La laringe y el pecho ofrecen pocos síntomas: la tos es seca y espasmódica, provocada por un cosquilleo en los bronquios: los síntomas relativos á la respiracion son poco numerosos y puramente nerviosos.

Se sienten algunos pruritos, hasta quemantes, sobre la pared torácica, un grano en el pezon izquierdo y un dolor de escoriacion en varios puntos. Se observa el prurito en el dorso y en el brazo; vesículas que escuecen y corroen, y algunos granos en esta última parte. Los mismos granos, semejantes en los pequeños á los de mijo é inflamados, se observan en el dorso de la mano izquierda. La eminencia tenar, el índice, la tuberosidad isquiática, las piernas, el dorso del pié y sus dedos, son tambien el sitio de algunos pruritos. Los esperimentadores no mencionan mas que un forúnculo en la nalga derecha, y una erupcion miliar, blanquecina, seguida de descamacion, en la pierna izquierda, y que produce una comezon que obliga á rascarse.

Hemos indicado los síntomas de la esfera vegetativa, no porque los creamos de gran valor en sí mismos, sino para confirmar su naturaleza asténica. Verdad es que en la esperimentacion pura no se puede obtener mas que los rudimentos de la accion de los medicamentos sobre los tejidos, pero lo mismo sucede con el agárico, y sus síntomas no pueden tener la misma significacion que los de otros medicamentos de accion electiva sobre la piel.

La astenia y la nerviosidad constituyen, segun lo que se acaba de ver, el carácter fundamental de la accion del agárico. Así pues, los dolores que presentan los músculos ó los tejidos blancos, lejos de observarse en ellos fijeza, hinchazon y rubicundez, es la debilidad y la instabilidad lo que domina. Hay dolores simultáneos en partes separadas, ó bien que se cruzan de un lado del cuerpo al otro y de arriba á abajo; algunos se desarrollan en la inmovilidad, ó se agravan, ó vice-versa, se alivian con el movimiento, la impresion del aire frio: los síntomas, vértigos y convulsiones, se declaran por accesos mas ó menos frecuentes; pero todo esto no basta para hallar relaciones entre los síntomas y los ataques de epilepsia, aun cuando se admita como auténtico el síntoma de un poco de espuma en las comisuras de los labios.

Dirémos para terminar este asunto que pocos medicamentos tienen una accion continua, y que cuanto mas se limita su accion á la esfera nerviosa, tanto mas intermitente es en los fenómenos neurálgicos y espasmódicos. Esta irregularidad, este ritmo de la accion medicamentosa es fecundo en indicaciones terapéuticas. Hay igualmente pocas enfermedades, especialmente nerviosas, que sean continuas, pues como en los efectos de los medicamentos, las afecciones invaden por la tarde, por la mañana, por la noche, ó aumentan de intensidad á ciertas horas. Hé aquí caractéres no menos importantes que los resultantes de la agravacion ó mejoría producidas por el calor de la cama ó el frio, por el reposo ó el movimiento, por el agua fria ó caliente, etc. Los prácticos saben muy bien que estos caractéres tienen mas importancia que los que emanan de la forma lancinante, tirante, dislacerante, etc., de los dolores que generalmente son tan distintos en cada medicamento.

La fisonomía general, el carácter esencial y fundamental del agárico está en su accion nerviosa y en la astenia. La actividad del mismo corazon se debilita: este órgano no se exalta ó es muy accidental el que se verifique; y si bien hay que reconocer alguna reaccion en la accion del medicamento, su fiebre no difiere de sus movimientos de calor y sudor, que están en relacion del estímulo de una emocion viva, ó que sobrevienen por un ejercicio, aunque sea moderado, en personas nerviosas, debilitadas y casi desprovistas de calor vital. El agárico, en efecto, corresponde muy bien á las constituciones nerviosas, debilitadas, ya presenten cierta gordura con abultamiento ó palidez y aspecto enfermizo, ya sean demacradas y de fibra seca: en uno y otro caso, el eretismo es una escepcion; la versatilidad nerviosa y la debilidad constante, hereditaria en los unos ó adquirida por escesos venéreos en otros, los temblores convulsivos y los sudores debilitantes son habituales, así como la debilidad muscular y visual, los desbarates de vientre, las palpitaciones, los vértigos, la somnolencia por el dia, los ensueños fatigosos por la noche, la flojedad.

El moral está en armonía con el estado orgánico: estas personas huyen de la conversacion, son indolentes, inconstantes, y descontentos del presente, se arrojan al porvenir por el poetismo y el gusto á las profecías; tienen un sueño ligero, interrumpido con frecuencia, y desde este estado enfermizo llegan basta la manía, á accesos de furor, de opresion y palpitaciones, á accesos epileptiformes, á neuropatías, á cierto embrutecimiento. La sensibilidad del cuero cabelludo; el latido en el vértice de la cabeza, las dislaceraciones lancinantes en el occipucio y sienes, los sudores por debilidad, sobre todo en las partes superiores y en el pecho; la rubicundez é inyeccion momentáneas de la cara, el lagrimeo y los bostezos son mas que suficientes para establecer una relacion terapéutica entre los efectos del agárico y los síntomas producidos por los accesos venéreos y el funesto vicio del onanismo, vicio que desarrolla en los órganos de la generacion los mismos efectos que el agárico.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Las enfermedades, como la ambliopia amaurótica, la odontalgia, los dolores osteócopos, los espasmos clónicos, los accesos epileptiformes, las gastralgias y gastro-atonías con sensacion de hambre, las diarreas y cólicos flatulentos, las neuralgias de la cabeza, del tronco, y el asma que se cura con agárico, deben ser mas valoradas. Belladona es con frecuencia el medio principal, y el agárico su mejor auxiliar, pero generalmente á dósis bastante fuertes, si nos es permitido invocar nuestra propia esperiencia. La belladona, ácido fosfórico y algunos otros contienen al parecer en su patogenesia la esfera de accion del agárico.

Este medicamento está indicado en ciertas cefalalgias con sensacion de frio en la cabeza, en la hemorragia asténica de las encías, en ciertas aftas indolentes, en convulsiones sin fijeza, limitadas á algunos músculos, con agilidad y movimientos fáciles, en ciertas erupciones pruritosas ó miliares, en el prurito de los dedos de los piés y en los sabañones de los niños delicados y de personas nerviosas.

Algunos lectores podrán quizá juzgar que hemos dado poca importancia á este medicamento, pero les dirémos que no obramos así con todos, y que si lo hacemos con algunos es con el objeto de trazar mejor un estudio sério de la materia médica y manifestar el que hemos seguido.

Dósis.—El agárico mosqueado se administra bajo la forma de tintura ó alcoholado. Es uno de los medicamentos que mas fácilmente se atenúan y dividen. La dósis que preferimos es una gota de la primera atenuacion hasta 5 ó 10 de la tintura en una pocion de 150 gramos, para tomar á cucharadas en las veinticuatro horas.

ALOES (Aloe gummi).

§ I.—Historia.

El aloes es un jugo resinoso de una planta de la familia de las liliáceas, de Jussieu, y de la hexandria monoginia, de Linneo. Este medicamento es uno de los empleados antiguamente como purgante.

Hahnemann y sus discípulos investigaron sus efectos especiales y dinámicos en el curso de sus esperimentaciones y las apuntaron como vía de nuevas aplicaciones. Los efectos del aloes han sido aceptados por Mr. Trousseau[19], pero evita el citarle, como lo hace siempre, por no rendir homenaje á los trabajos del sabio reformador de la materia médica.

§ II.—Efectos fisiológicos.

El aloes llama la atencion del práctico por su accion congestiva sobre el sistema venoso en general y el de la vena porta en particular, como lo prueban los dolores cólicos, las deposiciones sanguinolentas y el calor del bajo-vientre que acostumbra provocar. En la práctica se observa que es muy conveniente á los temperamentos melancólicos, venosos, con constitucion gastada por los abusos de la mesa. Corresponde principalmente al sexo femenino ó al hombre en la edad madura y en la vejez. No limita su influencia al abdómen, sino que la estiende al pecho, á la cabeza, á todo el sistema venoso, á las membranas mucosas que se engrasan, toman un color mas oscuro y pierden su tonicidad.

