ESCENA PRIMERA

MARGARITA

¡Un mes ya!... Tan largo plazo
para jornada tan corta... 1370
La tardanza de Quevedo
me desconcierta y me asombra.
¿Qué podría ser? El camino
desde Madrid a Lisboa
no es hoy seguro, y acaso...
1375
Vagas sospechas me acosan:
vengativo el conde-duque,
nunca olvida ni perdona;
y si a su fin le conducen,
poco los medios le importan.
1380
En el mundo hay asesinos
que con el oro se compran...
Olivares es malvado...
Tal vez Quevedo a estas horas...
¡Oh, Dios mío!... Dios lo sabe.
1385
Nunca fuí supersticiosa;
pero esta idea terrible
es un dogal que me ahoga.
Varonil y fuerte, nunca
temblé de terror... y ahora
1390
al pensar en él ¡ay! tiemblo
como en el árbol la hoja...
¿Qué pasa por mí?... ¡Quevedo...
siempre fijo en mi memoria!
¡Oh, la gratitud... sin duda!...
1395
No puede ser otra cosa...
¡Cierto! La altiva duquesa
Margarita de Saboya
que no conoció en su vida
más voluntad que la propia;
1400
la que nunca dominada
siempre fué dominadora,
con su voluntad de hierro
y su corazón de roca;
esa mujer... soberana,
1405
con su altivez por corona,
siempre es la misma, la misma...
No... delante de él es otra...
otra, sí.... Nadie en el mundo
logró lo que ese hombre logra....
1410
Quevedo ¡ay, Dios! me fascina....
Jamás... ¿Qué digo? ¡Estoy loca!
No, delante de Quevedo
mis mejillas se coloran
y mis ojos se humedecen
1415
y mi mente se trastorna...
¡Sí... siempre al sentir sus pasos
temblé!... como tiemblo ahora
sin sentirlos... sin sentirlos...
No... los siento en mi memoria.
1420


ESCENA II

Margarita y la Reina, que sale de su cámara

REINA

Margarita...

MARGARITA

¡Oh! ¿Me buscabas?

REINA

Sí, y el hallarte tan sola
me sorprende. ¡Tú llorando!

MARGARITA

¡Cómo!

REINA

¡Tú que nunca lloras!

MARGARITA

¡Qué ilusión!... Tú lo dijiste:
1425
nunca del llanto las gotas
por mis mejillas corrieron.

REINA

¡Plegue a Dios que nunca corran!

MARGARITA

Yo así lo espero... las lágrimas
siempre son infructuosas.
1430

REINA

El llanto calma las penas.

MARGARITA

El valor triunfa de todas.
En eso mismo pensaba
cuando llegaste. La hora
de vencer a la desgracia
1435
se acerca para nosotras.

REINA

Loca esperanza.

MARGARITA

¿Qué dices?
Si hoy mismo Quevedo torna,
para triunfar de Olivares,
armas traerá de Lisboa.
1440

REINA

Esas armas...

MARGARITA

Son seguras,
y han de darnos la victoria,
descubriendo del ministro
las maquinaciones sordas.
Bien lo sabes: Portugal,
1445
antes provincia española,
se hizo reino independiente,
siendo yo gobernadora;
que no fué por culpa mía
bien en mis despachos consta. 1450
Con tiempo avisé el peligro
y pedí dinero y tropas;
pero sordo el conde-duque
a mis peticiones todas,
juzgó sueños mis temores,
1455
me creyó débil o loca.
Pues bien, ya que la experiencia,
aunque por mi mal, me abona,
por las cartas de Olivares,
llenas para el rey de mofa,
1460
sabrá el rey que ese ministro
con escándalo de Europa,
necio o traidor, ha vendido
un joyel de su corona.
Quevedo hallará esas cartas
1465
que ocultas dejé en Lisboa.
¡Una sola puede darnos
venganza terrible y pronta!

REINA

Me haces temblar.

MARGARITA

El malvado,
por dar fin a sus zozobras,
1470
quiso asesinarme...

REINA

¡Cielos!...
no recuerdes esa historia.

MARGARITA

Sí, y a no ser por Quevedo,
que brotó de entre la sombra,
el sicario de Olivares...
1475

REINA
¿Y a qué recordarlo ahora?
Vives y estás a mi lado...
Ya Olivares no lo estorba...
¡Oh! tal vez arrepentido
ya de su acción se sonroja...
1480

MARGARITA

Le conoces mal.

REINA

Con todo,
de ello responden sus obras.
El es el rey... y en palacio
desde aquella noche moras,
y hace un mes que el de Olivares
1485
te consagra sus lisonjas,
te distingue...

MARGARITA

Y, sin embargo,
en su corazón me odia.

REINA

¿Y cómo explicar?...

MARGARITA

Quevedo,
al partir para Lisboa,
1490
enseñándole un papel,
le dijo con risa irónica:
«Pues con vos queda la infanta
Margarita de Saboya,
conmigo va este soneto
1495
para que de ella responda.»

