The Project Gutenberg eBook of Colección de viages y expediciónes à los campos de Buenos Aires y a las costas de Patagonia

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Title: Colección de viages y expediciónes à los campos de Buenos Aires y a las costas de Patagonia

Editor: Pedro de Angelis


Release date: June 22, 2005 [eBook #16105]
Most recently updated: December 11, 2020

Language: Spanish

Other information and formats: www.gutenberg.org/ebooks/16105

Credits: Produced by Miranda van de Heijning, Chuck Greif and the Online Distributed Proofreading Team. This file was produced from images generously made available by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica)

*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK COLECCIÓN DE VIAGES Y EXPEDICIÓNES À LOS CAMPOS DE BUENOS AIRES Y A LAS COSTAS DE PATAGONIA ***

Produced by Miranda van de Heijning, Chuck Greif and the

Online Distributed Proofreading Team. This file was produced from images generously made available by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica)

COLECCION DE VIAGES Y EXPEDICIONES A LOS CAMPOS DE BUENOS-AIRES Y A LAS COSTAS DE PATAGONIA.

Primera Edicion.

BUENOS-AIRES. IMPRENTA DEL ESTADO.

1837.

=DISCURSO PRELIMINAR A LAS EXPEDICIONES A LOS CAMPOS DEL SUD=.

Son tan escasas las noticias que tenemos de la region austral del Rio de la Plata, que no debe mirarse con desprecio la série de documentos oficiales que presentamos al público. No debe esperar el lector de hallar en ellos datos, y observaciones científicas. Los mas de estos diarios han sido llevados por oficiales que no tenian mas conocimientos que los de su profesion: pero, sin pretension y sin orgullo, relataban sencillamente lo que veian, y describian con una fidelidad apreciable los parages que exploraban. Estas relaciones suelen à veces presentar detalles nuevos è importantes, como los cantos populares que brillan por rasgos insólitos de una vulgar poesia.

Tienen tambien el mèrito de conservarnos la fisionomia original de una naturaleza inculta, y del hombre de la creacion, cuyas costumbres envano se esforzaron de indagar los filòsofos en el silencio de sus gabinetes.

A pesar de los grandes progresos que ha hecho la geografia, ¿cual es el hombre, versado en estos estúdios, que deje de explorar las relaciones de los primeros viageros, para comparar, y rectificar á veces las especies de los que marcharon despues en sus huellas, con mas instruccion y auxilios? ¿Cuanta luz arroja aun sobre el Asia su primer historiador Herodoto, y su mas antiguo viagero Marco Polo? ¿Y que otra cosa son los geógrafos menores que recogiò è ilustró con tanto afán Hudson, sino nuestros Cardiel, Hernandez, Pavon, y Amigorena?

Si hay una ciencia que procede lenta y paulatinamente, es ciertamente la geografia. ¿Cuantas observaciones para determinar la verdadera situacion del Cabo de San Antonio, y calcular con acierto la latitud del de Santa María? Y sin embargo los mas ilustres navegantes han pasado delante de estos promontórios, y cada uno de ellos reincidió (para enmendarlos despues) en los errores de sus predecesores. Así se perfeccionan los conocimientos, que hubiera sido imposible llevar de otro modo al grado de madurez que han adquirido en nuestros dias. Y cuando á las causas que suelen retardar estos adelantamientos se agregan otras que los paralizan, se percibe entonces toda la importancia de estos ensayos, que son como los arranques que se dejan en los edificios para continuarlos.

Algunos de estos documentos disfrutaban de una celebridad que están lejos de justificar: tales son los informes de Sá y Farias, y Villarino sobre los puertos y establecimientos de la costa patagónica. Mas interesante nos parece el diario de Amigorena, y el de Hilario Tapary, que, sin recursos y escoltado por dos perros, emprendió el viage mas largo y desastroso que haya sido egecutado hasta ahora en nuestras pampas.

En su estilo sencillo expresa al vivo las sensaciones que experimentó al aspecto del desierto, y cuando tuvo que separarse de su compañero, y de uno de sus perros, que, en su desamparo, habian llegado á ser parte necesaria de su existencia. Estos incidentes no pertenecen á la geografia: pero ¡cual es el alma insensible que nos condene por haberlos reproducido en nuestra coleccion!

Todos estos documentos nos han sido franqueados por el Señor Canónigo, Dr. D. Saturnino Segurola, à cuya generosidad debemos tambien la Descripción de las Misiones de Tarija que encabeza el presente volúmen.

Buenos-Aires, Setiembre 4 de 1837

=PEDRO DE ANGELIS=.

=VIAGES Y EXPEDICIONES=.

=Extracto ó resúmen del diario del Padre José Cardiel, en el viage que hizo desde Buenos Aires al Volcan, y de este siguiendo la costa Patagónica, hasta el Arroyo de la Ascension=.

Dice que de Buenos Aires al Volcan habrá como 100 leguas. Que desde el Volcan, caminando por cerca de la costa del mar, hay como 100 leguas hasta el Rio Colorado, que en ese y en el de Sauce, que está como 30 leguas mas allá, y en su intermedio, habita la nacion Tehuelches, que tiene muy poca comunicacion con los cristianos, y que por aquella parte puebla esta nacion las orillas del mar. Que mas allá de él, habitan otras muchas naciones hasta el Estrecho, no por la costa del mar, que es tierra estéril, sino por tierra adentro, segun las noticias dadas por los Serranos, Aucaes y Tehuelches.

Que los Pampas de Buenos Aires hicieron su poblacion á 43 leguas de esta ciudad, y tres leguas del Rio de la Plata, en que se juntaron 300 almas.

Que fué dicho Padre al Volcan[1] en el año de 1747, y que empezó á formar un pueblo con el nombre de Nuestra Señora del Pilar del Volcan. Que en esta ocasion se comunicó con unos pocos Puelches del Rio del Sauce, que estaban cazando yeguas baguales: que le pareció nacion mas bien dispuesta para el evangelio que los Serranos y Aucaes; y que unos y otros indios le habian dado muchas noticias del gran número de gente que habia entre los Rios Colorado y Sauce, y de los bosques y otras utilidades que allí habia, necesarias para fundar pueblos, y de que carecian los dos pueblos de Pampas y el Volcan.

[Nota 1: Volcan no es de fuego, sino una abertura de sierras que los indios en su idioma llaman Vuulcan.]

Que partió de Buenos Aires á mediado de Marzo de 1748, con un estudiante para ayudar á misa, y cuatro mozos que conducian las cargas, y que llegaron al pueblo de los Pampas, que se intitula la Concepcion.

Que salieron de este pueblo á 17 de Abril: que no hallaron agua en 25 leguas por la mucha seca; y que cuando esta no es mucha, se halla en cada jornada, de lagunas, que no hay arroyos hasta una jornada antes de las Sierras del Volcan.

Que á 20 de Abril llegó al comenzado pueblo del Pilar, donde estaba el Padre Tomas Falkner[2] y el Padre Matias Strobel: que del pueblo de los Pampas á dicho Pilar hay cosa de 60 leguas; las 40 de solas campañas, sin árboles ni matorrales, y están pobladas de infinidad de yeguas silvestres, cimarronas ó baguales, como acá dicen: hay en ellas abundancia de venados, cerdos, avestruces, quirquinchos y perdices.

     [Nota 2: Mr. Falkner, ingles, hizo mi relacion circunstanciada en
     Londres en 1774.]

Que del pueblo del Pilar llevó por guia é intérprete á dos infelices Serranos por una considerable paga adelantada, y salió de dicho pueblo en 6 de Mayo. Que se ponian de marcha á las diez, y sin parar á mediodia, se hacia alto antes de ponerse el sol, en parage de leña, agua y pasto, que no siempre le encontraban, caminando seis ó siete leguas cada dia.

Que hasta el dia 9 se detuvieron por varios azares en el corto espacio de ocho leguas, que hay del pueblo al propio Volcan ó abertura, del cual salió el dia 10, rumbo casi á poniente, habiendo caminado en él ocho ó nueve leguas.

El dia 11 salieron á medio dia, y á dos leguas de distancia encontraron un arroyo de tres palmos de hondura, y despues á poca distancia entre sí, otros tres que estaban secos, luego otro de mas de tres palmos de agua. Que salieron de las cuestas enderezando algo hácia el mar, por ver que los arroyos, á causa de la seca, no estaban tan crecidos como lo pensaban. Caminó cosa de tres leguas.

