MEDORO, galan, Y DOS MOROS.
1.º
Él es rostro peregrino.
Med.
Soberbio el campo de Cárlos,
Dando al sol cruces y lilios,
Atemoriza y espanta
Y la rüina colijo
De Agramante, al mar me vuelvo
Por este incierto camino,
Que el peligro es manifiesto.
M. 1.º
Los dos tambien te seguimos,
Que locos y temerarios
Solicitan los peligros;
Pero ¿qué deidad es ésta,
Que absortos y sin jüicio
Éstos están venerando?
Peyr.
Moros son, yo soy perdido.
1.º
Y yo.
2.º
Huyamos.
Mart.
Peyron.
Peyr.
Corre.
Mart.
¿Ese es amor?
Peyr.
Es lo mismo
Ser marido que ser moro,
Y así á los moros os fio.
(Váyanse.)
Med.
¿Dejáronnos los villanos?
M. 2.º
El temor alas les hizo,
Uno se quedó.
Med.
Será
Del retrato el paraninfo.
M. 2.º
Lleguemos, Medoro, á vello.
Med.
Pararnos es desatino
Á admirar lisonjas cuando
De tan gran peligro huimos.
M. 1.º
Llega: ¡belleza admirable!
Med.
¿Quién es esta mora?
Brun.
Escrito
En su deidad tiene el nombre.
Med.
Los pinceles y los libros
Encarecen lo que quieren.
M. 2.º
Rara belleza, excesivo
Valor de pincel notable.
Med.
Pues á mí me ha parecido
Más arrogante que bella.
M. 1.º
Eres, Medoro, un Narciso,
Y sólo en tí te contentas.
Brun.
Mal gusto tiene el que altivo
Esta admiracion desprecia.
Med.
Quede por mal gusto el mio,
¿Quién es ésta?
Brun.
Este epitafio,
Ya que su aspecto divino
No os lo dice, os lo dirá,
Que éste es sol á quien los indios
En sus dos Javas veneran.
Med.
Indios al fin.
Brun.
Oye.
Med.
Dilo.
Brun.
(Lee.) La bella Angélica soy,
Reina del Catay nací,
Amor no triunfa de mí,
Y de amor triunfando estoy.
ROLDAN, armado.
Rold.
Al africano escuadron,
Para no ser conocido,
Me acerco de aquesta suerte.
Med.
Miren si con causa digo
Mal de esta arrogancia hermosa,
De amor dice que es martirio
Y que ella no le conoce.
Rold.
Sin duda es el paraíso
Este valle, pues sus plantas
Dan ángeles.
Med.
Dí, ¿qué quiso
Esta bárbara cataya
Decir en esto?
Rold.
Escondido
En estos árboles quiero,
Pues los moros no me han visto,
Admirar esta belleza.
Brun.
Quiso decir á los riscos,
Á las plantas, á las fieras
Y á los hombres, el aviso
Y estudio particular,
Excediéndose á sí mismo,
Que puso en tan alta forma
El cielo para advertirnos,
En su belleza inefable,
Su omnipotencia.
Med.
Maldigo
La soberbia y el retrato
Y el original, que ha sido
Ocasion de detenernos,
Probaré el alfanje limpio
En ella, pues el retrato
Dices que es tan parecido.
M. 1.º
Tente.
Med.
Compasion no tengas
De esta arrogante.
Rold.
Sufrillo
No puedo. Bárbaro moro,
Vil, cobarde, mal nacido,
Que noble no puede ser
Ni valiente el que por vicio
Emprende locas empresas.
¿Dí qué ocasion te ha movido
Á profanar la belleza
Que le da espíritu altivo?
¿Para una mujer pintada
El alfanje empuñas?
Med.
¿Vino
Este frances de las nubes?
Huyamos.
M. 2.º
Ha de seguirnos.
Med.
Muerto soy.
Rold.
Véte, cobarde,
Que enojado no te miro
Y no te mato esta vez
Por no estrenarme contigo,
Que fuera á mi vencimiento
Darle cobarde principio;
Véte, y déjame el alfanje,
Vil accion del sacrificio
Que á tu inadvertencia hacias.
Med.
Á tus piés, frances, le rindo.
Rold.
¿Cómo es tu nombre?
Med.
Medoro.
Rold.
¿Medoro?
Med.
Medoro.
Rold.
