticas, importantissimas a la navegación.» Herrera. Ibidem, libro XIV, fol 496.
[57] Véase Archivo de la Dirección general de navegación y pesca marítima.—Papeles varios, tom. IV, C. 3.ª, págs. 58-73.
[58] Archivo histórico nacional.—Cedulario índico de Ayala, letra L, núm. 18.
[59] Se imprimió en castellano y en la ciudad de México el año 1829.
[60] Cedulario índico, tomo XXXVI, núm. 26, págs. 34 v.ª y 35.
[61] Véase Cedulario índico, tomo XXXVI, núm 28, págs. 30 y 36 v.ª
[62] Cedulario índico, tomo XXXVI, núm. 60, págs. 83 y 84.
[63] Cedulario índico, tomo XXXVII, núm. 40, págs. 75 y 76.
[64] Archivo histórico nacional.—Cedulario índico de Ayala, letra L, núm. 18.
[65] La Historia Moderna según el Reverendísimo Mandel Creighton D. D. Obispo que fué de Londres.—De The Cambridge Modern History, 1907.
[66] Véase Pi y Margall, Historia de América, primer tomo y cuaderno, páginas XXIX y XXX.
[67] América Boreal, tomo 1, pág. 579.
[68] Reclus, América Boreal, pág. 587.
[69] Ibidem, pág. 590.
[70] Ibidem, pág. 591.
[71] Ibidem, pág. 592, nota.
[72] Reclus, América Boreal, pág. 598.
[73] Ibidem, pág. 616.
[74] Ibidem, pág. 620.
[75] Ibidem, pág. 610.
[76] Reclus, América Boreal, pág 611.
[77] Reclus, América Central, págs. 779 y 780.
[78] Véase Reclus, América del Sur, pág. 23.
[79] Archivo de la Dirección de Navegación y pesca marítima.—Noticias hidrográficas de la América Septentrional, tomo II, págs. 188-199.
[80] Sumario de la natural historia de las Indias, cap. LXVIII.
[81] Saint-Martín es la única de las Antillas dividida políticamente en dos partes: la del Norte es de Francia y la del Sur pertenece a Holanda. En el año 1648 y en la cima de un monte (Montaña de los acuerdos), se hizo el tratado de repartición.
[82] París 14 julio 1916, 4 tarde.—Según la Gaceta de Lausanne, la venta de las Antillas danesas a los Estados Unidos está virtualmente terminada. Dinamarca cede todos sus derechos sobre el archipiélago de las Vírgenes mediante la entrega por los Estados Unidos de la suma de 125 millones de francos. Este archipiélago, con sus tres islas (Santa Cruz, Santo Tomás, San Juan), sus 360 kilómetros cuadrados y sus 40.000 habitantes, sólo representa un modesto dominio colonial; pero la vecindad del Canal de Panamá le da una importancia especial. Por esto desde hace algunos años Alemania había multiplicado sus esfuerzos para decidir a Dinamarca, bien a cederle el archipiélago entero, bien a permitirle establecer en Santo Tomás un depósito de carbón y un punto de escala para sus barcos, lo que produjo objeciones por parte del Gobierno de Washington en nombre de la doctrina de Monroe. (A B C. Sábado 15 de julio de 1916).
[83] Deuxiéme session de L'Asociation francaise pour l'avancement des sciences.—Lyon, Aout, 1872. (Revue Scientif, 2.ª ser., 3.er an., núms. 9, 10 y 11).
[84] Isla en el archipiélago de la Sonda (Oceanía Occidental).
[85] Lettre sur l'homme préhistorique du type le plus ancien, etc. París, 1876.
[86] Desor, L'homme pliocene de la California. Nice, 1879.
[87] Protohistoria Americana, Conferencia de D. Juan Vilanova en el Ateneo de Madrid el 21 de Abril de 1891, págs. 30 y 31.
[88] Ibidem.
[89] Vilanova, ob. cit., pág. 32.
[90] Fr. Gregorio García, Ob. cit., libro IV, párrafo XV, págs. 312 y 313.
[91] Pág. 308.
[92] Pág. 308.
[93] Pág. 309.
[94] Págs. 309 y 310.
