EL FASCISMO DE AYER Y EL DE HOY, Y LAS TAREAS REVOLUCIONARIAS DEL PROLETARIADO Por Adolfo Olaechea Portavoz del Comit‚ Sol Per£ de Londres Presentado en la La Asociaci¢n Stalin de Gran Breta¤a Londres, 25 de Septiembre de 1994 Quiero primeramente agradecer la oportunidad que me brinda hoy la Sociedad Stalin de Gran Breta¤a para exponer sobre el tema del fascismo, viejo y nuevo, dentro del contexto de la actual coyuntura mundial. Esta pujante sociedad Stalin cumple as¡ una vez m s con su papel de tribuna de la clase, honrando el nombre y la ideolog¡a de su mentor. Por feliz coincidencia, ayer se cumpli¢ el Segundo Aniversario del Discurso dado el 24 de Setiembre de 1992 por el l¡der del Partido Comunista del Per£. Como recordar n nuestros amigos y camaradas, este discurso fue dado en las condiciones m s dif¡ciles, dentro de las fauces mismas de uno de los reg¡menes dictatoriales m s grotescos del mundo de hoy. Con este discurso, el m s ilustre prisionero de la Guerra Popular en el Per£, arranc¢ una gran victoria ideol¢gica desde la jaula del tirano fascista Fujimori. As¡, podemos decir que el Presidente Gonzalo supo emular el ejemplo del gran Georgi Dimitrov frente a los tribunales del nazismo alem n. Pero lo que nos debe interesar hoy especialmente, es que este discurso contiene importantes gu¡as para la lucha contra el fascismo en la presente ‚poca. Por lo tanto he querido ligarlo estrechamente a este estudio que hoy realizamos. En su discurso, desde la c rcel del tirano fascista el Presidente Gonzalo dijo: "Pero, tenemos un hecho, una revoluci¢n peruana, una guerra popular que arde poderosa y sigue y seguir  avanzando, ¨a donde hemos llegado con eso?. A un equilibrio estrat‚gico. Y eso hay que entenderlo bien. ­Es equilibrio estrat‚gico! que se concreta en una situaci¢n esencial. ¨Doce a¤os de guerra han servido para qu‚?. Para demostrar palmariamente ante el mundo y principalmente ante el pueblo peruano, que el estado peruano, el viejo estado peruano es un tigre de papel que est  podrido hasta el tu‚tano, !eso se ha demostrado!" Desde hace catorce a¤os, la revoluci¢n en armas se enfrenta a la contra-revoluci¢n en el Per£. Este proceso se desenvuelve hoy dentro del equilibrio estrat‚gico. En 1992, el establecimiento y crecimiento de los Comit‚s Populares, del poder popular, en el campo y en las ciudades, el avance revolucionario en desmantelar el viejo estado, generaron una encabritada ola de revoluci¢n que a los ojos de la reacci¢n amenazaba un r pido desenlace a la guerra y la toma del poder por los Mao¡stas. Este desarrollo en la revoluci¢n peruana, forz¢ al r‚gimen burgu‚s a abandonar la m scara de democracia y asumir la dictadura. Se instaur¢ un r‚gimen fascista impuesto por el imperialismo y la reacci¢n local para enfrentar a la m s avanzada lucha por el poder del proletariado y las masas populares de nuestros d¡as. Fascismo y comunismo, fascismo y frente popular de liberaci¢n dirigido por el proletariado, como en ninguna otra parte del mundo de hoy, se encuentran dirimiendo este cap¡tulo de la lucha de clases en guerra sin cuartel en el amplio marco de los Andes sudamericanos. En Per£ se juega hoy verdaderamente el destino de la actual ola revolucionaria. Como en Espa¤a republicana en 1936 al 39, los c¡rculos imperialistas conspiran por imponer el triunfo fascista como preludio y ensayo para imponer su programa reaccionario a nivel mundial. As¡ debemos entender la actual dictadura de Fujimori. Es el modelo negro que se¤ala el imperialismo para subyugar a los pueblos. No es accidental que en Rusia, el gobierno de Yeltsin haya calcado la receta utilizada por el tirano Fujimori. Pero, frente a este enemigo sin escr£pulos y dispuesto a cualquier cosa para defender el orden contra-revolucionario del imperialismo, se alza igualmente el Marxismo m s avanzado y consecuente de nuestros d¡as, encarnado en un partido comunista de nuevo tipo, Marxista-Leninista-Mao¡sta, que dirige la Guerra Popular, la m s alta teor¡a militar del proletariado, y nos apunta en cambio un futuro de luz y esperanza. Por eso, al tratar el tema del fascismo hoy en d¡a, es imprescindible tratar simult neamente el tema de la revoluci¢n en el Per£, particularmente su actual coyuntura y su camino de victoria. La captura del Presidente Gonzalo fue un hecho fortuito de la guerra, un golpe duro contra la direcci¢n revolucionaria, pero no una victoria definitiva. Sin embargo, la brutal represi¢n de un r‚gimen del tipo Stolypin, vino acompa¤ada adem s por las m s modernas t‚cnicas de guerra psicol¢gica y manipulaci¢n de las masas para combatir a las masas, guerra de baja intensidad - actual doctrina imperialista. Buscando que inducir a la revoluci¢n y al