TOMÉ.

Tomé.

¡Que no le baste al amor

Ser ciego, sino que quiera

Hacerse sordo tambien!

Fén.

¡Ay triste si viene Celia!

Tomé.

¿No habés oido los golpes

Con que nos quiebran la puerta

Padre y marido de Fénis?

Otav.

Retírate como puedas,

Y abre tú.

Tomé.

Voy.

Fén.

¡Cielo santo!

No os parezca inobediencia.

(Éntrase.)

LEONARDO, FABRICIO Y CÉSAR.

Tomé.

Entrad, que aquí está don Cárlos.

Fabr.

Por Dios, señor, que me pesa

De inquietaros.

Otav.

Escribia

Ciertas cartas.

Fabr.

Hablad, César.

Cés.

Mejor es que vos digais

Lo que á la puerta de Celia

Os dijo el señor don Cárlos.

Fabr.

Señor don Cárlos, quisiera

Excusaros este enojo,

Pero por mi honor es fuerza;

¿Hoy no os pregunté si vistes

Una mujer á esta puerta?

Otav.

Es verdad, y respondí

Que dos turcos de librea,

Con seis soldados de escolta,

En una silla la llevan,

Y vos dijistes entónces:

Traicion de Leonardo es ésta.

Cés.

Lo mismo á mí me dijistes.

Leon.

Buena manera de prueba,

Para saber que soy yo

Dueño de tan loca impresa;

Decid, caballero noble,

¿Iba yo entónces con ella?

Otav.

Yo no os he visto en mi vida.

Leon.

¿Pues es razon que se infiera,

Que aborreciéndome Fénis,

Autor deste insulto sea,

Y que digais que la tengo?

¿No era cosa más discreta

Buscarla entre religiosas,

Donde estará con decencia,

Como se ha de presumir

De una señora que deja

Por altiva, ó por su gusto,

El casamiento de César?

Cés.

Dice bien, mucho se ha errado,

Que si luégo se siguiera,

Fuera el reducirla fácil.

Fabr.

Hija indiscreta, ¿qué intentas?

¿Por qué me quitas la vida?

(Vase.)

Cés.

Y á mí el alma, que me llevas

En el desden con que huyes,

Y en el dolor que me dejas;

Tengo yo de ser Apolo

Para pedir que te vuelvan,

Fénis, los dioses, laurel,

Ó como Anaxarte, piedra;

Arrepentido de amarte,

Buscar quisiera las hierbas

De los montes de Tesalia,

Para olvidar tu belleza.

(Vase.)

Leon.

Yo, caballero, no soy

Quien de Fénis se lamenta,

Mas soy quien en tal fortuna

De mi enemigo se venga;

Mirad el estado mio

Por aquella ingrata bella,

Que me alegro de que falte

Para que César la pierda.

(Vase.)

Otav.

Extraño suceso.

Tomé.

Extraño

Si las fábulas le cuentan.

Otav.

¿Dónde está escondida Fénis?

Tomé.

Ese pabellon de tela

Que está en el cuarto aposento,

Es del sol de su belleza

El ocaso en que se ha puesto,

Y la nube que le cerca.

Otav.

La noche baja, Tomé,

Y á Fénis no se le acuerda

Cómo ha de pasar la noche.

Tomé.

Si aquí nos bajan la cena,

De criados y criadas

Será imposible esconderla,

Y si por ventura subes,

Señor, á cenar con Celia,

¿Qué le darémos á Fénis?

Otav.

De la cena se te acuerda,

Y no de toda una noche.

Tomé.

Eso no te cause pena,

Conmigo podrá dormir.

Otav.

¡Qué burlas, Tomé, tan necias

Para tantas confusiones

Como esta noche me esperan!

Nunca la vieran mi ojos,

Nunca, Tomé, te dijera

Que la metieras aquí.

Tomé.

¿Quiéresla bien, bien de véras?

Otav.

¿Verá nadie su hermosura

Sin que por ella se pierda?

Yo aseguro que en el mundo

Sucedió cosa como ésta,

En término de dos horas,

Pues casándome con Celia,

En su misma casa tengo

Por quien el dejarla es fuerza.

Tomé.

Ten ánimo, que á la parte

Del corredor que á esa huerta

Mira, he visto un camarin,

Cifra sutil de Venecia;

De la mitad de tu cama

Haré á Fénis en qué pueda

Pasar esta noche, y cuantas

No sepan sus padres de ella;

Cerraráse por de dentro,

Que aldaba tiene la puerta,

Para que de tí segura,

Si no de sí misma, duerma;

Puesto que siendo quien es,

Aunque sin llave estuviera,

Yo sé que la respetáras

Por no infamar tu nobleza;

Pero en duda, porque amor

Cuando todos duermen vela,

Quitémosle la ocasion.

Otav.

Entro á despedirme della

Para ver á Celia. ¡Ay cielos!

¿Quién pensára que estuviera

La dulce gloria de Fénis

En el infierno de Celia?

Adorno de fin de capítulo