Escribo
En la memoria el Medoro
Para afear el delito;
¿Eres soldado?
Med.
Del campo
De Agramante entretenido.
Rold.
Si son tales los soldados,
Vitorioso le imajino.
No te quiero preguntar
La calidad, que ya has dicho
Quién eres, que de la sangre
Son las obras los testigos;
Véte, Medoro adamado,
Y á Agramante le da aviso,
Y á Gradaso y Rodamonte,
De que has estado conmigo.
Med.
¿Con quién diré?
Rold.
Con Orlando.
M. 2.º
¿Orlando? somos perdidos.
Rold.
Véte y mira que te acuerdes,
Moro, de este beneficio.
Med.
Sepultaréme en las naves.
Rold.
Id sin temor, que no os sigo.
(Váyanse.)
Brun.
¿Por qué no le diste muerte
Al bárbaro presumido?
Rold.
Soy como el rayo, que doy
En los sacros obeliscos,
Y las cabañas perdono.
Brun.
Es para el intento mio
Esta famosa ocasion,
Que si á este frances incito,
Y se le dejo, será
Un hermoso basilisco
De los Pares.
Rold.
¿Dónde llevas
Esa copia?
Brun.
Peregrino,
Aunque vengo disfrazado,
Soy en el pincel, y elijo
Bellezas en que excederme.
Rold.
¿Vives de eso?
Brun.
De esto vivo.
Rold.
Desdicha tienes, que ya
El ser ingenio es castigo.
¿De quién es este retrato?
Brun.
De la tirana Calipso
De Oriente, de la mujer
Que trae, señor, perdidos
Seis reyes.
Rold.
Buen gusto tienen.
Toma para ella este anillo,
Cárcel de aqueste diamante,
Piedra rica, y que la estimo
Por ser prenda de una dama
Á quien las potencias rindo.
Brun.
¿Y á quién diré que lo dejo,
Que así mi nombre acredito?
Rold.
Á Orlando, señor de Anglante.
Brun.
Ya por el nombre te admiro.
Rold.
Véte en paz.
Brun.
Bien negocié.
(Vase.)
Rold.
¡Que haya en mi pecho infundido
Un lienzo tan grande fuego!
Mas de la camisa se hizo
Del Centauro, pues me abrasa
Tan infernal apetito.
La bella Angélica soy,
Del ángel de mi albedrío;
Reina del Catay nací,
Y por mi mal has nacido;
Amor no triunfa de mí,
¿Cómo ha de triunfar, si el niño
Por tí es soberano Dios
En los rayos del Olimpo?
Y de amor triunfando estoy,
No es mucho, pues has podido
Sacar del pecho á Doñalda,
Y ocupar su lugar mismo.
Rara y divina belleza,
En tí ciego y muerto en él,
No sé si admire el pincel,
Ó admire á naturaleza,
Porque es tanta la grandeza
Que llega á perfeccionarte,
Que imagino que copiarte
Tan valiente no pudiera,
Si gentil no se valiera
Naturaleza del arte.
Mas si admiracion igual
Causa en mí la estampa propia,
Que me detengo en la copia
Sin ver el original,
Angélica celestial,
El alma en tu esencia pura,
Satisfacerse procura,
Constante, amorosa y fiel,
Viendo en tí si es del pincel,
Ú del cielo esta hermosura.
ATALANTE, viejo, y ANGÉLICA.
Atal.
Ya los dos escuadrones
Iris al sol le dan en sus pendones,
Y plantados se miran
Con tanta majestad que al mundo admiran.
Ang.
Miserable cristiano,
Hoy perderás el nombre soberano,
Que no hay valor bastante
Que á Angélica resista ni á Atalante.
Atal.
La vitoria asegura
África en mí, y el triunfo en tu hermosura;
Yo alterando los vientos,
Por ellos sembraré monstros sangrientos,
Y en esos horizontes
Haré juntar ejércitos de montes.
Ang.
Tu poder, Atalante,
El mundo reconoce.
Atal.
No te espante
Cosa que veas.
Ang.
Digo
Que segura, Atalante, estoy contigo,
Pues tu conjuro eterno,
Ley es del mar, y cetro del infierno.
Atal.
