Esta es la razon de por qué está indicada en la peritonitis, en su período de exudacion, con calosfríos cuando el enfermo se destapa, sudores muy abundantes y que no alivian, estado nervioso grave, caracterizado por el calor ardiente y la sequedad de la boca, la lengua de un blanco sucio, hendida y negruzca, las mejillas encendidas, delirio, debilidad estrema. El arsénico es preferible en los casos en que hay escesiva agitacion, con grande debilidad y calor quemante.
La fiebre héctica reclama la quina, cuando el pulso es muy frecuente y débil, el calor es mas fuerte por la noche, y que sudores abundantes debilitan incesantemente; hay indiferencia para las bebidas y los alimentos, incomodidad precordial despues de la mas ligera cantidad de estos, y abultamiento del vientre. Se ha observado hace ya mucho tiempo en las fiebres propias de este medicamento, y en particular en la fiebre héctica, el sudor de la parte izquierda del cuerpo.
La quina es el remedio mas comun de las fiebres intermitentes. Se la ha sustituido, ventajosamente con el sulfato de quinina para el cual el tipo intermitente es aun mas característico. Los tres estadios de los accesos son regulares; hay calosfríos y frio, calor, sudor. La turgencia de los capilares es muy pronunciada, la congestion cefálica se eleva hasta el delirio, y no es raro que el dolor de cabeza sea violento antes, durante y despues del acceso; muchas veces le preceden accidentes gástricos, y otras tantas les subsiguen.
Todo tónico poderoso, todo estimulante enérgico, además de las sustancias que tienen accion especial, son antiperiódicos, agentes curativos de la fiebre intermitente por el método perturbador. Y nos consta en efecto, que el ponche, el vino caliente, la esencia de menta...., han curado en Africa tantas fiebres intermitentes como la quina y sus sales.
Bajo este punto de vista, la quina es un tónico poderoso capaz de provocar una escitacion perturbadora que cura momentáneamente la generalidad de las fiebres intermitentes y de las enfermedades que se presentan por accesos. Pero la accion aguda de la quina se dirige especialmente á fiebres intermitentes regulares, de accesos francos; como asimismo á los de toda afeccion que reconozca por causa el miasma palúdico. En estos casos, con dósis débiles, no con las perturbadoras, goza la quina de toda la especialidad de su accion antiperiódica, y está en la plenitud de su accion terapéutica, porque se halla perfectamente indicada. Estingue la fiebre, sin convertirse en causa de otro acceso; vigoriza las fuerzas, sin perturbacion y de una manera fija. Pero no es la panacea de todas las afecciones por accesos ni de todas las fiebres intermitentes; no es un febrífugo universal, y por consiguiente, los casos que reclaman su uso están limitados á los que tienen analogía con sus síntomas.
Su accion fisiológica presenta tres estadios bien distintos, mas claros que en cualquier otro medicamento. Obra primero en el sistema nervioso, despues en el circulatorio, y luego sobre el nutritivo. Es por lo tanto sucesivamente, concentrante, reactiva y discrásica. El conjunto de esta accion sobre los dos primeros sistemas representa el estado agudo en los tres estadios del acceso pirético. Su accion sobre el sistema nutritivo representa el estado crónico y el período diatésico.
Los fenómenos del estado agudo, en la quina, corresponden á la constitucion linfático-sanguínea. La fiebre es precedida del espasmo general de los capilares, desenvolviendo sus primeros fenómenos en las estremidades de los vasos arteriales, en lo cual consiste uno de sus principales puntos de contacto con el arsénico. La turgencia de los vasos capilares á la que sigue el calosfrío y el frio, produce despues un calor tanto mas vivo, cuanto mas violento ha sido el orgasmo sanguíneo, guardando relacion directa con la intensidad del calosfrío y del espasmo inicial.
En las constituciones mas análogas á la accion de la quina, la irritacion, es decir el eretismo, no existe en el estado agudo; se presenta, por el contrario, en las personas secas y nerviosas, lo cual no es, en casos semejantes, una contraindicacion para su uso. Las dos acciones de los sistemas nervioso y sanguíneo son separadas, sucesivas, y la flojedad ó atonía que completa el movimiento espansivo, el estado fluxionario de los órganos periféricos, constituye el primer grado de la accion discrásica del medicamento. Tal es la sucesion de los tres estadios del acceso. Esto esplica el por qué en la quina no se presenta la sed sino en el momento en que los fenómenos de escitacion sanguínea reemplazan á los de concentracion y de frio espasmódico, es decir, en el momento en que domina el orgasmo.
Sin embargo, así como una causa morbosa no produce en todos los mismos efectos, y que, aun cuando la enfermedad tenga en todos la misma índole, presenta no obstante formas diferentes; así un medicamento no desarrolla constantemente en todos los mismos síntomas, aunque su accion conserve siempre los mismos caractéres esenciales. Por ejemplo, la quina producirá la sed en un sugeto nervioso-sanguíneo durante los prodromos, ó si se presenta entre el frio y el calor, se prolongará hasta la conclusion del tercer estadio, ó bien el sudor será menor que en los linfático-sanguíneos.
El estado crónico de la quina está caracterizado por lesiones funcionales permanentes, por dolores reumáticos y por alteracion de la nutricion y de los tejidos. Estos efectos son siempre la espresion del abuso del medicamento. Sometidos habitualmente los tejidos á la escitacion erética y al orgasmo vascular de la trama orgánica, vienen á ser el teatro de una laxitud asténica, de una estancacion de los vasos privados de tonicidad, y sus células, sus láminas sobrenadan en los líquidos dentro de los cuales no pueden reaccionar más.
La fuerza plástica se ejerce por la doble accion de apropiacion y eliminacion, y si bien asimila incesantemente al organismo moléculas nutritivas, tambien elimina y rechaza otras; á esta doble accion, pues, de la vida vegetativa es á la que ataca la quina, á la que debilita y aun reduce á la inercia. Así pues, el tejido celular, elemento orgánico de todos los tejidos, de todos los órganos, siempre está hinchado, edematoso, infartado, ó endurecido en alguna parte. En este estado, es importante tener en cuenta los síntomas morales. Son perfectamente análogos á los físicos, y están caracterizados por la apatía, la indiferencia, el desaliento.
A medida que la vida se debilita, las alternativas de concentracion, de espansion y de laxitud se hacen mas y mas irregulares, se agregan á una fiebre discrásica consecutiva á la falta de nutricion, y tienden á hacerse continuas. El estadio de flojedad ó relajacion que consiste en el sudor, se trasforma en infartos, en flujo y con mas frecuencia en diarrea; y aparte del endurecimiento de algunas glándulas y vísceras, la quina no tiene lesiones orgánicas de otra índole. Las afecciones quínicas, pues, son mas rebeldes que graves, y muchas veces un régimen dietético conveniente y la actividad muscular son los mejores medios curativos, porque desenvuelven mas enérgicamente la fuerza plástica y producen un movimiento de sucesion mas rápido de las moléculas orgánicas, es decir, una reparacion mas activa de los materiales constitutivos de la economía.
Si el estado agudo de la quina corresponde á la constitucion linfático-sanguínea, su estado crónico y discrásico está en relacion con el temperamento linfático, con la constitucion fria y floja, en la que el procesus plástico está lánguido y como entorpecido; en este caso, ya lo hemos indicado, el moral está afectado en armonía del organismo; los dos parecen en vías de disolucion: el organismo con estancacion de materiales destinados á la reparacion de los órganos ó á la eliminacion por las vías escretorias, y el moral con la apatía característica de este medicamento. En este grado de la afeccion, llega un momento en que es tal la diminucion de las fuerzas, que el sistema nervioso, irritado por la insuficiencia de los materiales asimilables, provoca una reaccion erética, que espresa á los ojos del práctico las necesidades íntimas de la economía. Esta es la fiebre recorporativa, metasincrítica, lenta, nerviosa, que da á veces por resultado la reabsorcion de los líquidos infiltrados, y conduce á una diarrea colicuativa con sobreescitacion nerviosa erética. Los síntomas morales presentan entonces irritabilidad y ansiedad, y es tambien cuando se observan algunos fenómenos atáxicos y pútridos, último término de la accion quínica.