El dia 12, á distancia de cuatro y media leguas del último arroyo, pasaron otro de poca agua; tres leguas mas adelante otro de dos pies de agua; una legua mas allá, otro de una vara de ancho con grandes barrancas de ocho y diez varas en alto, y hallaron vado con dificultad; cuatro leguas mas adelante otro mas hondo y de mas altas barrancas, donde hallaron vado, y caminaron cosa de nueve leguas.

El dia 13, á dos leguas, pasaron un cerro algo alto; dos leguas mas adelante un arroyo de poca agua. Desde cerca de este arroyo escaseaba mucho el pasto y leña que hasta aquí era abundante: tres ó cuatro leguas mas adelante hicieron noche junto á un charco. Caminaron como siete leguas.

El dia 14, caminando al SE por acercarse al mar, á dos leguas entraron sin pensar en una tierra sin pasto ni yerba, como campaña recien quemada, algo arenisca, y todo el dia fué de la misma calidad. Siguiendo el rumbo del S, por dar pronto con el mar, hallaron unas piedras menudas, entre las cuales algunas coloradas y otras blancas, muy duras y redondas; y algunas tenian al rededor una raya como canal y como para atar un cordel: los indios las llaman piedras del Diablo. En tan mala tierra hicieron noche, habiendo caminado como siete leguas.

El 15, despues de haber caminado por aquella tierra pelada cosa de legua y media al S, llegaron á tierra de pasto, y luego á un pequeño arroyo, de donde se veian altos cerros de arena, que era la orilla del mar: habia cerca de ellos arenales, mucho pasto y mucha leña de los matorrales que llaman Margarita. Pararon tres dias para descansar las cabalgaduras.

El 19 partieron del lugar antecedente, y á las dos leguas de distancia encontraron un mediano arroyo; y cosa de cinco leguas mas adelante hicieron noche.

El 20, á tres leguas, pasaron un buen arroyo, y por él habia una abertura sin arenales hasta el mar como de 600 pasos, y los montones de arena no eran tan altos. Aquí se perdió el Padre, saliendo á buscar agua, leña y pasto.

El dia 21 lo abandonaron el guia y el intérprete, y se resolvió hacer la vuelta por la playa del mar hasta el pueblo de los Pampas.

Advertencia del Padre.

Quédese, pues, sabido para todos, que este camino desde la Sierra del Volcan hasta cuatro leguas mas allá del Arroyo de la Ascension, de donde se volvió, es como de 70 leguas. Es camino no solo para cabalgaduras, sino tambien para carretas, sin pantano alguno, con pasos por los rios, aun por los dos grandes de las Barrancas, con leña para pasar: porque, aunque en algunas partes hay muy poca, se puede cargar en las que la hay; con abundancia de agua, de manera que casi siempre se puede hacer mediodia en un arroyo, y noche en otro camino de tierra adentro y á la orilla de los arenales.

Para llegar al Rio Colorado, que dicen ser grande y con mucha abundancia de sauces altos y gruesos, no faltaban, segun lo que pude averiguar, sino cosa de 30 leguas. Este trecho debe ser de las mismas calidades que el de 70 leguas andado.

Del Colorado al Rio Sauce, habitacion de las tolderias de los Tehuelches, debe haber otras 30, y hablan mucho los indios de su fertilidad: con que seguramente se puede ir con carretas hasta el Rio del Sauce, y si se quiere adelantar aun hasta la otra banda, con el arte con que pasan los españoles con carretas los grandes rios que hay desde Santa Fé al Paraguay, pasando la carga en pelotas, tiradas de un caballo nadando con su ginete, y tirando los bueyes la carretas unidos y nadando: y lo hacen con facilidad, segun he visto.

Mejor camino es, y mas fértil en todo este trecho, desde el Volcan al Rio del Sauce, (siendo lo poco que resta que andar, de las calidades de las 70 leguas, como se presume), que el que hay desde Buenos Aires al Volcan: pues en este falta muy frecuentemente el agua, por no haber arroyos mas que uno de agua buena, y dos de salobre, y son pocas y no permanentes las lagunas y muchas salobres; y tambien falta leña y no poco pasto.

Todos los arroyos de dichas 70 leguas son de agua buena, y los demas hasta el Rio del Sauce, dicen los indios que son así: todas las lagunas, que se retiran una legua de los arenales por donde los hay, son asimismo de agua buena. Donde no hay arenales son así, aun las que están á la orilla de la costa. Las arrimadas á los arenales son de agua salobre, excepto tal cual entre los arenales, que es de agua muy buena: y tambien hay algunas de buena agua de las así arrimadas por donde se angostan los arenales. Todos los arroyos entran esplayándose en el mar con mucho menos fondo que por mas arriba, dando paso à las cabalgaduras, excepto el rio y puerto de San José, en creciente de marea. El mar está muy furioso, con soberbias olas de cinco y mas varas en alto en todas las orillas de la costa, aun en tiempo de calma, sin dar lugar á desembarco sin gran peligro.

La costa no vá al SO, como la ponen comunmente los mapas, sino al O SO. Desde el Rio del Sauce debe delinear al SO, y despues casi al S, de otro modo no podremos componer la longitud que notó el Padre Quiroga, cuando navegamos aquellas costas el año de 1745.

41º 30' latitud | 45ºlongitud | Rio Negro ó Bahía sin fondo. 155 leguas abajo del Rio de la Plata. 20 leguas despues del Rio Colorado.

Nota 1.ª El Padre Cardiel, en su regreso por la costa, tomó tres alturas, y ninguna cuando marchaba al Rio Colorado, porque no las expresa en su diario: y así la distancia de 70 leguas del Volcan al Arroyo de la Ascension, y cuatro leguas mas al S, son arbitrarias por estimacion, en que puede haber mucha diferencia. Las que observó son las siguientes:

     Rio San José……………………… 38º 20'
     Entre rios de San Pablo y San Clemente. 36 30
     Rio de San Clemente……………….. 35 45 [3]

     [Nota 3: Estas latitudes no son exactas, y se hallan con un grado
     de menos en cada observacion.]

Nota 2.ª El Padre Cardiel cuenta 70 leguas, desde las Sierras del Volcan hasta cuatro leguas mas al S del Arroyo de la Ascension, y segun las leguas espuestas en su diario, no pasan de cuarenta y ocho y media: por lo que el dicho arroyo queda mas al N. El las cuenta en el órden siguiente:

     Del pueblo del Pilar al Volcan……… 8 leguas.
     El dia 11 de Mayo…………………. 6
     El dia 12………………………… 9
     El dia 13………………………… 7
     El dia 14………………………… 7
     El dia 15………………………… 1-1/2
     El dia 19………………………… 7
     El dia 20………………………… 3
                                            ———
                                            48-1/2

II

Viage que hizo el San Martin, desde Buenos Aires al Puerto de San Julian, el año de 1752: y del de un indio paraguayo, que desde dicho puerto vino por tierra hasta Buenos Aires.

Diario, que yo Jorge Barne, Piloto práctico de la costa de Guinea, del navio rebajado nombrado San Jorge, que con licencia de S.M., y la Casa de Contratacion á Indias de Cádiz, llegó con carga de ropas y negros esclavos á este puerto de Buenos Aires, desde el cual fué despachado por D. Domingo de Basabilbaso, vecino de esta dicha ciudad en el bergantin nombrado San Martin (alias la tartana San Antonio) que tambien con licencia de S.M. vino á este dicho puerto; el cual hace viaje por cuenta de dicho D. Domingo al Puerto de San Julian, á cargar sal y pescado, con licencia del Señor D. José de Andonaegui, Mariscal de Campo de los Reales ejércitos de S.M., y Gobernador y Capitan General de las Provincias del Rio de la Plata, por cuya órden y encargo he de ir llevando puntual diario de ida, reconociendo la costa lo mejor que pueda, y el tiempo me ayudare, hasta dicho Puerto de San Julian, estada en él y vuelta de dicho viaje hasta los Pozos, en frente del Convento de Nuestra Señora de la Merced de esta dicha ciudad de Buenos Aires, los que están á poco mas de tiro de fusil de la lengua del agua:—que, empezando desde la Boca, ó salida de este Rio de la Plata, es como se sigue:

1752.