REINA

No comprendo...

MARGARITA

De mi vida
él responde con la propia;
tiene las manos atadas,
y si, al fin, Quevedo torna,
1500
la ruina del favorito
será inevitable y pronta.

REINA

¿Qué intentas?

MARGARITA

Salvar a España
de un yugo que la deshonra,
comprar también el castigo
1505
del tirano...

REINA

Si es a costa
de mi eterna desventura,
caro su castigo compras.

MARGARITA

¡Oh! ¿Qué dices?

REINA

La esperanza
jamás al triste abandona,
1510
y yo en mi delirio a veces
aun espero ser dichosa.
Solo hay un medio: Olivares
con intención cautelosa
guarda ese escrito sangriento
1515
en que mi inocencia consta...
Y en mí tomará venganza
si tú su rencor provocas,
aniquilando ese escrito,
que es ¡ay! mi esperanza sola.
1520

MARGARITA

¡Calla, calla!

REINA

Margarita,
tú, tan buena y generosa,
no harás uso de tus armas
si han de volverse en mi contra.

MARGARITA

¿Qué dices? España sufre...
1525
Dios en mis manos coloca
su remedio... Antes que todo
es esta nación heroica.

REINA

¿Y tu amor?

MARGARITA

El mismo siempre.

REINA

¡Salva mi vida y mi honra!
1530

MARGARITA

Después...

REINA

¡Ay, será muy tarde!

MARGARITA

(¡Gran Dios, mis fuerzas se agotan!
¡No puedo más!)

REINA

Margarita,
tú serás mi salvadora.
El castigo de Olivares
1535
puede aplazarse y...

MARGARITA

¿Qué importa
si en tanto ese hombre...?...¡Imposible!
La corte y España toda
sufren su tirano yugo
y sus desafueros lloran.
1540

REINA

¡Hombre fatal!

MARGARITA

Por su causa
la España, terror de Europa
y del mundo en otro tiempo,
duerme en el olvido ahora.
Por él lloramos perdidas
1545
tantas conquistas gloriosas,
unas al hierro entregadas,
y al oro vendidas otras.
Más de trescientos navíos
tragaron del mar las olas
1550
por él, y por él perdimos
a Esthin, Wiranzan y Dola,
y a más las Islas Terceras,
y el Ducado de Borgoña
y el Brasil y el Rosellón, 1555
y Ormuz, Pernambuco y Hoa!...
Y no ha mucho Portugal,
siendo yo gobernadora,
por su rey al de Braganza
coronó en Villaviciosa... 1560

REINA

¡Calla! (Mirando hacia la derecha)


ESCENA III

Dichas y Olivares, Mendaña, Grana y Castilla, que entran muy
engolfados en su conversación por la derecha. Al verlos la Reina se
va retirando hacia su cámara acompañada de Margarita

OLIVARES

Sabré quién ha sido.

MENDAÑA

¡Mejor, morirá en la horca!

REINA

(Piénsalo bien.)

MARGARITA

Hasta luego.
(La Reina entra en su cámara; Margarita
la contempla con expresión de ternura)

OLIVARES

Fué sólo un susto.

GRANA

No importa.

MENDAÑA

Mejor, mejor.

OLIVARES

Mas la infanta...1565

MENDAÑA

¿La infanta?... Mejor.
(Todos saludan a Margarita, que va acercándose hacia ellos)

OLIVARES

Señora...

MARGARITA

Pálido estáis, Conde-duque.

MENDAÑA

No es para menos la cosa.

MARGARITA

Pues ¿qué ha habido?

OLIVARES

Nada, nada.

MENDAÑA

¡Un disparo a quemarropa!
1570

OLIVARES

Bien, no me ha herido.

MENDAÑA

Mejor.

MARGARITA

Conde-duque, estoy absorta.

OLIVARES

No nos ocupemos de ello. (A los tres)
Sobre asuntos de más monta
tengo que hablar a su alteza;
1575
conque... dejadnos a solas....
Hasta después. (Saludándolos)
(Los tres se inclinan y vanse por la derecha)

MENDAÑA (marchándose)

Despacito
voy a examinar ahora
el estrago que las balas
hicieron en su carroza.
1580


ESCENA IV

Margarita, Olivares

MARGARITA

Conde-duque, mal os quieren.

OLIVARES

Vos interpretáis las cosas
de una manera... Ese tiro
fué casualidad, señora.

MARGARITA

¿Eso pensáis?

OLIVARES

¿Quién lo duda?
1585
En honor a mi persona,
como siempre, en las Salinas
hizo una salva la tropa...

MARGARITA

Si hay plomo en los arcabuces,
las salvas son peligrosas. 1590

OLIVARES

Nada temáis.

MARGARITA

No os conviene
gastar en salvas la pólvora.

OLIVARES

La torpeza de un bisoño
no nos debe causar zozobra.

MARGARITA

No; mas tened vos en cuenta
1595
que hay mucha gente bisoña.