Ya hemos consignado, al hablar de otros medicamentos, como tambien en este, un último período nervioso, una reproduccion de las sinergias sobre el mismo sistema, cuyos síntomas difieren esencialmente de los que indican el primer período de la accion medicinal, el de espasmo ó de concentracion. En el primer período, la accion se verifica de afuera adentro, y en el último es de dentro afuera.
El estado caquéctico, espuesto en las líneas precedentes, recuerda la consuncion tuberculosa y la diátesis paludiana; tres caquexias que se asemejan con bastante exactitud. La quina, empero, es el remedio de la caquexia palúdica, y el miasma palúdico es un remedio para la tuberculizacion. Lo hemos indicado, aunque de paso; lo hemos ya demostrado[60], y muchos prácticos, entre otros los doctores Boudin[61] y Feuillet[62], lo han confirmado. No es con negaciones como se destruye este hecho adquirido, en nuestro concepto, por la ciencia; no se consigue tampoco oponiendo los casos de fiebre intermitente observados en algunos tísicos; porque seria menester saber en qué grado de la tísis debe obrar el miasma palúdico. Habria, pues, ligereza al tratar de comparar estos accesos de fiebre observados en tísicos en el último período, y para los cuales no hay lucha posible.
No confundamos la caquexia, efecto directo de la infeccion paludiana, generadora de la fiebre accesional y sus consecuencias, con la caquexia quínica, efecto de las dósis repetidas y exorbitantes de la quina ó de sus sales: el antídoto de esta última caquexia es el arsénico, el hierro, la belladona, el sílice; el de la primera es la quina. Cuando la caquexia paludiana ha avanzado, á pesar de haber usado ó abusado de antemano de la quina, esta es aun uno de los mejores medios de curarla, con la dósis de dos gramos del polvo en un litro de agua, dejándole macerar por una noche, y dándola á beber por fracciones, en uno ó dos dias, por supuesto despues de haberla decantado. Este medio debe ser continuado por mucho tiempo, por más de un mes, con cortas interrupciones.
B. Afecciones neurálgicas, reumáticas y artríticas.—La quina puede contener casi todas las neurosis y neuralgias en su esfera de accion, cuando domina el elemento asténico á consecuencia de pérdidas considerables del organismo. La ninfomanía misma, las espermatorreas, la corea, hallan en la quina, ya que no un remedio curativo, al menos un poderoso auxiliar del tratamiento. En cuanto á la ninfomanía y á la satiriasis, en las que la estenuacion y la exaltacion nerviosa son producidas por el onanismo, es mas racional recurrir al ácido fosfórico, al oro, á la nuez vómica y al mercurio.
Se ha despreciado generalmente el uso de la quina en las neuralgias, y en particular en las odontalgias, por dirigirse á medicamentos cuya accion sobre el sistema nervioso es mas electiva. Las odontalgias y neuralgias de la quina son pulsativas y con calor; el dolor puede hacerse quemante; se forman tumefacciones en el sitio del dolor; en el mismo punto se verifican al menos, movimientos congestivos, con principalidad en las odontalgias y cefalalgias. Estas últimas están caracterizadas por una sensacion de presion y de agravacion en el crepúsculo, por la noche y despues de comer: el hierro y la sabina presentan casi los mismos caractéres generales y locales. Otro tanto se puede decir del mercurio y la pulsatila, cuyos dolores se agravan por el calor. Los dolores producidos por la quina se alivian á veces con la misma; pero en este caso, así como en la mayoría de sus neuralgias, el dolor se exaspera por el tacto, la impresion y el movimiento. La agravacion por el tacto se encuentra tambien en otros medicamentos, por ejemplo, en la stafisagria y el capsicum annuum; en este último, el dolor está mas estendido en todo el espesor de los tejidos de la parte afecta, mientras que en la quina se presenta mas localizado. Los dolores de esta, en fin, ofrecen, respecto á los de la manzanilla, del mercurio y del ledum de los pantanos, además de la analogía de los síntomas generales y del estado discrásico, la notable semejanza de agravarse en el crepúsculo y aliviarse por la mañana.
Las afecciones reumáticas propias de la quina no empiezan por fenómenos locales, sino por síntomas generales, tales como calosfríos, congestion sanguínea en la cabeza y en la piel, y sudores abundantes que no alivian. El medicamento mas análogo á la quina bajo este aspecto es el ranúnculo bulboso, cuya fiebre es remitente con exacerbacion por la tarde.
La quina guarda un término medio en cuanto á su agudeza en la artritis, entre la brionia y el árnica. La brionia representa la mayor agudeza, y el árnica la mas próxima al estado crónico, y la lesion local domina los fenómenos generales en este último medicamento. La pulsatila, por su accion sobre los capilares, presenta mucha analogía con árnica, en la que las congestiones proceden mas bien de la diminucion del movimiento circulatorio en los capilares, pero con la diferencia de que estas congestiones son fijas en el árnica y esencialmente movibles en la pulsatila, como ya se verá.
La artritis gotosa, en fin, mas en armonía con la quina, se presenta en la rodilla. Pero sea cual quiera el punto en que se sitúe esta dolencia, árnica y sabina son sus mejores auxiliares en los accesos irregulares, ó que por lo menos se repiten despues de algun tiempo. La piel que cubre la tumefaccion, no presenta cambio de color para la quina y la sabina; está erisipelatosa para el árnica, roseada para la pulsatila, roja para el mercurio. La stafisagria, que es un medicamento cuyos síntomas generales armonizan con los de la quina, está indicada en las artritis de accesos repetidos y con tofos; el calor las alivia; así como, por el contrario, las artritis propias de la sabina se alivian con el aire fresco.
C.—Afecciones hemorrágicas, anémicas, serosas. Flujos colicuativos ó asténicos.—La quina es un medicamento esencial en toda hemorragia pasiva, esterna ó interna. Está perfectamente indicada en el estado congestivo local, el cual no debe confundirse con el de una hemorragia activa, aun cuando la astenia nerviosa desarrolle síntomas de eretismo local y aun general. El molimen hemorrágico de la quina, ó este estado congestivo precursor y foco de una hemorragia de este género, difiere poco de la del hierro; no tiene los fenómenos nerviosos y atáxicos en el grado que les presentan el fósforo y los ácidos minerales, y menos aun la hemorragia. La quina conviene mas principalmente en las hemorragias por recidiva, y cuando el organismo carece de sus elementos reparadores. Se usa con éxito, por ejemplo, en las epistaxis crónicas y repetidas, en las que el azafran es un buen auxiliar; está tambien indicada en la clorosis dependiente de menstruaciones escesivas, y de metrorragias; pero es preciso en estos casos esplorar el estado del cuello del útero y atender á las causas mecánicas ú orgánicas.
Las afecciones hidrópicas que resultan del empobrecimiento de la sangre por evacuaciones sanguíneas y humorales escesivas, como la hidroemia clorótica en las mujeres que han padecido metrorragias; el edema local y la anasarca con palidez, debilidad, hinchazon y tension del vientre, diarrea, orinas sedimentosas, son del dominio de la quina. Tambien cura esta, auxiliada con el azufre, las oftalmías agudas de las personas que padecen diversos derrames serosos. En ciertos edemas de los órganos internos y en el hidrocéfalo escrofuloso, se alterna este medicamento con el mercurio: en estos mismos casos pueden obtenerse felices resultados con el sílice, y aun tambien con la digital y la clematis.