[95] Noticias americanas.—Entretenimiento XXII, pág. 253.—1792.
[96] G. Sergui, La evolución humana individual y social, tomo I, pág. 65.—Barcelona, 1905.
[97] Antón, Ob. cit., pág. 11.
[98] Pi y Margall, Historia general de América, tomo I, vol. II, pág. 1.158.
[99] Ob. cit., vol. II, pág. 1.159.
[100] Véase ob. cit., tomo I, págs. 291-301.
[101] Barco de pesca de Groenlandia, hecho con piel de foca.
[102] A. de Chemisso—Waitz.—Oscar Peschel,—Petitot.—Whymper.
[103] Brooks, Comptes rendus de la Société de Geographie (2 julio 1886).
[104] De Guignes, Les navigations des Chinois, 1761.—M. de Humboldt, Vues des cordilléres et des monuments des peuples indigenes de l'Amerique.—Kohl, Geschichte, der Entdecung Amerika's. Neumann.—De Quatrefages.—Hamy.—Hervey de Saint Denis.—Désiré Charnay.
[105] Geografía Universal.—América boreal, etc., págs. 5 y 6.
[106] Eduardo Saavedra, Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 17 de febrero de 1891, pág. 7.
[107] Véase artículo de D. Vicente Vera, publicado en la Crónica científica de El Imparcial, correspondiente al 10 febrero de 1913.
[108] Estado actual del problema de la Atlantis.—Conferencia leída en sesión pública de la Real Sociedad Geográfica el 3 de abril de 1916, pág. 32.
[109] Estado actual del problema de la Atlantis.—Conferencia leída en sesión pública de la Real Sociedad Geográfica el 3 de abril de 1916, pág. 33.
[110] Ibidem, pág. 12.
[111] Aristotelis Stagiritæ Opera, págs. 1640-1656.—Lugdvni, MDXLII.
[112] Acto II, versos 375 a 379 y final del coro.
[113] Véase Antón, Conferencia pronunciada el 19 de mayo de 1891 en el Ateneo de Madrid acerca de la Antropología de los pueblos de América anteriores al descubrimiento, págs. 46 y 47.
[114] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV. párrafo I, págs. 218-234.
[115] Véase ob. cit., libro IV, cap. XXI, págs. 189-192.
[116] Juan de Torquemada, Monarquía Indiana, tomo I, libro 1, cap. X.
[117] Fr. Gregorio García, ob. cit., libro II, cap. I, pág. 42.
[118] Véase Fr. Gregorio García, Origen de los indios del Nuevo Mundo, libro I, cap. II, párrafo III, págs. 15-17.—Madrid, 1729.
[119] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV, párrafo III, pág. 140.
[120] Debe advertirse que hay cuatro libros con el nombre de Esdras; pero los dos últimos se consideran como apócrifos o no son reconocidos por canónicos en la Iglesia Latina.
[121] Véase Fr. Gregorio García, ob. cit., libro III, págs. 80-128.
[122] Rex. Hispan., lib. 19. cap. 16—Fr. Gregorio García, ob. cit., lib. IV, cap. XIX, pág. 174.
[123] Fr. Gregorio García, lib. IV. párrafo VIII, págs. 263-265.
[124] Fr. Gregorio García, lib. IV, párrafo XII, págs. 300 y 301.
[125] Ibidem, libro IV, párrafo XIII. págs. 303 y 304.
[126] Véase Origen de los indios del Nuevo Mundo, lib. IV, cap XXV, págs. 314-316.
[127] Vistas de las cordilleras y de los monumentos indígenas de América, tomo I.
[128] Discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid el 26 de mayo de 1891, págs. 14 y 15.
[129] Véase Precedentes del descubrimiento de América en la Edad Media, por D. Manuel María del Valle, Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 11 de marzo de 1891, págs. 72-76.
[130] Véase Fr. Gregorio García, Origen de los indios, etc., libro 4.º, párrafo 6.º, págs. 260-262.
[131] Archipiélago inglés al Oeste de Escocia.
[132] Archipiélago inglés al Norte de Escocia.
[133] Archipiélago inglés al Norte de Escocia.