OLIVARES

Vivid tranquila: las balas
no han de quemarme la ropa.
Para tiros más seguros
pienso prevenir mi cota.
1600

MARGARITA

¿Otros teméis, Conde-duque?

OLIVARES

Certeros y de arma sorda:
son los tiros de la infanta
Margarita de Saboya...

MARGARITA

¡Oh! Pues diz que ella dispara
1605
siempre al corazón.

OLIVARES

Hay otras
opiniones.... Diz que apunta,
y al tirar... tiembla o perdona.

MARGARITA

Mal la conocéis.

OLIVARES

Con todo,
un mes hace por ahora
1610
que a mi privanza la guerra
declaró en debida forma,
y hasta el presente no he visto
las hostilidades rotas...
y es que en ausencia de Marte
1615
duerme, sin duda, Belona.

MARGARITA

Los plazos al fin se cumplen;
las deudas al fin se cobran.

OLIVARES

Yo, a la verdad, no comprendo
cómo os estáis tan ociosa. 1620

MARGARITA

Vos lo habéis dicho: le aguardo.

OLIVARES

Ya... no os atrevéis vos sola...

MARGARITA

¡A todo!

OLIVARES

¿Pues qué os detiene?

MARGARITA

Tenéis preguntas muy hondas.

OLIVARES

¿Conque le aguardáis?

MARGARITA

Le aguardo
1625
como el labrador la aurora.

OLIVARES

¿Y si acaso no volviese?

MARGARITA

(¡Gran Dios!)

OLIVARES

La fortuna es loca,
y a veces por sus caprichos
el plan más hábil aborta,
1630
y se pierden como el humo
las más diestras maniobras.

MARGARITA

¡La justicia triunfa siempre!

OLIVARES

Cuando el ardid no lo estorba;
bien lo sabéis.

MARGARITA

Conde-duque,
1635
sé que hay puñales.

OLIVARES

(!Oh, llora!)

MARGARITA

Pero sé también, y acaso
lo debo a vuestra persona,
que una espada de buen temple
para cien puñales sobra.
1640

OLIVARES

¡Pues no aguardéis a Quevedo!

MARGARITA

(¡Oh, Virgen... misericordia!)


ESCENA V

Dichos y Quevedo por la derecha y en traje de camino

QUEVEDO

Aquí estoy porque he venido.

OLIVARES

(!Oh, furor!)

MARGARITA (mirando al cielo y con las manos juntas)

!Gracias, Señora!

OLIVARES

Vos, don Francisco...

QUEVEDO

Acabad;
1645
Quevedo y Villegas....

OLIVARES

Pues
caballero santiagués...
gracias...

QUEVEDO

Al diablo.

OLIVARES

Es verdad.

QUEVEDO

Y a la cruz, y a todos pago:
que si de Santiago soy
1650
caballero, gracias doy...

OLIVARES

Sí, a Medina.

QUEVEDO

No, a Santiago.
Al tornar de mi viaje,
por veniros pronto a ver,
no me quise detener
1655
ni aun para cambiar de traje.

OLIVARES

Mucho estimo tal fineza.

QUEVEDO

Señora... (Reparando en Margarita)
(A Olivares)
¡Pálida está!...
Si un ultraje...

OLIVARES

Ella os dirá.

MARGARITA

Adiós.

QUEVEDO

Serviré a su Alteza.
1660
(Acompáñala hasta la puerta)

MARGARITA (aparte a Quevedo)

¿Y bien?

QUEVEDO

Nuestra es la jornada.

MARGARITA

¿Vienen los papeles?

QUEVEDO

Sí;
mas no vienen sobre mí
por temor de una emboscada.

MARGARITA

Bien... La reina está mortal...
1665
Teme...

QUEVEDO

Con razón, a fe.

MARGARITA

!Salvadla!

QUEVEDO

La salvaré.

MARGARITA (después de despedirse)

(Tiene un alma celestial.)


ESCENA VI

Quevedo, Olivares

QUEVEDO (contemplándola al partir)

(¿Es mujer o es ilusión?
¡Oh, por ella, con fe pía
1670
gota a gota vertería
la sangre del corazón!)

OLIVARES

(¡Vive Dios que está despacio!)
(Pónele la mano sobre el hombro)

QUEVEDO

¿Quién?...

OLIVARES

Tan ceñudo y suspenso
¿qué es lo que pensáis?

QUEVEDO

No pienso;
1675
nunca se piensa... en palacio.

OLIVARES

Pues ¿qué hacíais de ese modo?

QUEVEDO

Repasaba mi memoria
cierta peregrina historia.

OLIVARES

¿De amores?

QUEVEDO

Tiene de todo.
1680

OLIVARES

¿Será entretenida?

QUEVEDO

¡Oh, mucho!
¿Queréis la historia saber?

OLIVARES

Me será de gran placer.

QUEVEDO

Pues escuchadme.

OLIVARES

Os escucho.