DICIEMBRE 16, SABADO.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con vientos del N á NE. Al ponerse del sol, la sierra alta, que habia al E de Maldonado, estaba NNE: distancia media legua, de donde cuento la distancia meridional, rumbo corregido de ello, S 40 grados al E: distancia 58 millas: distancia meridional, 37 minutos al E: longitud echo 43 millas al E: altura por observacion, 35 grados y 44 minutos al S.

DOMINGO 17.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con vientos del E al NE. Sondeamos dos veces, pero no hallamos fondo con 16 brazas: rumbo corregido, S 30 grados al E: distancia 88 millas: distancia meridional 87 millas al E: longitud echo 90 millas al E: altura por observacion, 37 grados y 18 minutos al S.

LUNES 18.

Estas 24 horas tuvimos tiempo apacible, con viento del N á E, un cuarto al NE, y una mar muy alta: rumbo corregido, S 12 grados al E: distancia 105 millas: distancia meridional, un grado y 41 minutos al E: longuitud echo 2 grados y 3 minutos al E: altura por observacion 38 grados y 52 minutos al S.

MARTES 19.

Estas 24 horas tuvimos muchísimo viento del N al O, un cuarto al SE, con el tiempo por la mayor parte nublado y la mar muy alta: rumbo corregido, S 10 grados al O: distancia 120 millas: distancia meridional, 80 millas al E: longitud echo un grado 42 minutos al E: altura por observacion, 40 grados y 50 minutos al S.

MIERCOLES 20.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido mucho viento del S, un cuarto al SE, SO con turbonadas, mucho frio y mar alta: rumbo corregido E: distancia 49 millas: distancia meridional 2 grados y 9 minutos al E: longitud echo 2 grados 47 millas al E: altura por observacion, 40 grados y 52 minutos al S.

JUEVES 21.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido vientos frescos entre el
OE y SE, con aguaceros algunas veces: rumbo corregido, S 20 grados al
OE: distancia 119 millas: distancia meridional 88 millas al E: longitud
echo 110 millas al E: altura por observacion, 42 grados y 38 minutos al
S.

VIERNES 22.

Al principio de estas 24 horas tuvimos vientos frescos, despues no habia tanto, pero el tiempo siempre nublado: rumbo corregido, S 3 grados al OE: distancia 95 millas: distancia meridional 1 grado y 23 minutos al E: longitud echo 103 al E: altura por observacion, 44 grados y 12 minutos al S.

SABADO 23.

La major parte de estas 24 horas estuvimos en calma con tiempo nublado: rumbo corregido, S 81 grados O: distancia 53 millas: distancia meridional 31 millas al E: longitud echo 30 millas al E: altura por observacion, 44 grados; 17 minutos al S.

DOMINGO 24.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con viento del S, un cuarto al SO á O un cuarto al NE. Sondeamos dos veces, pero no hallamos fondo con 80 brazas de sondaleza: rumbo corregido, S 67 grados al O: distancia 99 millas: distancia meridional, 60 millas al O: longitud echo un grado 37 minutos al O: altura por observacion, 44 grados 56 minutos al S.

LUNES 25.

Todas estas 24 horas ha sido nublado, con vientos del NE, un cuarto al O á S cuarto de SE. (Vimos muchas yerbas, y en tres dias pasados hemos visto lo mismo): rumbo corregido, S 46 grados al O: distancia 91 millas: distancia meridional 125 millas al O: longitud echo 3 grados 9 millas O: altura por observacion, 45 grados y 53 minutos al S.

MARTES 26.

Estas 24 horas tuvimos tiempo claro, con vientos del O al SE, vimos yerbas como ayer: rumbo corrido, N 54 grados al O: longitud echo 4 grados 8 millas O: altura por cuarta, 45 grados 23 minutos S.

MIERCOLES 27.

Estas 24 horas tuvimos vientos frescos con turbonadas grandes; á veces el tiempo nublado, y solamente dos horas antes de medio dia aclaró: rumbo corregido N 29 grados al O: distancia 115 millas: distancia meridional 3 grados: 41 millas al O: longitud echo 5 grados, 25 millas al O: altura por observacion, 43 grados 50 minutos S.

JUEVES 28.

Estas 24 horas tuvimos vientos frescos del S al OSE, con algunas turbonadas; el tiempo nublado: rumbo corregido N 38 grados al O: distancia 83 millas: distancia meridional 4 grados 19 millas al O: longitud echo 6 grados 17 millas O: altura por observacion 42 grados 33 minutos S.

VIERNES 29.

La mayor parte de estas 24 horas el tiempo ha sido nublado con vientos del NNE al SO, y mezclado con calma: rumbo corregido S 66 grados O: distancia 50 millas: distancia meridional 7 grados 26 millas O: longitud echo 10 grados, 36 millas O: altura por observacion 44 grados, 3 minutos S.

SABADO 30.

Estas 24 horas tuvimos buen tiempo, con vientos del NO al SO: rumbo corregido S 38 grados O: distancia 125 millas: distancia meridional 6 grados 40 minutos al O: longitud echo 9 grados, 32 millas al O: altura por observacion 43 grados, 55 minutos al S.

DOMINGO 31.

Todas estas 24 horas hemos tenido el tiempo apacible con poco viento del ONO al SO, mezclado con calma: rumbo corregido S 66 grados al O: distancia 50 millas: distancia meridional 7 grados, 26 minutos O: longitud echo 10 grados, 36 millas O: altura por observacion 44 grados, 3 minutos al S.

1753.

ENERO, LUNES 1º.

Estas 24 horas hemos tenido vientos fuertes del NNO al ESO, mezclado con turbonadas y el tiempo nublado: rumbo corregido S 38 grados al O: distancia 87 millas: distancia meridional 7 grados, 32 millas O: longitud echo 10 grados, 44 millas O: altura por cuenta 45 grados, 8 minutos al S.

MARTES 2.

Estas 24 horas los vientos han sido frescos con turbonadas, y el tiempo nublado: rumbo corregido S 38 grados al O: distancia 57 millas: distancia meridional 8 grados, 7 minutos al O: longitud echo 11 grados, 31 minutos al O: altura por cuenta 45 grados, 53 minutos S.

MIERCOLES 3.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido vientos frescos del O al S, con el tiempo nublado. Sondeamos en 58 brazas, arena fina, mezclada con lama verde: rumbo corregido N 54 grados al O: distancia 67 millas: distancia meridional 9 grados al O: longitud echo 12 grados, 51 minutos O: altura por observacion 45 grados y 10 minutos al S.

JUEVES 4.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, con los vientos alguna cosa frescos, mezclados con turbonadas fuertes; muchos relámpagos y aguaceros: rumbo corregido S 81 grados al O: distancia 75 millas: distancia meridional 10 grados, 13 minutos al O: longitud echo 14 grados, 33 minutos al O: altura por observacion 45 grados, 24 millas al S.

VIERNES 5.

Estas 24 horas tuvimos el tiempo por la mayor parte nublado, con vientos de SSO, y mar alta: á media noche sondeamos y hallamos fondo en 45 brazas, lama azul; y al ponerse del sol vimos tierra sobre el rumbo de O, cuarto al SO: distancia 4 leguas, y al levantarse del sol vimos tierra otra vez sobre el rumbo de O SO: distancia 7 leguas. A las ocho del dia vimos tierra al NO y al SO, cuarto de S: distancia de la mar cerca de 4 leguas. A medio dia la tierra mas al N estaba N cuarto de NE. Una isla que hace la entrada del S de la Bahía de los Camarones, estaba E SO: distancia de la tierra firme, milla y media: rumbo corregido S 78 grados al O: distancia 29 millas: distancia meridional 10 grados y 41 millas al O: longitud echo 14 grados, 59 millas O: altura por observacion 45 grados 5 minutos al S.

SABADO 6.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido pocos vientos, con buen tiempo, y mar muy recia. A las dos y media de la tarde dimos fondo en 15 brazas de agua en la Bahía de los Camarones. La isla mas al E, E cuarto de SE; otra isla S: la tierra firme mas al S, cuarto de SO; dicha mas al N, NNE, distancia milla y media. A las siete de la tarde nos levamos y salimos bordeando afuera de la bahía, con un vientecito al NE. A las diez de la noche arribamos; á las cuatro por la mañana vimos la tierra sobre el rumbo de NO, cuarto de N: distancia 6 á 7 leguas, de donde cuento la distancia meridional: rumbo corregido S 26 grados al O: distancia 48 millas: distancia meridional 7 millas al O: longitud echo 8 millas O: altura por observacion 46 grados y 2 millas S.