[134] Archipiélago dinamarqués al Norte de Escocia.
[135] Isla dinamarquesa. La antigua Tule, según algunos autores, que se halla a los 13° y 50' de longitud, y 65° 4' de latitud.
[136] Antiquitates americanæ, pág. 202.
[137] El citado escritor Eben Norton Horsford, sostiene, en uno de los apéndices de su libro, que los Sagas fueron redactados entre 1387 y 1395.
[138] C. Cantú, Hist. universal, tomo III, pág. 451.
[139] Eran los bardos poetas nacionales de raza céltica. Acompañándose con la lira, celebraban la gloria de los dioses y de los héroes en las fiestas religiosas, como también excitaban los guerreros al combate. Fueron los más famosos Fingal y su hijo Osián.
[140] El año 1261 Islandia volvió a unirse a Noruega. Entonces conocieron los islandeses la literatura alemana en tiempo del Grande Interregno (1250-1273) y de la primera, época de la Casa de Habsburgo.
[141] Véase Nordenskiol, Facsimile-Atlas, tom. XXXII.
[142] Fiord, quiere decir sitio o paraje.
[143] En nuestros tiempos, el marino Davis le dió el nombre de Tierra de desolación.
[144] Véase Valle, ob. cit. págs. 33 y 34.
[145] De La Tribuna, periódico de Madrid del 24 de Octubre de 1912, copiamos lo siguiente:
«Un sabio americano, en el «American Museum of Natural History», trae una gran cantidad de datos acerca de una tribu de raza blanca que vive hace siglos en la isla Victoria, separada del resto del mundo. Estos blancos son cerca de 2.000 y los descendientes de una expedición mandada por Leif Erickson. Con motivo de su existencia, se trata ampliamente en dicho artículo de la cuestión precolombiana, y se afirma que América fué descubierta por los noruegos y escandinavos en el siglo x, es decir, cerca de cinco siglos antes que Colón condujese sus naves a aquellas tierras. La ciencia está conforme en que los escandinavos y noruegos la habían descubierto; pero también lo está en que no sabían de qué se trataba, y que estos pensaban, como pensó Colón, que eran las costas de Asia.
[146] Tal vez dieron dicho nombre por la frecuencia con que allí se observa el fenómeno del espejismo.
[147] Biarne sacrificó su vida por salvar la de sus compañeros.
[148] Valle, Discurso leído en el Ateneo de Madrid el 11 de Marzo de 1891, págs. 43 y 44.
[149] Ibidem, pág. 45.
[150] Páginas 302-318.
[151] Véase Gaffarel, ob. cit.
[152] Gobernaron la diócesis de Vinlandia, desde el Obispo Erico Vpsi, en 1121, hasta Vincentius, que la regía en 1537, esto es, cuarenta y cinco años después del descubrimiento de Colón, 29 Obispos. Torfaeus publicó en la Historia Groenlandia, como también Gravier y otros, los nombres y las fechas correspondientes a los citados Prelados.
[153] Dice D. Manuel del Valle que el producto de los diezmos estaba «destinado a la cruzada que entonces se predicó por toda Europa»; pero efeto nos parece poco exacto, pues las cruzadas generales habían pasado hacía bastante tiempo y también las de Luis IX de Francia, apenas se recordaban, sin embargo, de que la última dirigida contra Túnez, al frente de cuya ciudad murió de peste el Santo Rey, se verificó el 1273. También habremos de observar que no fué Nicolás II el que escribió la citada carta, según afirma el Sr. Valle, sino Nicolás III.
[154] No sabemos a qué peste negra se refieren los historiadores y que causó tantas víctimas en el siglo xv. Conocemos la que se desarrolló en el siglo xiv y que dejó desierto el país de Groenlandia y, más adelante, la que comenzó en los Estados de Flandes, penetró en España por Santander e hizo tantas víctimas en el año 1599. No tuvo menos importancia la que ocasionó a mediados del siglo xvii desgracias sin cuento en Nápoles y en casi toda la Italia.
[155] Afirmase a la sazón que hubo dos Helluland: el mayor o Labrador y el menor o Terranova.
[156] Histoire de la Geographie, pág. 387.