QUEVEDO

Éranse un rey muy celoso
1685
y una reina muy hermosa;
la reina del rey esposa,
y el rey... de la reina esposo.
Y así unidos ante Dios,
como a un árbol dos raíces, 1690
eran los dos muy felices,
porque se amaban los dos.

Pero un hombre... un favorito...
que en la dicha y el poder
solo ambicionaba ser...
(Movimiento de Olivares)
Oíd: ese hombre maldito,
por influir sin rival
del rey en el corazón,
alzó de infamia un padrón
entre la pareja real:
1700
con habilidad cruel...
le hizo muy hábil su estrella...
mintiendo culpas en ella,
encendió celos en él.
Y el rey maldijo en sus celos
1705
a la reina por impura,
y la reina era tan pura
como un ángel de los cielos.
Y desde entonces los dos
no se han vuelto a unir jamás,
1710
y él vive... triste quizás,
y ella... dudando de Dios.

OLIVARES

Permitidme que os ataje;
porque o miente mi memoria
o vos, al contar la historia,
1715
olvidáis un personaje.
Y esa historia me contó
no sé quién, cómo ni dónde,
y anda en ella cierto conde...
el amante.

QUEVEDO

¡No!

OLIVARES

¡Sí!

QUEVEDO

¡No!
1720

OLIVARES

De ese buen conde afirmaron
que con la reina le vieron
amante feliz...

QUEVEDO

Mintieron.

OLIVARES

Pues así me lo contaron.

QUEVEDO

Yo os lo contaré mejor.
1725

OLIVARES

El conde a la reina amaba.

QUEVEDO

Pero la reina ignoraba
su desatinado amor.

OLIVARES

¿Y quién lo podrá probar?...

QUEVEDO

Hay una prueba sangrienta...
1730

OLIVARES

Como nadie la presenta...

QUEVEDO

No la quieren presentar.
Escuchadme: el favorito
que a la reina calumnió,
tal delito coronó
1735
con otro nuevo delito.
Sabedor de la verdad
el conde, sólo podía
poner en claro algún día
tan cobarde iniquidad.
1740
Era un testigo harto fiel....
Pero ya resuelto a todo,
halló el favorito modo
para deshacerse de él.
Y al pie del alcázar real
1745
diz que una noche a traición
pasó al conde el corazón...

OLIVARES

Sí, una espada.

QUEVEDO

¡No, un puñal!
¿Lo oís?... Para hazañas tales
no presta el valor espadas...
1750

OLIVARES

Mas...

QUEVEDO

Para muertes compradas
la traición vende puñales.

OLIVARES

Basta.

QUEVEDO

Oíd: al expirar
el conde escribió un papel
con sangre... Vengo por él.
1755

OLIVARES

¡Cómo!

QUEVEDO

Y me le vais a dar.

OLIVARES

¡Nunca!

QUEVEDO

Sí, sí, por quien soy...(Saca un papel)
de ella esta firma responde...

OLIVARES

Pero...

QUEVEDO

¡El escrito del conde!

OLIVARES (Después de un momento y señalando con timidez
el papel de Quevedo)

Dadme ése en cambio.

QUEVEDO (Después de un movimiento de extrañeza y con tono despreciativo)

Os le doy.
1760

OLIVARES

¿Me le dais?

QUEVEDO

Lo dije ya.

OLIVARES (dirigiéndose a la izquierda)

Vuelvo...

QUEVEDO

Sin éste... lo sé...
ya sin armas quedaré;
mas ¿qué importa?

OLIVARES

Bien está.(Vase)

QUEVEDO

Entre hacer el bien del bueno
1765
y el mal del malo, dudara
sólo un hombre que abrigara
ese corazón de cieno.


ESCENA VII

Quevedo; después Mendaña, Castilla y Grana, que entran por la
derecha y vuelven a salir por el fondo, izquierda

QUEVEDO

¡Bravo, corazón, muy bien!
Estoy contento de ti.
1770
(Mirando a la derecha)
Mas... ¡que a punto siempre estén
los necios!... Si ahora me ven
no podré echarlos de mí. (Se oculta)

MENDAÑA (entrando con los otros dos)

Conde-duque... Pues no está.

GRANA

Sin duda en aquellas salas....
1775

MENDAÑA

Vamos a buscarle allá.