Los síntomas del aloes son: tosecilla seca, eructos frecuentes, gases fétidos, apetito irregular, sed, estreñimiento ó deposiciones diarréicas y disentéricas con ardor pruritoso en el ano y cólicos; las orinas son escasas, ardorosas, sucias; hay á veces tenesmo, escitacion irritativa de los órganos genitales, sensacion de plenitud en el bajo-vientre, diminucion del flujo menstrual con cólicos y tenesmo uterino, ó aumento de las reglas en mujeres débiles; las venas subcutáneas están abultadas; la piel es terrosa, seca, y se agrieta fácilmente; las cavidades esplánicas, sobre todo el abdómen, son el sitio de dolores tensivos, de latidos, de una sensacion de calor incómodo. La region hepática está con frecuencia timpanizada, tirante, caliente; el enfermo esperimenta dolores agudos, incomodidades, angustias, y la cabeza misma no está exenta de síntomas congestivos con sensacion de una barra ó peso en la base del cráneo.

§ III.—Efectos terapéuticos.

El aloes produce, segun resulta de sus efectos fisiológicos, una actividad, una plenitud venosa, que sus indicaciones están claramente limitadas á los casos morbosos caracterizados por esta venosidad, lo cual esplica el por qué, á pesar de las recomendaciones de los terapeutistas, la administracion del aloes no determina los hemorróides, si bien molesta con frecuencia al bajo-vientre: esto esplica tambien cómo este medicamento, dado para libertar al cerebro de congestiones crónicas, segun los consejos de la rutina, hace á estas mismas congestiones mas tenaces y agrega fenómenos mas graves, como la hipocondría y los éstasis venosos abdominales.

Preciso es, para utilizar las propiedades del aloes y obtener felices resultados, administrarle á dósis débiles, si bien con cierta continuidad algunas veces. Es utilísimo en las plétoras de la cabeza, del pecho, del abdómen, cuando dependen de un raptus sanguíneo que tenga su punto de partida del sistema de la vena porta. Se le emplea con ventaja en todos los accidentes congestivos debidos al molimen hemorroidal incompleto, abortado, suprimido, y tambien al molimen catamenial en las mismas circunstancias. Generalmente en estos casos el sistema venoso de todo el organismo y el del abdómen en particular, han sido muy escitados por causas como la buena mesa, la vida sedentaria y la edad madura, causas que tienden á exagerar la accion de este sistema, dilatando sus vasos por congestiones y éstasis frecuentemente repetidos, y que se estienden á otras cavidades y á otros órganos, ya por simpatía, ya por las leyes de la fluxion.

Las enfermedades que dependen de este estado de cosas, son aun propias del aloes, como algunas palpitaciones, embarazos gástricos, infartaciones del hígado y la diarrea biliosa. En todos estos casos la indicacion del aloes se saca de los síntomas concomitantes enumerados entre los efectos fisiológicos.

Dósis.—En las dósis débiles, por ejemplo, una gota, mas ó menos, de la tintura, son en las que se hallan los efectos mas especiales y útiles del aloes. Dada esta dósis en agua por pequeñas fracciones, modifica la vitalidad y disipa las congestiones y los éstasis venosos, mientras que las dósis elevadas les agravan siempre. La derivacion ejercida por las dósis de la misma sustancia, como 10 ó 20 centígramos de una vez, si alivian momentáneamente, perjudican algun tiempo despues, por la exageracion del estado venoso y por una escitacion anormal de la mucosa recto-anal que puede simular algunas veces las hemorróides, pero que se limita ordinariamente á desarrollar la diátesis; y que crea fenómenos sérios á medida que se desarrollan los efectos del medicamento.

ALÚMINA (Alumina.—Argilla).

§ I.—Historia.

Se estrae la alúmina del alumbre por medio del amoníaco segun los procedimientos indicados en la farmacopea. El precipitado obtenido es la alúmina pura, ú óxido de aluminio.

Este medicamento, desconocido hasta hace poco, ha sido empleado primeramente en Alemania. Hahnemann hizo de él un objeto de sus estudios y le introdujo en la materia médica. Debemos sin embargo citar al profesor Ficinus, en Dresde, y á los doctores Wesse y Sciler que le han recomendado en las diarreas y disenterías rebeldes.

La mayor parte de los autores modernos guardan silencio sobre la alúmina, pero los que deseosos de seguir los progresos de la terapéutica, hacen mencion de este medicamento, están acordes sobre la naturaleza eminentemente crónica de su accion y de sus efectos mas especiales. El doctor Teste[20] está sobre esto muy esplícito, y los que dan á la alúmina alguna importancia en el tratamiento de las enfermedades agudas, solo han procedido por ideas teóricas. Aislan los grupos de síntomas que demuestran alguna agudeza, de otros grupos á que están unidos y de los cuales dependen, y que revelan una lesion profunda de la vitalidad en el sentido de la atonía, así como una falta de plasticidad, en lo cual este medicamento es opuesto á la thuya y al carbonato de cal, cuya accion electiva se ejerce en la misma esfera, pero exagerando la fuerza plástica ó determinando su aberracion.

§ II.—Efectos fisiológicos.

La accion de la alúmina produce á la larga una diátesis asténica que no solo escluye el eretismo como elemento esencial, sino que le encadena y evita. Los accidentes febriles que figuran en esta diátesis, solo son tendencias del organismo para proporcionar al sistema nervioso ganglionar el grado de actividad que ha perdido, porque la alúmina obra particularmente sobre este sistema, y sus estados febriles sugieren la idea de una fiebre lenta, especie de fiebre regeneradora que produce sus mas grandes modificaciones en la esfera vegetativa, en la plasticidad. Los mismos dolores y los fenómenos de la sensibilidad ponen de manifiesto la afeccion del sistema nervioso de la vida de relacion, al no presentar los caractéres de la esencialidad, y al referirse en general á la afeccion de los órganos de la vida animal, resultando que no puede asignarse á ningun grupo de síntomas un estado agudo suficientemente caracterizado. Este carácter de la alúmina emana del conjunto de sus síntomas y está además apoyado por la clínica.

Otro carácter que se debe consignar, es el que consiste en la disposicion particular de la piel á lesiones, que asténicas en un principio, no dejan de acompañarlas algunos fenómenos de irritacion, si bien estos aceleran el movimiento de descomposicion y no el de restauracion: esta exaltacion de la fuerza de descomposicion y de eliminacion quizá no sea debida mas que á el processus plástico, lo cual esplicaria tambien la falta de colecciones serosas, de exudaciones y de hipertrofias, entre los fenómenos atribuidos á la alúmina. En este sentido y bajo su influencia, es como se manifiestan las afecciones de las membranas mucosas.

Los fenómenos simpáticos generales son con principalidad nerviosos; la misma escitacion sanguínea está subordinada á aquellos, y estos fenómenos arrancan de un estado de debilidad y de discrasia correspondientes á las lesiones producidas por un vicio, como el herpetismo, que obra en la profundidad de los tejidos, sobre la vida vegetativa y sobre el conjunto de las membranas mucosas. Lógico es pensar, y los hechos lo prueban superabundantemente, que los diversos vírus ó miasmas crónicos que atacan al organismo, afectan diversas formas en los distintos períodos de sus evoluciones, es decir, que se manifiestan en la piel, en los gánglios linfáticos y las glándulas, en los huesos y los órganos parenquimatosos, sobre las membranas mucosas y en las misteriosas vías de la nutricion; que vuelven á la piel ó á los órganos anteriormente afectados por ellos, modificándose en su espresion fenomenal; y que en estos diversos estados, bajo las diferentes formas, todos estos vírus ó miasmas, inclusa la misma sífilis, pueden merecer los epítetos de primario, secundario, terciario, quaternario, segun el aparato orgánico que afecten en una época dada de su marcha invasora. Pero esta marcha es tanto mas oculta, y dificulta tanto mas conocer la causa del mal, cuanto mas se generaliza este por una propagacion creciente, y á medida que, partiendo de un órgano ó aparato orgánico determinado, penetra sucesivamente en todos, y concluye por fijarse, confundiéndose con los hábitos funcionales y vitales, con sus propiedades convertidas en menos refractarias ó vivas, pero no por eso menos perniciosas.