En atencion á las condiciones asténicas de la quina, la ténia reclama con frecuencia su uso, si bien el azufre, el grafito y el mercurio son indispensables para su espulsion y para oponerse á su renovacion. La nuez vómica está en el mismo caso, y la indicacion de una ó de otra consiste principalmente en la debilidad muscular, en el color amarillo de la piel, que además está seca y presenta placas ligeramente furfuráceas; en una gran variedad, en fin, de padecimientos nerviosos asténicos; para la quina, solo hay edema en las estremidades é hinchazon de los párpados.
Acontece á veces en las personas leucoflegmásicas, edemáticas y anémicas, que una grande irritabilidad se opone á la accion normal de los medicamentos, y que el organismo tiene entonces menos receptividad medicinal. Este estado, debido á la astenia nerviosa, puede reclamar la benéfica accion de la quina, que disipa esta irritabilidad tonificando, y que pone al organismo sensible á los medicamentos apropiados.
Los flujos francamente colicuativos son muchas veces superiores á los recursos del arte, por lo cual no es posible oponer con confianza un medicamento. Sin embargo, cuando el organismo ha llegado al marasmo mas completo por pérdidas considerables, los sudores y la diarrea colicuativa pueden aun ceder con la quina. Este medicamento, por otra parte, corresponde á todos los flujos producidos por una debilidad estremada; está indicada en la estomatitis y en la angina mercurial despues del yodo; en la lientería, que la modifica tan ventajosamente como el laurel-rosa, el hierro, el arsénico, el fósforo; en los loquios y leucorreas que debilitan por su abundancia, en las broncorreas, en los catarros subagudos y crónicos y en las tísis mucosas, que la dulcamara, el estaño y otros medicamentos modifican igualmente. El uso de la quina en las espermatorreas es menos feliz que el del ácido azótico, del hierro, de la drosera y del sílice.
D.—Afecciones gangrenosas, ulcerosas.—Las escaras producidas por el peso del cuerpo en un punto dado, ó que sobrevienen en el curso de las fiebres, son del dominio del arsénico, del centeno cornezuelo y del carbon vegetal, mas que de la quina y sobre todo del alcanfor. No es el punto principal de la cuestion privar de olor á las placas gangrenosas, indicacion mil veces insuficiente, sino el de reanimar la vida, combatir la putridez, y dar á los tejidos sanos la energía necesaria para eliminar la parte gangrenada. El arsénico, sin olvidar el carbon vegetal y el centeno cornezuelo, es el medio mas eficaz que se debe emplear, esterior é interiormente; con tanto mas motivo, cuanto que es el mas á propósito para modificar la fiebre y el estado general de un modo ventajoso.
La quina, sin embargo, y mejor aun el sulfato de quinina, se adaptan á cierto período y á ciertas formas de estas especies de fiebres con distintos fenómenos de putridez; la quina corresponde mas en las escaras gangrenosas del sacro y de los íleos, pero despues que la gangrena se ha limitado, que ha caido la escara, y que la superficie de la herida está pálida y segrega un líquido mas bien seroso y sanioso que purulento. Alternada en estos casos con el azufre, facilita el desarrollo de los granos carnosos; efecto que produce en cualquiera otra úlcera atónica con pérdida de sustancia.
La quina, el arsénico, el carbon vegetal y la manzanilla son los medicamentos mas apropiados en las convalecencias penosas, segun la forma de las lesiones, ya nutritivas, ya orgánicas, ya nerviosas y funcionales, que caracterizan los estados respectivos de cada uno de ellos. Nos limitarémos á indicar que tambien es útil la quina en los chancros corrosivos despues del mercurio, ó alternándola con él ó con el azufre. Esta medicacion evita casi siempre el dar el ácido fosfórico, la stafisagria y el sulfuro de cal, y está basada en síntomas que la diferencian de los efectos del oro, del arsénico y del causticum, y mas aun de los de las sales del mercurio y yodo.
Hé aquí, en resúmen, las indicaciones de la quina y de sus sales, indicaciones que, aunque mas numerosas, puede el práctico suplirlas fácilmente por el conocimiento de su accion electiva y de los efectos de este medicamento.
Dósis.—La quina se administra del mismo modo que la mayor parte de los medicamentos, desde 5 á 10 gotas de la tintura, hasta una gota ó algunos glóbulos de la tercera y aun de la sesta atenuacion. Tambien se la usa, como ya lo hemos dicho, haciendo macerar por una noche, de uno á tres gramos del polvo en un vaso grande de agua, y tomándolo despues de decantado, por cuartas ú octavas partes en el dia, aumentándose el resíduo de la misma manera hasta dos veces.
La quina es uno de los medicamentos del que mas frecuente y fácilmente se abusa. Muchas veces se va mas allá del objeto, y el enfermo que se hubiera curado con una dósis pequeña, continúa lo mismo por el efecto de las cantidades exageradas. Este es uno de los motivos que indujeron al profesor Magendie á condenar todas las medicaciones. Pero si hubiese meditado los resultados de las pequeñas dósis propinadas por el principio de los semejantes, tal vez hubiera proclamado la superioridad de este método al de la espectacion, porque ayuda á la naturaleza sin contrariarla, y sin traspasar sus tendencias.
Las trituraciones de la quina, á la dósis de un gramo en tres ó cuatro tomas para un dia, son una de las mejores preparaciones contra la fiebre intermitente ó contra la hidroemia, y ciertos estados diatésicos análogos á la accion crónica de la quina.
El sulfato de quinina, como febrífugo, no tiene rival en el tratamiento de las fiebres perniciosas y en las que nosotros hemos denominado nerviosas graves, climatéricas, reconstitutivas, contra las que es preciso usar dósis fuertes, hasta un gramo por dia, pues sobre tan temibles afecciones, no hay aun tentativas suficientes para establecer un tratamiento quizá mas racional.
En un gran número de casos de fiebre intermitente, puede reemplazarse fácilmente á la quina con otros medicamentos de accion mas análoga á la variedad de la forma febril. Ultimamente, bastan las trituraciones cuando está bien indicada; se dará uno ó dos gramos de la primera en tres porciones para el primer dia y en el intérvalo apirético; la misma dósis de la segunda, para el segundo dia, y, en fin, la de la tercera en el tercer dia, siempre en el intérvalo de dos accesos, ó en la época en que se presume deba presentarse la apirexia. A los consejos que en el curso de este capítulo hemos dado sobre las dósis, al hablar de la apropiacion del medicamento por el método de la semejanza, agregamos ahora, que estas deben ser tanto mas débiles, cuanto mayor sea la apropiacion del medicamento.
La cina ó semen-contra (lombrices), la artemisa de Alep, cuyas semillas se han empleado hace mucho tiempo en medicina, es de la familia de las corimbíferas, Juss.—De la singenesia poligamia supérflua, Linn.—Los autores antiguos solo se han ocupado de este medicamento como antihelmíntico. Algunos han indicado, sin embargo, el peligro de usarle á dósis muy fuertes, y tambien de sus virtudes estomacales; Vitet dijo antes que algunos médicos modernos: «Que esta sustancia irrita mucho; que produce cólicos y convulsiones en los niños cuando se le administra en dósis muy fuerte.» Pero estas aserciones no fueron apreciadas, resultando por consiguiente ser completamente estériles. La santonina, principio activo de la cina, y que tanto se usa hoy, goza al parecer de las mismas propiedades que la sustancia de donde se estrae. Esto no obstante, los estudios esperimentales hechos solamente con la cina, nos obligan á ocuparnos esclusivamente de ella, con tanta mas razon, cuanto que, empleada por la ley de la similitud y de electividad, no ha sido nunca necesario emplearla á dósis fuertes, evitándose así las incomodidades y molestias que el uso de las mismas ocasiona.