CASTILLA

Pues con eso nos dirá
cómo le suenan las balas. (Vanse)

QUEVEDO

No me han visto. Es fuerte apuro
que me hayan de perseguir
1780
necios siempre, y de seguro
con este infame conjuro:
«Quevedo, hacednos reír.»
Y es, por Dios, contraste horrendo
y aun viceversa nefando,
1785
y hasta sarcasmo estupendo,
que ellos escuchen riendo
lo que yo digo rabiando.
Tal vez, porque se desvíen,
suelto un chiste insulso y frío...
1790
mas de gusto se deslíen,
y tanto a voces se ríen,
que al fin... yo también me río.
Risas hay de Lucifer,
risas preñadas de horror...,
1795
que en nuestro mezquino ser,
como su llanto el placer,
tiene su risa el dolor.
Necios, los que abrís las bocas,
abrid los ojos... quizás
1800
veréis que mis risas locas
son de lástima no pocas,
y de tedio las demás....
¡No! Con su chata razón
no comprenden, cosa es clara,
1805
que mis chistes gotas son
de la hiel del corazón
que les escupo a la cara.
Y jamás librarme puedo
de ese infernal retintín
1810
que ya me produce miedo:
«Divertidnos vos, Quevedo.»
Y hablo... y los divierto al fin.
¿Qué tal? «Me divierto mucho»,
dice, al divertirse, un bicho
1815
ya en diversiones muy ducho...
Y ¡con qué temblor lo escucho!...
yo que en mi vida lo he dicho....
Sí... los necios de mil modos
que se diviertan, discurro
1820
hasta por cogote y codos.
Y yo al divertirse todos,
siempre me canso y me aburro. (Pausa)
Cansado estoy de cansarme
y aburrido de aburrirme...
1825
¡Necios, venid a enseñarme
cómo tengo de arreglarme
para saber divertirme!
Y si en torno hasta el morir
sólo necios me he de hallar
1830
y con necios sonreír
y entre necios divertir,
viendo a los necios bailar:
padre Adán,... tu parentela
mire yo en corro infinito,
1835
a la luz de una pajuela,
bailando la tarantela...
pues... ¡y el baile de San Vito!...


ESCENA VIII

Quevedo, Olivares

OLIVARES (dándole un papel)

Carta póstuma, Quevedo.

QUEVEDO
(Después de mirarla por todos lados y entregando a Olivares el otro)

Carta inédita, Olivares. 1840

OLIVARES

Pláceme, por Dios, el trueque.

QUEVEDO

Por Dios, que también me place.

OLIVARES (leyendo)

«A la infanta Margarita...»

QUEVEDO

La orden era terminante...

OLIVARES

«darás al punto la muerte.»
1845

QUEVEDO

Sentencia que vos firmasteis.

OLIVARES

Es verdad. Y este soneto,
como dimos en llamarle,
sí, me ha puesto algunas veces
descolorido el semblante.
1850

QUEVEDO

Pues este escrito sangriento...
¡ved lo que son los contrastes!...
ha de volver los colores
al puro rostro de un ángel.

OLIVARES

¡Soneto impío! Quevedo,
1855
permitidme que le rasgue
sin demora... No, imagino
que es más seguro quemarle.

QUEVEDO

¡Carta feliz! Conde-duque,
permitidme que repase
1860
sus renglones... de la reina
quiero en la dicha gozarme.

OLIVARES

¿Y esperáis?

QUEVEDO (con tono solemne)

En este escrito
hoy habla al rey un cadáver...
(Leyendo)
«Al Rey,»... Oíd cómo escriben
1865
los moribundos con sangre:
«Muero, es justo; la beldad
«amé que en el trono vi;...
«pero siempre, es la verdad,
«ignoró su majestad
1870
«este ciego frenesí.
«Jamás hablamos los dos...
«¡lo jura un alma cristiana
«ya en la presencia de Dios!
«Muero; perdonadme vos...
1875
con sangre... Villamediana.»
De la fe de un moribundo
ni el rey dudará ni nadie.

OLIVARES

Pero vos al recibirla
me parece que dudasteis...
1880

QUEVEDO

¡De su origen, Conde-duque!
Porque sois tan hábil,
me asaltó al punto un recelo.

OLIVARES

Pues me hicisteis un ultraje.
¡No falsifica papeles 1885
la raza de los Guzmanes!

QUEVEDO

Pero si un Guzmán se nombra
conde-duque de Olivares...

OLIVARES

¡Nunca falsifica!

QUEVEDO

Cierto...
cartas escritas con sangre;
1890
y es que tal vez le repugna...

OLIVARES

¡Sí... envilecerse!

QUEVEDO

O sangrarse.

OLIVARES

Nunca, y lo sabréis muy pronto,
nunca pequé de cobarde.

QUEVEDO

Sois audaz... y aun está en pleito
1895
el valor de los audaces. (Pausa)

OLIVARES

Quevedo, un mes hace ahora,
no quisiera equivocarme,
que en esta cámara misma...
cierto en ésta fué...

QUEVEDO

Adelante.
1900

OLIVARES

Yo entonces para prenderos...

QUEVEDO

Pues a la guardia llamasteis,
que por venir a prenderme
tuvo después que escoltarme.

OLIVARES

Un soneto os salvó entonces.
1905

QUEVEDO

Sonetos de vos me salven.

OLIVARES

Hoy os falta ya el soneto.

QUEVEDO

Pues... me salvará un romance.
(Olivares vase por la derecha)


ESCENA IX

Quevedo; después Margarita. Al desaparecer Olivares, Quevedo
se dirige con rapidez a la puerta de la cámara de la Reina

QUEVEDO (llamando)

Duquesa... Duquesa... quiero
darle estas letras de sangre 1910
sin demora... Mas... Duquesa,
salid. ¡Oh, dicha, ya sale!