DOMINGO 7.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos, mezclados con calma y buen tiempo; y á las dos de la tarde sondeamos en 48 brazas: lama blanca, azul; y á mediodia vimos Cabo Blanco: estaba S SO: distancia 7 leguas. Parecia como una isla no muy lejos de la tierra firme: rumbo corregido S 12 grados al O: distancia 39 millas: distancia meridional 15 millas al O: longitud echo 17 millas al O: altura por observacion 46 grados, 37 minutos S.

LUNES 8.

Estas 24 horas tuvimos buen tiempo, con vientos del N cuarto del NO á NE cuarto del N, mezclado así á lo último con turbonadas y tiempo nublado; y á las cuatro de la tarde vimos tres peñas muy grandes que están S SE, distancia 5 leguas; y á las seis vimos tambien el cuerpo de Cabo Blanco que estaba O SO: distancia 4 leguas, y al mismo tiempo sondeamos en 17 brazas en fondo de piedritas, conchuelas y arena: á las seis y media vimos alguna cosa que parecia aguas quebradas: orzamos y anduvimos arrimados á ellas, sondeando, y hallamos de 15 brazas á 5, y 4 y media, piedritas, y tres veces vimos peñas: distancia de la tierra firme 5 leguas: rumbo corregido, S 18 grados O: longitud echo 48 millas O: altura por observacion, 48 grados 39 millas al S.

MARTES 9.

Por la mayor parte de estas 24 horas hemos tenido pocos vientos, con algunos aguaceros y relámpagos, y á la postre turbonadas al NO; y á las 5 de la tarde pasamos entre una isla y la tierra firme, y la distancia entre las dos es 5 leguas. Hay muchas peñas por toda la costa: fuimos sondeando, y tuvimos de 15 brazas á 10, 6, 5-1/2, 7, 10, 15, y despues no hallamos fondo, y por la orilla toda es tierra recia y arena: pero cosa de 2 millas por dentro, es tierra muy alta por toda la costa. Altura por observacion, 49 grados al S, y á mediodia nos hallamos 10 leguas por el N del puerto de San Julian.

MIERCOLES 10.

Estas 24 horas tuvimos el tiempo muy nublado, los vientos entre el N y NE. A las cinco de la tarde vimos la sierra mayor, que estaba O SE, distancia de la tierra mas cerca de una legua. A las seis dimos fondo porque el agua era muy baja, y estuvimos en 6-1/2 brazas, el fondo duro: distancia de la tierra mas cerca de 2 millas, y á la media hora de haber dado fondo se nos partió el cable, y luego inmediatamente largamos el foque y el velacho, y despues de tener 5 brazas de agua, gobernamos á entrar en el puerto: pero en poco tiempo nos hallamos en 8 pies de agua, y entonces tocó la embarcacion y conocimos se habia lastimado, y esperimentamos fuertes reventazones. Empezaba á crecer con fuerza la marea con lo que en poco tiempo nos zafó de una barra que hay á la entrada de dicho puerto, que sino hubieramos perecido. Y esta desgracia nos sucedió por habernos gobernado por el mapa que llevamos hecho en la expedicion de D. Joaquin de Olivares; pues en él no se señala la dicha barra tan grande que hay á la entrada del puerto, que en baja mar queda en 8 pies de agua, aunque en pleamar hay tanta agua que el mayor navio puede entrar sin riesgo por encima de dicha barra, y las mareas son regladas: á las once y media, el flujo máximo en confusion y oposicion: á las siete entramos en el Rio de San Julian, y dimos fondo en 4-1/2 brazas. Lama negra, y por la mañana nos levamos y fuimos mas arriba á la canal del SE y dimos fondo en 3 brazas. Lama blanda, y amarramos la embarcacion entre dos anclas, una por el NE y la otra por el SE: distancia de la tierra del E un tiro de escopeta.

La primera cosa que hicimos, fué de ir en busca de las salinas y estuvimos dia y medio, antes que hallasemos la menor de las dos, y la grande la hallamos despues. Agua buena: no pudimos hallar mas que un pozito en el camino de la salina grande. Si llueve hay parage á donde el agua se junta, pero si no se toma pronto, se seca.

Leña, como algarrobo y otras calidades, toda madera recia, bastante gruesa, pero baja, hay en todas partes y bastante: la mayor y mejor está por la banda del E.

Pastos hay muy buenos, y fuertes para el ganado, con bastante abundancia.

Y por dos semanas en dicho puerto de San Julian, no tuvimos otros vientos sino del N y NE muy fuertes, y el resto del tiempo que estuvimos en el expresado puerto, eran del ONE al O y OSE: solamente un tal vez algun viento N ó S, pero nunca vino á E del S, solamente en airecitos, que no duraban mucho tiempo.

Animales no hay sino guanacos, zorros, gaviotas, batutues, muchos patos de varias layas, y otros pajaritos chicos muchisimos, como tambien bastantes avestruces.

El 24 de Enero fuimos al arroyo, á donde acabamos de carenar la embarcacion, y cargamos de sal: tambien cortamos dos pies del palo del trinquete porque estaba demasiado largo.

Un dia que estuvimos en busca de la ancla perdida, fuimos mas adentro por tierra, y vimos 2 ó 3,000 casitas ó sepulturas con una pared que corre entre ellas, las que están del desembarcadero sobre el rumbo del N, distancia cosa de 12 millas ó 4 leguas.

Los peces de dicho puerto de San Julia son pescada, pejerrey y sardinas: de todo lo expresado con abundancia.

En la serranía inmediata á dicho puerto, como cosa de 2 á 3 leguas, hallamos bastante bosta de caballos; por lo que se infiere anden en algunas temporadas del año algunos indios por aquellos parajes.

Tambien entre dichos cerros hay un charco ó laguna bastantemente grande, de agua llovediza buena, á donde vienen á beber los guanacos, avestruces y demas pájaros que antecedentemente expreso, y discurrimos que se mantenga en dicha laguna agua todo el año, y que en dicha sierra haya agua de manantiales, que por no tener tiempo no pudimos reconocer, y al rededor de dicha laguna habia vestigios de muchos fogones á donde hacian fuego, y al lado de ellos bastantes huesos de guanacos y de avestruces, como tambien cáscaras de huevo de avestruz; y se conoce por esto que no hacia mucho tiempo que habia andado gente en dicho paraje.

Tambien del puerto expresado de San Julian, como cosa de una legua al S, hallamos un sombrero negro que todavia no estaba muy podrido, y al lado del N del expresado puerto, distancia fuera de la barra como cosa de 2 leguas, hallamos lastre y maderas de roble de alguna embarcacion que se perderia en el parage.

MARZO, MARTES 13

Este dia, hallándonos prontos para hacer nuestro regreso á Buenos Aires, nos juntamos todos, y proponiendo el que era conveniente se quedase alguna gente para cuidar de los animales y demas avios para el tráfico de la sal, tres de los que se hallaban presentes se ofrecieron á quedarse de su propio moto y voluntad: que el uno es nombrado Santiago Blanco, natural de Galicia, en el reino de España; otro nombrado Hilario, natural de la provincia del Paraguay, y el otro, José Gombo, natural de las Indias Orientales: que reflexionando á sus pátrias, se puede decir que se quedan en esta tierra uno de cada parte de las cuatro del mundo: porque ademas de los tres arriba nominados, se nos queda un negro de nacion Angola, que habrá veinte dias que se nos huyó, tierra adentro, y no ha vuelto á parecer. Y para resguardo nuestro y de nuestro armador, se dispuso que los tres que quedaban, hiciesen una contrata, cuya copia es la siguiente:

"En el rio de San Julian, lunes, Marzo 12 de 1753. Nosotros que tenemos los nombres aquí apuntados, prometemos cumplir con los artículos seguidos, y sino hemos de perder la soldada, desde que se vaya el bergantin nombrado el San Martin, hasta que vuelva del Rio de la Plata, con la voluntad de Dios.

"El primero: para tener una carga entera de sal, sacada en tierra en el embarcadero, pronta para cuando llegue aqui otra vez, y que sea la mejor que podamos procurar, y á tener cuidado cuando llueva que la sal no se gaste.

