LEONARDA Y FAUSTINO.

Faust.

¿No me dirás á qué efeto

Tantas joyas has vendido?

Leon.

Para algun efeto ha sido,

Pero es agora secreto;

Id con Dios, tio, y callad,

Que á la noche lo sabréis.

Faust.

Mucho errais cuantos poneis

El gusto en la voluntad;

Si supiera que querias

Traerme por tu fiador,

Y que joyas de valor

Tan á desprecio vendias,

No dudes que no viniera

Contigo de ningun modo.

Leon.

Juzgáras que es poco todo

Cuando mi intencion supieras.

Véte con Dios.

Faust.

Plega á Dios

Que no resulte en tu daño.

Leon.

Vos veréis que no os engaño.

Faust.

Adios.

(Vase.)

Leon.

Él vaya con vos.

He visto á Galindo allí,

Y estábame deshaciendo;

Darle la caja pretendo

Con el papel que escribí.

Quiero taparme. ¡Ah, galan!

Gal.

¿Llamaisme?

Leon.

Sí.

Gal.

¿Qué quereis?

Leon.

Que á Feliciano le deis

Ciertas cosas que aquí van.

¿No sois su criado vos?

Gal.

El mismo.

Leon.

Dalde esa caja.

Gal.

Mucho pesa.

Leon.

No es de paja.

Galindo, adios.

(Vase.)

Gal.

Dama, adios.

¿Es aquesto encantamento?

Mucho el rostro me escondió,

¿Si veré lo que me dió?

Pero será atrevimiento,

Y viene la caja atada;

Mejor es llevarla presto.

¡Divinos cielos, qué es esto!

Mas era mujer, no es nada.

FELICIANO Y LISENO.

Fel.

Híceos llamar con este pensamiento,

Y que sobre ese juro me prestásedes

Los quinientos ducados que suplico,

Que si de la prision por vos saliese,

No lo dudeis de que en mayor os quedo.

Liseno.

Feliciano, si fuera en Madrid nuevo

Lo que yo suelo hacer por mis amigos,

Yo os diera aquí satisfacciones largas;

Pero como es notorio, las excuso.

Á Tancredo sacastes de la cárcel,

Á Rodulfo y Albano, ¿cómo os niegan

Lo que es tan justo al beneficio mismo?

Fel.

Por la misma razon pensé obligaros,

Que si no de la cárcel, de otras cosas,

Si la necesidad es harta cárcel,

Os he sacado yo cuando lo tuve.

Lis.

Y yo si lo tuviera os acudiera.

Fel.

Dadme doscientos reales solamente

Para el procurador que anda en mis pleitos,

Que he pagado estos dias tres fianzas.

Lis.

No los tengo por Dios, que estoy tan pobre,

Que me presta un amigo, y áun pariente,

Para lo que es el gasto de mi casa.

Fel.

Dadme un doblon siquiera, que yo os juro

Que desde ayer no ha entrado ni un bocado

De pan en esta boca, que en su vida

Negó cosa que nadie le pidiese.

Lis.

Aquí traia cosa de ocho reales,

Estos tomad, y el cielo, hermano, os libre,

Que sabe Dios lo que me pesa.

(Vase.)

Fel.

¡Ah cielos!

¡Á un hombre como yo dan ocho reales!

¡Ocho reales le faltan á quien tuvo

No há siete meses treinta mil ducados!

Ved que se cuenta más del mismo Pródigo,

De Comodo, Neron y de Eliogábalo.

¡Ay si sirviese mi lloroso ejemplo

De espejo á los mancebos que me miran,

Y se guardasen de mujeres tales

Y de tales amigos!...

FELICIANO, GALINDO.

Gal.

No lo digas de burlas.

Fel.

¡Oh Galindo! ¿aquí escuchabas?

Gal.

Oyendo estaba tus lamentaciones,

De que colijo que ninguna cosa

Hizo por tí Liseno.

Fel.

Sobre el juro

Le pedí los quinientos, pero mira

En qué se resolvió.

(Enseñándole los ocho reales.)

Gal.

¡Que esto te ha dado!