MARGARITA

¿Erais vos?

QUEVEDO

Perdonad si anduve osado.

MARGARITA

¡Que eso digáis!

QUEVEDO

Como ofrecí, señora,
sin grande desazón para el privado
1915
esta carta sangrienta he rescatado,
y os la presento ahora.

MARGARITA

¡Sois el genio del bien!

QUEVEDO

Dadme otro nombre.
Mezquino entre los hombres me confundo,
y hombre frágil también...

MARGARITA

Sí, sois un hombre;
1920
habéis nacido para honrar el mundo.

QUEVEDO

¡Callad, por compasión!

MARGARITA

¡Cuánto os admiro!
Alma tenéis de celestial esencia....
¡Oh, bendita de Dios vuestra existencia
consagrada!...

QUEVEDO

Al estudio y al retiro,
1925
señora, y nada más.

MARGARITA

Y a los que gimen
consagrada también.... ¡Oh, sí, bendita
un alma cual la vuestra, que se agita
en pro de la virtud y contra el crimen!
(Movimiento de Quevedo)
¡Y no me lo neguéis!... De la ventura 1930
nuncio mortal, por bien de los mortales,
desterráis de las almas la amargura;
y olvidado tal vez de vuestros males,
vivís por dar alivio a los ajenos,
y amparo a la virtud y al crimen guerra.
1935
¡Oh, seréis muy feliz!

QUEVEDO

¡Nunca! En la tierra
nadie es feliz, señora.

MARGARITA

¿Ni aun los buenos?

QUEVEDO

«De una madre nacimos
los que esta común aura respiramos,
todos muriendo en lágrimas vivimos 1940
desde que en el nacer lloramos.»

MARGARITA

Tenéis harta razón; mas yo creía
que a vos el cielo con largueza os daba
ventura y alegría,
que a vos eterno el bien os sonreía...
1945

QUEVEDO

¡Oh, tarde empieza el bien y pronto acaba!...

MARGARITA

Yo pensé que el placer, libre de enojos,
era en Quevedo condición precisa...

QUEVEDO

Nunca busquéis la flor en los rastrojos.

MARGARITA

Yo vi siempre el contento en vuestros ojos,
1950
y en vuestros labios contemplé la risa...

QUEVEDO

¡Risa fatal de la tristeza loca!

MARGARITA

(¡Oh, qué aspecto y qué voz! Me ha enternecido.)

QUEVEDO

Me comprendisteis mal... (Es una roca.)

MARGARITA

Estáis descolorido....
1955

QUEVEDO

Tal vez....

MARGARITA

¡Quevedo!

QUEVEDO

¡Comprenderme os toca!

MARGARITA

Mas siempre una sonrisa en esa boca...

QUEVEDO

Y en este corazón siempre un gemido.

MARGARITA

(Resonaba en su voz el sentimiento.)

QUEVEDO

(Yo he de perder al cabo la cabeza.)
1960
Vuesa Alteza... tal vez...

MARGARITA

(Fáltame aliento.)

QUEVEDO

De mi loca tristeza
no haga caso ninguno vuesa Alteza...

MARGARITA

Dejad la alteza ahora...
escusad nombres vanos...
1965
amiga y no señora...

QUEVEDO

La carta salvadora
que puse en vuestras manos
a la reina entregad... Con razón harta
será alivio a sus penas esa carta.
1970

MARGARITA

Es verdad.

QUEVEDO

Ante todo,
como amigo os lo ruego,
haced que al punto y de cualquier modo
a las manos del rey pase este pliego.
(Dala un pliego grande y sellado)

MARGARITA

Bien, bien.

QUEVEDO

(Me reconcilia
1975
con la ruin sociedad alma tan pura.)

MARGARITA

¿Será de Portugal?

QUEVEDO

Es de Sicilia.
Llegado a Portugal, en derechura
me encaminó a Palermo mi ventura,
y ese pliego es de allí.

MARGARITA

Vuestra tardanza1980
comprendo bien ahora.
¿Qué contiene este pliego?

QUEVEDO

Una esperanza.

MARGARITA

Voy a entregarle al rey.

QUEVEDO

Gracias, señora.
Y luego estad alerta
de la cámara real junto a la puerta.
1985
(Entra Margarita en la cámara del rey)


ESCENA X

Quevedo; después Olivares

QUEVEDO

Y ella también, cual todos, se ha engañado,
y muy feliz, cual todos, me ha creído....
¡Cómo insultan mi ser desventurado
los que ciego me ven de haber llorado
y las lágrimas saben que he vertido
! 1990
¡Ellos!... ¡Prole raquítica y liviana!...
Si ojos hoy para verme no ha tenido,
claros su prole los tendrá mañana.
Es verdad... yo lo espero,
¡vive Dios!... en el tiempo venidero
1995
al nombrarme las gentes,
se reirán mandíbulas batientes...
¡De pensarlo no más me inunde el gozo!...
Sí, Quevedo, los hombres, ¡oh ventura!
allá en la edad futura,
2000
te honrarán con chacota y alborozo;
y al ver tu calavera, alegre risa
llamarán a su gesto, y por laureles,
al son de un tamboril, después de misa,
ceñirán a tu frente blanca y lisa
2005
corona de juglar... con cascabeles.

