V.

_Diario de D. Pedro Pablo Pabon, que contiene la explicacion exacta de los rumbos, distancias, pastos, bañados y demas particularidades que hemos hallado en el reconocimiento del campo y sierras; comisionados por órden del Ilmo. Cabildo del Puerto de la Santísima Trinidad de Buenos Aires, en 12 de Octubre de 1772.

DIA 18 DE OCTUBRE DE 1772.

A las cuatro de la tarde emprendimos la salida: á las seis paramos en la chacára de D. Juan Piego Flores, hicimos el camino de dos leguas. El dia 20 llegamos á la Villa de Lujan, habiendo caminado 12 leguas: observamos este puesto, y se halla en la latitud S de 34 grados 28 minutos.

Dia 23. Llegamos á la Guardia del Salto, habiendo caminado 26-1/2 leguas: observamos aquí la latitud S de 34 grados 35 minutos. El dia 24 registramos su arroyo lo mas que pudimos, y lo hallamos con su curso al oriente, con alguna violencia, y mayor en algunos parages: motivo de la desigualdad de fondo, siendo este en partes de una y media varas hasta un pié: en unas su agua es salobre, y en otras gruesa, y turbia usual para todo ganado. Su orígen, dicen, es dimanado de varias cañadas; su fondo en lo mas pantanoso, y en sus orillas cantidad de rocas en ella porcion de manantiales, con buena agua para los habitantes. Cuando hay avenidas, segun nos informaron, crece este arroyo mas de cuatro varas, y sale de su cajon ó barrancas.

Dia 26. A las ocho salimos del Salto, en conserva del Capitan D. Juan Antonio Hernandez, quien nos dijo seguiamos el destino á Melincué. Llegamos á parar en la laguna de las Saladas, habiendo caminado 6 leguas por el rumbo del O. Reconocimos su agua, que es salobre, clara y accidental: en su orilla se hallan manantiales, haciendo mas verídico un arroyo chico que de esta sale con su curso al N: es algo pantanoso y de poco fondo.

Dia 27. A las cuatro de la mañana continuamos la marcha hasta las once para observar. Se egecutó en la latitud S de 34 grados 16 minutos. A las tres seguimos lo mismo, hasta las cinco y media que paramos en dos lagunitas accidentales: anduvimos 14 leguas por el rumbo del O cuarto NO: en este terreno vimos el pasto regular.

Dia 28. A las doce y media de la noche seguimos la marcha hasta las seis de la tarde que hicimos alto en la cañada de unos arbolitos que llaman chañares. Hicimos el camino de 20 leguas por el rumbo del NO, y se compone de igual pasto y varias lagunitas accidentales. Es bueno este terreno para siembras, por componerse de lomitas suaves.

Dia 29. Llegamos al puesto de Melincué, habiendo caminado cuatro leguas por el rumbo del N. De este punto en distancia de una y media legua al NO se halla una laguna grande que toma el nombre de este puesto: la reconocimos dándole vuelta, su agua la hallamos inservible para los animales por ser muy salitrosa, poco fondo y pantanosa. No pudimos observar ni hacer otra diligencia por no permitirlo varias turbonadas de viento y aguas.

Dia 30. Levantamos el plano de Melincué en el cual se hallará la discripcion de este terreno; no pudimos observar.

Dia 31. Observamos en la latitud S de 33 grados 36 minutos. A las cuatro y cuarto emprendimos la marcha para el Cerrito Colorado. A las seis paramos en unas lagunas chicas accidentales; anduvimos tres leguas por el rumbo del S cuarto SE. El terreno y pastos son como los anteriores.

Dia 1.º de Noviembre. A las tres de la mañana seguimos la marcha hasta las once para observar, y hallamos la latitud de 34 grados 9 minutos. A las cuatro continuamos la marcha hasta las seis y tres cuartos, que paramos en dos lagunitas accidentales: hicimos la marcha de 12 leguas por el rumbo del SSE. Este terreno logra de igual ventaja que los ya dichos: entre las lomas hay cañadas, donde se hallan variedad de lagunas, que se forman cuando llueve.

Dia 2. Amaneció lloviendo y con neblina, por lo que no se pudo marchar: á las once aclaró; á las doce observamos en 34 grados 15 minutos S. A las dos seguimos la marcha, costeando la cerrillada, que son unos médanos y corren NS. A las siete hicimos alto en una lagunita, anduvimos siete leguas por el rumbo del SSE: hallamos varias lagunitas como las demas y buen pasto.

Dia 3. A las cuatro de la mañana empezamos á caminar, á las siete llegamos al Cerrito Colorado, anduvimos 8 leguas por el rumbo del SE; pasamos el resto del dia en registrar este puesto y observar: hallamos acampado al Sargento Mayor D. Francisco Sierra.

Dia 4. Hicimos el reconocimiento de Carpincho, y lo hallamos de mas valimiento para todo que el Cerrito: por cuyo motivo levantamos su plano en el que se hallará la descripcion de los dos lugares por extenso: la latitud del último es 34 grados 52 minutos. A las dos de la tarde hallándonos prontos, seguimos la marcha en conserva de dicho mayor y en demanda del Bragado Grande, costeando la cerrillada por la parte del E. A las seis paramos junto á una lagunita, habiendo andado 6 leguas por el rumbo del SE: se halla este terreno con la ventaja que el del dia primero.

Dia 5. Al amanecer continuamos la marcha hasta las once: á las dos caminamos lo mismo, costeando la cerrillada hasta las seis que llegamos al Bragado Grande, donde se halla acampado el Sargento Mayor D. Pascual Martinez. Anduvimos 10 leguas por el rumbo de E: hallamos el terreno como el del dia anterior.

Dia 6. Lo pasamos reconociendo este terreno y levantamos su plano, en el cual se hallará su descripcion: observamos en 35 grados S.

Dia 7. Al amanecer seguimos la marcha á los manantiales de Casco, y dicho Mayor con nosotros: á las ocho llegamos, habiendo caminado cuatro leguas por el rumbo del E. Pasamos al instante á reconocer otro puesto que se halla mas al N, y no lo hallamos tan capaz como este, por lo que levantamos su plano donde se hallará su explicacion. Observamos en la latitud S de 35 grados: anduvimos 4 leguas como se dijo, cuyo trecho se compone de buenos pastos, llamados cebadilla, alfilerillo y trebol. En este puesto hallamos acampado al Capitan D. José Bagué, quien siguió con nosotros.

Dia 8. Al amanecer seguimos la marcha á los Manantiales de Galeliar, donde llegamos á las ocho: á cuya hora hicimos el reconocimiento de este terreno, el que no nos pareció á propósito para fortificacion ni poblacion: lo primero por hallarse en un bajo, lo segundo por carecer de pastos, lo tercero por una pequeña laguna que tiene, donde se recoge un poco de agua de los manantiales. Con todo de haber llovido hace dos dias, la hallamos casi seca, pues no hay agua para los caballos. Ademas la tierra no promete fertilidad, su color es pardusca y mezclada con arena, el agua de los manantiales es algo gruesa pero azul, y será con mas abundancia siempre que los caven. Se halla en la latitud S de 35 grados 3 minutos, distando este del anterior 5 leguas EO. A las dos y tres cuartos emprendimos la marcha para las Lagunas del Trigo: á las siete se hizo alto, habiendo caminado siete leguas por el rumbo del E cuarto SE. Este terreno se compone de algunas lomitas llenas de vizcacheras, que es preciso gran cuidado para su tránsito; los pastos son muy pocos y de mala calidad, pues no hay otros que espartillo y algunas matas de pajonal: no hallamos agua.

Dia 9. A las cinco de la mañana seguimos á nuestro destino, donde llegamos á las once, habiendo caminado 7 leguas por el rumbo del ESE. En este terreno se hallan mejores pastos y fèrtiles; se compone de lomitas suaves, buenas para siembra: hallamos varias lagunitas accidentales; se halla acampado en este puesto el Comandante de la expedicion, y Sargento Mayor D. Manuel de Pinazo. La tarde la empleamos con su compañia, en registrar el terreno, lagunas y el Salado.