"El segundo: á tomar cuidado con los bueyes, carretas, chanchos, pipas, barriles, maiz, pan, carne, tocino, lona, ollas, escopetas, pólvora y balas, etc.

"El tercero: para hallar agua fresca, si es posible, con hacer pozos ó cualquier otro modo, y cuando llueva á llenar todas las pipas y barriles, y para tenerlos afuera del sol para que no se caigan en piezas, y tambien que no se descubran por los indios.

"El cuarto: para no ir muy lejos de la casa, sin tener cada hombre su escopeta ó trabuco bien limpio y cargado pronto.

"El quinto: para tomar cuenta como están los vientos, y tambien cuando llueve, y en tiempo de la luna lo que sucede.

"El sexto y último, para vivir hermanablemente y á convenirse en todas cosas por el provecho de los dueños del barco."

Santiago Blanco, natural de Galicia en el reino de España.—Hilario, natural de la provincia del Paraguay.—José Gombo, natural de las Indias Orientales.—Testigos, Tomas Cary y Juan de Acosta.

MIERCOLES 14.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos del NO cuarto de O al NE, y todas las dichas horas nos lloviò, y à las ocho del dia salimos del Arroyo, y dimos fondo en 6 brazas de agua en la canal del O, en donde en el fondo hay bastante lama.

JUEVES 15.

Pocos vientos tuvimos estas 24 horas del NE al NNE, con repetidos aguaceros, (al principio con vientos del norte).

VIERNES 16.

Estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, tambien con aguaceros, al principio con vientos del N, y despues del NE, cuarto de N al NE, cuarto de E.

SABADO 17.

Al principio de estas 24 horas era calma, despues vino el viento al SO con tiempo nublado; y à las seis de la mañana nos levamos y fuimos por la canal del O con la marea crecida, y à las siete el puerto de San Julian estaba NNE; y á las ocho pasamos la barra con una mar muy alta, fuimos sondeando y tuvimos de 10 brazas à 9-1/2, 9, 8-1/2, 8, 7-1/2, 7, 6-1/2, 5 menos un cuarto 6, 7, 8-1/2, 9 etc. A las once el puerto de San Julian estaba SO poco mas al O: distancia 6 leguas, el monte mayor SO cuarto de O poco mas al O, la tierra mas al N estaba NNE, variacion de la aguja, 19 grados al E.

DOMINGO 18.

Estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, con aguaceros y los vientos variables, del SSE al E y N. La distancia meridional contada de ayer á las once: rumbo corregido, N 85 grados al E: distancia 75 millas: distancia meridional 75 millas E: longitud echo 1 grado 57 millas al E: altura por cuarta, 49 grados y 24 minutos al S.

LUNES 19.

Estas 24 horas tuvimos vientos frescos del NE al NNE, con turbonadas y una mar muy alta: rumbo corregido, S 77 grados al E: distancia 46 millas: distancia meridional 2 grados al E: longitud echo 3 grados 6 minutos E: altura por cuarta, 49 grados 34 millas al S.

MARTES 20.

Estas 24 horas tuvimos vientos de NO, cuarto de O al SSE y el tiempo nublado, con aguaceros y la mar muy alta: rumbo corregido, N 18 grados al E: distancia 117 millas; distancia meridional 2 grados 37 millas al E: longitud echo 3 grados 59 millas al E: altura por observacion, 47 grados y 39 minutos al S.

MIERCOLES 21.

Estas 24 horas tuvimos vientos alguna cosa frescos, mezclados con turbonadas y mar alta: rumbo corregido, N 15 grados al E: distancia 135 millas: distancia meridional 3 grados 12 minutos al E: longitud echo 4 grados 50 minutos al E: altura por observacion 45 grados 29 minutos al S.

JUEVES 22.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos al principio, y al postre vientos frescos de NO à SO cuarto de S, y turbonadas de cuando en cuando: el tiempo nublado con algunas gotas de agua: rumbo corregido, N 16 grados al E: distancia 104 millas: distancia meridional 3 grados 39 millas al E: longitud echo 5 grados 29 millas al E: altura por cuenta, 43 grados y 37 minutos S.

VIERNES 23.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido vientos frescos de O, cuarto de NO al ONO, mezclado con algunas turbonadillas; la mar alta, y à medio dia el banco frances estaba por la cuenta nuestra NE cuarto de N, 5 grados al E: distancia 142 leguas: rumbo corregido, N 8 grados al E: distancia 141 millas: distancia meridional 3 grados 59 millas al E: longitud echo 5 grados 57 millas al E: altura por observacion, 41 grados y 8 millas al S.

SABADO 24.

Estas 24 horas tuvimos vientos del N, cuarto de NO al O, cuarto de SO; el tiempo nublado, y à medio dia sondeamos y hallamos 49 brazas, arena parda y negra: rumbo corregido, N 40 grados al E: distancia 50 millas: distancia meridional 4 grados 56 millas al E: longitud echo 6 grados 46 millas al E: altura por observacion 40 grados 28 millas al S.

DOMINGO 25.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido el tiempo nublado, con relámpagos todo redondo; los vientos pocos del O SO al S, cuarto de SE: rumbo corregido, N 30 grados al E: distancia 30 millas: distancia meridional 4 grados 46 millas al E: longitud echo 6 grados 59 millas al E: altura por observacion, 39 grados y 58 millas al S.

LUNES 26.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido los vientos al S SO y SE, cuarto del S, el tiempo nublado, y à las siete de la mañana vimos tierra sobre el rumbo de O, 5 grados al NO: distancia 7 leguas, y à las nueve estaba O SO, distancia 9 leguas: rumbo corregido N 27 grados al E: distancia 154 millas: distancia meridional 5 grados 56 millas al E: longitud echo 8 grados 29 millas al E: altura por observacion, 37 grados 47 minutos al S.

MARTES 27.

La mayor parte de estas 24 horas tuvimos vientos frescos del O á NNO y O otra vez con frecuentes turbonadas, y à las dos de la tarde sondeamos en 22 brazas, arena parda con conchas quebradas, y á las tres de la mañana otra vez 37 brazas, arena fina parda con granizos negros y conchuelas: rumbo corregido, N 66 grados al E: distancia 70 millas: distancia meridional 6 grados 59 millas al E: longitud echo 9 grados, 49 minutos al E: altura por cuenta, 37 grados 18 millas al S.

MIERCOLES 28.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos con calma y buen tiempo, sondeamos de 35 brazas á 25, arena parda y negra con conchuelas: rumbo corregido, N 20 grados al E: distancia 55 millas: distancia meridional 7 grados 18 millas al E: longitud echo 10 grados y 12 millas al E: altura por observacion, 36 grados 26 millas al S.

JUEVES 29.

Estas 24 horas tuvimos pocos vientos, mezclados con calma y tiempo nublado; solamente à las ocho de la tarde nos vino una turbonada muy fuerte, y duró cosa de una hora, con truenos y relámpagos, todo en redondo, y tambien nos lloviò hasta una ó dos de la mañana, cuando sondeamos en 18 brazas hasta 12; rumbo corregido, N 50 grados al O: distancia 25 millas: distancia meridional 6 grados 59 millas al E: longitud echo 9 grados 49 millas al E: altura por observacion 36 grados y 9 millas al S.

VIERNES 30.

La mayor parte de estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, los vientos del S SO al ESE, y á las siete de la mañana vimos la tierra del O, cuarto de SO al SSE: distancia 4 leguas: es tierra baja con árboles en partes: anduvimos costeando cosa de 4 millas de la tierra: rumbo corregido, N 73 grados O: distancia 84 millas: distancia meridional 5 grados 39 millas E: longitud echo 8 grados y 10 millas E: altura por observacion, 35 grados y 35 minutos al S.

SABADO 31.

Estas 24 horas hemos tenido buen tiempo, con vientos del SSE al SE, à las seis de la tarde vimos la tierra que estaba del N, cuarto del NO, 5 grados al E ó ESE, distancia de la mar cerca; cosa de una legua; la tierra mas al O era punta de piedras. A las siete de la mañana vimos los navios de la Ensenada de Barragan, y á las tres de la tarde dimos fondo en los pozos en frente de esta ciudad de Buenos Aires, à poco mas de tiro de fusil de la orilla del agua, en tres brazas y media.

