DON JUAN de camino, y MARTIN con fieltro y botas.
Pad.
Mi Beatriz.
Beat.
Esposo mio.
Pad.
¿Qué, llegó el dia feliz
(Alma no te vuelvas loca)
Que oiga don Juan de tu boca
Tal nombre, hermosa Beatriz?
¿Es posible que en tu casa
Entre con tal libertad?
Beat.
Eso tiene la verdad
De amor que dos almas casa.
¿Mi padre hate visto?
Pad.
No,
Aunque de léjos le vi
Y no me habló, ya entendí
Que de mi bien le pesó,
Y la causa que le mueve.
Beat.
No sabe que tu valor
Es la calidad mayor.
Pad.
Poco mi valor le debe.
Beat.
¿Botas y espuelas? ¡ay Dios!
Pad.
Sí, mi bien, voy á Galicia
Con el Rey, que él me lo manda.
Beat.
Siempre está el bien de partida,
Siempre el placer por la posta.
Pad.
Excusad, estrellas mias,
Las perlas, que están abiertas
Las rosas de las mejillas;
Allá me ha de hacer merced,
Y nuestra boda apadrina
Volviendo á Valladolid.
Mart.
¡Ay! ¡ay! ¡ay!
Leon.
¿De qué relinchas?
Mart.
Todos se casan, y yo
No puedo alcanzar justicia.
Leon.
Maldito seas, amén.
Como se ven las mentiras
En el fieltro y las botazas,
Tú me quieres, tú me olvidas.
Mart.
Pues ¿puédome yo quedar?
Leon.
Fingieras, pues lo sabías,
Una calentura ó dos.
Mart.
Áun no son buenas fingidas;
Pues es verdad que quedára
En casa abundante y rica,
Porque, partido mi amo,
No hay más del ama que guisa,
Y de tal guisa la tal
Guisa las ollas que aliña,
Que pudieras sin espejo
Afeitarte en la escudilla,
Los garbanzos, por los viérnes,
Hacen con dulce armonía
Bailes de á cuatro en el caldo.
Leon.
Eso es ser pobre y ser limpia.
Mart.
¿Limpia? á un sábado te aguardo;
Con su perejil las tripas,
Las manos todas barbadas
Y las panzas con su almíbar.
Leon.
Á buena casa venis.
Mart.
¡Buena! que Dios la bendiga.
Leon.
Cuando sea tu mujer,
Tú verás qué de cositas
Con que te regalo yo.
Mart.
Cosas, cosas, Leonor mia,
Que salimos de la órden
Más estrecha y más ceñida
Que hay en la iglesia de Dios.
Leon.
Escucharte me lastima,
¿Tan pobre vive don Juan?
Mart.
Sustenta mucha familia
Con pequeños alimentos.
Leon.
Sí, porque es gente lucida.
Mart.
Todo lo que es por defuera
Se porta con bizarría,
En casa Dios lo perdone.
Leon.
¿Cómo?
Mart.
En la cama y comida.
Leon.
Pues ¿no teneis buena cama?
Mart.
La cama más esquisita
Que se ha escrito en la pobreza
Ni se ha visto en la avaricia;
Ella es un colchon redondo
Donde toda la familia
Al rededor se acomoda,
De manera que confinan
Todos los piés en el medio,
De la suerte que imaginas
Los rayos de alguna rueda.
Leon.
Es invencion nunca oida.
Mart.
Allí se juntan los piés,
Como en las carnicerías
Se suelen vender las manos
Que á los carneros se quitan;
Son los vientos tan contrarios,
Que, á ser velas las camisas,
Pajes se fueran á fondo.
Leon.
El cuento admite pastillas.
Pad.
Mi bien, yo me quiero ir,
Sabe Dios si me lastima
Tu ausencia el alma, no puedo
Escusarla aunque querria;
Volveré á Valladolid,
Dentro de un mes, de Galicia,
Que el Rey se va á coronar,
Cosa no vista en Castilla,
De las manos de la imágen
Del gran Apóstol, la insignia
Real, la corona de oro,
Quiere tomar.
Beat.
¡Qué desdicha!
Parte y presume que quedo
Muriendo.
Pad.
¡Y yo cómo voy!
Que sólo en pensar que soy
Tu marido, partir puedo,
Porque si no, ni dar paso
Pudiera con vida aquí.