Dia 10. Levantamos el plano de lo que contiene este terreno, en el cual se hallarà su explicacion: observamos, y se halla en latitud S de 35 grados 12 minutos.

Dia 11. Pasamos á reconocer el sitio de la Laguna de los Huesos, que se halla del E 7 leguas al O cuarta SO. Por si se quiere sea este puesto mas favorable por lograr de otras ventajas, ó promediar las distancias, se hizo por otro el reconocimiento de parte del Salado.

Dia 12. No se pudo emprender la marcha, á causa de estar todo el dia lloviendo.

Dia 13. A las nueve seguimos la marcha en busca del Rio de las Flores, seguimos al SE 5 grados E, y caminamos 7 leguas. Paramos en una laguna de poca y mala agua; pero habiendo hecho escavar la tierra, manó á las tres cuartas agua muy especial y fresca.

Dia 14. A las tres de la mañana caminamos, y á las once llegamos al Rio de las Flores, donde se hallaba acampado el Sargento Mayor D. Bernardo Lalinde: anduvimos 10 leguas por el rumbo del E cuarto SE: observamos en la latitud S de 35 grados 20 minutos. Este camino se compone de grandes llanadas, con algunas lomas suaves, los pastos pocos hasta el rio, y no otros que espartillo y pajonal: se hallan muchas lagunas de gran tamaño, pero enteramente secas.

Dia 15. Todo este dia se mantuvo lloviendo, por lo que no se pudo hacer el reconocimiento de este puesto y su rio.

Dia 16. Amaneció claro, y pasamos al reconocimiento dicho; levantamos su plano con los rios segun se hallará en él y su explicacion.

Dia 17. A las siete de la mañana empezamos la marcha á fin de ir al sitio de los Camarones: á las doce y media se hizo alto (habiendo pasado el Salado á las diez), caminamos 8 leguas por el rumbo del ESE, en cuyo terreno hallamos en partes bañado, en otras pajonal, y en lo demas buen pasto.

Dia 18. A las seis seguimos la marcha, á las diez paramos en una laguna chica accidental; anduvimos 6 leguas por el rumbo del SE, observamos en 35 grados 38 minutos S. A las tres de la tarde continuamos la marcha, hasta las cinco, que paramos en el Arroyo del Comandante, el que es chico. Anduvimos 4 leguas por el rumbo del E. El terreno de este dia se compone de grandes llanadas, muy abundante de pastos fértiles, y muchas lagunitas accidentales.

Dia 19. A las seis seguimos la marcha, hasta la una que llegamos á la laguna de los Camarones y su arroyo, habiendo hecho en esta marcha variedad de rumbos, y el directo es el SE cuarto E, con 10 leguas de distancia: cuyo terreno se compone de buen pasto y campo, solo algunos bañados, en los que hay porcion de leña de duraznillo, la que sirve para el fuego. En este puesto se hallan acampados el Sargento Mayor D. Clemente Lopez, y el Capitan D. Juan de Mier. No hicimos reconocimiento este dia porque llegamos muy cansados.

Dia 20. Este dia lo empleamos en hacer el reconocimiento de este terreno, y levantar su plano, donde se hallará su descripcion. Observamos en la latitud S de 35 grados 42 minutos.

Dia 21. Nos mantuvimos en este puesto.

Dia 22. A las ocho de la mañana seguimos la marcha en demanda de las Sierras del Volcan. A la una y cuarto se hizo alto en una laguna algo grande, pero accidental, y poco fondo: su agua es algo salobre, y es menester hacer pozo para los habitantes. Anduvimos 7 leguas por el rumbo del S; se compone este terreno de llanadas y algunos retacitos de bañado, buenos pastos, cebadillares altos y muy fèrtiles; hallamos algunas lagunitas accidentales. De este puesto vimos una toldería de indios, compuesta de unos 30 ò 40, algunos separados. A las cuatro de la tarde llegó á este sitio el cacique Caullaman con 20 indios é indias, con el fin de hablarnos.

Dia 23. A las siete de la mañana volvieron los mismos indios, los que dieron noticia al Comandante que el paso para el Volcan estaba intransitable por la mucha agua y bañado que habia: y para cerciorarse de esto determinó dicho Comandante despachar una partida y vaqueanos á fin de que reconocieran el terreno, internándose bastante. Observamos en la latitud S de 36 grados 2 minutos.

Dia 24. A las tres de la tarde llegó la partida dicha, diciendo se podia transitar.

Dia 25. A las seis emprendimos la marcha á dichas sierras: á las diez y media se hizo alto en una lagunita accidental. A las dos y media continuamos lo mismo hasta las seis y media, que paramos en otra laguna como la dicha. Se anduvo 9 leguas por el rumbo del S cuarta SE: una legua al S de este puesto hallamos una toldería de indios sobre una loma llamada el Monton de Huesos, y al pié de una laguna algo grande. Recelosos no les dañáramos, procuraron mudar de puesto, y en una hora llevaron los toldos y se internaron en la pampa, siguiendo al O. Al NE de nosotros, como dos y media leguas, se vé otra toldería chica, de la que vino el cacique Tomas Yaty á hablarnos, quien nos dió unas cuantas reses de las que tenian.

Dia 26. A las seis y media seguimos la marcha: á las diez y media paramos en otra laguna como las antecedentes. Anduvimos 6 leguas por el rumbo del S: observamos en la latitud S de 36 grados 48 minutos. Seguimos lo mismo hasta las seis y media, que paramos en igual puesto. La marcha fué de 5 leguas por el rumbo del S: á distancia de tres leguas al NO está una toldería de indios, y al N, como una legua, otra de seis toldos.

Dia 27. A las seis empezamos á marchar hasta las once. A las cuatro y cuarto hicimos lo mismo hasta las seis y media, que hicimos alto en una lagunita, de la cual corre un arroyo chico para el E. Es el primero que hallamos de las sierras: la marcha fué de 8 leguas por el S. En la caminata de la tarde se vieron las Sierras del Volcan. La primera se llama la Tahona: demora al S cuarta SE. Dista de 18 á 20 leguas; corren segun la vista ENE y OSO.

Dia 28. A las seis seguimos á la primera sierra, por el rumbo á que demora. A las diez paramos en un arroyo que sale de las sierras: su curso para el E tiene poco fondo y corriente. Caminamos 8 leguas; observamos en 37 grados 38 minutos. A las tres continuamos la marcha: á las seis paramos en una laguna accidental. Caminamos 6 leguas, y pasamos la noche en un continuo aguacero.

Dia 29. Amaneció lo mismo, y manteniéndose todo el dia así no caminamos.

Dia 30. Amaneció claro, por lo que seguimos la marcha. A las nueve llegamos al pié de la dicha sierra, habiendo caminado cuatro leguas: observamos, y la hallamos en la latitud S de 38 grados 35 minutos; Dos leguas antes de llegar á este sitio hallamos buen pasto y fértil, señal de hallarnos fuera del bañado, como se explica en la nota siguiente:

NOTA.—Parte del terreno que hemos caminado, desde el Monton de Huesos hasta 6 leguas antes de llegar á la sierra, se han encontrado algunos retazos de bañado, pero no de consideracion, y dicen los inteligentes que en tiempo de agua es intransitable este terreno, para la breve comunicacion de las sierras con esta ciudad.

A las tres de la tarde fuimos á reconocer la cumbre y circunferiencia de la primera sierra, y á medio camino nos dió un gran aguacero, motivo porque nos retiramos.