Combatido el organismo por tantas y tan funestas causas, puede sufrir distintas alteraciones que correspondan á la competencia de diversos medicamentos. La alúmina reclama los casos en que no haya que deplorar lesiones orgánicas internas, sino los en que la vitalidad esté disminuida, y en los que falten ciertos materiales necesarios á la nutricion del sistema cutáneo y de sus accesorios; lo cual esplica el que la piel esté dispuesta á varias lesiones que tienden á estenderse por la carencia de jugos reparadores, y que las uñas sean frágiles y que los cabellos se sequen y se caigan.

Hay pocos medicamentos, cuyos síntomas morales exijan una apropiacion tan exacta á los de la enfermedad, y cuyo conjunto de síntomas mejor caracterice su accion general sobre la economía, como la alúmina. Las facultades mentales están decaídas, la inteligencia apática, versátil; la memoria es débil, el humor variable, y con mas frecuencia importuno é irascible; muchas veces hay ansiedad ó indecision, que es el carácter moral de las personas que hace mucho tiempo padecen ó que están sometidas á la instabilidad de una salud cada dia mas alterada, y entregadas á las dudas de su restablecimiento. Y si á pesar de sus temores exagerados, de su ineptitud á todo trabajo y de su decaimiento moral, hay á veces momentos lúcidos de actividad intelectual, es para hacer despues mas penosa su vuelta al estado anterior y para mas lamentarse de su impotencia.

Las funciones de la vision y de la audicion están en armonía con este estado, pues se observan alteraciones varias, debilidad de la vista, estremecimiento y centelleo en el campo de la vision; tendencia á llevarse la mano para separar moscas y telas blancas que revolotean; se ve un círculo alrededor de la luz, y los objetos aparecen amarillos; en el oido hay zumbidos, ruidos como de campanas, silbidos, ó de otra voz que no es la suya.

Entre los síntomas que confirman la influencia de la alúmina en el sistema circulatorio, es el de un frio interno que se espresa por calosfríos y que persiste á pesar del calor esterior, que generalmente es parcial y limitado á las estremidades, aunque en ocasiones recorre todo el cuerpo. Los piés y manos están temblorosas y heladas, pero no azuladas; no hay sed, pero sí existe, como en todas las discrasias que alteran profundamente la economía, una gran sensibilidad al frio, frio que penosamente se corrige en la cama, pero que solo con esta circunstancia se mejora. Además, el movimiento aumenta el frio, y parece que cada esfuerzo obra disminuyendo la suma de fuerzas radicales.

No es raro que la reaccion se límite al desarrollo de calor en las estremidades y la cara con dolores congestivos en la cabeza, vértigos, palpitaciones, incomodidades y rubicundez oscura de las mejillas. El calor y el orgasmo tampoco son generales, y los calosfríos alternan con el calor, el cual rara vez es universal, ni interno á la par que esterno; pero va acompañado de escitacion sanguínea y abatimiento, si bien no tiene constancia ni gran duracion y que la sed no se hace sentir. Esta fiebre empieza ordinariamente por la tarde, durante el frio fisiológico de la digestion, y afecta el tipo tercianario.

Al asignar á esta fiebrecilla muchos síntomas del pecho y de las vísceras abdominales, se la aproxima naturalmente á la fiebre héctica, ó mas bien, á esa fiebre completamente nerviosa, remitente, cuya existencia escluye las lesiones orgánicas y que es el resultado de una discrasia generalmente herpética, de una caquexia que puede denominarse mucosa por el carácter particular que la dan las alteraciones de las membranas mucosas y la alteracion de los jugos escretados por ellas.

La falta de calor vital demuestra la debilidad orgánica y la poca actividad del processus plástico. El sugeto es friolero, y tiene frio aun cuando en distintos sitios siente calor. La debilidad de la vista y del oido se observa en los otros sentidos, en particular en el del gusto; sus sensaciones varian mucho, pues esperimenta sabor amargo, ácre, dulzoso, mucoso, insípido; el apetito no es menos variable; hay repugnancia á los alimentos, y siente la necesidad de tomarlos, y aun hambre y vacuidad del estómago.

La mayor parte de las neuralgias son congestivas, pero en un organismo debilitado, en el que la sangre no está enérgicamente dirigida por la tonicidad de la fibra; la rubicundez limitada de la cara, en la que se reflejan los sufrimientos del sistema ganglionar, tiene el mismo orígen, y los capilares ejercen una influencia pasiva.

Los dolores vivos, aunque esten acompañados de calor y ardor, no tienen nada de inflamatorios. En general, los dolores, las punzadas en la cabeza y otras partes aumentan en la accion de bajarse y de comer; y por una razon directamente opuesta á los mismos efectos que se observan en el acónito, la comida fatiga y el trabajo de la digestion altera la cabeza. El calor de la cama alivia la mayor parte de los padecimientos, y, sin embargo, el aire libre produce buen efecto, porque en este estado la accion de uno y otro tiende á fortificar la fibra. El simple contacto aumenta el dolor, y la presion fuerte le alivia, porque corrige momentáneamente la relajacion de los tejidos. La menor cantidad de bebidas alcohólicas produce pesadez y enerva, y los alimentos escitantes hacen laboriosa la digestion. En fin, á los dolores sucede pronto el abatimiento, la debilidad, contracciones espasmódicas, temblores asténicos, movimientos involuntarios, conmociones de los músculos ó una grande postracion despues del menor ejercicio ó tan solo por la accion de hablar y pensar. A estos fenómenos acompañan sensaciones de calor incómodo, y se complican con otros fenómenos paralíticos, de cuyos síntomas presenta la alúmina un rudimento.

Los dolores de los dientes no tienen la violencia que se observa en otros medicamentos: son variados, y la mayor parte irradian á otros puntos; se estienden al oido, á la sien, á la garganta; aparecen por la tarde y la noche, se agravan si ya existen; los dientes parece que se alargan, la masticacion aumenta el dolor, y este parte del fondo del alvéolo. Al considerar los otros caractéres de la alúmina y el estado de las encías, se puede admitir una alteracion de la mucosa alveolar, porque existen alrededor de los dientes ulceraciones semejantes á pequeñas escrecencias, y porque el resto de las encías está hinchado, da sangre con facilidad y los dientes mismos están sucios y cubiertos de mucosidades.

Hay sensacion de arañamiento en la garganta, sequedad de la nariz y de la boca sin sed, á pesar del calor interno; pero estos fenómenos son pasajeros, pues habitualmente hay abundancia de saliva y de moco nasal, que con frecuencia es puriforme. Esto es, en general, lo que ocurre en las membranas mucosas. La ocular presenta algunos indicios de irritacion y sequedad, sobre todo por la tarde; pero lo mas natural es que haya secrecion abundante de lágrimas, aglutinacion de los párpados por un moco espeso que corre en cierta cantidad, y los ojos están legañosos. La conjuntiva puede ponerse rubicunda é hinchada sin gran dolor; las alteraciones de la vista, los orzuelos frecuentes, la caida de las cejas, la debilidad y la parálisis del párpado superior confirman la accion asténica del medicamento que obra del mismo modo en el oido. El órgano del olfato padece igualmente; los escozores, los pruritos y los estornudos no son mas que el preludio de corizas interminables, ó que se reproducen por la causa mas pequeña, porque dominan los síntomas del coriza y de la abundante secrecion nasal. Estas mucosidades pasan con frecuencia de las fosas nasales á la garganta, observándose al efecto como una especie de silbido en las mismas y una alteracion de la voz, que está como ronca, y denota el engruesamiento de la mucosa de la faringe. Como este estado secretorio es muy pronunciado en la membrana pituitaria, predispone á los catarros y epistaxis pasivas y abundantes.