Más puede tu belleza,
Pues contigo gentil naturaleza,
Con poder tan profundo
Quiso formar la confusion del mundo,
Y puesto que me excedes,
Y en tu figura vas, desde aquí puedes
Registrar reclinada
El campo del cristiano, cuya espada
Tiembla al alfanje moro;
Que en prueba que te estimo y que te adoro,
Mi encantado castillo
Aquí he de fabricarte sin decillo.
Pero mira el cometa,
Que en la media region se hace planeta,
Que del cristiano ciego,
Dice la confusion con voz de fuego.
(Aparece una serpiente.)
Ang.
Parece que se abrasa
El aire con sus rayos; ¿mas qué casa,
De dórica hermosura
Levanta al sol gigante arquitectura?
¡Atalante! ¡Atalante!
Piedras son, ¿quien vió encanto semejante?
No es imágen del viento,
Ni liviana ilusion del pensamiento;
Puerta es ésta, y aquéllas
Ventanas en que el sol ve las estrellas;
Quiero aquí reclinarme,
Pues puede este castillo asegurarme.
(Duérmase.)
ROLDAN.
Rold.
Despues que buscando voy
Al bárbaro Rodamonte,
De todo aqueste horizonte
Lince impenetrable soy;
Monstro arrogante, aquí estoy
Acreditando tu fama,
Vén y sabrás quién te llama,
Un frances soy, mas ¿qué es esto?
¿Cuando le espero, en el puesto
Por él se ofrece una dama?
El ángel debe de ser
De este soberbio castillo,
Mas ¿quién podrá combatillo
Si le sale á defender?
Pero ¿no es esta mujer
El objeto celestial
De mi bien y de mi mal?
Mostrarme el cielo ha querido
Que humana la copia ha sido,
Y suyo el original.
No quieras, mujer, mayor
Arrogancia en tu hermosura,
Pues matas de amor, pintura,
Y muerta, matas de amor;
Mas si morir es mejor,
De una vez dame el veneno,
Con que á morir me condeno,
Que es morir de desdichado,
Beber en vaso penado
Que está de tósigo lleno.
Despierta.
Ang.
¡Ay de mí! ¿Quién eres?
Rold.
Soy, escucha y no te asombres,
El planeta de los hombres,
Si tú el sol de las mujeres;
Y esto, si advertirlo quieres,
Por tí en mí lo puedes ver,
Pues como el cielo en tu sér
Se agradó y se satisfizo,
Hacer en mí otro sér quiso,
Que te pueda merecer.
Ang.
¡Hombre merecerme á mí!
Más arrogante es mi estrella,
Porque desde que soy bella,
Ingrata y soberbia fuí:
Suelta.
Rold.
Es imposible; aquí
Si el cielo con su poder
Iguales nos pudo hacer,
Y pues somos un sér ya,
El dividirnos será
Partir la esencia del sér.
Ang.
¿Sabes quién soy?
Rold.
Sin sabello
Lo sé, porque el inclinarme
Á tí, pudo declararme
Lo que yo dudaba en ello.
Yo el más fuerte, y tú el más bello
Objeto que el cielo hacer
Pudo, venimos á ser,
Y así en lazo superior
Nos quiso juntar amor
Para dárnoslo á entender.
Ang.
¿Quién eres?
Rold.
El que atropella
El mundo.
Ang.
Corrida estoy;
¿Sabes que Angélica soy,
Que llama el mundo la bella?
Rold.
Sé que eres deidad y estrella,
Mas sabe...
Ang.
Ya estoy temblando.
Rold.
Que yo soy el Conde Orlando.
Ang.
¡Ay de mí!
Rold.
¿Qué hay que te espante?
Tu esclavo soy.
Ang.
¡Atalante!
(Saque el brazo y arrebátela, y escóndese.)
Atal.
Contigo estoy.
(Váyanse.)
Rold.
¿Cómo ó cuándo
De mis brazos se escapó?
¿Por dónde, Amor, se me fué?
El castillo postraré,
Si en el castillo se entró.
Corintias molduras, yo
Soy el alma de la bella,
Perdonad que entro por ella,
Sin respeto y sin decoro
Á los artesones de oro.
Dent.
Frances loco, no has de vella.
Rold.
¿Cómo, si no están seguros
Los muros de mi furor?
Orlando soy con amor,
Postraré diamantes duros;
Mas ¡ay de mí! que los muros
Se desvanecen, y veo
Un abismo horrible y feo;
Mas, pues en esta ocasion
No logré la posesion,
Acabe con el deseo.