Dia 1.º de Diciembre. Con motivo de adelantar la Comision, determinamos (como siempre así lo hicimos), dividirnos, dos á hacer el reconocimiento de las Sierras del Volcan, y uno al de la costa del mar, y reduccion que fué de los Jesuitas. Los primeros, habiéndolo conseguido, dicen ser este terreno á propósito para estancia, por hallarse buenos pastos, lomas grandes y las aguas buenas y abundantes con corrientes. En caso de quererse poblar puede hacerse en cualquier sitio, separado de las sierras, por causa que en las inmediaciones hay unas grandes y ásperas lomadas, y sus valles sin campo, donde en el menor de ellos por lo profundo, puede ocultarse el número de crecida gente sin ser vistos ni sentidos en una media legua. La sierra principal del Volcan fué registrada por su cumbre y circunferencia: tiene de elevacion 200 varas; es bastante áspera por estar llena de piedras, por cuya causa es intransitable á caballo, solo por la entrada que demuestra el plano. Su cumbre es buena para potrero, por ser llana y sin salidas: en el reconocimiento que hicimos, en las demas que toman su mismo nombre, hallamos las entradas y salidas con sus distancias: en todo lo registrado no hemos hallado senda ni camino de indios.

Dia 2. A las cuatro de la tarde llegó el piloto de la costa del mar, y habiendo examinado los tres uno y otro terreno, convenimos para en caso de quererse poblar, ser el mejor sitio donde tenian la reduccion los Jesuitas, el que se halla al ESE de la Sierra del Volcan, á 7 leguas de distancia: logra las ventajas de buen campo para siembras, y estancias, con buenas y abundantes aguas. Igualmente un monte de durazno, y por sus inmediaciones algunos retazos de monte de sauco y chisca: pero todo ese terreno es tan indefenso como el anterior. Desde esta reduccion á la costa del mar hay tres leguas, y en su orilla han visto abundancia de lobos marinos.

Dia 3. A las seis de la mañana continuamos la marcha por parte del N de las sierras, y en distancia de una legua, para ir viendo su figura y demas circunstancias. A las doce paramos en un arroyo de poca y mala agua, el que sale de las sierras: anduvimos 10 leguas por el rumbo del NO cuarto O, cuya distancia es, subiendo y bajando unas grandes y suaves lomas, pero su repecho cansa la caballada. A las tres nos dió una gran turbonada de agua y piedra gruesa como nueces, la cual espantó é hizo disparar las caballadas: á las siete cesó.

Dia 4. A las seis y media seguimos, costeando, y haciendo las mismas diligencias que ayer, hasta las once y media que paramos en un arroyo chico, habiendo caminado nueve leguas por el rumbo del NO: hallamos buenos pastos y algunos arroyos buenos; observamos en la latitud de 37 grados 57 minutos. A las tres continuamos la marcha, y á las cuatro paramos en otro arroyo de igual circunstancia. Anduvimos una legua por el mismo rumbo, y en esta distancia se hallan dos arroyos con poca agua, su curso para el NE. Los pastos han sido buenos, y demuestran ser permanentes en tiempo de secas, por haber visto la tierra en partes abierta, y con todos los pastos altos, verdes y fértiles.

Dia 5. A las seis seguimos la marcha, hasta las doce que hicimos alto en un arroyo de poca agua y corriente: anduvimos nueve leguas por el rumbo del NO observamos en 37 grados 44 minutos. Este terreno se compone la mayor parte de bañado, y el resto de unas grandes lomas y valles, los pastos han sido pocos, han ido dos pilotos caminando por las abras y valles, los pastos son pocos. Por entre estas sierras han examinado bien todo, y dicen han entrado y salido por donde quisieron; y dieron vuelta á muchas tierras.

Dia 6. A las seis y media continuamos la marcha, y los dos pilotos la suya como el dia anterior, hasta las dos de la tarde que paramos en el Arroyo de la Tinta, habiendo caminado 10 leguas por el rumbo del ONO: hallamos muy pocos pastos, solo en la inmediacion de este arroyo, que son fértiles y abundantes. A las cinco de la tarde llegó á este puesto el Sargento Mayor D. Bernardo Lalinde, quien pasa á la Sierra de la Tinta con su gente: llegan los pilotos de su reconocimiento, y han visto y hecho lo mismo que ayer.

Dia 7. Este dia fué uno de los pilotos á reconocer el Arroyo de la Tinta, por la parte del N, y otro por la del S, y descubrir la sierra de este nombre, habiendo caminado 8 leguas cada uno en su comision. Regresaron á las seis de la tarde; y dicen tiene este arroyo su origen al E de la sierra de su nombre, y su arroyo al N y NE. Este vá haciendo grandes codillos: lo mas ancho de lo visto es de 14 varas y disminuye hasta 6; es barrancoso, su fondo desigual, en partes tiene 7 palmos que es lo mas, y de 2 que es lo menos; su piso es tosca, y en partes algunas piedras anchas; tiene como medio palmo de agua, y este es el paso para carretas. Se hallan variedad de peces como son truchas, palometas y bagres: su corriente es de media milla por hora.

Dia 8. A las seis marchamos, hasta las once que hicimos alto en el Arroyo de la Sierra de Cuello, habiendo venido costeando y registrando las sierras como siempre. Este arroyo es desigual, por partes se pasa á nado, por otras al encuentro del caballo que es la menos agua: todo él es pantanoso, esto es, de lo que está figurado su curso al E; en sus orillas bañados con pajonal. A las tres y media siguió la marcha, y nosotros con una partida de 25 hombres y un vaqueano, á pasar al campo del S de esta sierra, y reconocer la menor entrada y salida que aquí se halla. A la noche, despues de haber reconocido las infinitas entradas y salidas de estas sierras, nos retiramos al campamento á causa de una gran turbonada que amenaza, la que desaguó lo bastante, y ventó. Las entradas y salidas que hemos visto y andado en estas sierras son innumerables, todas transitables con carruajes. Fuera de estos sitios tan anchos referidos, desde el Cerro de la Tinta hasta la de Cuello, son las sierras muy bajas: por la mayor parte de ellas se puede transitar á caballo, y dar vuelta á su cumbre, solo tal cual que abunda de peñazcos. Los pastos de estos sitios son escasos y de poco valimiento, solo en algunos valles por donde pasan arroyos que abundan y fertilizan. La tropa anduvo 7 leguas por el rumbo del ONO. El terreno es llano, y los pastos regulares en este camino.

Dia 9. A las ocho determinamos la marcha á pasar al campo del S de las sierras, para cuya comision destinaron al capitan D. Juan Antonio Hernandez, con 50 hombres y un vaqueano, quedando en el acampamento un piloto, para si quieren seguir la marcha, la que se efectuó hasta las diez y media, que hizo alto en un arroyo que sale de la Sierra de Cuello, habiendo caminado dos leguas por el OSO. En distancia de una y media leguas de este sitio al SE cuarta E, está una sierra chica, en la cual se halla un corral de piedra movediza, puesta á mano y sin mezcla alguna: su figura es cuadrada, con 60 varas de largo; las paredes de una vara de alto, y de grueso media, el cual se halla algo destrozado.

Dia 10. Este dia no se movió el campamento, aguardando la partida y pilotos, la que llegó á las siete de la tarde, despues de haber transitado dos dias las sierras y campo del S de ellas, por distintos parages, quienes dicen han sido infinitas las entradas y salidas, y pocas las sierras que no se pueden transitar á caballo, y la mayor parte de ellas se puede con carruages. Han visto buenos pastos y muchos arroyos de las sierras, con buena agua: la pampa igual á la del N, por donde transitamos. Todo el camino se compone de lomas, unas suaves y otras algo ásperas con algunas piedras; en su cumbre hay grandes valles y profundos, donde se puede acampar ó esconder el número de gente que fuere; y hay sitios donde no pueden ser vistos hasta no estar encima.

Dia 11. A las cinco y media seguimos la marcha, costeando las sierras como siempre. A las once se hizo alto en un arroyo de poca agua, el que baja de las sierras. Caminamos 8 leguas por el rumbo del O: observamos en la latitud S de 37 grados 39 minutos. A la una volvimos á marchar hasta las cuatro y media, que paramos en una laguna accidental, llamada del Cairú: se anduvo 4 leguas por el rumbo del ONO; hallamos buenos y fértiles pastos en este camino.

Dia 12. A las siete seguimos la marcha en igual forma. A las nueve paramos en el Arroyo de Barranca, que sale de las Sierras del Cairú. Luego de registrado hasta donde se pueda, se pondrá su explicacion: hicimos el camino del SO dos leguas de distancia.