El bergantin nombrado San Martin, (alias la tartana San Antonio), volvió de segundo viage al puerto de San Julian, al descubrimiento de aquella costa, y conducir sal para el abasto de esta ciudad de Buenos Aires, de cuenta de su armador D. Domingo de Basabilbaso, vecino de ella. Saliendo de este puerto el dia 7 de Octubre de 1753, llegó à su destino el dia 17 de Noviembre de dicho año, à los 24 dias de su salida; y habiendo hecho su carga de sal, à los 27 dias de haber salido de aquel puerto, el dia 9 de Enero de 1754, entre diez y once de la noche naufragó á distancia de dos millas, en frente de la fortaleza de esta ciudad, en el viril del banco que esta à la entrada del parage que llaman los Pozos, salvándose toda la gente, y ninguna parte de su carga, equipages de la tripulacion, ni el casco, por haberle brevemente cubierto las arenas; y no habiéndose libertado ningun diario de los pilotos, declaran estos y la demas gente de su tripulacion, lo siguiente:

Primeramente; que cuando llegaron á dicho puerto de San Julian, no encontraron ninguno de los cuatro hombres que dejaron el viage antecedente, ni tampoco sal alguna arrimada al puerto, como contrataron cuando se quedaron; y que de las armas, bastimentos, canoa, carreta y demas cosas que les dejaron, encontraron solo la carreta cerca del puerto y la canoa barada y atravesada en tierra, con dos escopetas dentro, y en la isla se hallaron cuatro sacos de maiz y uno de afrecho y un marranito: y se discurre que dichos tres hombres se hubiesen ido tierra adentro, llevando consigo las demas armas, municiones y bastimentos, sin poderse hallar ningun vestigio.

A los siete dias de haber llegado à aquel puerto, andando ocho hombres en solicitud de agua, encontraron à distancia de tres leguas varias lagunas de agua dulce, que corria en abundancia, y en este tiempo se hallaron con 150 indios à caballo, y pensando les pudiesen hacer daño procuraron retirarse á su embarcacion. Estos los atajaron sin hacerles daño alguno, antes sí muchas demostraciones de amigos, y los llevaron en sus caballos hasta el puerto.

A pocos dias despues, en las expresadas lagunas hallaron mas de 1,400 indios è indias, con sus hijos, y les recibieron con la misma paz y cariño que antecedentemente, y dicen son de grande estatura, tanto hombres como mugeres, y que entre ellos habria como 600 hombres de pelear, y tienen tres caciques, uno de ellos españolado: que tenian sus tolderias de cueros de guanacos, de cuyas pieles hacen mantas para taparse, y cojinillos para andar á caballo en recados ó albardones de cuero de caballo; y las dichas mantas, y cojinillos teñidos de varios colores muy alegres, y otros de pinturas mas ordinarios. Tienen bastantes caballos, fuertes y buenos, y gastan frenos de palo, y tal cual indio con espuelas grandes de fierro à la moda de las que gastan en el reino de Chile. La situacion de las tolderias estaba á dos ó tres leguas del puerto, entre unos cerros grandes, en una hoyada ò valle, donde tenian agua llovediza en unos zanjones echos de la misma lluvia, ó con su industria, y el agua era muy abundante y buena. No tenian otras armas que bolas, y de los arcos de fierro de los barriles y pipas, que quedaron el viage antecedente, habian hecho cuchillos y sables. La ocupacion de los indios es todo lo mas del tiempo cazar todo género de animales que hallaban, como son, huanacos, avestruces, quirquinchos y otros, que es lo que abunda en aquel parage; y aunque hay muchos patos de varias clases, gaviotas y otros pájaros, no los podian tomar, porque sus armas no les ayudaban, y se admiraban mucho de ver que con la escopeta, con que solian tirar algunos de la tripulacion, mataban tres ò cuatro pájaros de un tiro. Lo que hacen es en bajamar tomar muchos huevos de dichos patos y pájaros, de que hay mucha abundancia, y se los comian crudos llevaban á sus tolderias.

Las indias tienen su ocupacion en levantarse por la mañana temprano, ir á traer los caballos à sus tolderias y ensillarlos, para que los indios vayan à cazar, dándoles primero su almuerzo de carne azada ó cocida de aquellos animales, y entredia se ocupan en descarnar las pieles y cocerlos con nervios de los mismos animales, con aleznas de espinas, pintarlas y adornarlas para el uso de ellas, de los toldos, y para sobre los caballos en que andan los indios: y tienen la precaucion de que la caza que toman hoy les sirve para comer mañana, y así viven hasta que se les apura la caza ò llega el tiempo de mudarse á otra parte.

Tanto indios como indias, comian bien, y aun con mejor gusto que su bastimento, las miniestras y carne salada que diariamente se les daba guizada en la embarcacion, à la cual venian algunas veces á comer lo que se les daba, y ver la embarcacion que les admiraba mucho, y mas cuando dispararon un cañon. Pero diariamente venian porcion de indios al puerto, á donde se les llevaba de dichas miniestras y carne salada, y ellos igualmente ofrecian à la gente si querian comer de aquellas sus viandas, trayéndoles carnes de los animales que mataban. Solo uno de los caciques con su gente se reconoció bebia vino y aguardiente cuando le daban, pero los demas nó, pues con un solo vasito pequeño que se les dió, se brindaban muchos unos á otros, mojando el dedo en el aguardiente como quien toma agua bendita, lo tiraban para arriba y despues se metian el dedo en la boca y se daban golpes en los pechos, que era la demostracion que hacian.

Son aficionados con extremo à abalorios y cuentas, y todo género de chucherias y cosa de ropas y lienzos, aunque sean pedacitos, y tambien cascabeles y vasinicas; lo que se reconoció por lo que de todos los dichos gèneros les dió el capitan, para cuyo fin los remitió dicho armador: y en alguna manera les sirvieron de bastante, porque como tienen tanta aficion á cosas de fierro, de las pipas de la aguada que tenian en tierra deshicieron una para aprovecharse de sus arcos de fierro, y habiéndoles regalado abalorios, cascabeles y de todas las demas cosas que llevaron, suspendieron, pues sino, aunque estaban por muy amigos, su mucha aficion les hubiera impedido á no deshacerlas todas, como hubiera sucedido, sino les hubieran regalado con dichas chucherias. No obstante tuvieron por bien devolverlas à bordo de la embarcacion, y quedaron tan agradecidos de estos regalos, que desques se ofrecieron à ayudarles á acarrear la sal al puerto, y ellos tambien regalaban al capitan bastantes mantas y cojinillos pintados, y ofrecian que darian mas si les daban de aquellos juguetes, y encargaron que á otro viage, segun sus señas se comprendia que habian de volver por la primavera, que es la estacion que se reconoce tienen elejida para vivir en aquellos parages les trajesen muchos abalorios, cuentas, cascabeles, medallas y otros miriñaques, espuelas y frenos de fierro, ofrecièndoles que les darian muchas de aquellas pieles, piedras bezares, lana de huanaco, aunque algunos dicen que era de vicuña: pero como todo naufragó no se ha podido averiguar la realidad y distincion de dicha lana. Uno de los caciques traia su poncho bueno, y tambien tal cual traia poncho; pero estos los cuidaban mucho. Tambien se reconoció que los caballos de los indios tenian miedo de llegarse à los bueyes, pues á mucha fuerza les hacian acercarse á ellos.

Tres ò cuatro dias antes de la salida de la embarcacion se vinieron à despedir los indios del capitan y su gente, y volvieron à encargar que les llevasen de aquellas cosas, pues daban á entender su mucho agradecimiento con demostraciones de amistad, y que querian entablar correspondencias y tratos, señalando por los dedos que à las tantas lunas, segun se discurre, volverian: y con esto se fueron tirando la costa adelante al sur.

Confirma dicha gente que hay muchos pastos y buenos, como tambien abundancia de leña, aunque de árboles bajos, pero fuertes. Y hácia él ONO descubrieron otras quince salinas mas, y entre ellas una muy especial, en seco, que es menester partirla con achas y azadas: la que está distante del puerto de tres à cuatro leguas, y al rededor de ella se observò la particularidad que, cavando media vara apartado, se halla agua dulce, buena y con abundancia.