Los efectos de la cina se manifiestan en los sistemas nutritivo, gástrico y circulatorio, y están caracterizados por una alternativa de calofríos y de calor, con pulso acelerado ó movimientos febriles remitentes que conducen á la palidez, á la debilidad muscular, á la diarrea, al aniquilamiento de las funciones, al empobrecimiento de la sangre. El semen-contra tiene además entre sus efectos, la hipersecrecion mucosa intestinal y la sensacion de hambre en la misma fiebre. El nervio neumogástrico se altera particularmente por la accion de este medicamento, y por consiguiente, las espansiones de los nervios ganglionares en las membranas mucosas gástrica y pulmonal son el sitio predilecto de la alteracion.
Sus efectos en el cerebro emanan de esta accion, pero no por eso son menos importantes. La afeccion del vientre y del cerebro constituye los dos puntos esenciales de su potencia terapéutica, cuyo centro está en los órganos de la digestion. Las convulsiones en la cina, siempre son precedidas de un elemento gástrico, por no decir verminoso, y tienen su punto de partida en el estómago é intestinos. Entre los síntomas se halla una grande escitacion del sistema nervioso abdominal, unida á la atonía é hipersecrecion de las superficies intestinales; las mucosidades se alteran en sus cualidades químicas y favorables al desarrollo de la helmintiasis.
De esta disposicion resulta la indicacion de la cina en las personas en las que predominan los jugos blancos, cuyo sistema digestivo está muy desarrollado, en los niños sobre todo. Las fiebres, aun las graves, con congestion en la cabeza por intérvalos, y en las que los fenómenos tifoídeos y nerviosos dependen del estado del vientre, en las personas ya referidas, son las que reclaman este medicamento.
Los fenómenos mucosos caracterizan la fiebre de la cina, fenómenos tanto mas pronunciados, cuanto mas debilitado está el enfermo. En todo estado febril de este medicamento, si no hay verdadera intermitencia, se observa por lo menos una remitencia generalmente nocturna ó vespertina. La agitacion, la palidez de la cara, las congestiones en la cabeza, las convulsiones, los vómitos, la diarrea mucosa, el hambre, hasta canina, le aproximan al mercurio. Pero es mas análogo del carbonato de cal por su accion antiplástica y por la anemia con menstruacion escesiva. El ruibarbo tiene la mayor analogía con la cina por los fenómenos gástricos y el estado mucoso con empobrecimiento de la sangre, por la nutricion insuficiente.
Pero ninguno supera á la cina en eficacia contra las lombrices, no porque tenga la propiedad de destruirlas directamente, sino porque modifica admirablemente las secreciones mucosas intestinales y la nutricion, la hematosis. Esto depende indudablemente de que su accion con dósis débiles no puede obrar directamente sobre las lombrices. Há ya mucho tiempo que se ha dicho, que su virtud antihelmíntica no es mas que un resultado secundario de su accion, así como las lombrices no son mas que un fenómeno concomitante de una enfermedad, de una diátesis mucosa: vermes nidulantur in muco; la alteracion de las mucosidades es favorable á su multiplicacion.
Muchos síntomas de la cina representan una fiebre intermitente de tipo cotidiano. El calofrío precede siempre al calor, y es poco intenso. La perversion del apetito se manifiesta en la cina por la sensacion de hambre que sobreviene inmediatamente despues de los vómitos. Esta sensacion se presenta principalmente despues de los vómitos, del estadio del frio, ó si este falta, en el curso del acceso, casi siempre antes del fin del calor; aquel se alivia tomando alimento. Estas fiebres no son raras en los jóvenes, en las personas nerviosas, caquécticas, en las que han estado sometidas á largas privaciones; la dieta es perjudicial porque alarga y eterniza la fiebre.
La fiebre mucosa reclama con frecuencia la intervencion del semen-contra cuando el pulso se debilita y que el enfermo languidece. Se le emplea con ventaja en las fiebres de este género que revisten formas nerviosas y tifoídeas en indivíduos flojos, linfáticos, y en los niños cuando la cabeza es la pars recipiens de los movimientos fluxionarios que parten del abdómen.
La fiebre con tos seca y nocturna, diarrea, consuncion y sudores nocturnos en los niños, se cura con cina.
La encefalitis de los niños no puede tratarse sin que intervenga este medicamento, ya en su principio, ya en el segundo período, en el de exudacion con parálisis parcial de los esfínteres, en el que se observa la tendencia de llevar los dedos á la nariz para rascarse. La digital produce mas bien el colapsus de las fuerzas que las convulsiones, el estramonio exige el estrabismo en este estado; otros varios medicamentos están aun indicados segun los síntomas.
Después de la manzanilla y antes de la ignacia, es preciso tener presente á la cina en las convulsiones de los niños, aun cuando haya fiebre y congestion cerebral; la somnolencia está entonces interrumpida por gritos que no deben confundirse con el cerebral, pues son provocados habitualmente por cólicos. Las convulsiones se parecen algunas veces á los espasmos epilépticos sin fiebre y sin síntomas de inflamacion. La cina se usa tambien en el corea y en toda especie de espasmos en los niños y personas debilitadas, caquécticas, mal nutridas. Las convulsiones, en el hidrocéfalo, son tambien propias de este medicamento.
Los síntomas de los órganos respiratorios en el segundo período de la coqueluche, y aun mas tarde, cuando á los éstasis sanguíneos suceden las alteraciones de la nutricion, reclaman el semen-contra. Este medicamento puede curar asimismo la coqueluche con agravacion por la mañana, en los niños escrofulosos y verminosos, cuando hay acumulacion de mucosidades en la traquearteria.
La cina está poco recomendada en las varias especies de favus; es, sin embargo, mas útil que la dulcamara en las mismas personas, debilitadas y escrofulosas, pero subordinada al licopodio. En estos indivíduos, la epistaxis cede á cina y azufre. Se la puede utilizar en la iritis con contraccion é inmovilidad de la pupila sin debilitacion de la vista.
Entre sus numerosas propiedades en las enfermedades de la infancia, es necesario indicar la de facilitar la lactancia en los casos en que la nodriza, aunque tiene la leche abundante, el niño, sin embargo, rehusa coger el pecho. El mercurio es necesario si la leche es muy serosa.
En la mayor parte de las indicaciones de la cina, la helmintiasis entra como elemento accesorio. Es evidente que al reparar la actividad digestiva, y modificar la vitalidad de la mucosa intestinal, destruye la condicion de existencia de las lombrices. Estos ascárides vermiculares y lombricoides se desarrollan en ese estado mucoso en el que la nutricion se altera y en el que todo el organismo elabora una mala quilificacion; de esto resulta que el carbonato de cal y el azufre son los mejores auxiliares de la cina en los niños; esto esplica el por qué vuelve el apetito ó se calma cuando es escesivo; en una palabra, regulariza, activa la nutricion y mejora la hematosis volviendo á las mucosas gástricas á su estado natural.
Dósis.—Este medicamento se usa en la dósis y forma ordinarias, como en el acónito y el cólchico... por ejemplo.
El café es de la familia de las rubiáceas, Juss.—De la pentandria monoginia, Linn.—Se usa el fruto y es preferible el de Moka. Las diferencias entre el café crudo y el tostado son quizá poco importantes; pero como la tintura del primero es la que se ha esperimentado, solo de este nos ocuparémos; á pesar que, á decir verdad, los efectos del café tostado se han recogido al mismo tiempo que los otros y forman parte de la patogenesia de este medicamento. Los referidos efectos, apreciados por un gran número de observadores, no contrarian los que se atribuyen al café crudo, antes por el contrario, les confirman generalmente.