OLIVARES (entrando por la derecha)

Ya me tenéis aquí.

QUEVEDO

Tal compañía
me era inútil, a fe.

OLIVARES

Por vida mía,
que de vos me ocupaba hace un instante.

QUEVEDO

Gracias.

OLIVARES

Caprichos. Me divierte veros
2010
en regia majestad y aire triunfante
con escolta imperial de alabarderos...
un mes hace que hicisteis esta escena,
y hoy la haréis otra vez... porque es muy buena.
Ya mis órdenes di...

QUEVEDO

Sí, hablemos claros:
2015
para prenderme.

OLIVARES

Pues para escoltaros.

QUEVEDO

También me escoltarán.

OLIVARES

De otra manera.
Hoy para honraros os saldrá al encuentro
la guardia en la escalera...
Y hoy no con vos la guardia se irá fuera,
2020
porque vos con la guardia os vendréis dentro.

QUEVEDO

Muy bien trazado, a fe.

OLIVARES

Para este lance
no tenéis un soneto...

QUEVEDO

¿Y quién se aflije?
Al fin, y ya os lo dije,
yo en cualquiera ocasión tendré un romance.
2025

OLIVARES

Estáis loco, sin duda.
¿De mí pensáis libraros? Algún día
un ilustre señor os protegía;
mas ya en esta ocasión no os dará ayuda.
Ese altivo Girón, a quien se nombra
2030
el gran duque de Osuna, ya no existe....
El que grande y feliz os prestó sombra,
ya murió pobre y olvidado y triste.

QUEVEDO

¡Respetad a los muertos!

OLIVARES

Sus pesares
de su gloria nacieron...

QUEVEDO

¡Olivares!2035
«Faltar pudo su patria al grande Osuna;
«pero no a su defensa sus hazañas;
«diéronle tumba y cárcel las Españas,
«de quien él hizo esclava la fortuna.
«Lloraron sus envidias una a una 2040
«con las propias naciones las extrañas...
«Su tumba son de Flandes las campañas
«y su epitafio la sangrienta luna.»

OLIVARES

Muy bien contáis su gloria.

QUEVEDO

¿Y quién la vuestra contará?

OLIVARES

La historia
2045
repasad, buen Quevedo, y pues en Flandes
a los Girones encontráis tan grandes,
buscad a los Guzmanes en Tarifa,
y enseñad a la gente
Guzmanes y Girones frente a frente. 2050

QUEVEDO

¡Guzmanes!... Si tan ínclitos varones
crecido hubieran con bastardos planes
como vos, que heredasteis sus blasones,
frente a frente Guzmanes y Girones
no diera yo un Girón por cien Guzmanes.
2055

OLIVARES

¡Vive Dios!

QUEVEDO

Un Guzmán con su heroísmo
nombre de Bueno conquistó en Tarifa....
¿Hicierais vos lo mismo?
Ese ilustre Guzmán de pecho fuerte,
más fuerte que su malla,
2060
su cuchillo arrojó por la muralla,
y a su hijo dió la muerte...
¡Padre noble y leal!... ¡Mísero padre,
si en el hondo porvenir leyera,
la muerte a todos con sus manos diera,
2065
y ahogando en pos a la inocente madre,
su lanzón por un báculo trocara
y en un claustro muriera,
y extinguida su raza, nunca hubiera
un Guzmán como vos que le afrentara!
2070

OLIVARES

¡Basta, basta!... ¿Partís?

QUEVEDO

Sí... por no veros.

OLIVARES

¡Al fin logro perderos!...
¡Entrasteis... no saldréis... no, por mi vida!

QUEVEDO

Yo por la entrada buscaré salida.

OLIVARES

¡No! Y aunque halléis salida por la entrada
2075
después os prenderán por asesino...

QUEVEDO

Libre la puerta.

OLIVARES

La hallaréis cerrada.

QUEVEDO

Yo me abriré camino con la espada.

OLIVARES

Después...

QUEVEDO

El cielo me abrirá camino.(Vase)


ESCENA XI

Olivares, luego Mendaña, Castilla y Grana

OLIVARES

¡Qué placer! Sin dilación
2080
preso le traerán aquí...
Yo quiero testigos, sí,
que vean su humillación.
(Llamándoles)
¡Mendaña, Grana! Sí, a fe.
Os llamo, señores... ¡Oh!
2085
Él ante ellos me burló,
yo ante ellos le humillaré.
Ya se acercan. Mi venganza
será solemne.