La accion de la alúmina en el pecho representa exactamente la bronquitis en personas que ya la han padecido con frecuencia, y hasta la tísis mucosa, por lo cual se observa ronquera, diversas sensaciones de arañamiento que escitan á toser, ruido mucoso en la traquearteria, opresion, estertor mucoso, tos seca de toda especie, aun la nerviosa y por accesos, seguida generalmente de espectoracion abundante, sobre todo por la mañana; el moco escretado se mezcla algunas veces con la saliva y otras con un poco de sangre; la obstruccion de la mucosa pulmonal produce además frecuentes opresiones, peso en el pecho y embarazo congestivo. Punzadas, dolores de escoriacion y otras sensaciones dolorosas, que podrian referirse al pulmon, no son en este medicamento mas que un efecto de la afeccion de la mucosa de las vías aéreas ó de las pleuras.

Los síntomas que surgen de los órganos digestivos, por numerosos que sean, tienen un carácter de astenia que se revela por gases abundantes que salen por arriba ó por abajo, ó que producen, cólicos y timpanitis, con circunstancias en estremo variadas. Se debe notar la falta de vómito, si bien hay náuseas bajo una multitud de formas. Consignarémos pues el estado mucoso de la lengua, la saliva mas ó menos espesa y abundante, la incomodidad, el malestar, la pesadez en el vientre, las mucosidades que barnizan los escrementos duros ó que constituyen las deposiciones diarréicas, y, en fin, la inercia de los intestinos que produce ordinariamente el estreñimiento, aunque las materias fecales no siempre tengan la forma natural y no sean escasas.

En esto la alúmina está en oposicion directa con la nuez vómica; pues por una accion contraria á la de este último medicamento, las deposiciones son difíciles, el intestino débil y el recto inerte; la defecacion se efectúa por los esfuerzos musculares abdominales; el ano es el sitio de varios pruritos y hormigueos, mas que de sensaciones dolorosas, que solo se reducen á ligero ardor, á algo de escozor y á punzadas. Se observan algunos tumores hemorroidales atónicos, con exudacion mucoso-sanguinolenta ó con flujo de sangre negra, que gota á gota llega á colorear los escrementos, sin otro dolor que algo de ardor y pequeñas punzadas.

Los órganos génito-urinarios presentan calor, sequedad, dolores, debilidad, inercia, irritaciones pasajeras y secreciones aumentadas; la membrana mucosa, así como la de los labios, párpados y el ano, presenta un color rojo oscuro que indica la estancacion de sangre venosa en los capilares. Apenas hay prurito en la uretra ó la vagina, ni aun en el acto de orinar ó con la leucorrea. Esta es abundante y de consistencia, con color muy vario, pero generalmente es serosa y acre; las reglas son escasas ó suprimidas, y aun cuando persistan con abundancia, hay laxitud y padecimientos que dan á este flujo un carácter pasivo.

Los síntomas de las membranas serosas son pocos y sin carácter particular, pues estos órganos no parecen atacados por la alúmina, y ya hemos consignado que las colecciones serosas no son de su dominio: todo esto puede servir para establecer sus relaciones con el sistema exhalante en general y los estados morbosos que le reclaman.

El sistema glandular tampoco parece afectado por la alúmina, á no ser que se le atribuya una ligera amigdalitis, y que algunos fenómenos abdominales induzcan á creer en la infartacion de las glándulas mesentéricas; los gánglios linfáticos, en fin, no ofrecen alteracion alguna. No sucede lo mismo con el sistema cutáneo, en el que se presentan miliares lentas, nodosidades, tuberosidades indolentes, vesículas, rágades, dartros hasta crustáceos, con prurito, hormigueo, rubicundez oscura en las mejillas y punta de la nariz.

La mayor parte de las lesiones cutáneas son exudantes y húmedas. La piel además tiene disposicion á inflamarse y supurar, sobre todo en las estremidades, resultando con frecuencia úlceras atónicas muy rebeldes. Se desarrollan tambien erosiones de un rojo oscuro en las membranas mucosas esteriores, en la entrada de la vagina, en el prepucio y los labios, los cuales se hinchan y cubren de vesículas y costras. La plasticidad está disminuida, falta energía en sus operaciones, pero no hay aberracion de su tipo, ni degeneraciones é hipertrofias de los tejidos.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Los servicios que puede prestar la alúmina son mas numerosos que lo que se ha creido, especialmente en enfermedades cuya rebeldía cansa á los enfermos y á los médicos. Se trata de las leucorreas, espermatorreas, catarros pulmonal y vesical, diarreas, corizas, que por su duracion, por la frecuencia de sus recidivas ó por la coincidencia con convalecencias penosas, son el orígen de mayores indicaciones. Las membranas mucosas en general tienen un color rojo oscuro en su parte esterna, y se observan en ella erosiones, tumefacciones, vesículas, úlceras superficiales, efecto de la laxitud de los tejidos, de una especie de descomposicion, y con frecuencia de un vicio herpético, por no decir que es la regla general. La alúmina puede en estos casos curar los infartos amigdalares, las anginas y las hinchazones mucosas; su naturaleza es herpética, y por lo menos la cronicidad es el carácter dominante. Así pues, este medicamento se adapta á la angina herpética, al herpes de la mucosa vaginal, etc.

En estas circunstancias, la quina y el arsénico pueden agregarse con ventaja. Sin embargo, el carbonato de amoníaco y el borax tienen mas analogía con alúmina, y por consiguiente obran en el mismo sentido en un tratamiento de larga duracion. Las dósis mas considerables, pero siempre perfectamente divididas, son en estos casos de la mayor utilidad.

Este estado de las mucosas suele existir en las fiebres del mismo nombre, en su período de decrecimiento y cuando aparentan durar indefinidamente. En este caso, además de la debilidad muscular y de la fatiga, por hablar, pensar y por el menor movimiento, hay una multitud de accidentes neurálgicos ó neuropáticos; palpitaciones, movimientos fluxionarios abortados que hace que los enfermos lo refieran á la sangre; afecciones paralíticas en personas que tienen los caractéres de la alúmina, y aun está indicada cuando se presentan algunos síntomas de irritacion simulando la inflamacion.

El práctico comprende que aun es útil en algunos casos de gastro-atonía y en varias hemorragias de los viejos y personas debilitadas; en ciertos casos de gota irregular, aun con irradiaciones á las vísceras, cuando en el dedo gordo del pié hay dolores y rubicundez lustrosa, indicada entre los síntomas de la alúmina.

El cólico saturnino puede ser tambien de alúmina, cuando sea ya antiguo; igualmente juega en algunas consecuencias sifilíticas cuando los enfermos han sido mal tratados ó se les ha dado muchos medicamentos, y si las membranas mucosas están afectadas con preferencia. En todas estas circunstancias no debe haber tumefacciones sero-subcutáneas, y el estado moral y físico del enfermo debe reunir la mayor analogía posible con el cuadro que de este medicamento dejamos trazado.

Muchas enfermedades podrian requerir el uso de alúmina en las mismas personas, y aun la hernia, de la que este medicamento presenta algunos síntomas; pero está especialmente indicada en varias erupciones herpéticas, en las que la vitalidad de la piel parece languidecer y alterarse su tejido, por una inercia vegetativa, por falta de jugos reparadores. En estos casos, el prurito, las rubicundeces oscuras, ciertos sabañones, son modificados ventajosamente por esta sustancia, del mismo modo que la ozena ó el herpes pituitario si se quiere, cuando depende de un estado análogo de la mucosa nasal.

La alúmina, en fin, es de una utilidad incontestable en las fiebres lentas con exacerbacion hácia la noche, sin predominio de calor, escepto las efervescencias de sangre, en fenómenos congestivos irregulares interrumpidos por calosfríos. Estas fiebres están acompañadas de debilidad y alteracion de las mucosas en personas reumáticas y herpéticas que han abusado del régimen vegetal, y en aquellos, en fin, que presentan un estado general semejante al de la alúmina.