El café dirige su accion al cerebro y sistema nervioso cérebro-espinal. Todos los fenómenos que demuestran la escitacion del sistema sanguíneo y la afeccion de las vías digestivas, son secundarios y subordinados al elemento nervioso que es siempre el dominante. El causticum es, bajo todos aspectos, el medicamento mas análogo del café. Esta sustancia ofrece del modo mas característico la sobreescitacion nerviosa, la impresionabilidad, la exaltacion de los sentidos, la vivacidad de las facultades intelectuales, la sensacion de bienestar y la escitacion de los órganos sexuales. Mas cuando ha cesado este período de su accion, se observa el endolorimiento del cuerpo, el abatimiento, la obnubilacion, la impotencia. El grado medio entre estos dos efectos se espresa por la intervencion del sistema circulatorio, en los calofríos, la fiebre, las palpitaciones, ó del aparato gastro-intestinal, en el gastricismo, en el desarrollo de gases, en la dispepsia. La accion del café no llega hasta producir lesiones orgánicas por su accion dinámica; pero ataca evidentemente á las funciones nutritivas y á la plasticidad, cuando su accion se prolonga por mucho tiempo, llegando á desarrollar efectos discrásicos.
Las convulsiones producidas por el café se presentan con mas frecuencia en el período de escitacion, que en el de debilitacion, y son precedidas de pandiculaciones y seguidas de dolores quemantes y lancinantes, de movimientos congestivos en la cabeza; las convulsiones se agravan por la presion y por el ruido, ó por la aplicacion del calor esterior. Se observan rigideces tetánicas y una sensibilidad dolorosa de las partes musculares.
El café, por su electividad cerebral y por su escitacion, se le usa con maravillosos resultados para calmar la irritabilidad que aumenta la sensibilidad á la accion de los medicamentos y á la violencia de los dolores. En esto es muy análogo á la manzanilla, pero solo se dirige á los dolores agudos, muy violentos é intolerables, calmándoles generalmente con sorprendente rapidez.
Como la constitucion de la infancia no permite que el sistema nervioso predomine esclusivamente, por la accion estensa y superior del sistema sanguíneo llamado á llenar las necesidades de un organismo en estado de desarrollo continuo, el café no es por lo comun útil en los niños. Se le usa tan solo como medicamento intercurrente, en las grandes escitaciones nerviosas causadas por el dolor ó por emociones fuertes, cuando hay espasmos, agitacion, ansiedad y hasta gritos con convulsiones, insomnio, con particularidad en los niños débiles y delicados. No es menos necesario el café en los que gritan y demuestran padecer mucho. Es preferible á la manzanilla y á la belladona cuando hay insomnio, ó sueño interrumpido y grande escitabilidad.
Este medicamento se acomoda mucho mejor á las constituciones nerviosas y á las personas sensibles, impresionables, que tienen un carácter muy voluble, caprichoso. En estas personas es en las que el café, aun antes que ignacia, es eficaz para curar las afecciones muy dolorosas y espasmódicas, y un poderoso recurso para devolver al cerebro la accion súbitamente deprimida por un acceso de alegría y una fuerte emocion de placer.
El café es el antídoto de la belladona y del opio en los efectos sobre el encéfalo, de la manzanilla en los que la misma produce en el estómago y la inervacion muscular, del fósforo en los órganos génito-urinarios y la médula espinal. El café, á dósis pequeñas, es su propio antídoto, cuando ha producido efectos molestos, vértigos, grande impresionabilidad, insomnio. El tabaco y el causticum son sus antídotos mas generales.
Algunos autores le han recomendado en el asma esencial, en la oftalmía crónica, en la impotencia, en la hemicránea, pero sin precisar mas sus indicaciones.
Se ha sacado un partido ventajoso del café en las personas nerviosas y delicadas para calmar la escitacion nerviosa, la agitacion de los dolores que entorpecen el curso de una fiebre ó que la invaden desde el principio; provoca generalmente el sudor que produce una resolucion favorable; en este caso es mas útil que el acónito, porque este se refiere mas bien á la agitacion que depende de la violencia de la fiebre. Para diferenciar mejor su accion, agregarémos que el arsénico se adapta mejor á la ansiedad, á la angustia con abatimiento, la nuez vómica á la irritabilidad de la fibra, el beleño á la violencia del delirio.....
Ningun medicamento obra mejor para disipar una congestion cerebral ocasionada por una fuerte emocion, siquiera la congestion se eleve hasta la apoplejía. Su accion especial, en fin, sobre el cerebro eleva al café al rango de un medicamento precioso en algunas apoplejías nerviosas y aun sanguíneas precedidas de grande actividad intelectual y sensorial, vértigos y exaltacion de la sensibilidad de la fibra, en personas que ejercitan mucho el cerebro.
El delirium tremens reclama el uso del café, ya en el principio si hay impresionabilidad escesiva, ya en el tercer período, al lado del árnica; el opio y el estramonio corresponden tan solo al segundo período, al estado congestivo, y la nuez vómica á la gastricidad del primer período.
Las neuralgias propias del café son intensas, por accesos, y tienen una agudeza y rapidez estraordinarias. Aun cuando la manzanilla y spigelia sean hasta cierto punto análogas, sus indicaciones exigen mas nerviosidad y personas mas sensibles é impacientes para el dolor, no solo por temperamento, sino tambien por circunstancias ó disposiciones del espíritu. Los trabajos mentales y las emociones vivas agravan en general el dolor, el reposo le exaspera igualmente ó le hace reaparecer, lo cual es aplicable con particularidad á la hemicránea esencialmente nerviosa, y que se presenta muchas veces al despertar con la menor escitacion esterior ó á la primera emocion. El clavo histérico cede tambien al café, si hay zumbido de oidos, palpitaciones, timpanitis hipogástrica, deseos venéreos, inconstancia en los placeres y en el carácter.
La escesiva escitacion, durante las reglas abundantes, reclama café, y acaso la manzanilla y la nuez vómica. El útero, foco de grandes escitaciones nerviosas, es al parecer muy susceptible á la accion del café: este medicamento disminuye y arregla el flujo catamenial en las mujeres muy impresionables; calma los dolores violentos del parto, y la escesiva sobreescitacion que le acompaña ó le sigue.
Dósis.—En muchos envenenamientos, como los producidos por el opio, la belladona, se usa el café tostado como antídoto; en otras circunstancias es mas útil emplear la tintura del café crudo á la dósis de algunas gotas en agua: á veces es mas conveniente administrar tan solo débiles fracciones de la tercera ó décimaoctava atenuacion, como por ejemplo en los casos de neuralgias esenciales ó de accidentes puramente nerviosos.
La raiz fresca preparada segun arte, es la parte usual de esta planta, de la familia de las monocotiledóneas de Juss.—De la hexandria triginia, de Linn.—Las numerosas observaciones que de los efectos fisiológicos y químicos del cólchico se han recogido, nos inducen á creer que no está aun suficientemente conocido. Antes que se estudiasen sus efectos sobre el hombre sano, ya el cólchico habia sido preconizado y empleado en las hidropesías de las cavidades trisplánicas; posteriormente se abandonó su virtud hidragógica, para aceptar otras propiedades drásticas y diuréticas. Bien pronto se reconoció su eficacia en la artritis, aunque sin espresar las indicaciones precisas para su uso. Tambien se le ha administrado hace mucho tiempo en oftalmías, inflamaciones de la matriz y diversos padecimientos de este órgano, en afecciones reumáticas y neurálgicas muy diversas por su forma y por su sitio, en erisipelas, el prúrigo, leucorreas, corea, histerismo. Cualquiera pudiera creer que estos datos tradicionales están basados en el conocimiento de los efectos fisiológicos del cólchico, efectos conocidos antes y olvidados despues, porque las modernas esperiencias no contradicen la mayor parte de las aplicaciones clínicas de la antigüedad, antes bien detallan con mas exactitud sus indicaciones; pero esto solo prueba que ha sucedido con el cólchico lo que con otros medicamentos antiguamente usados, que posteriormente se han abandonado, y luego han vuelto á rehabilitarse.