MENDAÑA (entrando con Grana y Castilla)

Señor...

OLIVARES

Os hice venir...

MENDAÑA

Mejor.
2090

OLIVARES

Para una famosa chanza.

MENDAÑA

¿Una chanza?

OLIVARES

Sí... Hará un mes
que aquí con discretos modos
nos burló Quevedo a todos...
y yo por burlarle...

MENDAÑA

¡Pues!
2095

OLIVARES

Voy a prenderle.

MENDAÑA

Es razón:
pendiente dejó un soneto....
Si hoy no lo dice, y completo,
diez minutos de prisión;
y eso conforme y según.
2100

OLIVARES

Oíd.... (Ruido dentro a la derecha)

CAPITÁN (dentro)

¡La espada!...

QUEVEDO (id.)

¡Oh, jamás!

CAPITÁN

¡Soldados, matadle!

QUEVEDO (entrando espada en mano acosado por el Capitán y Guardia)

¡Atrás!...

MENDAÑA (sujetándole la espada por detrás y riéndose)

Faltan seis versos aún.
(Los soldados rodean a Quevedo. El Capitán le arranca la espada,
y Olivares le contempla con aire de triunfo. Quevedo permanece
impasible mirando a todos lados. Rapidez)


ESCENA ÚLTIMA

Dichos y Margarita, que aparece a las hojas de la cámara del rey al
tiempo de prender a Quevedo

OLIVARES (viéndola y con alegría)

(¡Ella!... Hoy todo lo concilia
para mi triunfo el destino.)
2105

MARGARITA (Que al ver a Quevedo entre los guardias ha hecho un movimiento de terror)

Al embajador que hoy vino
de la corte de Sicilia
quiere ver su majestad.

OLIVARES

¿Dónde está ese embajador?

QUEVEDO

¡Aquí, con guardia de honor!...
2110

OLIVARES

¡Cómo!

MARGARITA

¡Es verdad!
(Los soldados dan en tierra con el cuento de sus alabardas puestas
antes en alto. Quevedo pasa por entre ellos, que le dejan paso,
y el Capitán le entrega la espada, rodilla en tierra)

QUEVEDO (a Olivares con sorna)

Es verdad.

OLIVARES

(¡Mísero de mí!)

QUEVEDO (aparte a Olivares)

Del lance
salí con dicha completa.

OLIVARES

¡Sois!...

QUEVEDO

Embajador-poeta,
con mi credencial romance.
2115
(En alta voz)
Paso a la cámara real.
Señores... Pero es de ley
que hoy el ministro del rey
me acompañe. (Aparte a Olivares)
Hasta el umbral.
(Dirígense los dos a la cámara del rey)

MENDAÑA

¡Qué Quevedo y qué Olivares!...
2120

OLIVARES

Ved lo que hacéis.

QUEVEDO

¿Tenéis miedo?

OLIVARES

¿Eso imagináis, Quevedo?

QUEVEDO

Mucho se encrespan los mares.

OLIVARES

Soy piloto.

QUEVEDO

Conde-duque...
dije mal... señor piloto,
2125
sopla furibundo el noto,
y hace agua ya vuestro buque.

OLIVARES

(¡Oh, me hace temblar!)

QUEVEDO

¡Qué manos
tan frías!... ¡Cosa más rara!...
Reíd.... Ponéis una cara...
2130
¿Qué dirán los cortesanos?
Vedlos ya mustios y tristes...
Tal vez harán ya un misterio
de que os mantengáis tan serio,
mientras yo os abrumo a chistes.
2135
Reíd, reíd.... (A todos)
¡Oh, señores,
su excelencia honra a mi numen!...
Dice que de este cacumen
nunca oyó chistes mejores.
Y os habéis quedado a oscuras....
2140
Pues ved... de risa Olivares
aun se aprieta los ijares
y va a echar las asaduras.
Gracias le dije a montones;
si os las cuenta bien contadas,
2145
ya veréis... ¡qué carcajadas!
(Aparte a Olivares al entrar)
Ya veréis... ¡qué convulsiones! (Saluda y entra)

MENDAÑA

Va que se le lleva el aire.

OLIVARES

(¡Hombre infernal!... Tengo miedo....)

MENDAÑA

¡Qué donaire el de Quevedo!
2150

OLIVARES

Quevedo... sí, ¡qué donaire!


ACTO CUARTO

Salón del Palacio del Buen Retiro. En el fondo una galería de poca altura, a la cual conduce una ancha gradería con dos ramales a derecha e izquierda. Sobre la meseta, a donde parten estas tres escaleras, se abre en el fondo una puerta de dos hojas que conduce a la antecámara y habitaciones del rey, de modo que abiertas las hojas, dejan ver un rompimiento de salones al nivel de la meseta. A la derecha en primer término puerta que guía a la parte exterior del palacio; en segundo la cámara de la Reina; a la izquierda en primer término las habitaciones de Olivares; en segundo una puerta secreta