Beat.
¿Acordaráste de mí?
Pad.
No respondo.
Beat.
Estraño caso,
Las lágrimas en los ojos
Se parte.
Mart.
Martin se va,
Leonor.
Leon.
Y se lleva allá
El alma toda.
Mart.
Qué enojos,
¡Ay, ay, ay!
(Váyanse Padilla y Martin.)
Leon.
¡Cuál quedo yo!
Beat.
¡Qué buen consuelo!
Leon.
¿Qué quieres?
¿Somos piedras las mujeres?
Beat.
Almas sí, que piedras no.
DON ÁLVARO.
Álv.
Darte el parabien es justo
De la ventura que tienes.
Beat.
Cuando tú con gusto vienes,
Claro está que tendré gusto.
Álv.
Dió el Rey licencia á don Juan.
Beat.
Y yo me rindo á tus piés.
Álv.
Por cierto, Beatriz, que él es
Rico, discreto y galan.
Beat.
¿Qué riqueza puede haber
Como el ingenio y valor?
Sanch.
Aquí ha llegado, señor,
Don Juan.
Álv.
Él te quiere ver,
¿Darás licencia?
Beat.
¿Pues no?
Álv.
Dí que entre.
Beat.
¡Qué gran ventura!
Quien ha amado sin locura
No puede decir que amó.
DON JUAN DE ARAGON.
Arag.
Si ha dado disculpa amor
Al mayor atrevimiento,
Añadiéndose el casarse,
Pienso que mayor la tengo;
Y pues que del desposorio
Solamente á vistas llego,
No repareis, dulce esposa,
En que esté turbado y necio.
Al Rey supliqué esta tarde
Que me dejase, partiendo
Á Galicia por no daros
Disgusto; pues ya soy vuestro,
Aquí me quedo á serviros,
Porque á nuestro casamiento
No se ponga dilacion.
¿Qué teneis?
Beat.
Señor, ¿qué es esto?
Álv.
Hija, que el Rey me ha mandado
Que os case, y yo le obedezco.
Beat.
¿Con quién?
Álv.
Con don Juan.
Beat.
Oid.
¿No es el de Padilla?
Álv.
Bueno:
Ese, aunque es noble, Beatriz,
Es un pobre caballero;
El de Aragon es muy rico,
Y está en su gracia.
Beat.
¡Qué presto
Sigue al placer el pesar!
Arag.
¿Qué es lo que le está diciendo?
¿Si pensó que era Padilla?
¿Si halló lugar en su pecho?
Pero en tanta honestidad,
Celos, mirad que sois necios;
Pero podréis responder
Que cuándo fuistes discretos.
Yo me caso por industria;
Que es imposible sospecho
Que me deje de costar
Pesar el atrevimiento.
Álv.
Hija, si teneis honor,
Hija, si teneis respeto
Á la sangre que os he dado,
Mirad que está de por medio
No ménos que un Rey.
Beat.
Señor...
Álv.
No respondais, que no quiero
Respuesta, sino obediencia;
Mirad que el Rey es tercero,
Y yo he dado la palabra.
Beat.
Ponedme en un monesterio.
Álv.
No hay que poner dilaciones;
Con el valor de este yerno
Y la privanza de Alfonso,
Toda mi casa ennoblezco;
Dalde la mano, ó ¡por Dios!...
Beat.
Ya, señor, que obedeceros
Es fuerza, dadme dos dias
Para llorar á lo ménos.
Álv.
¿Qué teneis vos que llorar
Si el cielo ha venido á veros
Con tan gallardo marido?
Beat.
Dadme un hora.
Álv.
Ni un momento;
No me afrenteis, hija mia.
Beat.
Venga esta noche y hablemos.
Álv.
Si alzo la voz, vive Dios...
Beat.
Ya, señor, os obedezco.
Arag.
Si está indispuesta mi esposa,
Mañana, señor, podrémos
Tratar de esto; el cielo os guarde.
(Váyase.)
Álv.
¿Es bien hecho lo que has hecho?
Beat.
¿Él no se fué cuando yo
Iba hablarle? pues ¿qué debo?
Álv.
¿Podréle llamar?
Beat.
Podrás.
¡Quitadme la vida, cielos!