Dia 13. A las seis marchamos hasta las nueve y media, que paramos en la Laguna del Cairú, la cual es accidental; caminamos cinco leguas por el S, á cuya hora estando en la inmediacion del Cairú, hizo el Comandante junta general de todos los oficiales, á fin de concluir el todo de esta expedicion: á lo que le respondieron que no se podia por ningun motivo, respecto á estar ya la proximidad de la siega tan avanzada, y que con motivo de haber sido el año tan estéril, se hallaban las gentes tan deterioradas, que les era indispensable tener que llegar á lo menos quince dias antes para que cada uno con su arbitrio pudiese proveerse de lo necesario para recoger sus granos. Ademas de esto, que las caballadas venian ya muy deterioradas, y diariamente se venian quedando los caballos por los campos. A esto respondió dicho Comandante, diciendo que á lo menos, cuando no se hiciese el todo de la comision, iriamos hasta la Sierra de Casuatí, de lo que se le daria gran complacencia al Señor Gobernador y Capitan General, como asimismo se evitarian otros nuevos gastos en concluir: porque no quedando que hacer otro reconocimiento que el de Salinas; este se hace á poco costo, respecto de corresponder á hacer viage á estas el año venidero. A esto dijeron que por ningun tèrmino se podia proseguir adelante, porque ademas de lo expuesto, quedaban las caballadas en estado de no regresar con ninguna: por lo que dicho señor determinó retroceder, y que los pobres se alivien. Concluida la junta determinamos pasar con una partida á reconocer el Arroyo de Barrancas y Sierras del Cairú, en lo que empleamos todo el dia. El dicho arroyo tiene su curso al ENE, haciendo grandes codillos: todo él es muy barrancoso, su corriente muy rápida, como de tres millas por hora. Su piso de tosca, y en este se halla abundancia de bagres. Todas las sierras de Cairú son transitables, pues la mayor parte de ellas son unas lomadas con muy pocas piedras movedizas, y de golpe subimos hasta la cumbre de todas ellas.

Dia 14. A las seis y tres cuartos marchamos hasta las once y media, que paramos en una laguna accidental. Hicimos el camino de 7 leguas al N: el terreno es llano, con algunos bañados y muy escaso de pastos. Observamos en la latitud S de 37 grados 7 minutos. A las tres y media continuamos la marcha, hasta las cinco y media que paramos en otra laguna como la dicha. Se caminó dos leguas por el N: el camino ó terreno es igual.

Dia 15. A las seis marchamos, hasta las once y media que paramos en un albardon de un bañado, habiendo caminado 7 leguas al N. Observamos en la latitud S de 36 grados 45 minutos: el terreno de este dia se compone de bañado y esteros. Por estos habia dos ó tres palmos de agua, y nos duró este camino tres horas: los pastos son pajonales, juncos y espartillos.

Dia 16. A las seis marchamos, hasta las diez que hicimos alto en una lagunita inmediata al Arroyo Dulce, habiendo caminado tres leguas al NNO. A las tres continuamos la marcha, y á dicha hora siguió para su poblacion D. Clemente Lopez y D. Juan de Mier. A las seis paramos en un albardoncito de un bañado, habiendo caminado 5 leguas al N cuarta NO: todo el terreno es como el del dia anterior.

Dia 17. A las seis marchamos, hasta las once que paramos en la Cruz de Guerra. Hicimos el camino de 8 leguas por el N: todo este terreno se compone la mayor parte de bañado. Observamos en 35 grados 55 minutos S. Este puesto de la Cruz de Guerra es una laguna chica accidental al piè de un médano, con algunas quebradas bajas: pasa por aquí el camino de Salinas.

Dia 18. A las cinco y tres cuartos marchamos, hasta las doce y media que paramos en dos lagunitas como las otras, llamadas las Dos Hermanas. Hicimos el camino de 10 leguas por el rumbo del NNE: todo este terreno se compone de lomas y valles suaves; el pasto es regular: pasa por aquí el camino dicho.

Dia 19. A las cinco marchamos, hasta las ocho y media que hicimos alto en la Laguna de Palantelen, habiendo caminado cinco leguas por el rumbo del NNE 5 grados N. La laguna es accidental, de poco fondo, el agua gruesa, salada y hedionda, por efecto de la porcion de animales que aquí se hallan muertos. Es menester cavar para beber. Observamos en la latitud S de 35 grados 17 minutos: pasa por aquí el camino de Salinas.

Dia 20. A las tres y media marchamos: á las cuatro pasamos el Salado, y lo hallamos seco. A las diez paramos en una lagunita accidental: hicimos el camino de 9 leguas por el rumbo del NNE. Todo este terreno es llano y muy escaso de pastos, por causa de la gran seca que se ha experimentado y quemazones. A las tres y media de la tarde seguimos la marcha, hasta las cinco que paramos en las Saladas, habiendo caminado una y media leguas por dicho rumbo. Estas lagunitas á las que dan el nombre de Saladas, las hallamos sin agua. Reciben este nombre por estar en bañado, y cuando tienen agua es salobrosa.

Dia 21. A las cuatro de la mañana marchamos, hasta las cuatro de la tarde que llegamos á la Guardia de la Frontera de Lujan, habiendo caminado 10 leguas por el ENE. Toda nuestra marcha fué por el camino de Salinas, cuyo terreno es llano con algunas lomaditas, los pastos regulares. Cuando empezamos la marcha se fué el Sargento Mayor D. Pascual Martinez, habiéndonos acompañado el Comandante D. Manuel de Pinazo y el capitan D. José Bagué, quienes han quedado en sus respectivos puestos, dejándonos, para que nos acompañen á Buenos Aires, unos cuantos soldados y un cabo.

Dia 22. A las cinco de la mañana seguimos á Buenos Aires, hasta que paramos en la Capilla de Merlo, habiendo caminado 14 leguas.

Dia 23. A las cuatro de la mañana seguimos á la ciudad por el rumbo del
ENE, donde llegamos á las once, habiendo caminado 7 leguas.

NOTA.—Los rumbos, de que se habla de este diario, son corregidos de 15 hasta 18 grados de variacion NE. Las leguas son marítimas ó de 20 en grado.

Buenos Aires, y Diciembre 23 de 1772.

PEDRO PABLO PABON.

VI.

Relacion individual que dan los dos Pilotos comisionados al reconocimiento de la campaña, de los parages que contemplan mas al propósito para fortificar y poblar.

Los mejores puestos para poblaciones estan en la frontera de esta ciudad, de que luego se hará mencion, y por ningun término en las sierras: sus motivos son, por carecer de la defensa contra los enemigos, tener á estos en las mismas sierras, porque en estas hallamos lo indefenso, en el supuesto de que aunque se tapen con artillería ó gentes algunos valles, quedan otros innumerables sin este asilo, por donde el dicho enemigo puede entrar sin ser visto y hacer sus depredaciones. En caso de quererse poblar, sea como unas 15 ó 20 leguas antes de llegar á las sierras, porque aquí logran ver venir los enemigos á campo descubierto. Carecen aquí de leña: (la que tampoco se halla en las sierras) el agua no se halla en lagunas, solo en esteros y bañados, que para los animales es gran trabajo, y para estos no hay pastos: mas haciendo pozos tendrán los pobladores buen agua. Los que aquí poseen se hallan entre los enemigos de las sierras, y los que, á título de paz, se hallan con sus tolderias inmediatos á las guardias que en el dia están puestas. En caso de hallarse en alguna funcion con ellos, y ser tiempo de aguas, (que aunque son bárbaros no dejan de tener ardídes para el logro de sus avances) es casi imposible puedan estos habitantes dar aviso de pronto á ninguna parte; y así es menester mantener fuerza de gentes en aquellos sitios para estos lances, lo que es de mucho costo. Con todo, aunque se quiera poblar en las sierras, por varios pareceres que haya, son los nuestros, ser de mucha ventaja para la Corona poseer las dichas sierras, por hallarse mucho campo avanzado para las siembras y ganados: pero resulta dejarles abierta la entrada de la distancia de las Salinas hasta la costa del Paraná, que no es menos que de 220 leguas; y para conseguir que se haga un cordon de guardias y poblaciones, desde dicha costa á la Patagónica, es necesario número crecido de gente. Las sierras de por sí tienen de largo 180 leguas, y de ancho en partes 8 hasta 20: es necesario, para que estos pobladores serranos logren algun sosiego, y cultiven tranquilamente sus tierras, que hagan guardias, con armas de fuego de 15 en 15 leguas á lo largo, y de 5 en 5 á lo ancho. Las que se quieran poner desde Salinas hasta la costa del Paraná, pueden distar 24 leguas: hecho esto, es necesario matar las bagualadas silvestres, de las que hay una porcion en estos sitios, á fin de dejar á los indios sin este asilo, lo que se puede hacer con anticipacion. Decimos tambien ser los terrenos inmediatos á las sierras, buenos para siembra y ganado, pero los cosecheros no lograrán la ventaja de espender sus ganados con mediana ventaja, por tenerles muchos costos la conduccion, á causa de vivir muy distantes, y ser el terreno muy penoso.