[157] Nueva Geografía Universal, América Boreal, pág. 9.
[158] Ibidem, págs. 12 y 13.
[159] Nueva Geografía Universal, América Boreal, págs. 13 y 14.
[160] El Centenario, tomo IV, pág. 391.
[161] Véase Navarro Lamarca, Historia general de América, tomo I, pág. 283 y síguientes.
[162] Véase Pereira, Geografía e Historia del Paraguay.
[163] Medida itineraria de 100 metros o de 100 o 150 varas, según los países.
[164] Francisco Bauzá, Historia de la dominación española en el Uruguay, tomo I, páginas 133 y 134.
[165] Ob. cit., tomo I, págs. 185 y 186.
[166] Hist. general de América, tomo y volumen I. pág. 697.
[167] De este asunto nos ocuparemos con más extensión en el capítulo XV.
[168] Arch. de la Direc. de Navegación y pesca marítima, Perú, Chile y Buenos Aires, tomo V, b 4.ª
[169] Del Gran Chaco nos ocuparemos detenidamente en el tomo III.
[170] Nueva Geografía Universal, tomo III. América del Sur, págs. 688 y 689.
[171] Reclus, Nueva Geografía Universal.—América del Sur, pág. 278.
[172] Véase Pi y Margall, Historia general de América, tom. I, vol. I, pág. 293.
[173] Los historiadores suelen dividir la Historia del Perú en las siguientes épocas: Preincáica, Incáica, Conquista, Virreinato e Independencia.
[174] Historia antigua del Perú, libro III, capítulo II.
[175] Historia del Perú, capítulo I, tomo XV de la Colección de Ternaux-Compans.
[176] Historia del Perú, cap. II.
[177] Memorias Históricas del Perú, cap. XIX.
[178] Capítulo II.
[179] Capítulo XXII.
[180] Lorente y otros historiadores opinan que Pachacutec y Yupanqui son los nombres de un mismo inca.
[181] Balboa, cap. V.
[182] Pi y Margall, ob. cit., tomo I, volumen I, págs. 422 y 423.
[183] Véase el Prólogo de este tomo.
[184] Historia Universal de las cosas de Nueva-España, Prólogo y lib. X, cap. XXIII, párrafo 11.
[185] Milla, Hist. de la América Central, tom. I, pág. XXII.
[186] Véase Milla, Ob. cit. tomo I. pág. XXIX, nota.
[187] Historia general de América, tomo y cuaderno primeros, pág. 257.
[188] Ob. cit. pág. 281.
[189] Recuérdese lo que se dijo de los tupíes y caribes en el capítulo IV.
[190] Historia general de América, tomo y volumen I, págs. 695 y 696.
[191] Los nahuas y los mayas, ¿son razas diferentes? Sostienen algunos autores que tuvieron el mismo origen y vivieron unidas mucho tiempo. Puede, sí, asegurarse que los unen grandes semejanzas y los separan notables diferencias.
[192] Veytia, Historia Antigua de México, caps. XXI y XXII.
[193] Unos autores entienden que el antiguo Anahuac comprendía toda la tierra que se halla entre los dos Océanos, y otros dicen que sólo abrazaba lo que denominamos hoy Nueva España. Nosotros entendemos por Anahuac el territorio ocupado al presente por los Estados de Querétaro, México, Veracruz, Tlaxcala y Puebla.
[194] Pi y Margall, Hist. gral. de América, tom. y vol. I, pág. 27.
[195] Véase Sahagún. lib. III, caps. XII, XIII y XIV. Torquemada, lib. VI, cap. XIV.
[196] Veytia designa a este Rey con el nombre de Tecpancaltzin. Hist. antigua de México, capítulo XXIX.
[197] Esta hambre—según Kinsborough—puso fin entre los mejicanos a la cuarta edad del mundo. Antiquities of Mexico, vol. VI, pág. 175.
[198] «En esta tierra de la Nueva España hay tres maneras o linajes de gentes, que son chichimecas, los de Chulhúa e mexicanos: todos estos están mezclados, emparentados por casamientos; desde muchos años acá, antes que fuese México se emparentaron los dos primeros linajes, que son los chichimecas e los de Chulhúa, en los terceros se emparentaron después de encomenzado México, que ellos edificaron e fundaron de principio...» Pomar y Zurita, Nueva colección de documentos para la historia de México, tom. III, págs. 283 y 284.