A dichos indios no se les pudo comprender cosa alguna de su lengua, ni tampoco que nacion era; y sucediò que à las primeras veces que se vieron con la gente, oyeron una india que dijo, adios paisano, y habiéndola solicitado no la pudieron hacer decir otra palabra mas que la dicha, la que repetia à tenor de la gente nuestra que le preguntaba, ni fué posible comprenderla quien se la enseñó, ó á donde la aprendiò, ni que hablase otra palabra en castellano, aunque le dijeron muchas, por ver si las entendia y tampoco lo consiguieron. Y deseando el referido D. Domingo de Basabilbaso, armador, y por esta razon descubridor de aquella costa y su contenido, tomò apunte de varias palabras que les tomaron la tripulacion para que al hacer otro viage mandase à su costa un intérprete y lenguaraz, por los deseos que tiene en hacer este servicio à S.M., descubrièndole aquellos parages incultos, pero al parecer ocupados de inumerables indios, como se evidencia por el acaso siguiente; y es, que el dia 17 de Enero de 1754, llegaron à esta ciudad de Buenos Aires 18 ó 20 indios del partido del cacique Bravo, para dar noticia al Señor Gobernador y Capitan General, como habian tenido una funcion muy sangrienta con los indios que en el mes de Julio del año pasado de 1753, vinieron á insultar, robar y matar en el partido que llaman de la Matanza, y que en la accion mataron muchos indios, entre ellos tres caciques, los cuales hice venir à mi casa, y por los lenguaraces que traian les hice preguntar si sabian el significado de las palabras que habia aprendido mi gente, tomadas de aquellos indios, y entre ellos huvo, uno el mas alto, que tendria muy cerca de 2-1/3 varas, bien formado y no muy renegrido, y con efecto comprendió algunas de ellas, y el no comprenderlas todas seria por lo mal que las aprenderian dicha mi gente, demostrando el indio alegria en solo oirlas; y preguntàndole que como siendo del partido del cacique Bravo, (quien le tenia dado el grado de capitan) comprendia aquellas palabras de indios que habitaban tan distantes de los de su partido, me respondió que porque eran de su nacion nombrada Tehuelches, de la cual se separó pequeño y vino á parar al partido de dicho cacique. Y habièndole preguntado que si se acordaba de aquellos parages donde nació, y me dijo que sí, y que habia muchos indios mas que en ninguno de los varios partidos que por la Sierra y Pampas conocia, y que todos eran de grande estatura y buena gente; y tambien que su cacique tenia tratado casamiento de una hija suya con uno de los caciques mas pròximos á su partido, y que estos, aunque en muy larga distancia, se comunican con los que andaban por la costa. Con cuyo motivo le regalè y encargué encarecidamente que si los cuatro hombres, que se discurre se internaron del puerto de San Julian, llegasen à su partido, los recogiese y convoyasen á esta ciudad, que le gratificaria bien su trabajo, lo que admitió gustoso: añadiendo que con motivo del nuevo casamiento se veria con los de su nacion y se lo encargaria tambien, y que pasase la noticia mas adelante, y sobre todo, que me prometia traermelos, ò avisar de su paradero; con cuyo medio es fácil se consiga que dichos cuatro hombres vuelvan á esta ciudad, como hay ejemplar de dos marineros de un navio ingles, que perdiéndose en en aquella costa, é internàndose, vineron à parar á esta ciudad.

Que es cuanto se ha podido adquirir, con acuerdo y uniformidad de las declaraciones del capitan, sus pilotos y tripulacion. Y ahora, como ha sucedido el naufragio y pèrdida de la embarcacion y su carga, que valia lo menos 10,000 pesos, se está tratando de otro armamento para seguir la expedicion à expensas del expresado D. Domingo de Basabilbaso, por estar constante en hacer este servicio á su Rey y Monarca, el Señor D. Fernando VI, que Dios guarde y prospere por muchos años.

* * * * *

Relacion que ha hecho el indio paraguay, nombrado Hilario Tapary, que se quedó en el Puerto de San Julian, desde donde se vino por tierra á esta ciudad de Buenos Aires.

El dia último de Marzo, ó primero de Abril de 1753, que fué à los 15 ò 16 dias de haber salido el bergantin, nombrado San Martin, del Puerto de San Julian en su primer viage, en los cuales hubo frecuentes lluvias, se acercaron á la isla como 200 indios, y con la bajamar pasaron al rancho que tenian hecho los tres hombres que se quedaron, è inmediatamente empezaron à tomarse todos los bastimentos que tenian, de bizcocho, yerba y tabaco, y deshicieron los barriles de carne salada, tocino y agua para aprovecharse solo de los arcos de fierro, arrojando la carne y tocino, y despues se fueron. Al dia siguiente volvieron á acabar de llevar lo poco que habia quedado, juntamente con la ropa que tenian fuera de su cuerpo; y aunque el dicho Hilario confiesa que no conoció en los indios accion ni inclinacion de querer hacer daño à su persona, antes bien al contrario, pues los indios le manoseaban á él y à su compañero, sin atreverse ni querer quitarle ropa alguna de la que tenian puesta, con poca reflexion determinò salir de aquel parage con otro (su compañero) indio chino, llamado José, por miedo que no le matasen, por no tener ya cosa alguna que tomar de su rancho. A que se agregó, que el gallego, nombrado Santiago, á la primera vista de los indios se fué ocultamente y sin decir nada, de miedo de ellos, tirándose á escapar por la parte opuesta de ahí à donde habian avistado los indios, sin saber lo que se hizo. Viéndose en estas confusiones, por último se resolvió á salir de aquel parage con su compañero José, y lo egecutó por la noche, tomando el rumbo para venirse á Buenos Aires por la costa del mar: y por ella vinieron caminando á pié sin ninguna providencia, mas que unos avios de encender fuego, y dos perros pequeños, los cuales solían cazar algunos zorrillos y otros bichos con que trabajosamente se alimentaban. Pero lo mas penoso era la falta de agua dulce, por lo que a la orilla del mar hacian cazimbas, con lo que se humedecían las bocas, pues lo salado de ella les permitía beber muy poco, porque se les seguia mayor daño: como le sucediò al nombrado José, que por haber bebido algo mas se enfermò, de modo que á las tres semanas de haber caminado en esta forma, quedó tan aniquilado que no pudo proseguir, por mas que le animaba Hilario, siendo la mayor pena su excesiva sed, pues tenia la boca sin la mas leve humedad.

El Hilario se detuvo allí dos dias, por ver si por aquel contorno encontraba alguna agua dulce para refrescarle, pero no lo pudo conseguir; y viendo el mal estado de su compañero, y sin poderle remediar, porque no le sucediese otro tanto, determinó dejar á su compañero con bastante sentimiento, llorando tan fatal suceso, y tomó su derrota, con sus dos perros: y á los tres dias encontró una laguna pequeña rodeada de porcion de guanacos que habian consumido toda el agua, dejando solo la humedad entre el lodo, y llegó tan fatigado que se consolaba con poner la boca sobre aquella humedad, que no obstante le sirvió de algun corto alivio. Habiéndose acercado un poco mas á la orillas del mar, consiguió matar un lobo marino con un palo que llevaba, y luego se bebió la sangre de él, que le supo muy bien, y haciendo su fuego se lo comieron entre él y sus perros, y el pellejo se lo sacó en disposicion que le pudiese servir para echar agua. Y siguiendo su camino, á los dos dias llegó á donde habia un manantial pequeño, en el cual se refrigeró él, y sus dos perros, y discurriendo poder socorrer á su compañero le pareció inútil, pues le contemplaba ya muerto: por lo que llenó el cuero de lobo de agua, siguiendo su rumbo, que regularmente era como media legua distante del mar, manteniéndose con varios animalitos y bichos que él y sus perros tomaban, y bebiendo cosa corta del agua que llevaba en el cuero para conservarla. Así fué caminando, hasta que encontró un brazo de mar que se internaba un poco, en donde habia porcion de lobos marinos, con lo que él y sus perros saciaron su hambre y sed, y de ahí fué siguiendo, con la pension de faltarle el agua, porque toda la que hallaba era salada, aunque estaba en lagunas algo distante del mar: y siguiendo varios dias sin comer porque nada se encontraba, uno de los dos perros corrió una bandada de avestruces, y se alejó tanto que se perdió, cuya falta le sirvió de congoja, pues le contemplaba como compañero, y que por él remediaba algunas veces sus necesidades. Y por último halló unas matas que tenian una especie de fruta redondita y negra, con lo que se mantenia trabajosamente: y aunque bajaba á la costa á su pesca de lobos marinos, ya no los habia. Pero caminando algun tiempo, encontró un riachuelo de agua dulce que se internaba tierra adentro, bastante angosto, pero con mucha corriente y hondo, y á la boca que hacia el mar tenia poca agua: no obstante no lo pudo vadear, y encontrando en sus orillas muchos maderos de sauces secos, que se conocia eran traidos de adentro con la corriente, pudo lograr echar uno de ellos al agua, embarcándose en él con su perro, y lo pasó, costándole algun trabajo por la corriente.