Guárdale, y clavarémosle á la puerta

Con una letra al rededor que diga:

«Barato que me ha dado la fortuna

De treinta mil ducados que he jugado

Con los amigos falsos que se usan.»

Fel.

Bien dices; pero dime, ¿qué responden

Fabricio y Dorotea?

Gal.

Entrambos dicen

Casi una misma cosa.

Fel.

¿Estaban juntos?

Gal.

Sí, que para pagarte el beneficio

De librar á su padre de la cárcel,

Sirve ya de llevar á Dorotea

Galanes que la sirvan, y han comido

Todos, que segun supe era un indiano;

Fabricio dice que le diste dados

Los dos mil reales, y que agora pides

Lo que le diste entónces por fanfarria.

Dorotea responde que los hombres

Quieren cobrar de las mujeres luégo

Aquello con que compran sus placeres;

Que no da nada, y que me guarde.

Fel.

Dice

Muy bien, guárdate de ella. ¡Á Dios pluguiera

Que me guardára yo!

Gal.

Luégo tras esto

Me dió cierta mujer aquesta caja,

Que pesa como plomo, aunque es pequeña;

Quísela abrir, y por llegar más presto

Ni sé lo que te envia ni yo traigo.

Fel.

¡Caja! ¿Qué dices?

Gal.

Ábrela y veráslo.

Fel.

Corto el cordel que la cubierta enlaza;

Quedo, por Dios, que todos son escudos.

Gal.

Salto, bailo, ¡Jesus!

Fel.

¡Suceso extraño!

Gal.

Déjamelos besar.

Fel.

¡Quedo, Galindo!

No se te quede alguno entre los labios,

Porque son pegajosos como obleas.

Gal.

Estos sí que podrán llamarse amigos.

Fel.

Aquéstos son amigos verdaderos.

¿Quién será esta mujer?

Gal.

Yo sospechára

Que era Leonarda, á estar mejor contigo,

Mas dicen que trataba de matarte.

Fel.

¡Leonarda! Necio, en eso piensa agora,

Que está amolando espadas, previniendo

Escopetas con pólvora secreta,

Conficionando hechizos y venenos

Para darme la muerte. Vén, contemos,

Donde nadie nos vea, estos escudos.

Gal.

¡Oh amigos verdaderos aunque mudos!

(Vanse.)

JULIO, FRISO, CORNELIO Y LESINO, ladrones.

Jul.

Las armas prevenid todos,

Pues ya la noche se cierra.

Friso.

Yo no sé bien de esta tierra,

Julio, las trazas y modos.

¿Hay ronda?

Jul.

Agora es temprano.

Les.

¿Y ésta es la casa?

Jul.

Sí.

Les.

¿Está el capitan aquí?

Jul.

Fingióse Marbuto indiano

Desde Sevilla á Madrid,

Y hizo amistad con un hombre,

Que apénas le acierto el nombre,

Y pasa á Valladolid.

Llevóle en cas de esta dama,

Que tiene seis mil en oro,

Ha echado el ojo al tesoro

Que está á los piés de la cama,

Y quiérele dar gatazo

Miéntras la cena apercibe.

Corn.

Si ese lance dél se escribe,

Quedárale dulce el brazo.

¿Cómo se ha llamado aquí?

Jul.

Don Tello.

Les.

Gracioso nombre.

Corn.

¿Y está acá tambien el hombre

Que ha venido con él?

Jul.

Sí.

Corn.

Eso es peligroso.

Jul.

No es,

Que piensa que es caballero,

Y hoy gasta lindo dinero.

DON TELLO.

Tello.

Julio.

Jul.

¿Qué hay?

Tello.

¿Quiénes son?

Jul.

Los tres.

Tello.

¿Cornelio, Friso y Lesino?

Jul.

Los mismos.

Tello.

Entro á sacar

El escritorio, aguardar

Podeis.

Jul.

¿Dónde?

Tello.

En el camino.

(Se entra.)

Jul.

Él ha entrado, ya es muy tarde,

Todo hombre advierta á la gura.

FELICIANO, GALINDO.

Fel.