Nos parece que se pueble en el valle de Carpincho, por lograr este las ventajas de ser casi permanentes las aguas y tener muchos ojos de agua el terreno: ademas de las ventajas para siembra y procrear ganados, ofrece otras para los habitantes. Lo mismo decimos de los manantiales de Casco, que dista del primero 20 leguas, y logra de iguales ventajas. Las lagunas del Trigo distan del anterior 17 leguas: se halla su terreno con 8 lagunas accidentales, y el Salado muy inmediato, á cuyas orillas se ven varios manantiales de especial agua: el campo logra igual fertilidad que los anteriores. Es igualmente parecer nuestro que se pueble en el Arroyo de las Flores, que dista del tercero 20 leguas, pues logra la ventaja de ser permanente el agua de este arroyo, y tener una laguna crecida de 6 leguas en circunferencia, buena para toda especie de ganado: pasa por esta el Salado. La última; mas ventajosa, que dista de la anterior 27 leguas, hallamos ser el sitio de los Camarones: logra de arroyo y lagunas crecidas; toda su agua buena, el terreno muy fértil, y tiene inmediatas las islas, donde se podrán proveer los habitantes de leña, como asimismo de palos para fabricar sus ranchos y corrales: se halla en dicho terreno abundancia de duraznillo, como tambien paja para techar las casas. Todos tienen buenos pastos y abundantes: creemos sean continuos, por razon de que cuando registramos estos terrenos: era tiempo de una seca tan grande como se esperimentó el año próximo pasado de 72. Logran igualmente dichos terrenos en sus lagunas y arroyos abundancia de pesca; caza, como así lo esperimentamos. Aunque los demas puestos no igualan á los Camarones por el beneficio de la leña, á poco que trabajen los pobladores conseguirán el tenerla abundante por la fertilidad del terreno.

Los otros tres puestos de que aquí no se habla, que son Melincué, Bragado Grande y los Huesos, no tienen las aguas tan permanentes, ni los pastos con tanta abundancia, y se hallan los dos últimos muy inmediatos á los otros puestos.

Buenos Aires, 22 de Enero de 1773.

RAMON EGUIA.—PEDRO RUIZ.

VII.

Extracto resumido de lo que ha ocurrido en la expedicion del descubrimiento de la Bahía sin Fondo, en la Costa Patagónica.

Salió esta expedicion de Montevideo, compuesta de cuatro embarcaciones armadas en guerra, con 114 hombres de tropa con sus respectivos oficiales, en 15 de Diciembre de 1778, comandada por el Comisario Super-intendente D. Juan de la Piedra; y navegando despues de salir del Rio de la Plata en 7 de Enero, entraron en una gran Bahía por la latitud de 11 grados 30 minutos, y dentro de ella á la parte del S de su entrada, un excelente puerto de 10 leguas de extension y 6 ó 8 en sus mayores anchuras. A este puerto se puso el nombre de San José, el cual tiene su entrada de casi una legua de ancho con 40 brazas de fondo, y para el interior de ella en diferentes lugares, y la bahía tiene en partes 80 brazas. Ni en esta, ni en el Puerto de San José se encontró bajio, ni escollo, ni isla alguna, pues todo es limpio y con un fondo prodigioso.

A la derecha de la entrada de esta Bahía se halló otro puerto, que se denominó de San Antonio, el cual es mas pequeño que el de San José, y solo sirve para embarcaciones menores. El terreno del de San José, en que desembarcó la tropa, demostraba capacidad para sembrar, pero falto de agua dulce, pues todas las que se hallaban en pozos que se abrian, era salobre y salitrada, sin embargo que en algunos se halló mas sufrible. Con todo, en 31 de Enero hallaron á distancia de 4 ó 5 leguas del establecimiento, tres manantiales de agua dulce muy buena y en bastante cantidad, y vieron que el terreno prometia mas fertilidad que el antecedente, y con mejor pasto y leña. Hicimos algunas mudanzas de lugar, para establecernos con mas ventajas junto al puerto. En este no encontramos vestigio de gente ni indios, mas sí mucha abundancia de sal muy especial con visos de rosada. Encontraron liebres, guanacos, lobos y perdices, cochinilla silvestre, yeso, ocre y canchalagua.

Al SSO de dicho Puerto de San José, se descubrió otro de igual ó mayor grandeza, formando la tierra entremedia de ambos una península, cuya garganta en su parte mas angosta no llega á tener una legua de ancho: pero su entrada es de mayor grandeza que la de San José, y aun no se ha podido examinar con precision.

De este primero establecimiento, se mandó reconocer la entrada del Rio Sauce ó Negro, que se habia visto antecedentemente y no se habia podido entrar: para cuya diligencia se mandó una embarcacion que salió de San José el dia 13 de Febrero, y en el 18 se vieron señales de tierra por la corriente, palos quemados sobre el mar, color del agua y otros vestigios.

El dia 22 á las cinco de la mañana se avistó la boca del rio que se buscaba, la cual se reconoció llena de bajios y dimos fondo en tres brazas, y echando el bote al agua entramos en dicha boca con la sonda en mano, y desembarcamos en tierra. Hallamos árboles grandes de sauces secos que habian traido las corrientes del rio: en tierra hallamos plantas como las del puerto de San José, apio, llanten y otras: patos, chorlitos, perdices é infinitos lobos, de admirable tamaño. Y observando que la marea crecia con velocidad, y que estabamos en media marea, sale á la barra á hacer las señas prevenidas para entrar el bergantin que llevó el bote por su proa, y dió fondo dentro del espresado rio en tres brazas de agua, y soltando la gente en tierra hallamos perdices, liebres y muchos lobos de aceite, con que se divertió la gente en matar algunos, aumentando la alegria de haber entrado.

El dia 23 dió la vela el bergantin llevando el bote por la proa, siguiendo rio arriba para reconocer el país y sus habitantes, pues el fuego y los perros daban indicios de haber gente: y con efecto, se vió un pelotoncito de gente, y se mandaron venir á bordo los primeros indios que aparecieron, que eran ocho, antes que llegase una multitud de ellos que á toda priesa caminaban. Entre estos venian dos desertores del pueblo de San José, que se habian desertado con otros nueve, de los cuales solo estos dos vivieron, habiéndose muerto los otros y el negro de D. Juan de la Piedra, al rigor de la inclemencia de estos campos, excesivo calor, hambre y sed, á mas 18 que se mandaron buscar entre hombres, mugeres y criaturas. Se les dió de comer, y se regalaron con lo poco que teniamos. Dióse fuego á un cañon y al principio se amedrentaron, pero luego se alegraron con mucha algazara, y al ponerse el sol se mandaron á tierra.