A la orilla de este rio habia algunos sauces pequeños, y habiéndose refrescado, siguió su derrota; y á una semana de haber caminado, avistó unas serranias muy altas, ásperas é intransitables, desde tierras adentro hasta la orilla del mar, de modo que para salir de su aspereza se bajó á la playa, y cuando bajaba el agua, caminaba: cuya estacion le duró dos semanas: y aun despues caminaba por el campo, avistaba algunas sierras pequeñas y montes, encontrando tambien algunos montecitos de un árbol, nombrado chañar, cuyas frutas, aunque muy escasas, solian templar su hambre, ayudado con su poca pesca y otros bichitos del campo que podia lograr: pues ninguno reservaba, por inmundo que fuese, porque para él todo le era comida delicada y gustosa, siendo lo peor y mas trabajoso que le faltaba algunas veces; pues asegura que en la estacion de su viaje se le pasaban ya los cuatro, ya los seis dias sin comer ni un bocado, en lo que se afirma muy de cierto y aun le parece que hubo temporada de dos semanas. Pero como es un indio tan poco experto no se le ha podido averiguar el tiempo fijo que tardaba en las estaciones de un tránsito á otro, sin saber hacer cuenta ni por dias, ni por semanas, ni por meses, ni por lunas. Y así al cabo de estas estaciones, que no sabe el tiempo que tardó, pues unas veces dice que serán dos meses, otras tres, y otras uno, llegó á un rio de agua dulce muy caudaloso, que lo halló yendo desviado de la costa como cinco leguas, é ignora la situacion hácia la boca del mar, pero asegura que será muy grande por ser el rio muy ancho y caudaloso. Apenas se acercó, cuando vió venir á sí dos indios á caballo con sus lanzas, con cuya vista pensó ir á ver la de Dios: pero llegándose los indios á él, le cogieron de los brazos, preguntándole ¿qué hacia por aquellos parages? segun demostraban por las señas. Pero ni uno ni otro se entendian, y al fin permitió su fortuna que se acordasen que era de la especie humana, pues sea por esto, ó porque le vieron hecho un esqueleto de flaco y consumido, siendo por su naturaleza bien fornido, se condolieron de él, y mostrándolo lo condujeron un poco mas adelante, en donde habia como unos 20 toldos de indios con sus familias de mugeres y hijos, y le recogieron en unos de los toldos, y le daban de comer avestruz, venado y caballo que son sus manjares, y le daban de sus cueros para que se tapase y durmiese, por ser la estacion muy fria por las heladas que cayan. De este modo lo pasaba razonablemente, hasta que logró restablecerse, poniéndose capaz de andar á caballo, è ir con ellos á cazar y correr yeguas cimarronas, que ya habia algunas: y despues de algun tiempo dispusieron pasar el rio los indios con las familias, y lo ejecutaron á nado en unas pelotas de cuero, en donde se ponian ellos con sus mugeres y sus hijos, y dentro ponian los toldos, que son de cueros de caballos, y con guascas, ó cuerdas de cuero amarradas de los caballos, que tienen muy especiales para pasar el rio, se echaron, las pelotas y pasaron todos con felicidad á la otra banda, y alli volvieron á acamparse, siendo su egercio el cazar avestruces en venados y otros bichos y animales para comer, pasándose muchísimo tiempo en jugar, perdiendo cueros de caballo que se ganaban los unos á los otros, y no se reconoció que huviese ningun cacique entre ellos, pues todos igualmente mandaban y tenian sus pendencias, y á veces habia varias muertes. Tambien solian ausentarse 6 ú 8, y despues de algun tiempo venian con caballos que, segun se reconocia, los hurtaban de otros indios, y algunas veces no venian todos los que fueron, por lo que se comprendia que eran muertos por los enemigos. Estos solian venir á su campo, y tambien se llevaban caballos, que regularmente sucedia de noche: y este modo de vivir observó todo el tiempo que estuvo entre los indios, que no puede decir cuanto, pero diré que experimentó mucho frio y mucho calor en varios tiempos y parages, durante el tiempo que estuvo con los indios. Pues, despues que estuvieron algunos dias á las orillas de aquel rio, se mudaron á otro parage, siempre buscando las aguadas para sí y sus animales, y caza con que mantenerse en lagunas ó arroyuelos; que nunca volvieron á encontrar mas rio, y fueron muchas las mudadas que hicieron los indios de sus toldos: pero como se reconocia que se acercaban á las campañas de Buenos Aires, y como ninguno de los indios se metia con él para hacerle daño, se mantuvo entre ellos, y solo les preguntaba la distancia que habria hasta la costa del mar: y unas veces le parecia que estaria como 6 ú 8 ó 10 leguas, y otras se dejaba ver desde lo alto de algun cerro. Por fin llegaron á las cercanias de estas campañas, y él lo reconocia por la abundancia que habia de yeguas cimarronas de que se mantenian: y un dia se destacaron 12 indios, y preguntó, aunque por señas, porque nunca se entendieron, ¿qué destino llevaban? y pudo comprender que venian á las campañas de Buenos Aires, y les dió á entender que él los queria seguir, y no se lo impidieron. Y tomando su caballo mancarron viejo, que desde el principio le dieron, se enderezó á seguirlos, y resagándose, vino la noche, y dejó el rumbo, tomándole hácia la costa del mar, que caminando toda aquella noche y el medio dia siguiente, se puso en ella, y á las orillas de un pequeño riachuelo, con algunos sauces, á su sombra sesteó: y á hora de visperas vió venir á él un indio á caballo que le dió bastante susto, pero el tal indio era de la gente del cacique, que nombran D. Nicolas Bravo, quien de paz comunica y comercia con esta ciudad.

Llegó pues el indio á donde estaba nuestro Hilario, haciendo juicio que el caballo era uno que se le habia perdido y lo andaba buscando: y habiéndose podido entender un poco, porque el indio hablaba en castellano, con mucho gusto lo acarició, y le dijo que se viniese con él que pronto lo pondria en Buenos Aires. Y tomando su camino, poco despues de haber anochecido, se hallaron en una toldería que era la del indio y gente del cacique Bravo, que estaba situado en el parage que llaman el Zanjon, en donde fué bien recibido, y aquella noche mataron el caballo de Hilario y fué la cena que tuvieron: y no dejó de estrañarlo, pues mal correspondia el recibimiento que le habian hecho, y el matarle su caballo. Pero al dia siguiente por la mañana le dieron otro caballo muy bueno, y pidió que le diesen de comer carne de vaca, y se la trajeron, y lo mismo hicieron en los 15 ó 20 dias que estuvo con ellos.

Estos indios le preguntaban por sus compañeros que se habian quedado en San Julian, pues tenia encargo de D. Domingo de Basabilbaso para recojerlos y conducirlos á Buenos Aires, y les habia ofrecido que los regalaría, y que algunos de ellos habian estado en su casa, con motivo de ser tesorero de guerra, y en ella se les subministraba la yerba y tabaco, y el Señor Gobernador los regalaba por ser amigos, hermanos y de paz; (que estas eran sus palabras) y con esta ocasion les habia agasajado y hecho sentar en sillas, encargándole mucho los cuatro hombres; los tres de su voluntad, y un negro huido, que su navio dejó en el Puerto de San Julian: y así le dijeron, que siempre que quisiere irse á Buenos Aires, que se lo dijese para darle lo necesario. Despues de dicho tiempo dijo Hilario que se queria venir, y le dieron un buen caballo y lo trajeron convoyado de cuatro indios hasta un fuerte que está en las fronteras de las estancias de esta ciudad, á donde le entregaron, con encargo de que le condujesen, como así se ejecutó. Llegando á esta ciudad el dia 6 de Enero de este presente año de 1755, en donde se halla con ánimo de volverse á embarcar para el tráfico de la sal y descubrimiento de la costa, y á pedimento de D. Domingo de Basabilbaso, hizo esta declaracion en Buenos Aires, á 12 de Enero de 1755, y no firmó por no saber escribir.