Dósis.—La alúmina es un medicamento que obra muy bien y desarrolla sus efectos especiales en un estado de division conveniente y de atenuacion bastante débil, es decir, á la primera, segunda y tercera trituracion. La cantidad debe algunas veces elevarse á un gramo por dia y por dósis. En un gran número de casos han bastado atenuaciones mas elevadas. Se le administra entonces en agua, mientras que las trituraciones se toman poniendo la cantidad de polvo sobre la lengua, y bebiendo despues una cucharada de agua pura.

AMBRA GRISEA (Ambar gris).

§ I.—Historia.

El ambar gris se cree hoy que es el producto de los intestinos de ciertos cetáceos, y se le considera como una concrecion biliaria; es una especie de gomo-resina que se prepara con alcohol para el uso en medicina. Tambien se puede atenuar por trituracion.

Los señores Trousseau y Pidoux colocan al ambar gris en la clase de los antiespasmódicos con la valeriana y los éteres, con el alcanfor y el almizcle. Los antiguos le consideraban como un medicamento capaz de escitar y fortificar los nervios; Rhassis le daba una accion especial sobre el corazon, y Abanus sobre el cerebro. Recientemente Mr. Cloquet ha indicado su eficacia contra las fiebres atáxicas, las dispepsias nerviosas y los catarros crónicos, y Riviere le prescribe contra la gastro-atonía. Ha sido mirado generalmente como un escelente medio para la epilepsia y la hipocondría. Preciso es confesar que un medicamento cuyas indicaciones se limitan á semejantes generalidades, bien merece que se le descuide algo y mas hubiera valido someterle á esperimentaciones formales, como lo ha hecho la nueva doctrina, especialmente en Alemania y los Estados-Unidos.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Este medicamento no afecta lo bastante la vida vegetativa para dar lugar á lesiones orgánicas, pues si bien desarrolla exantemas, su carácter no está ni en la cronicidad, ni en la rebeldía. Los exantemas que provoca se limitan á veces á cosquilleos, pruritos, ardores, ligeras hinchazones, rubicundeces pasajeras, ya en la piel, ya en las membranas mucosas. Los exantemas en la piel consisten casi únicamente en granos rojos, forunculáceos, y en manchas herpéticas furfuráceas. El prurito ardiente hace pensar en las molestas sensaciones que producirá una erupcion que se cree inminente.

Los síntomas del ambar van acompañados generalmente de eretismo y de tension, si bien su limitacion y la astenia constituyen el fondo. La turgencia sanguínea es rara y puramente accidental; solo se la observa parcialmente.

Entre las afecciones aliviadas por el ambar, se cuentan las neuroses, en las que se aplicó este medicamento en collares, de la misma manera exactamente que hoy se aplican las cadenas metálicas. La electricidad puede con mas razon reclamar estos casos.

El conjunto de fenómenos á los que se da el nombre de fiebre, no son del dominio de este medicamento; pero corresponde á una especie de fiebrecilla, de irritacion sanguínea, generalmente nocturna, precedida de susceptibilidad moral, de ideas molestas, de escitacion de las facultades intelectuales, que dan lugar á un despecho interior, á conatos al llanto, á la ansiedad, al abatimiento. El enfermo se agita, se estira, efectúa el movimiento como para bostezar; su estado se agrava hácia la noche, no puede dormir; las manos y los piés están helados, adormecidos, temblorosos; frio interior sin calosfríos, pero con laxitud y pesadez de cabeza que le fatiga; la cara y las partes genitales se conservan calientes; tiene apetito y se dispone á satisfacerle. El calor que sobreviene ni es ácre ni angustioso; ocupa con preferencia la cabeza, el cuello, las estremidades, y con frecuencia va acompañado de prurito y de picotazos, sobre todo en los dedos y en las palmas de las manos. La imaginacion es viva, penetrante, la palabra fácil; pero el ejercicio abate, enerva. El sudor es algunas veces general y de larga duracion, acompañado ó seguido de sueño, á no ser que la opresion se presente al mismo tiempo que un gran calor. Esta fiebrecilla es provocada por la fatiga, el trabajo mental, la falta de sueño, pero no por el pesar ú otras causas inmediatamente deprimentes.

Los dolores del ambar gris, que son completamente neurálgicos, no presentan fenómeno alguno congestivo. Dependen de un estado neuropático anterior, ó simplemente de una sobreescitacion actual del sistema nervioso; á los vértigos acompañan sensacion de debilidad en el cerebro, aniquilamiento, incomodidad precordial, calor en el estómago ó calosfrío interior; la cabeza está como sujeta y apretada; se esperimenta á veces afluencia de sangre y la cara está pálida; los dolores son tirantes ó semejantes á los que produciria una saeta. En el intérvalo de los dolores, así como por efecto de una debilidad consecutiva, hay la sensacion como si los cabellos se desprendiesen de la cabeza; la memoria se debilita, la inteligencia es lenta, y la astenia general es casi continua.

Los fenómenos nerviosos y neurálgicos que se observan en los miembros y las estremidades, son mucho mas asténicos que los otros. Consisten en movimientos convulsivos, en calambres, rigideces, pesadez, y mas especialmente, en adormecimientos y ataques bruscos de parálisis sin persistencia. La sensacion de tirantez domina en los dolores superficiales; los de las articulaciones simulan la artritis, y los internos son presivos y contractivos. Estos caractéres dicen bastante para apreciar en qué afecciones reumáticas, artríticas, epileptiformes y paralíticas se ha podido emplear el ambar gris, y el partido que se haya podido sacar en casos de este género.

Los síntomas concernientes á los órganos de los sentidos, espresan el mismo eretismo, confundido primero con el orgasmo, pero tendiendo siempre á la debilidad, á la astenia. Los ojos, la nariz y los oidos no presentan nada de especial; conveniente es consignar que mas bien hay ardor, sequedad y exhalacion sanguínea, que coriza. A pesar del calor ácre y de la sequedad, de la sensacion de arañamiento en la boca y garganta, á pesar de las vesículas y ampollas que se observan, no hay sed. Tampoco existe salivacion, ni el menor aflujo de saliva, lo cual está en armonía con el estado de tension y de eretismo que se observa en los enfermos curados por el ambar, ni del mismo modo se presenta tumefaccion sensible en las amígdalas y garganta, á pesar de algunos síntomas de angina.

Los síntomas del estómago, tales como flatos, eructaciones ruidosas, amargor, inflacion del estómago, provocados por los esfuerzos de espectoracion; las náuseas, regurgitaciones, digestion penosa, movimientos congestivos en la cabeza durante la digestion, con necesidad de acostarse por una sensacion de debilidad en el epigastrio, se manifiestan por la mañana y por la tarde. Se nota tambien pirosis, espasmos del estómago, tirones que se propagan hasta la cara, y presiones en los hipocondrios. El vientre está abultado, hay borborigmos y espulsion de gases que ocasionan con frecuencia dolores y otras sensaciones penosas. Los dolores cólicos y las deposiciones diarréicas no son mas características que el estreñimiento; el tenesmo y el cólico gaseoso lo son más, así como tambien el prurito en el ano, el flujo de sangre despues de las deposiciones y otros síntomas de hemorróides.

Indicarémos para los órganos génito-urinarios, el aumento de las orinas, su sedimento oscuro, su mezcla con la sangre, y el ardor en todo el canal al orinar, y además, leucorrea espesa, por lo comun nocturna, irritacion vaginal, punzadas y reglas anticipadas; y en el hombre, prurito violento, ereccion y prurito voluptuoso sin escitacion de las partes esternas.