Hasta el dia 25 continuaron los indios á venir á bordo, y en este vinieron los indios con una cautiva que era india pampa y hablaba el español regularmente: la cual dijo que estos indios no tienen adoracion, solo un poco veneran al sol, comen guanacos, avestruces y carne de caballo: que sacan de bajo de la tierra unas batatillas muy chicas, que comen ya crudas ya cocidas, y raices, que tostadas hacen de ellas harina con que componen sus poleadas, y asimismo de una semilla muy chica que parece mostaza, tambien la muelen entre dos piedras y hacen poleadas. Dijo mas, que rio arriba hay muchos indios Aucaces y Teguelches, pero que están lejos: que los Teguelches son pobres, y los Aucaces ricos, pues tienen ganado vacuno, caballar y ovejuno con abundancia: que hacen mantas, pellones y ponchos; que amazan y siembran. Dijo que estuvieron mucho tiempo entre cristianos, y que nunca vieron ni entre estos indios hubo noticia de ver otra embarcacion en este rio, ni en sus costas, ni jamas habian visto cristiano alguno.

Hasta el dia 11 Marzo continuaron las visitas de los indios: se ofreció un indio á pasar en el bergantin, que no se admitió sin beneplacito de su cacique por no digustarlos, y conseguido, lo embarcaron, y él muy contento queria arrojar al agua el pellejo con que se cubria. No pudimos salir la barra hasta esta dia, sin embargo de haberse largado para este fin el dia 28 del antecedente mes, lo que hicimos por 13 palmos de agua, y con felicidad llegamos el dia 18, donde hallamos la noticia de haber D. Juan de la Piedra seguido viage á Buenos Aires, y que se hallaba comandando aquel establecimiento D. Francisco de Viedma.

Con las noticias referidas del Rio Sauce, resolvió D. Francisco Viedma pasar á aquel parage, lo que puso en práctica en el dia 11 de Abril, que salieron del Puerto de San José, y en el dia 18 entraron la barra de dicho rio, y se dió fondo á tres leguas de la boca, y luego se continuó á navegar rio arriba hasta las seis horas de la tarde en que se fondeó segunda vez, y en el siguiente dia se subió mas arriba, como á distancia de 9 leguas de la boca del rio.

Los indios continuaron á venir á bordo, y los nuestros á tratar con ellos, dándoles de comer y algunos regalos: y sin embargo de mostrar en sus movimientos algunas desconfianzas, no hubo novedad por el cuidado con que nos manejabamos: y en el dia 23 de Abril se empezó el trabajo de levantar un fuerte, cortándose madera para él, abriendo un foso, las oficinas y ranchos precisos, habiéndose escogido terreno para el establecimiento en la márgen del S de dicho rio; lo que se continuó hasta aquel.

Dia 20 de Mayo, llegaron los toldos que tenia el Cacique Negro, que se conserva de paz con nosotros en Buenos Aires, entre los cuales venian dos negros que habian cautivado en el dristito de Buenos Aires, y una muchacha que tendria 12 años, que se rescató. El cual cacique entregó al Comandante una carta del Exmo. Virey D. Juan José de Vertiz, que se la habia confiado para conducir por tierra.

Hasta el dia 13 no hubo cosa notable que espresar: este dia creció tanto el rio, impelido por la agua del mar agitada de vientos muy frescos, que inundó toda la nueva poblacion empezada de la parte del S, creciendo el agua tres cuartas sobre el terreno: de suerte que la gente se subió sobre los ranchos para escapar, la cual no tuvo de duracion mas de media hora, ni hizo perjuicio á los géneros y provisiones, por no haberse desembarcado. Por cuya causa juzgó el Comandante, que era preciso mudarla para la parte del N en que habia terreno alto y á donde no podrian llegar las crecientes: lo que se egecutó inmediatamente, y se queda trabajando en un fortin de 55 brazas en cuadro, con su foso para cubrir las provisiones, gente y pertrechos, de alguna invasion que intenten los indios, en que se montarán algunos pequeños cañones.

Estas son las noticias que se tienen de estos nuevos descubrimientos hasta el presente.

VIII.

Diario que principia el 21 de Setiembre de 1778, en que se dá noticia de la expedicion y destacamento, que por órden del Exmo. Sr. Virey, D. Juan José de Vertiz, marchó al campo del enemigo, reconociéndolo hasta llegar á las Salinas, que se hallan en las campañas yermas del Sud.

Comandaba dicha expedicion el Maestre de Campo D. Manuel de Pinazo, y la escoltaba el capitan D. Juan de Serdens, con un destacamento, que se componia de un teniente, un alferez, tres sargentos, tres cabos, un tambor y 65 dragones. Las carretas que se conducian para traer carga de sal eran 580 y 20 del equipage, carretillas y carretones: los picadores de dichas, 600, los soldados de guarnicion, 400 entre blandeguez, milicianos y dragones, y los carpinteros, boyeros, interesados y agregados pasaban de 300. Las caballadas se componian de 2,600, y la boyada pasaba de 12,000 bueyes.

Desde el referido dia 21 de Setiembre hasta el 4 de Octubre, fueron concurriendo todos á la frontera de Lujan, distante 20 leguas de esta capital, rumbo al N. Dicho dia 4 de Octubre se pusieron en marcha para las referidas Salinas, con 250 carretas, y se fué á dormir al parage del Durazno, 5 leguas distante de la frontera de Lujan, al O, donde hay lagunas medianas; y esta noche llegaron mas carretas.

Dia 5. Al amanecer, segun lo acostumbrado, se tocó la generala y se marchó al mismo rumbo, poco mas ó menos, hasta parar en el parage de las Saladas, distante 6 leguas del antecedente, donde llegaron ya 415 carretas: y en dicha parada se encuentra muy poca agua dulce para la gente.

Dia 6. A la misma hora se marchó hasta el parage de Chivilcoy, distante dos leguas del antecedente, donde igualmente hay muy poca agua dulce, y aqui pasaban de 470 carretas las que se juntaron. Así un este, como en los demas parages sobredichos, se encuentra suficiente cardo para guisar.

Dia 7. A la misma hora se emprendió la marcha, y fué á parar al parage de Palantelen, distante 10 leguas, y en medio de ellas está el Rio Salado, que se pasa con el agua hasta la falda; y en la parada solo hay leña de duraznillo, pero agua suficiente.

Dia 8. Se hizo descanso en el sobredicho parage de Palantelen, donde se juntó en un cuerpo toda la expedicion arriba relacionada.

Dia 9. Al amanecer siguió la marcha; y fué á parar al parage del Médano Partido, distante 12 leguas, en medio de cuyo distrito se encuentran á la izquierda tres lagunas, iguales y bien grandes, que se llaman las Tres Hermanas, y en la abra y bajo que forma el médano, hay agua sobreabundante y muy esquisita, y no falta leña con que guisar.

Dia 10. A las siete siguió la marcha, y fue á parar al parage de la Cruz de Guerra, á distancia de 6 leguas, donde se encuentra una laguna grande, pero sin leña.

Dia 11. A la misma hora se emprendió la marcha, y fué á parar al Juncal, que es una laguna grande, distante del parage 10 leguas, sin leña.

Dia 12. A las cinco y media de la mañana siguió la marcha, y paró á distancia de 5 leguas, en unas lagunas, que por no tener nombre se le puso del Pilar, donde hay alguna leña de cardo.

Dia 13. Se marchó á la misma hora, y se fue á parar al parage de la Cabeza del Buey, á distancia de 8 leguas del antecedente. Es lugar de muchísima agua, y alli salió el cacique Tipa, de los de paz con esta capital, trayendo consigo varios indios é indias á vender cueros y otros efectos; y se reconoció en dicho lugar vestigio de haberse ausentado poco há los indios enemigos de él: no hay leña, pero suple en su lugar la mucha osamenta que se encuentra.

Dia 14. Por la tarde siguió la marcha, y paró en una cañada muy hermosa, á las 5 leguas de distancia, la cual por no tener nombre se le puso de Vertiz. Tenia muchísima agua, aunque parecia no ser permanente; no habia llena. Allí llegó el hijo del cacique Zorro Negro, con varios de sus indios, (que son de paz con esta capital), á hacer varios cambalaches: digo de paz con esta capital porque con Córdoba no la tienen, ni estos ni los antecedentes de Tipa.