Como hace la noche escura,

Voy, Galindo, algo cobarde,

Que há dias que no he pisado

Las calles.

Gal.

Gracias á Dios

Que ya nos vemos los dos

En esta esquina del Prado.

Presto trujo el mandamiento

Alberto.

Fel.

No hay tales piés

Como el dinero; al fin es

El primero movimiento.

Gal.

¿Cuánto la caja traia?

Fel.

Seiscientos escudos justos.

Corn.

Éstos me han dado mil sustos.

Jul.

Este hombre parece espía.

¡Vive Dios que son criados

De la justicia! Yo vuelo.

Friso.

Yo con el mismo recelo.

(Huyen todos.)

Gal.

Ciertos hombres embozados

Al umbral de Dorotea

Van huyendo de los dos.

Fel.

¿Ya espantamos? ¡Bien por Dios!

¡Qué habrá que un pobre no sea!

¿Parezco fantasma yo?

FELICIANO, GALINDO Y DON TELLO.

Tello.

Ce, ¿qué digo?...

Gal.

Allí nos llama

Un hombre en cas de tu dama.

Fel.

Lleguemos, si nos llamó.

Tello.

Tomad ese escritorillo

Miéntras por el otro voy.

Fel.

(Ap.) Bien, por vida de quien soy.

Tello.

Y nadie se atreva á abrillo.

Fel.

¿Conócenos el ladron?

Tello.

Por otros os he tenido,

Que me dejeis ir os pido.

(Se huye.)

Gal.

Vaya con la maldicion.

Señor, éste es el indiano

Que Fabricio trujo acá.

Fel.

Creo que el cielo me da

Este castigo en la mano;

Bien conozco el escritorio,

Más tiene de siete mil.

Gal.

¡Qué gentil ladron!

Fel.

Sutil.

Mi bien es claro y notorio,

Este es todo mi dinero,

Cuanto á Dorotea he dado;

Ved por dónde lo he cobrado.

Gal.

¿Qué has de hacer?

Fel.

Guardallo quiero.

Gal.

¿Y si nos encuentra alguno?

Fel.

¿Allí no vive Leonarda?

Gal.

Sí, señor.

Fel.

Pues llama.

Gal.

Aguarda.

Fel.

Mira no te oiga ninguno.

Gal.

¿Si querrá abrir?

Fel.

¡Plega á Dios!

Gal.

¿Quién está acá?

Leon.

¿Quién es?

Fel.

Creo

Que oye el cielo mi deseo;

Un preso, y dos hombres.

Leon.

¿Dos?

Á los dos no puedo abrir,

Al preso sí, gloria mia.

FELICIANO, GALINDO Y LEONARDA.

Fel.

Abrevia del alegría,

Que tengo qué te decir.

Leon.

Pues que tú vienes acá,

Alguien te habrá referido

Que mis joyas he vendido,

Ó lo adivinaste allá.

Perdona, que yo quisiera,

Como seiscientos le dí

Á Galindo...

Fel.

¿Tú?

Leon.

Yo fuí.

Fel.

¡Pero quién sino tú fuera!

Débote mi libertad,

El alma misma te debo,

Hoy me obligaste de nuevo,

Mas oye una novedad.

Gal.

Gritos dan, éntrate dentro.

FELICIANO, GALINDO, LEONARDA, y dentro DOROTEA.

Dor.

¡Traidor Fabricio, tu fuiste

Quien á casa le trujiste!

Leon.

¿Qué es esto?

Fel.

Un gracioso encuentro:

De la puerta de esa dama,

Que mi hacienda me robó,

Salió un ladron que le hurtó

El dinero, y no la fama.

Topó con nosotros dos,

Por compañeros nos tuvo,

Y éste nos dió, que no estuvo

En un instante, por Dios,

De dar con los verdaderos.

¡Mira por dónde he cobrado

Cuanto con ella he gastado!

Leon.

Sin duda son tus dineros;

Acá viene gran ruïdo,

Allá le voy á esconder.

Gal.

El dinero has de verter

En otro sin ser sentido,

Y échale luégo en el pozo.

Leon.