El estado de la laringe y del pecho merece mas atencion, y es el orígen de indicaciones preciosas en las personas nerviosas y de constitucion delicada, con voz ronca, tos por la noche generalmente; la tos se presenta algunas veces por accesos de una violencia estraordinaria; su carácter es espasmódico, sostenido ó escitado por una sensacion de ardor, de cosquilleo en la laringe que se hace insoportable y se propaga hasta el estómago; la tos simula á veces á la coqueluche con sensacion de escoriacion en un punto limitado de la laringe, silbido y aflujo de saliva á la boca. Hay dolores agudos que atraviesan el pecho y dorso, espectoracion fácil y sucia, dolores y quebrantamiento, opresion espasmódica que se disipa comiendo, palpitaciones con palidez de la cara, sensacion de constriccion del pecho, ansiedad precordial y bocanadas de calor.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Segun el cuadro precedente se puede determinar fácilmente los casos de espasmos epileptiformes ó efémeros, las neuralgias, las palpitaciones, los accesos de opresion, las toses convulsivas, sobre todo nocturnas, las hemorragias y las hemorróides, las dispepsias, la ictericia y las gastropatías que el ambar gris debe curar. Es un medio muy útil contra el eretismo febril y el estado nervioso de los tísicos, de las personas delicadas con piel seca y que la tos fatiga particularmente.

Dósis.—En semejantes casos el jarabe de ambar gris ó su tintura, tomada por gotas en un terron de azúcar, hasta la cantidad de diez á quince gotas en veinticuatro horas, son dósis convenientes. En la mayor parte de los otros casos, en aquellos especialmente en que predomina el elemento nervioso, conviene atenerse á una de las primeras atenuaciones, por ejemplo, una gota de la tercera dilucion en agua. El jarabe de ambar gris se prepara magistralmente, segun la necesidad, en la proporcion de dos á diez gotas de la tintura por onza de jarabe de azúcar.

AMMONIACUM GUMMI (Goma amoníaco).

§ I.—Historia.

Gomo-resina del Ferula ammoniacum, de la familia de las feruláceas, umbilíferas de Jussieu; se la prepara por trituraciones sucesivas ó por la disolucion en alcohol (tintura). La goma amoníaco es un medicamento conocido desde la antigüedad, pero que hoy está casi abandonado. Los antiguos, en general, utilizaban sus propiedades para las afecciones catarrales asténicas ó con infarto de las glándulas ó de las vísceras. En nuestros dias, Mr. Cruveilhier le ha usado en las afecciones asmáticas.

§ II.—Efectos fisiológicos.

La goma amoníaco posee una accion notable sobre las membranas serosas, lo cual interesa ya lo bastante para ser indicado; y á esta accion debemos una gran parte de sus síntomas, y quizá es la causa indirecta de otros, puesto que parecen ser la espresion de una desarmonía funcional, una consecuencia. La afeccion del neurilema ejerce probablemente su influencia.

Todas las articulaciones son el sitio de dolores, de tumefacciones subagudas; téngase presente, subagudas ó crónicas, que presentan el cuadro de los padecimientos de ciertas personas afectadas de artritis irregular ó de reumatismo vago, tenaz. El moral está en armonía con esta disposicion patológica: mal humor, taciturnidad, repugnancia universal, incapacidad de pensar: este estado general coincide con una astenia general.

En la cabeza, las meninges espresan la afeccion por dolores agudos, dislacerantes, sensaciones de presion, de hinchazon, de embarazo en diversos puntos, y se observan tambien punzadas en el cuero cabelludo y prurito. Los ojos se alteran; hay á veces fotofobia, y generalmente sequedad, presion, ardor, hormigueos. La sequedad de la conjuntiva existe sin hipersecrecion, mientras que en todas las membranas mucosas esta secrecion es seguida de flujos mas ó menos abundantes y de flegmorragia, sobre todo por la nariz y los intestinos. La orina es abundante.

Los violentos dolores abdominales, los pinchazos, la sensacion de presion dolorosa en el hipogastrio, pueden referirse al peritóneo, así como las punzadas en el cordon espermático. La pleura por su parte está afectada de manera que hace recordar ciertas pleuresías crónicas con derrame seroso: respiracion angustiosa, elevada, acelerada, opresion, punzadas en el lado izquierdo, peso hácia el dorso y presion en el esternon ó en la profundidad del pecho.

Las estremidades y el tronco son el sitio de dolores artríticos y reumáticos que justifican lo que dejamos dicho. Las articulaciones son las principalmente afectadas: en algunas, se observa punzadas, dislaceraciones y aun hinchazon de los dedos de los piés, ardor y dolores lancinantes en el dedo gordo del pié.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Aun cuando este medicamento esté casi abandonado por los modernos, se debe, sin embargo, confirmar su eficacia en casos análogos á los en que los antiguos le empleaban, pues la esperimentacion fisiológica apoya esta asercion. La goma amoníaco está indicada en personas poco irritables ó sanguíneas, en los viejos, cuando las membranas mucosas son el punto de la astenia ó hipersecrecion, ó que las serosas padecen de irritaciones crónicas que han debilitado los tejidos y dispuesto á derrames y exudaciones serosas. La pleuresía crónica y ciertas hinchazones articulares de los piés y manos están en este caso, así como tambien algunas dispepsias, bronquitis y catarros asmáticos ó flegmorrágicos, diarreas, amauroses, irritaciones de la uretra, de la vagina, etc., con esceso de secrecion mucoso-purulenta.

Dósis.—La goma amoniaco, triturada con agua, da una emulsion que puede emplearse con tanta utilidad como la tintura, á la dósis de 20 gotas: se puede igualmente prescribir varios centígramos. Se administran las trituraciones á la dósis de 1 á 2 decígramos varias veces al dia. Pero el práctico verá con sorpresa mejores efectos con dósis mucho menores, tales como una debilísima fraccion de la tercera atenuacion en 150 gramos de agua.

AMMONIACUM CARBONICUM.—A. MURIATICUM (Subcarbonato y clorhidrato de amoníaco).

§ I.—Historia.

El amoníaco es un gas tan violento que solo se usa combinado con otros cuerpos y en estado de sal. Las dos sales mas conocidas y usadas son el subcarbonato y el clorhidrato. En cuanto al amoníaco líquido, que es agua saturada de gas amoníaco, le tratarémos en un apéndice á este capítulo. Los antiguos conocian las sales de amoníaco, pero rara vez las usaban solas. Los más se servian de diversas composiciones, tales como el espíritu de Minderero, el de asta de ciervo y la sal volátil, etc. Se considera á las sales de amoníaco como estimulantes, resolutivas, diuréticas, sudoríficas, y se las usa en casos de infartos crónicos, de catarro, etc.

Solo hablarémos del subcarbonato y clorhidrato por tener los dos efectos semejantes, y permitir por lo tanto confundirlos en un mismo estudio. Despues de Hahnemann se han ocupado muchos autores sobre el modo de que la ciencia fije sus efectos y propiedades. Preciso es citar á Hartlaub y Nenning, Wibmer y Ruckert. Huxham cita el caso de un hombre en el que el uso del subcarbonato de amoníaco desarrolló una afeccion escorbútica.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Tenemos en estas sales una accion que es comun á la de todos los alcalinos por su carácter fundamental: si, bajo su influencia, la fuerza plástica no sufre alteraciones que hagan degenerar su tipo y den lugar á productos nuevos, á escrecencias, á vegetaciones, ni aun á exudaciones que constituyen falsas membranas, y que no confundimos con las capas mucosas, ni á exudaciones simples y mucoso-purulentas, la fuerza plástica se debilita hasta el punto que los elementos orgánicos presenten una falta de cohesion, una especie de descomposicion incipiente; la sangre se empobrece, los sólidos se ponen flácidos, los líquidos se alteran, las fuerzas se debilitan, las membranas mucosas y serosas se convierten en puntos de secreciones abundantes, el tejido celular se engruesa y deja distender las células por la serosidad, el organismo entero está en un estado de atonía y deterioro que puede ser precedido de cierta turgencia sanguínea con sequedad de las superficies exhalantes y secretorias, y que le subsigue siempre. El aumento de secrecion de los riñones, de la piel, de las mucosas, constituye el período intermedio al estado febril erético y á la infiltracion serosa de los tejidos, efecto de la defibrinacion de la sangre.