Los efectos del cólchico tienen mucha analogía con los del eléboro blanco, especialmente en lo relativo á las alteraciones funcionales del estómago é intestinos; son semejantes á los del árnica en cuanto á la impresionabilidad de la fibra y de los nervios para sentir dolorosamente la influencia de los escitantes esternos, tales como el ruido, la luz, la presion y asimismo el trabajo intelectual. Sus dolores son lancinantes y dislacerantes, y mas vivos por la noche que durante el dia. Es notable la irregularidad en la marcha de los síntomas, pues en cuanto á la fiebre, no hay órden ni relacion en la aparicion del calor, los calofríos y los sudores, ocurriendo lo mismo en la sensibilidad que tampoco está uniformemente repartida, pues mientras es escesiva en un punto, disminuye en otro, se exalta en todas partes por un momento, dando despues lugar al abatimiento, á la sensibilidad dolorosa general, á la debilidad paralítica, en fin, para volver como en su principio á un simple esceso de aquella. Pero en las personas poco irritables, que son mas bien linfáticas que nerviosas, se observa en el cólchico una accion algo diferente, pues obra con mas regularidad en el sentido de la depresion, ó bien las neuralgias son mas simples y mas aisladas de los fenómenos linfáticos y de la influencia del corazon.
Es cierto que el cólchico posee una accion electiva sobre los plexos nerviosos ganglionares, y principalmente sobre el plexo solar; pero no por eso obra menos electivamente sobre los nervios de la vida de relacion, puntos de numerosos dolores, con particularidad en las partes fibrosas y serosas; el cólchico parece que goza de las mismas propiedades nerviosas que la brionia en los tejidos, si bien con menos participacion del sistema sanguíneo. El cólchico exige una disposicion de los tejidos á la exhalacion serosa, siendo por lo mismo muy útil en este derrame, ya reumático, ya artrítico. Este medicamento se adapta mejor á las personas nerviosas y delicadas y en las que la nutricion se altera, en los reumáticos cuyos dolores se localizan en las articulaciones, en las cavidades, en las membranas serosas, el peritóneo y sobre todo en el pericardio. Un carácter frecuente de sus dolores es el que solo ocupan un lado del cuerpo. Pocos son los casos en los que deje de sentirse en el corazon algunos dolores en el curso de la afeccion; la accion del medicamento es mas pronunciada en otoño y en los tiempos frios y húmedos.
El cólchico corresponde á fiebres reumáticas con agravacion nocturna, con dolores que pasan de una á otra articulacion, y de esta á una membrana serosa aun intestinal. Los dolores desarrollan una hinchazon esterna subaguda, serosa muchas veces, que cambia fácilmente de sitio para presentarse en otro con dolor. El ranunculus sceleratus y el bulbosus, ó la pulsatila, están frecuentemente indicados antes ó despues de él; la brionia, el acónito y el árnica deben precederle en los casos agudos. El carácter errático de sus dolores le hace análogo á pulsatila, pero se distingue por las palpitaciones, por la irregularidad de los movimientos del corazon sobre el cual obra especialmente, y porque produce en él dolores dislacerantes, y hay opresion y ansiedad muy frecuentes.
El tortícolis, el lumbago y los dolores reumáticos, situados en las articulaciones de las vértebras, así como tambien los dolores reumáticos blenorrágicos, que se presentan por la noche y desaparecen por el dia, son propios del cólchico. Se le usa igualmente con ventaja despues de árnica en los dolores de gota cuando el acceso se prolonga ó que queda en pos de sí dolores en el órgano central de la circulacion. Se debe, en fin, tenerle presente en parálisis parciales que sobrevienen á consecuencia de afecciones de este género ó de enfriamientos abandonados, tanto por lo menos como el zumaque, el azufre...
En resúmen, las indicaciones del cólchico en las afecciones reumáticas y artríticas proceden de su electividad y de sus síntomas, así como tambien de los antecedentes del enfermo y de sus padecimientos anteriores. Convendrá con mas frecuencia á personas que han padecido dolores é infartos articulares, dolores en el corazon, y endocarditis antigua, que en las que son invadidas de ataques recientes de reumatismo. Ciertas diátesis serosas, neuropáticas, con dolores reumáticos, son circunstancias mas favorables á la accion de este medicamento, cuando existe endolorimiento de las masas musculares, sobreescitacion moral, dolores dislacerantes en el pecho ó en el corazon; en estos casos, el estado caquéctico se caracteriza ordinariamente por irregularidades y dificultad en la respiracion y circulacion.
Estos datos nos conducen al asma por afeccion orgánica del corazon, procedente de un reumatismo y de la endocarditis. La sensacion de frio general es habitual, y con especialidad en las estremidades que están además edematosas. El aire frio y húmedo agrava ó determina este asma del que el cólchico es un poderoso modificador. Lo es igualmente de esos padecimientos gástricos, especie de gastritis reumática caracterizada por una sensacion de frio aislado de cualquier otro síntoma del estómago.
El cólchico es en general el remedio de los padecimientos reumáticos de las vísceras, escepto las diferencias que hacen preferible la brionia. La disentería otoñal, ó la diarrea reumática cede mejor al cólchico que á la dulcamara y á la ipecacuana: esta se dirige mas bien al estómago y á las mucosas; la dulcamara se dirige á estas últimas; el cólchico obra sobre las membranas musculosas y serosas de los intestinos, está muy indicada en la disentería rectal ó anal, en la cual los cólicos son poco pronunciados, pero que hay presion sobre el ano, y tenesmo con evacuaciones muy pequeñas. El mercurio corrosivo solo combate la disentería con afeccion del tubo intestinal y dolor en el ano.
Se ve, pues, que el cólchico responde á los dos elementos morbosos, reumático y seroso. Esto esplica el por qué está indicado en varias hidropesías, como la ascitis, la hidropericarditis, la hidrartose y el hidrotorax, puesto que el elemento reumático ó el reumatismo blenorrágico y el elemento dolor han obrado ú obran como estimulante nervioso ó como causa. El ojo mismo reclama la accion del cólchico en ciertas inflamaciones subagudas, aun cuando pueda considerárselas como escrofulosas, si sus partes fibrosas y serosas son las principalmente atacadas.
Dósis.—El cólchico otoñal se presta mas que ningun otro medicamento á la graduacion de las dósis, ó se las puede adaptar á los diversos grados de agudeza y de irritabilidad. Así, pues, se usa la tintura de una á diez gotas por dia, y las atenuaciones desde la primera hasta la trigésima, á la dósis de algunos glóbulos, ó de una gota en veinticuatro horas.
Esta planta es de la familia de las cucurbitáceas, de Juss.—De la monoecia singenesia, de Linn. Se usa el fruto seco pulverizado con el grano para las preparaciones comunes.
La coloquíntida ha sido conocida en medicina en todos tiempos. El abuso que de la misma se hizo, condujo á algunos médicos á proscribirla; las enormes dósis á que se la administra provocan efectos que la han hecho entrar en el número de los purgantes drásticos, sin permitirla desenvolver los síntomas especiales que la hacen recomendable en varias afecciones nerviosas y de otra índole.