Dia 15.

Se marchó al romper el dia, y se paró á media legua, en unos médanos de mucha agua, llamados el Juncal, á 7 leguas de distancia; y los dichos indios de Zorro Negro siguieron sobre la marcha.

Dia 16.

Siguió la marcha á la misma hora, y paró á las 8 leguas en un campo sin nombre. Este dia á las cinco y media de la tarde dieron parte de verse 10 indios; y habiéndose hecho alto en un bajo, fué la gran guardia á reconocerlos, y viniendo formados con sus lanzas, á distancia de un tiro de fusil hicieron alto, y se adelantaron solo tres, hasta cerca de la avanzada, á la que preguntaron á qué venian y qué buscaban; y sin aguardar respuesta alguna se retiraron á galope, y viéndose con los demas, se huyeron y desaparecieron.

Dia 17.

Se marchó hasta parar en la Laguna del Monte, á distancia de 7 leguas: dicha laguna es muy grande, y tiene un monte en medio.

Dia 18.

Siguió la marcha hasta los Manantiales de Chaves, distante 5 leguas: es lugar sin leña.

Dia 19.

Se marchó hasta parar en la Laguna de los Paraguayos, á distancia de 6 leguas: este dia se costeó la laguna de San Lucas, á la izquierda del camino, que es tambien criadero de sal. Huvo mal camino y se ahogaron dos bueyes en el carril por la mucha agua, y en dicha laguna de San Lucas hay mucha leña, que llaman de cachiyuyo.

Dia 20.

A las seis siguió la marcha, hasta parar en el parage de las Toscas, á distancia de 7 leguas. En este parage se encontraron cenizas de 35 fogones de indios enemigos, donde habian tenido otros tantos toldos; y se hallaron una porcion de odres partidos, de los que habian tomado los dichos indios á las dos tropas de arrias que mataron en el camino de las Tunas, pocos dias antes.

Dia 21.

Se caminó á la misma hora, y se arrealó en la Laguna de los Patos, á distancia de 6 leguas, en donde no se halla leña.

Dia 22.

A la misma hora siguió la marcha, al poniente recto, y pasado de mediodia se llegó á la Laguna de Salinas, á distancia de tres leguas del parage antecedente; y no se ha declarado el rumbo de las anteriores caminatas por lo variable de él. Pero segun la práctica de los vaqueanos, se halla dicha laguna en semejante situacion, y las distancias que se demuestran segun el pitipié, tanto de esta capital como de la jurisdiccion de Córdoba, Punta de San Luis, Santa Fé y camino del comercio. A distancia de 16 leguas de dicha laguna, rumbo al S, se halla otra dicha, igual á la antecedente por lo respectivo á la sal.

La mencionada primera laguna de sal tiene de circunferencia 8 leguas, y á la márgen de la parte del N varios manantiales de agua dulce, que nacen de unos médanos pequeños y corren hasta entrar en ella. A la parte del S tiene unas montañas inmensas de arboledas muy frondosas, capaces de trabajar tablas, casas y cuanto se quiera de ellas; y son el paradero y albergue de los indios enemigos que bajan de la sierra. Ultimamente, á distancia de dos leguas de dicha laguna, á la parte del N, se hallan juntos muchos manantiales de agua dulce, muy copiosos: que á cortas distancias de su nacimiento forman otras tantas lagunas, que se mantienen sin que tengan curso ni desague para otra parte.

Aquí se mantuvieron gordas las boyadas y caballadas de la referida expedicion, y se mantendrian del mismo modo, aunque fuesen tres tantos de ganados. Este parage es el puerto primero donde descansan, se juntan y refuerzan los indios enemigos que salen de la sierra para pasar á invadir y asesinar nuestra fronteras y caminos, y á la tornavuelta les sirve no solo de descanso, sino tambien de invernar, lo que tambien egecutan en varias estaciones del año, que se mantienen en aquel lugar, potreando y tomando animales baguales y cimarrones, que hay innumerables. No se puede encontrar parage mas aparente y á propósito para egecutar lo proyectado en el párrafo 54, de la relacion de 22 de Febrero del presento año de 1779; pues ocupado este por los nuestros del modo que allí se previene, como que así lo demanda la necesidad presente, se les coarta absolutamente la libertad de la entrada é invasiones de este enemigo: pues aunque les queda campo para poder entrar sin ser sentidos, como para llegar á asesinar en los caminos y fronteras, es necesario que se internen lo menos ciento y tantas leguas á dentro, dejando atras esta guia avanzada de los nuestros, es dificultosísimo que se atrevan á ello, por la contingencia de la salida, teniendo privado el lugar de su descanso é invernada.

Con semejante ocupacion quedarian por nuestras las campañas yermas, y resultarian otros innumerables beneficios que omito deducir, sin que haya en todo lo dicho la mas leve duda ni dificultad: bien entendido que, resultando estos á todas las provincias circunvecinas, es muy de razon y justicia trabajen todas ellas, igualmente en la consecucion y conservacion de semejante fortaleza: que aunque se padezca algo al principio, nunca será equivalente al beneficio que se logrará, como ni tampoco los gastos que se puedan impender. Y es lo que puedo decir, exigido del sumo amor al real servicio, de mis superiores y de la patria, y del deseo positivo de la libertad de enemigo tan temerario, salvando en todo el mejor dictámen y parecer.

IX.

Informe sobre el puerto de San José, por D. Custodio Sá y Farias.

EXMO. SEÑOR:

En egecucion de la orden de V.E. expresada en el oficio de 21 del presente mes, por la cual se sirve V.E. mandarme que, en vista de las reales órdenas expedidas en Junio del año próximo pasado, sobre los nuevos establecimientos en la Costa Patagónica, de los diarios y planos que han resultado de la expedicion que V.E. mandó hacer en dicho parage, le diga yo mi sentir muy reservadamente acerca de la calidad del puerto de San José, si puede ser el de San Matias ó Bahía sin Fondo, y que utilidades ó ventajas proporcionará para la navegacion y comercio, pues aunque no sea el que se busca, habrá de mantenerse, si debe recelarse que con el tiempo suceda lo que la real órden anuncia: y asimismo que reconocimientos han de continuarse para la perfecta instruccion de la situacion y puerto de San José antes de hacer un formal establecimiento; si por sus circunstancias puede contarse con su segura permanencia, ó convendria desde luego abandonarlo; y que apunte yo todo lo demas que considere conveniente á los fines propuestos.

Despues de agradecer á V.E. la confianza que conceptúa de mi débil capacidad para haber de formar juicio en una materia de tanta consideracion é importancia, y tan recomendada por su Magestad, pasaré con el celo con que deseo emplearme en su real servicio, á expresar á V.E. lo que siento en este particular.

En el papel remitido á V.E. de la Corte, he leido una descripcion bien circunstanciada del Rio Negro y del Rio Colorado, y los urgentes motivos que su Magestad tiene para hacer en ellos los nuevos establecimientos; y que se halla informado que las riberas del mar son tierras areniscas: pero que en lo interior del país entre los dos rios, es el suelo excelente y adaptado á todo género de cultivos.

En la expedicion que pasó presentemente á esta costa, mandada por D. Juan de la Piedra, veo que se ha descubierto una gran bahía, y en ella, de la parte del sud, un puerto por la latitud de 42 grados 10 minutos, que por su dilatada grandeza y admirable fondo puede admitir en sí las mayores armadas. La descripcion sobredicha, mandada por la Corte, pone la Bahía sin Fondo en 41 grados 30 minutos, que es la misma latitud con poca diferencia de minutos en que se halla esta bahía (nuevamente descubierta) en su medio, y siendo la propia, debería desaguar en ella el Rio Negro, que no consta hallarse en dicha bahía: y solo en su entrada, de la parte norte, trae el plano presentemente levantado, un rio que denomina Colorado, en 41 grados 5 minutos, que dice el diario no se pudo examinar: y por la latitud de 39 grados 38 minutos al norte del antecedente, coloca otro que nombra del Sauce, de que tambien no trae el exámen. Si estos son los dos rios que se buscan, vienen en dicho plano y diario con los nombres trocados, pues el que queda de la parte del norte debe ser el Colorado, y el que queda al sud, el Negro, esto es, el Sauce: pues el informe remitido por la Corte así los considera, y todos los mapas antiguos y modernos, de esta suerte los colocan. Y últimamente se confirma por el diario de la expedicion que V.E. mandó contra los indios Teguelches, mandada por D. Manuel de Pinazo el año de 1770, que pasó (caminando por las pampas de Buenos Aires) hasta el Rio Colorado, que atravesó; y asegura que el Rio Sauce ó Negro queda mas al sud del antecedente.