Este estado es el cuadro de los efectos crónicos ó de dósis repetidas de subcarbonato y clorhidrato de amoníaco. La analogía de este cuadro con el de las personas linfáticas ó de una constitucion sanguínea alterada por una vida penosa, un mal régimen y una habitacion fria y húmeda indican claramente el uso de estas sales en tales personas. Pero como por otra parte sus efectos crónicos son precedidos de algunos fenómenos de escitacion, se sigue que los sugetos que se hallan en un estado opuesto al que acabamos de señalar, tienen, habida consideracion á otras circunstancias de agudeza ó de estacion, condiciones favorables á la accion de estas sustancias.

En los fenómenos de escitacion es necesario, por consiguiente, reconocer el predominio de la vida material orgánica sobre la de relacion; de suerte que las sales de amoníaco están poco indicadas en las personas nerviosas, inteligentes, vivas, y lo están mas en las que son blandas, frias ó entregadas á la vida animal. En todos estos casos el moral presenta la mayor parte de los síntomas ordinarios de las afecciones que alteran profundamente la vida nutritiva, como la tristeza, la inquietud, la dificultad de pensar, la aversion al trabajo, la ansiedad y el mal humor: estas dos últimas disposiciones del espíritu, que se manifiestan con preferencia en el estado agudo ó febril, y por la tarde, época natural de la sobreescitacion sanguínea en las fiebres humorales, catarrales, mucosas, etc., son propias de las sales de amoníaco.

A. Estado agudo.—El carbonato de amoníaco tiene en su patogenesia síntomas de sobreescitacion sanguínea continuos y remitentes, y se los puede dividir en dos períodos: el de eretismo y de relajacion, ó agudo y subagudo: el de este medicamento, sin embargo, es mas bien subagudo, comparado con el de medicamentos francamente piréticos.

El período de eretismo revelado por la esperimentacion pura y por el uso clínico, dura poco; se espresa por ebulliciones de sangre, aliento ardoroso con latidos, punzadas en la parte afecta y particularmente en el cerebro: movimientos fluxionarios pasajeros en los ojos y otros puntos, generalmente en los principios de las membranas mucosas y en los órganos de los sentidos; ojos, oidos, nariz, boca, bronquios, ano, y partes genitales. Estos órganos son el sitio de un orgasmo que se eleva hasta la tumefaccion, con sequedad, calor, ardor, exudacion sanguínea. Movimientos semejantes se observan en la piel, en la que se presentan manchas y placas escarlatinosas, forúnculos, todo con fiebre, y alternativas de calosfríos y bocanadas de calor. Los síntomas febriles se manifiestan ó se agravan durante la primera parte de la noche, y ofrecen una gran variacion del pulso, el cual, unas veces es lleno, otras blando y otras duro. Pocos estados febriles, como no sea el estado catarral, producen tanta ansiedad, tanta agitacion, tanta irritabilidad; tambien se observan intermitencias en la fiebre con accesos separados por muchos dias, hasta el número de siete.

El carbonato de amoníaco representa con bastante exactitud en su patogenesia el cuadro de una fiebre mucosa y de la erisipela que acompaña al estado mucoso, en los linfáticos, frioleros y dispuestos á las afecciones catarrales, con el aire esterior, la humedad y el frio.

En medio de los diversos síntomas de coriza y aun de angina, el enfermo arroja un moco sanguinolento y aun sangre pura por una ú otra nariz; los labios están secos, hendidos, escoriados; la boca de un color rojo oscuro y ardorosa; hay vesículas, aftas en la lengua, lo cual tiene lugar en los primeros dias y durante el período de flojedad que se prolonga indefinidamente; las encías están tumefactas, pálidas ó rojas, y sangran fácilmente; la faringe está irritada, escoriada y de un color rojo vivo ú oscuro. Despues de los primeros dias de eretismo, hay aumento de las secreciones salival y mucosa. Domina el gusto ágrio, aunque puede ser dulzoso, el aliento es malo, no hay apetito, el disgusto es continuo, especialmente para la carne y alimentos grasos y cocidos; la sed varía, si bien suele ser muy pronunciada en los primeros dias; las náuseas conducen con frecuencia á vómitos mucosos, ágrios; el epigastrio está caliente, dolorido, es el punto de unas punzadas que se observan tambien en toda la estension del vientre; hay además una sensacion de malestar, de constriccion ó de plenitud. Los dolores cólicos abaten, las deposiciones son escasas con tenesmo, ó diarréicas con ó sin conatos; la orina es mas bien clara, si bien llega á ser sanguinolenta algunas veces.

En los casos en que el pecho es el mas comprometido, se observa un ardor constante, aflujo de sangre, tos seca muy fatigosa acompañada de calor en la cabeza y varios síntomas de pleuresía y bronquitis intensa.

El período de relajacion se espresa insensiblemente despues de algunos dias, siendo notable por el restablecimiento de todas las secreciones y por el incremento de las mismas. Las deposiciones fecales, sin embargo, continuan siendo sólidas y escasas, ó lo llegan á ser por la persistencia de una irritacion que se concentra en los órganos digestivos, y complica ó sostiene el embarazo gástrico. El sudor es considerable, y tambien un signo esencial de las indicaciones de las sales de amoníaco en las fiebres mucosas. Necesario es agregar las frecuentes alternativas de frio ó de impresion de frio; los dolores contusivos y constrictivos mezclados de punzadas en las cavidades esplánicas; las orinas muy abundantes, blanquecinas y turbias; ciertas manchas y erupciones miliares y vesiculosas en la piel y sobre el límite de las membranas mucosas; el sudor circunscrito á las articulaciones en fin, síntoma que, unido á otros, hace reconocer cierto grado de orgasmo en las sinoviales ó membranas serosas articulares. En tal estado, la cabeza está siempre pesada, dolorida, con vértigos y náuseas, ó presion sentida ordinariamente de dentro afuera como en la belladona.

B. Estado crónico.—Este estado sobreviene poco á poco, despues de una duracion variable, pero siempre larga, del período precedente. Entonces la astenia y la inmovilidad de los síntomas dominan, escepto algunas ocasiones en que la persistencia de la tos, ciertos dolores y el estreñimiento reproducen la irritabilidad y el eretismo. La cara, sin embargo, está pálida, hinchada, con una espresion enfermiza; la menor emocion, el trabajo mental y el de la digestion congestionan el cerebro con calor y sensacion particular de tension. La piel está pálida y ha perdido su tonicidad; todos los síntomas que se observan, anuncian una tendencia á la descomposicion: los ardores y punzadas agudas, las vesículas llenas de serosidad acre y quemante, los granos que pican y escuecen despues de rascarse, dejan escoriaciones rebeldes para curarse; las erupciones miliares, las rubicundeces escarlatinosas, así como los equímosis ó eritemas pasivos, las escoriaciones entre las piernas, los granos forunculosos, los orzuelos, hinchazon y esfoliacion de los dedos, las grietas de los labios, de las manos, que se ponen tumefactas cuando se las deja colgantes: estos fenómenos de estancacion de los líquidos en tejidos debilitados son propios del carbonato de amoníaco.

Sus dolores espresan la naturaleza de su accion: hay por lo tanto diversas sensaciones y modificaciones funcionales. En la cabeza, los dolores no son agudos, pero sí tenaces, pasivos, vertiginosos, con náuseas, punzadas rápidas, sensacion de vacuidad ó de escoriacion, síntoma que se repite en otros órganos, tanto al interior como al esterior: la sensibilidad del cuero cabelludo está aumentada, pero por un simple predominio de la nerviosidad sobre la sangre; el infarto, si le hay, es reemplazado por los jugos linfáticos y serosos, y el tejido se debilita y los cabellos se caen.

La odontalgia se alivia por la aplicacion de paños calientes, y se agrava por la presion de los dientes de ambas mandíbulas; el dolor pasa por todos los grados, desde la sensacion de dentera como por ácidos, hasta violentas dislaceraciones. Las encías están encendidas ó pálidas, el epitelio corroido; sangran fácilmente.