Ya en la antigüedad se la empleaba en el asma, la hipocondría, los dolores crónicos y otras enfermedades reputadas como nerviosas ó incurables, casi del mismo modo que los griegos usaban el eléboro blanco; es decir, como último recurso. Mas recientemente se la ha preconizado en la gonorrea crónica; y en una obra moderna de materia médica[64] se hallan estas indicaciones:
«La coloquíntida no ha sido usada tan solo como purgante drástico, sino que se la ha dado como vermífuga, hidragoga, emenagoga, desobstruente; se la ha prescrito en la ciática, en los dolores producidos por el mercurio, en el reumatismo, la gota, y aun en la misma rabia...»
Se admite en la coloquíntida relaciones fisiológicas y terapéuticas muy especiales con los nervios trigéminos y los plexos lumbo-abdominal y sacro. Sus efectos son bastante limitados, y por consiguiente, es de creer que los trabajos de Hahnemann y otros varios esperimentadores, entre los cuales se cuentan algunos indivíduos de sociedades alemanas, han agrandado el cuadro, aun cuando todavía no se comprende en la esfera de accion de este medicamento mas que los nervios designados, y la piel en sus relaciones con la mucosa gastro-intestinal.
En las neuralgias propias de la coloquíntida, hay siempre grande escitacion nerviosa y alteraciones funcionales que demuestran la afeccion secundaria de los nervios ganglionares; son tirantes, calambroides, semi-laterales algunas veces; y hay punzadas rápidas al través de la parte afecta. No es raro que al mismo tiempo se presenten evacuaciones alvinas, orinas muy abundantes, calambres verdaderos, contracciones musculares y tendinosas. Estas contracciones son algunas veces generales, súbitas, hasta con retraccion de los tendones, pero sin persistencia, y bien diferentes de las contracturas del causticum.
La coloquíntida guarda cierta analogía con la brionia en las fiebres y las flegmasías, pero su accion es mas nerviosa que sanguínea; y cuando se afectan el estómago y los intestinos, los vómitos son mas violentos, los dolores cólicos mas pronunciados y frecuentes, las evacuaciones diarréicas mas acuosas, mas escocientes y abundantes.
En casos de este género, se observan con preferencia accesos de debilidad y de desfallecimiento que dan á la coloquíntida cierta analogía con el arsénico, la manzanilla y el eléboro blanco. Este último tiene otros puntos de contacto con la coloquíntida, ya respecto á su accion electiva, ya tambien en sus fenómenos simpáticos y consecutivos.
Las personas reumáticas y gotosas, las puramente nerviosas, de una constitucion fibrosa, de piel seca, amarillenta, escamosa, y con un prurito incómodo, mayor por la tarde en la cama, son las mas predispuestas á sufrir padecimientos análogos á los efectos de la coloquíntida, y por lo tanto las que con mas frecuencia reclaman este medicamento, ya como principal y fundamental, ya como agente de curacion secundario ó intermediario.
Precisarémos algunos caractéres de las diversas afecciones que este medicamento puede combatir.
La hemicránea propia de la coloquíntida afecta y sigue con preferencia la direccion del ramo frontal del trigémino, y coincide ó alterna con padecimientos abdominales, y se aproxima á los efectos del eléboro blanco, de la brionia y de la nuez vómica. Su tic doloroso se sitúa principalmente en el nervio supra-orbitario; es con frecuencia intermitente, pero rara vez con accidentes espasmódicos locales. Estas especies de neuralgias se agravan con el aire frio y al bajar ó mover la cabeza ó los párpados solamente.
De todos los dolores reumáticos y artríticos del dominio de la coloquíntida, la ciática es la mas frecuente; su carácter es calambróide, con sensacion de constriccion local. Tambien tiene á veces el de estar complicada con cólicos, diarrea, diversos padecimientos abdominales, principalmente despues de comer. Es frecuente que haya otros dolores que recorren el cuerpo al mismo tiempo, especialmente en las escápulas y pequeñas articulaciones, en las manos y en los piés.
Los cólicos que este medicamento alivia ó cura, son espasmódicos, y su violencia les distingue de los del eléboro blanco. Por lo comun hay desarrollo de gases, deposiciones frecuentes, acuosas y disentéricas, escasas algunas veces y muy dolorosas, y en otras abundantes y con vómitos violentos. La presion en el vientre alivia los cólicos aun cuando haya síntomas de flogosis subaguda. La palidez de la cara con contorsiones, los gritos y la violenta contraccion de los miembros inferiores son en los niños indicaciones de la coloquíntida. Es con frecuencia preferible á cualquier otro medicamento en las disenterías de esta edad, á causa de la estremada susceptibilidad del sistema nervioso y de la mucosa intestinal, ya con violento tenesmo, ya con parálisis de los esfínteres ó que su relajacion espasmódica dé lugar á evacuaciones involuntarias. No se debe olvidar la utilidad de la coloquíntida en la tumefaccion dolorosa de las hemorróides, con grande irritacion, estreñimiento y flujo de sangre, en los gotosos y en las personas que vienen padeciendo hace mucho tiempo del bajo vientre.
La coloquíntida, así como la spigelia, tiene un carácter precioso en la inflamacion del ojo, que es el de afectar sus partes profundas, sus elementos fibrosos. Por esto, y por su carácter general, está indicada en la oftalmía artrítica, en la que haya mas dolor que inflamacion manifiesta. Este dolor, para la coloquíntida, se estiende á los lóbulos anteriores del cerebro, mientras que en la spigelia, parte de dentro á afuera en el ángulo interno del ojo; y para los dos, la inyeccion varicosa de los vasos de la conjuntiva forma algunas veces un rodete ó cordon alrededor de la córnea. En la coloquíntida, los objetos aparecen iluminados, y la inyeccion es rubicunda y de menos estension que en la spigelia; pero constituye un síntoma bastante constante con la sensacion de presion y de ardor quemante.
La coloquíntida ¿podrá estar indicada en el asma esencial, puesto que ofrece entre sus síntomas una tos seca, opresion, sensacion de constriccion en el pecho y palpitaciones de corazon, aun por accesos? Este medicamento ¿será preferible á la nuez vómica, á la brionia, y á la manzanilla, en la ictericia producida por una rápida concentracion, efecto de un susto ó de un frio escesivo, puesto que desarrolla en la piel calor y sequedad, prurito violento con el calor de la cama, una especie de descamacion general del epidérmis, náuseas, gusto amargo, vómitos verdosos, sensibilidad y punzadas en la region hepática? Cada medicamento tiene su especialidad de accion en todos estos casos; pero la práctica manifiesta que se ha usado poco la coloquíntida. ¿Indicaremos, en fin, la diabetes como una de las enfermedades que son del dominio de este medicamento? Solo nos falta la autoridad de Bœnninghausen para afirmarlo; y sin embargo, es un hecho que en Alemania se le ha dado como un específico de esta fatal dolencia. Mas debemos manifestar que si algunos esperimentadores han obtenido de este medicamento orinas abundantes, frecuentes y claras, otros han logrado orinas escasas y con tenesmo, y otros unas orinas fétidas y que se vuelven prontamente espesas, gelatinosas y glutinosas.
Dósis.—Lo que dejamos sentado sobre las dósis en el medicamento anterior, es aplicable á las de la coloquíntida.
Es una planta de la familia de las umbelíferas, Juss.—De la pentandria diginia, Linn.—La cicuta mayor, cuyas propiedades venenosas fueron conocidas en la antigüedad, y que la muerte de Sócrates la hizo ya célebre, se la preconizó primeramente en muchas enfermedades, y despues se la usó casi esclusivamente en los infartos glandulares, en las induraciones linfáticas, en los escirros y afecciones cancerosas, bastando al efecto indicar los trabajos de Stoerk. Pero las esperiencias de Hahnemann han permitido ensanchar el círculo de las aplicaciones de esta sustancia, y dar la razon de su eficacia ó de su impotencia, en enfermedades para las que se la habia usado sin conocer sus efectos fisiológicos.