[199] Véase Pi y Margall, Historia general de América, tom. I, volúmen I. págs. 64 y 65.
[200] Recuérdese lo que en este mismo capítulo se dijo del viaje de los toltecas.
[201] Tenochtitlan se fundó, según Brasseur, en 1325: según Veytia, en 1327, y según Torquemada, en 1341.
[202] Torquemada y Clavigero afirman que la hija del señor de México se llamaba Matlatzihuatzin y era, no querida, sino mujer legítima de Netzahualcoyotl.
[203] Vol. I, pág. 132.
[204] Bernal Díaz del Castillo, Conq. Nueva Esp., cap. CCVIII, pág. 309.
[205] Véase Bernal Díaz del Castillo, ob. cit. pág. 89.
[206] Hist. general de América, vol. I, pág. 167.
[207] Pi y Margall, que no se separa de la doctrina de Bancroft en este punto, dice que los comanches formaban parte de los apaches, primera familia de los nuevo-mejicanos. Historia general de América, vol. II. pág. 1082.—Luego, los comanches, empujados desde el N. por los apaches, fueron nómadas al N. de Tejas y por Nuevo México.
[208] Reclus, Nueva Geografia Universal: América, tomo II, página 122.
[209] Durante parte de su curso separa a México de los Estados Unidos.
[210] Ibidem.
[211] El Estado de Sonora (México) se halla frontero a la parte septentrional de la Península. Entre las ciudades sonoreñas, la más próxima a la frontera de los Estados Unidos es Magdalena o Santa Magdalena, Pi y Margall, siguiendo a Bancroft, comprende en la segunda familia de los nuevos mejicanos a los pueblos, los moquis, los pimas, los maricopas, los pápagos y otras tribus. Historia general de América, tomo I, volumen II, página 1.096.
[212] Nueva Geografía Universal: América Central, tomo II, páginas 116 y 117.
[213] Ciudad del Norte mejicano en la vertiente oriental de Sierra Madre.
[214] Abraza por el Oeste las cadenas paralelas de Sierra Madre.
[215] Reclus, Geografía Universal: América, tom. II, págs. 118 y 119.
[216] Navarro Lamarca, ob. cit., tom. I, pág. 219
[217] Pi y Margall, Historia de América, volumen 1.º página 921.
[218] Enciclopedia Universal Ilustrada, tomo X, pág. 1.353.
[219] El grupo de nuevo-mexicanos se divide—según Bancroff—en cuatro grandes familias: los apaches, los pueblos, los indios de la península de California, y los del septentrión de México. Los apaches se subdividen en las siguientes naciones: 1.ª, la de los comanches; 2.ª, la de los apaches o shies; 3.ª, la de los navajos o tenuayos; 4.ª, la de los mojaves; 5.ª, la de los hualapayos; 6.ª, la de los yumas; 7.ª, la de los kosninos; 8.ª, la de los yampayos; 9.ª, la de los yalchedunes; 10, la de los yamajabes; 11, la de los cochis; 12, la de los cruzados, y 13, la de los nijoras.
[220] Navarro Lamarca, ob. cit., tomo I, pág. 222.
[221] Pi y Margall, ob. cit., tomo y volúmen I, pág. 730.
[222] Pi y Margall, Historia de América, segundo volumen, página 1.248.
[223] Ibidem.
[224] Véase lo que en el capítulo VII se dijo sobre las casas grandes de Gila.
[225] Historia de América, vol. 2.º, pág. 1.353.
[226] Dice Garcilaso que chasquis significaba uno que hace un cambio. Com. Real, parte I, libro VI, cap. VIII.
[227] Respecto al Perú casi todos los autores dicen que no pasaba de tres cuartos de legua.
[228] Historia del descubrimiento y conquista del Perú, tomo I, pág. 82.
[229] Prescott, Ibidem, pág. 83.
[230] Philosophie de L' Histoire de L' humanité, tom. I, págs. 300 y 301.