El sistema muscular no ofrece particularidades notables; las punzadas y las sensaciones de contusion, de pesadez, de quebrantamiento, de cansancio y de frio, los calambres ligeros, las contracturas y la debilidad muscular, manifiestan tambien el aniquilamiento de la vitalidad, espresado por los estremecimientos musculares, los hormigueos, los adormecimientos parciales y momentáneos, por una debilidad muy grande y el marasmo.

Los ojos no presentan rasgos de inflamacion franca, pero sí una turgencia humoral subaguda que ya hemos indicado anteriormente hablando del estado de las mucosas en la fiebre. Se observa la fotofobia por la mañana á la primera impresion de la luz, y ya se sabe que la fotofobia se manifiesta con frecuencia bajo la influencia de medicamentos eminentemente asténicos; así como la debilidad de la vista, el pestañeo y estremecimiento de los párpados, y nieblecillas que parecen revolotear en el campo de la vision.

En el oido hay ruidos imaginarios, sensaciones como de golpes, y zumbidos con disecea. La nariz, aparte de las diferencias dependientes de la disposicion de las partes, no ofrece otros síntomas que los demás órganos, si no es el flujo de un líquido acre y mas abundante, y de algunos granos forunculosos.

La palidez de la piel cuando no es habitual, ofrece variaciones inherentes á la accion del medicamento sobre los sistemas sanguíneo y nervioso en general; se nota comunmente una hinchazon que es la del tejido celular de los miembros, y los rasgos de la cara espresan el sufrimiento.

Los granos, las vesículas escocientes sobre los labios y sus comisuras, las grietas y costras en los mismos puntos, reunidas á los síntomas análogos ya indicados en las mucosas y la piel, son de gran valor en las fiebres y en los estados mucosos febriles, subagudos, diferenciando á este medicamento de otros que no provocan esos fenómenos sino despues de la fiebre, en la convalecencia, como una crísis.

Entre los síntomas que suministra el estómago, se notan, entre otros del estado agudo y que simulan la gastritis mucosa y la saburra gástrica, numerosos fenómenos de gastroses, cuyo cuadro es el siguiente: disgusto, náuseas y hambre hasta canina, el trabajo de la digestion fatiga muchísimo, hay pesadez, incomodidades y endolorimiento del estómago, vómitos, sensacion de vacío, flatuosidades, algunas veces corrosion, sensacion de frio y ardores con abatimiento. Los síntomas de las sales de amoníaco nos presentan tambien el cuadro de enteritis crónicas, de infartos hepáticos, de diversas afecciones de los órganos abdominales, como se ve por estos síntomas: dolores tensivos y compresivos, punzadas, sensacion de plenitud, de borborigmos, de constriccion, dolores cólicos, flatuosidades, gases abundantes, tumor herniario, diarrea, hemorróides.

Apenas se observa turgencia en la mucosa de los órganos génito-urinarios. Su estado, bajo la influencia de este medicamento, es la astenia con ó sin obstruccion de la mucosa. Las mismas disposiciones presentan los órganos de las funciones sexuales y partes adyacentes. Si hay deseos venéreos, los órganos no corresponden, y si se escitan los deseos, no existen; la debilidad general produce este estado, y la grande agitacion de la sangre provocada por el cóito lo demuestra igualmente, así como los timbres producidos por simples deseos venéreos. Se manifiestan poluciones frecuentes, dolores, y el descenso de los testículos en el hombre; en cuanto á la mujer, pruritos en la vulva, ardores, escoriaciones, leucorreas blancas, acuosas, abundantes, generalmente acres; la sangre menstrual es descolorida, pobre en fibrina, acre y escoriante; reglas anticipadas, copiosas, precedidas de violentos dolores de vientre y acompañadas de varias incomodidades, tales como odontalgia, tristeza, grande abatimiento, bostezos y estremada sensibilidad al frio.

§ III.—Efectos terapéuticos.

Estos diversos grupos de síntomas dan á conocer suficientemente la utilidad de este medicamento en muchas afecciones de personas de constitucion floja, mas ó menos linfáticas, debilitadas hace mucho tiempo ó bien que aun conservan lozanía. Son poco impresionables, tienen una vida mas material que intelectual, y las fuerzas musculares no están en relacion con las apariencias de su salud.

Las afecciones agudas propias de las sales de amoníaco se hallan reducidas al círculo de la fiebre mucosa y de las irritaciones de esta membrana, cuando tienen una influencia importante. La fiebre es remitente ó intermitente; el coriza, la bronquitis y las subinflamaciones de las membranas mucosas, especialmente en el período de la hipersecrecion ó relajacion, son propias de este medicamento. En iguales casos, no es raro que haya recidivas; los sujetos tienen análogas indisposiciones y las contraen fácilmente al aire frio y con la humedad; tampoco es raro que la mayor parte de las mucosas se afecten simultáneamente, ó que se desenvuelvan en diferentes puntos movimientos fluxionarios y que la afeccion se estienda á las membranas serosas.

Las sales de amoníaco son muy eficaces en corizas con ozena, en ciertas irritaciones de estómago con astenia, en algunas cefalalgias crónicas unidas á corizas, en varios casos de hidrotorax y de pleuresía crónicos, en diversas bronquitis antiguas con flegmorragias complicadas con padecimientos asmáticos; en vaginitis rebeldes, leucorreas irritativas y otras afecciones de este género, cuando los síntomas generales y aun los locales armonizan con los del medicamento, principalmente si la piel está pálida, terrosa, fácil á escoriarse, hinchada y aun edematosa; cuando las orinas son abundantes, las secreciones mucosas exageradas, que hay epistaxis, hemoptísis, flujos hemorroidales poco abundantes, con atonía de las mucosas que están infartadas y aun momentáneamente irritadas. Estas sales son tambien eficaces en los infartos glandulares, linfáticos, precedidos de dolores erráticos y reumáticos, en la miliar crónica con prurito y ardor, en el herpes furfuráceo pruritoso, en diversos dolores musculares y artríticos, con caquexia, adormecimiento, pesadez, temblor y grande debilidad en los órganos de la vida de relacion. El tic doloroso de la cara puede ser, en ciertos casos, propio de este medicamento. Pero no podemos admitir, como se hace en muchos Manuales, la eficacia del carbonato de amoníaco en un estado tifoídeo cualquiera ó simplemente inflamatorio.

La dismenorrea, que este medicamento cura, es un simple accidente del estado general, del que se han de sacar las indicaciones terapéuticas, entre las que se halla la de la esterilidad por atonía uterina, como sucede en el raquitismo y las escrófulas. Como medicamento adaptado al estado general es como se puede sacar partido de él en la gota, de la cual tiene algunos de sus síntomas, como picotazos, punzadas, dislaceraciones en el dedo gordo del pié, estremecimientos, hormigueos, dolor quemante, tumefaccion dolorosa y roja en el dedo gordo del pié. La amaurosis y el bocio no entran en su esfera de accion sino por circunstancias del estado general. Las verrugas y vegetaciones, de cualquier género que sean, solo reclaman el uso de este medicamento como condiciones de afeccion de nutricion y de debilidad de la actividad orgánica. Algunos médicos le han aconsejado en la diabetes, enfermedad poco conocida y contra la que pocos medicamentos están indicados como curativos, y sí solo como paliativos. Ningun hecho clínico, ninguna indicacion sintomatológica puede invocarse en favor de esta pretension, como no sea la abundancia de las orinas y su calidad física, pero no química y el estado de caquexia. Esto no obstante, en tales circunstancias puede ser útil.

Dósis.—Las tres primeras atenuaciones en trituracion, á la dósis de algunos centígramos varias veces al dia, hasta un gramo en veinticuatro horas, son las dósis y las preparaciones mas simples y convenientes en los estados crónico y anémico. Es preciso limitarse á una de las atenuaciones superiores, la sesta, por ejemplo, en algunos casos mas ó menos agudos con grande susceptibilidad.