Esto supuesto, parece que hasta ahora no se ha examinado y descubierto mas que una bahía y puerto, y que falta por examinar los rios mencionados en las reales órdenes, porque de ellos debemos inferir que dicha bahía es la denominada sin fondo, ó si en la entrada del Rio Negro hay otra bahía á que mejor convenga este nombre: pues en el papel remitido de la Corte, se dice:

"Que en la embocadura del Rio Negro hay un puerto mediano sobre la derecha, que llaman de San Matias."

Y no solo este se debe examinar, pero tambien el del Rio Colorado, en donde su Magestad manda que en su embocadura se ponga un fuerte de menor consideracion para defender igualmente su entrada.

Toda la circunferencia de la bahía que se acaba de descubrir, se debe examinar escrupulosamente para ver si en ella desemboca algun rio caudaloso y navegable: porque hallándose, será esta bahía buscada. Tambien se debe visitar la sierra opuesta á su entrada, que queda al lado del oeste, pues parece natural que de ella desague algun rio, ó corra por sus faldas alguno que venga del interior de la campaña: finalmente se deben examinar de la misma suerte los dos Rios Negro y Colorado, y su terreno intermedio.

El diario del Padre Cardiel que V.E. conserva, del viage que hizo 70 leguas del Volcan para el sud por tierra, dice lo siguiente:

"Desde el Volcan, caminando por cerca de la costa del mar, hay como 100 leguas hasta el Rio Colorado, sin habitacion de indios: en este y en el de Sauce que está como 30 leguas mas hallá, y en su intermedio, habita la nacion Teguelche, que tiene poca comunicacion con los cristianos; puebla esta nacion las orillas del mar por aquella parte, y mas allá de él habitan otras muchas naciones hasta el Estrecho, no por la costa del mar, que es tierra estéril, sino por tierra adentro, segun las noticias que nos dán los Serranos, Aucaes y los Teguelches."

Lo que comprueba las noticias de la Corte, referidas, es la relacion circunstanciada de Mr. Falkner, que certifica ser el terreno entre los rios muy adaptado para poblaciones, y aun en las orillas del mar, como se verifica del citado diario, que en otro discurso dice lo siguiente:

"Que los Serranos y Aucaes dieron noticia al dicho Padre del grande número de gente que habita entre los dos Rios, Colorado y Sauce, y de los bosques y otras utilidades que allí habia, necesarias para fundar pueblos."

A mi entender no se debe abandonar el Puerto de San José, nuevamente descubierto, porque de él se puede salir á examinar los sobredichos rios y terreno intermedio, con mas comodidad que de otro lugar que no tenemos en aquella costa. Me hago cargo de la falta de agua que en él se experimenta: mas la diligencia y trabajo la podrán facilitar. Se debe examinar si los manantiales de agua dulce, que dicen estar distantes 4 ó 5 leguas, están en parage de no poderse conducir al puerto, esto es, si tiene declivio el terreno: porque con cualquiera pequeña abertura se podrá conseguir; y no pudiendo vencerse, si el terreno próximo á dichos manantiales[4] es capaz para cultivo, mudando la poblacion á él, y dejando en el puerto un fuerte para respeto del establecimiento. Tambien se podrá mandar de aquí un cierto número de bueyes mansos y carretas para conducir el agua que se ha de beber, en cuanto no se descubren otras providencias.

[Nota 4: El diario de D. Francisco Viedma, Comisario Super-intendente de la Bahía de San Julian dice:—Que la tierra de aquel parage manifiesta mucha mas bondad que la en donde se hallan, y que abunda mas de leña.]

El mismo recelo que tiene su Magestad (y pretende evitar) por los dos mencionados rios Negro y Colorado, debe haber por este puerto: porque siendo tan fácil el desembarque á cualquiera nacion, está facilitado igualmente el poder internarse á las campañas inmediatas y á los sobredichos rios, (que no pueden estar lejos) y seguir por ellos su navegacion cuando lo intentasen.

Me ocurre tambien una reflexion, á mi parecer digna de atencion, para no despreciar dicho puerto, y es, que en el caso de que los rios Negro y Colorado no dejen entrar embarcaciones en sus puertos por falta de fondo y otras incomodidades inevitables, vendrá á suceder que todo el peligro que en ellos considera S.M., recaerá en el puerto nuevamente descubierto, lo que pide una deliberacion muy séria y prudente.

Cuanto á las ventajas de la navegacion, me parece que seria muy útil el dicho puerto, tanto para los que naveguen á Malvinas y á San Julian, ó á algun otro establecimiento que se verifique en la costa, teniendo en el camino un puerto en que entrar en caso fortuito, como á los navios que fueren y vinieren para el mar del sud: cuya utilidad no menos resultará á favor del comercio de quien puedan ser dichas embarcaciones. El que se podrá hacer con los establecimientos que nuevamente se levantasen, aun lo ignoramos, en cuanto no se descubra el terreno adyacente á ellos, sus frutos y producciones, y que se tomen medidas proporcionadas para hacerlos útiles.

Con respecto á la calidad del Puerto de San José, tiene este las grandes ventajas de su excelente fondo para toda clase de embarcaciones, sin obstáculo en su entrada, sin bancos ni escollos en que puedan peligrar los navios; y solo hallo que por su grande extension y anchura será expuesto á los temporales. Pero como los mas peligrosos los considero del semicírculo de este hasta oeste por el sur, y que las embarcaciones pueden fondear muy cerca de tierra, me parece que no quedan tan expuestas de este lado de la poblacion, por venir el viento de sobre la tierra, que, aunque sea baja, siempre de este lado hará que junto á ella se minore la agitacion de la mar, y las buenas amarras serian el remedio y seguridad de los buques que allí entraren.

El puerto denominado de San Antonio en el nuevo plano, se debe examinar, observando con exactitud sus bancos, escollos, fondo y canales; porque poblándose entre los dos rios mencionados, ó en alguno de ellos, podrá venir á ser muy útil el cubrir y asegurar tambien este puerto; y mas, siendo el camino como refiere el mismo Padre en su diario, en el dia 29 de Mayo, que es el siguiente:

"Quede pues sabido para todos, que este camino desde las Salina del Volcan hasta cuatro leguas mas hallá del Arroyo de la Asumpcion de donde nos volvimos, que por tierra adentro es cosa de 70 leguas, es camino no solo de cabalgaduras sino tambien de carretas, sin pantano alguno, con pasos por los rios, aun por los dos grandes de las barrancas, con leña para pasar: porque, aunque en algunas partes hay muy poca, se puede cargar donde la hay; con abundancia de agua: de manera que casi siempre se puede hacer mediodia en un arroyo y noche en otro.

"Para llegar al Rio Colorado, que dicen ser grande y con mucha abundancia de sauces altos y gruesos, no faltan, segun lo que pude averiguar, sino cosa de 30 leguas: este trecho será de las mismas calidades que el de 70 andado. Del Colorado al Rio Sauce, habitacion de las tolderias de los Teguelches, debe haber otras 30, y hablan mucho los indios de su fertilidad: con que seguramente se puede ir con carretas hasta el Rio Sauce."

Es cuanto me ocurre expresar á V.E. en cumplimiento de su órden, deseando haber acertado en alguna cosa que pueda resultar en utilidad del real servicio.

Buenos Aires, 25 de Marzo de 1779.

CUSTODIO SA Y FARIAS.