[231] Véase Pi y Margall, Hist. general de América, tomo I, cuaderno II, págs. 1.294 y 1.295.
[232] Pi y Margall, Ob., tomo y cuad. citados, pág. 1.307.
[233] Pi y Margall, ob., tomo y cuad. citados, pág. 1.312.
[234] Pi y Margall, ob. cit., tomo I y cuaderno II, pág. 1.327.
[235] Para escribir este capítulo hemos tenido presente, y a veces hemos seguido al pié de la letra, las obras siguientes:
Fernández y González, Los lenguajes hablados por los indígenas del Norte y Centro de América, Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 29 de febrero de 1892.
Fernández y González, Los lenguajes hablados por los indígenas de la América Meridional, Conferencia dada en el Ateneo de Madrid el 16 de mayo de 1892.
Sentenach, Ensayo sobre la América Precolombina.
Conde de la Viñaza, Bibliografía española de las lenguas indígenas de América.
[236] Hervás, Catálogo, etc., vol. I, pág. 115.—Fernández y González, Ibidem.
[237] The American Race, New York, 1891.
[238] En la Tierra del Fuego—según la opinión de von Martins y del Dr. Deniker, de París—se encuentran los moradores más antiguos de América.
[239] Revue de la Linguistique, XVII y XVIII
[240] La mayor parte de la población de la provincia de Corrientes está formada por los descendientes de los indios guaraníes; y un noventa por ciento de la población del Uruguay tiene sangre guaraní en sus venas.
[241] Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 16 de Mayo de 1892, pág. 62.
[242] Ibidem, págs. 65 y 66.
[243] Ibidem, pág. 9.
[244] Ibidem, págs. 16 y 17.
[245] Aunque el yunca ha sido estimado como de raza quichua, no lo es, como tampoco lo es el puquina, ni el atacameño. Los atacameños, en opinión de Techudi, son una rama desprendida de los calchaquis de Tucumán, que huyendo de los españoles se refugiaron en los oasis de las costas del Pacífico.
[246] Pi y Margall, Historia de América, vol. II, pág. 1.728.
[247] Sentenach, ob. cit., pág. 52.
[248] Como dato curioso conviene saber que en el año 1880—si damos crédito a los censos norteamericanos y mexicanos—vivían en los dos territorios, unos 2.000.000 de indios pertenecientes a la familia lingüística Uto-Azteca.
[249] La idea de un territorio a manera de puente que sirviera de barrera o valla a los Océanos Atlántico y del Norte hasta el período glacial, ha sido expuesta por M. A. J. Jules-Browne en su obra The Buildings of the British Isles, impresa en Londres el año 1888.
[250] Véase Pi y Margall, ob. cit., pág. 1.693.
[251] Pi y Margall, ob. cit. pág. 1.719.
[252] Véase Pi y Margall, Hist. general de América, tomo I, cuad. II, págs. 1.758 y 1.759.
[253] Historia de América, vol. II. pág. 1.371.
[254] Corlear era súbdito inglés.
[255] Ononthio era natural de Francia.
[256] Véase Pi y Margall, Ob. cit., tomo I, cuaderno II, pág. 1.730.
[257] Pi y Margall, ob., t. y cuad. citados, pág. 1.743.
[258] Ollantay escriben otros.
[259] O Cusi Coyllur, hija de Pachacutec.
[260] Véase Pi y Margall, Ob. cit., tomo I, vol. I, pág. 401.
[261] Ob. cit., vol. II, pág. 1.749.
[262] Ibidem, págs. 1.749 y 1.750.
[263] Ibidem, pág. 1.752.
[264] Véase Pi y Margall, Ob. cit., vol II. págs. 1.801 y 1.802.
[265] Nota de Pi y Margall, escrita por él mismo en su Historia de América, volumen segundo página 1.825.
[266] Historia general de América, vol. II, pág. 1.839.
[267] Véase Navarro Lamarca, ob. cit., págs. 273 y 274.
[268] El arte monumental americano. Conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid el 26 de mayo de 1891, pág. 13.
[269] Nota manuscrita de Pi y Margall, etc., pág. 1.805.