La cicuta mayor ha sido, pues, rehabilitada y ha recobrado su verdadera importancia. Se la ha empleado en la grippe, en ciertas toses convulsivas y en la coqueluche, en afecciones verminosas, en el vómito crónico dependiente de una induracion del píloro, en la leucorrea por inflamacion lenta de las criptas mucosas de la vagina y de la matriz, en neuralgias y dolores reumáticos y artríticos, en muchas flegmasías subagudas escrofulosas, en otras enfermedades en las que no siempre ha sido eficaz. Se ha reconocido que la cicuta procedente de los países meridionales es mas activa que la de los países frios. La conicina, alcalóide reputado como el principio activo de la cicuta mayor, se le usa generalmente en los infartos glandulares. Ninguna esperiencia demuestra que su accion difiera de la de la planta de que se ha estraido.
Los estudios fisiológicos y clínicos de este medicamento inducen á creer que no afecta al cerebro del mismo modo que la belladona y el opio; su accion sobre este órgano es indirecta. Los vértigos, la escitacion cerebral y la diminucion de la sensibilidad, la debilidad de la vista, la somnolencia, los movimientos congestivos, no impiden el tener conciencia de su estado. La cicuta difiere de otros narcóticos, porque no tiene accion electiva sobre ciertos nervios en particular, como el acónito sobre el quinto par, y el estramonio sobre el nervio vago.
Su accion en los gánglios linfáticos es de la misma naturaleza que la que ejerce sobre el sistema venoso, y es relativa á su influencia especial sobre la médula oblongada y los nervios ganglionares. Esta accion electiva se espresa: 1.º por calambres y convulsiones que difieren de las de la nuez vómica, y tienen un carácter de tonicidad que las hace análogas á las del eléboro blanco; 2.º por un malestar considerable y la debilidad muscular de los músculos voluntarios. Mas, así como la belladona y sus análogos afectan especialmente los esfínteres, que la cicuta paraliza ó debilita, esta solo obra sobre el sistema muscular en general; 3.º debilitacion de la respiracion que es corta, difícil, retardada por la debilidad ó el estado convulsivo de los músculos respiratorios y aun por los de la faringe; 4.º por la lentitud y diminucion de los movimientos del corazon, por sus pulsaciones congestivas; 5.º por la influencia que ejerce en la sangre disminuyendo la hematosis y favoreciendo la formacion de sangre venosa, porque su accion sobre la médula espinal y el neumo-gástrico retarda la respiracion. En esto difiere esencialmente del acónito que obra electivamente sobre la circulacion arterial, aproximándose mucho al centeno cornezuelo; 6.º por las estancaciones y congestiones, en fin, que produce en los capilares venosos, y en los vasos y gánglios linfáticos.
Esta accion de la cicuta indica una actividad terapéutica, que si es menor quizá que la que en otros tiempos se la ha atribuido, es mayor que la que hoy se la da generalmente; está indicada en las inflamaciones subagudas y de un carácter venoso y linfático, en los infartos glandulares, en afecciones espasmódicas, histéricas, hipocondríacas; en alteraciones gastro-intestinales y uterinas dependientes de una debilidad nerviosa con estancacion venosa abdominal. Por esto está recomendada en las enfermedades atribuidas al celibatismo, á la continencia, cuando estos estados han exigido gran fuerza de voluntad, privaciones que conducen á la apatía, á la morosidad y hasta el disgusto de la vida. Es tambien útil en personas aniquiladas por causas contrarias, y todavía mejor en aquellas cuyo sistema venoso y linfático está lánguido por astenia y que predispone á congestiones é infartos, mas bien por falta de contractilidad y de tono en la fibra, que por la actividad de las inflamaciones. Las indicaciones generales de la cicuta no escluyen, sin embargo, cierta agudeza de los accidentes flegmásicos, y cierto eretismo con tension de la fibra, en las mismas personas, pero en el primer período de la afeccion; período que corresponde á la irritabilidad que es uno de los efectos de la cicuta, en su accion sobre la esfera nerviosa y antes que se haya propagado á los sistemas circulatorio y nutritivo.
Concluirémos estas consideraciones, esponiendo el carácter de la accion de la cicuta sobre el sistema nervioso ganglionar y sobre la vida vegetativa. Privada la piel de su tonicidad, produce la inercia de sus vasos; no la priva de los jugos nutritivos, pero estos no tienen condiciones restaurantes; la piel está mas bien ingurgitada que seca, aun en la cara; hay inflamaciones superficiales muy limitadas, manchas rojizas, oscuras ó amarillentas en las estremidades, como si la sangre estuviera despojada de la materia colorante; prurito violento, granos psóricos, costrosos, erupciones urticarias, lesiones herpéticas húmedas, úlceras súcias con supuracion abundante; los vasos y gánglios linfáticos están ingurgitados, inflamados, dolorosos; las glándulas se infartan y sobreviene la induracion; las mismas vísceras pierden su tonicidad, se dejan infiltrar y se infartan; la quilificacion no se hace libremente, y la hematosis se altera, ya por la perturbacion de las secreciones y de los órganos glandulares afectados, ya por la lesion de los vasos absorbentes y de las criptas secretorias de las membranas mucosas; de todo lo cual procede la debilidad profunda del cuerpo y de espíritu, la ineptitud para el trabajo, las ansiedades nerviosas, la indiferencia hipocondríaca.
El café es el antídoto de la cicuta como escitante de la contractilidad fibrilar. Los dolores de la cicuta se agravan por la mañana, al aire frio, y muchas veces despues de comer. Este carácter no tiene nada de especial para diferenciar su accion, hecha abstraccion del estado general.
Procurarémos, sin entrar en grandes detalles, indicar las enfermedades y los períodos de las mismas que son propios de este medicamento. Empezarémos por la hipocondría de las personas deterioradas por esfuerzos morales ó escesos venéreos, con tal que no esperimenten calor pronunciado en el vientre, ó todo lo más, algunas veces, una sensacion de escoriacion. El estómago es el sitio de un malestar, asímismo de dolor con sensacion de frio; hay incomodidad casi contínua. Esta hipocondría puede elevarse hasta presentar accesos de manía, sin alteracion de las funciones sensoriales ni musculares, no contando como tal alteracion una gran debilidad.
La cicuta es por último muy útil en las mismas personas y en los escrofulosos, en los padecimientos gástricos y abdominales, con lentitud de las digestiones; estreñimiento erético ó diarrea, con astenia; cuando hay eructos con gusto á los alimentos, dolores calambróides, sensacion de frio, especialmente en la espulsion de gases que son abundantes; la timpanitis es parcial, ocupa el epigastrio, los hipocondrios ó la region umbilical; y en este punto es en el que se sienten con preferencia los dolores, las lancinaciones.
Los espasmos de las personas histéricas en los que la cicuta es el medicamento indicado, tienen su punto de partida en el útero, con presion en la garganta y sensacion de una bola que asciende del fondo del estómago, desvanecimientos que obligan á apoyarse en los objetos próximos, y mal humor. La cicuta es en estas personas un escelente medio para restablecer la regularidad del flujo catamenial, en lo cual armoniza con la magnesia y la sepia; los calambres de la matriz, el prurito vulvario, la laxitud ó un estado varicoso del cuello, menstruaciones habitualmente débiles y adelantadas, son síntomas que indican formalmente este medicamento. La cicuta es por lo mismo conveniente para combatir la esterilidad, haciendo desaparecer las disposiciones morbosas de que acabamos de hablar. Agreguemos que la cicuta corresponde tambien á este estado venoso abdominal y uterino que produce hemicráneas y sueños angustiosos, y que se manifiesta por dolores hepáticos, por un calor local con presion de dentro á fuera, por tiranteces á lo largo de los vasos linfáticos y venosos de la íngle.