Voy; aquí á la puerta aguarda.

(Vase.)

Fel.

¡Qué contenta va Leonarda!

Yo estoy saltando de gozo.

FELICIANO, GALINDO, DOROTEA, CLARA, y un alguacil, y gente que traen asido á FABRICIO.

Fabr.

¿Pues á mí preso? ¿por qué?

Alg.

Porque es muy bastante indicio

Para prenderos, Fabricio.

Fabr.

Vive Dios que no lo sé.

Dor.

Trújole él propio á mi casa,

Y con él se concertó,

¿Y no le conoce?

Fabr.

¡Yo!

Gal.

Ved lo que en el mundo pasa.

Clara.

Yo juraré que es ladron,

Y que á don Tello encubria,

Que desde el Andalucía

Trujo para esta ocasion.

Él sabia del dinero,

Él le dijo dónde estaba.

Fabr.

¿Yo le truje?

Clara.

Y le abonaba

De indiano y de caballero.

Criad.

Gente hay en aquesta puerta.

¿Quién va?

Fel.

Un hombre que ha salido

De la cárcel.

Alg.

No habrá sido

El ladron.

Fel.

Cosa es bien cierta.

Alg.

¿Es el señor Feliciano?

Fel.

Yo soy.

Alg.

Por mil años sea.

Fel.

¿Qué es esto de Dorotea?

Dor.

¿Agora estais cortesano?

Vaya á la cárcel Fabricio.

Alg.

Que Fabricio le ha robado

Un escritorio, ó ha dado

De que fué complice indicio,

Porque él le trujo un indiano

Que ha sido el cierto ladron:

Siete mil escudos son.

Fel.

Esos son de Feliciano.

Alg.

¿Habeis visto esos ladrones?

Fel.

Solo á Galindo y á mí.

Alg.

Juraldo aquí.

Fel.

Juro aquí

Que he sentido esos doblones,

Y áun que los he visto, puedo

Jurar.

Dor.

Que éste se ha vengado.

Clara.

¡Cuál están amo y criado!

Fabr.

¡Yo soy ladron!... ¡Bueno quedo!

Diga Feliciano aquí

Si sabe que soy ladron.

Fel.

Quien paga amor con traicion,

Ladron es, digo que sí;

Quien niega deudas tan claras,

Y no paga el beneficio,

¿De ser ladron no da indicio?

¿Pues, ladron, en qué reparas?

Véte, que lo juro y digo,

Que en esta y toda ocasion

Sustentaré que es ladron

Quien es traidor al amigo.

Y que del dinero hurtado

Á Dorotea, quisiera

Que dos veces tanto fuera

Por la ingratitud que ha usado;

Y que á estar en mi poder,

No me diera más contento,

Y que de mi casamiento

Testigos os quiero hacer.

¿Leonarda?

Dichos y LEONARDA.

Leon.

Señor.

Fel.

Yo soy

Tu esposo, será testigo

Un ladron, infame amigo,

Á quien este ejemplo doy,

Una dama cortesana,

Y una criada fingida,

Que roban toda la vida

Con industria loca y vana,

Para que tras años mil

Vuelvan las aguas á donde

Solian ir, pues ya lo esconde

Cierta mano más sutil;

Y un alguacil tambien sea

Testigo de que me caso,

Y sepa que no hago caso

Del amor de Dorotea;

Porque si algun aire infame

Me quisiere hacer prender,

Sepa que tengo mujer,

Y que así á Leonarda llame.

Doile en dote siete mil

Ducados, que ha recibido,

Testigos, pues que lo han sido

El dueño y el alguacil;

Y á Galindo, por leal,

Toda mi hacienda le doy.

Gal.

Yo, señor, tu esclavo soy.

Fabr.

¡Paga de quien anda en mal!

Dor.

Llevalde á la cárcel luégo.

Alg.

Digo que os goceis mil años,

Pues ya de tantos engaños

Venis á tanto sosiego.

Fel.

Adios, señores testigos,

Aquí dió Belardo fin

Á una historia que es, en fin,

La prueba de los amigos.

Adorno de fin de capítulo