proletariado a tomar el camino de la capitulaci¢n, encontraron unos cuantos oportunistas que se prestaron a fraguar el complot de negociaciones de paz. En este complot, el r‚gimen ha utilizado la figura del Presidente Gonzalo y, gracias a unos cuantos traidores y la entusiasta colaboraci¢n de los revisionistas, ha logrado sembrar cierto grado de confusi¢n. En el movimiento de apoyo a la revoluci¢n peruana que se desarrolla vigoroso en el extranjero, estas maniobras del gobierno fascista tambi‚n han tenido repercusiones. Un sector le ha prestado apoyo a las artima¤as del gobierno y se ha pasado con armas y bagajes a la contra-revoluci¢n. Entre los que rechazan la traici¢n, sin embargo, hay tambi‚n quienes objetivamente est n desarrollando una l¡nea sectaria y dogm tica que sirve a las intenciones del fascismo de fomentar divisiones y exagerar artificialmente los problemas. Otros a£n, desde posiciones liberales, vacilan en condenar la capitulaci¢n abiertamente, y sostienen que se trata de 'diferencias ideol¢gicas' que proponen se deben estudiar. Es necesario pues enfatizar que estos problemas son secundarios, propios de todo momento en que una revoluci¢n enfrenta un peligro singular. Los golpes de la reacci¢n siempre generan vacilaciones entre los elementos intermedios, surgen siempre dos formas de l¡nea oportunista. Una quiere capitular frente al enemigo, la otra obscurecer el camino de victoria, buscando que generar desuni¢n. Es importante poner estos problemas sobre el tapete para que el movimiento comunista internacional se oriente bien y est‚ en capacidad de prestar su asistencia en defender la l¡nea correcta del Marxismo. La revoluci¢n en el Per£ la dirige el proletariado y esta es una clase internacional. Es verdad que el proletariado peruano dirige su propia revoluci¢n, pero tambi‚n lo es que las opiniones y el sentir del proletariado internacional tienen importantes repercusiones en quienes la dirigen directamente. En el Per£, la direcci¢n proletaria ha permanecido firme en la l¡nea revolucionaria del Presidente Gonzalo. La cuesti¢n de la prosecuci¢n de la guerra ha quedado totalmente resuelta y las posiciones sectarias no han prosperado. Hoy el problema est  en buscar los medios de desarrollar un nuevo asalto para la toma del poder, de buscar los medios para la conclusi¢n victoriosa de la guerra. Por eso no basta con decir la guerra debe proseguir. Hay que estudiar la forma de desarrollar los instrumentos necesarios para su victoria. Por eso, este estudio del fascismo, del frente £nico y de la pol¡tica Marxista, est  ligado a poner en el primer plano la l¡nea ya desarrollada por el Presidente Gonzalo antes de su captura, algo que ciertos elementos que hoy desarrollan l¡nea sectaria han querido obscurecer e incluso negar su existencia: "Tengamos presente que ambas, la guerra popular y la revoluci¢n, se est n intensificando y que somos el eje, el centro directriz de la polarizaci¢n; en base a esto, desarrollemos el frente unido de la revoluci¢n basado en la alianza obrero-campesina e integrado por cuatro clases: proletariado, campesinado, peque¤a burgues¡a y burgues¡a nacional que constituyen el 90% del pueblo. Un frente que debe unir a todos, personas y organizaciones que verdaderamente est n a favor de la revoluci¢n y su concreci¢n por medio de la guerra popular; si no lo vemos as¡, no lograremos desarrollar el tercer instrumento, y dentro de una perspectiva de crisis revolucionaria, no estaremos contribuyendo a romper la influencia que las diferentes costras ejercen sobre el pueblo y en convertir al Partido en el centro del campo popular; si no actuamos as¡, ¨c¢mo vamos a desarrollar la polarizaci¢n, el disloque de las masas y la toma de las ciudades?. Por lo tanto, debemos ver claramente la importancia del frente unido. En la revoluci¢n hay una corriente constante: obreros, campesinos, peque¤a burgues¡a; pero la burgues¡a nacional debe pasar al lado de la revoluci¢n, expresando su naturaleza de clase y debemos desarrollar unidad y lucha con ella; si no actu ramos as¡, pecar¡amos de sectarismo. Puertas cerradas es sectarismo. El asunto es unidad y lucha. Ha llegado el momento de abrir las puertas para una gran incorporaci¢n a la revoluci¢n; por ejemplo, la mayor parte de la intelectualidad es peque¤o burguesa, y los intelectuales son indispensables para la revoluci¢n; estos son problemas m s complejos, problemas que conllevan un mayor peligro de derechismo y que exigen un trabajo m s abierto. Habr  una versi¢n del Consejo Consultivo del Pueblo, de otra forma, ¨c¢mo vamos a concretizar el gobierno democr tico?. (Presidente Gonzalo, Noviembre de 1991 - Que el Equilibrio Estrat‚gico Remezca M s al Pa¡s). Visto lo anterior, vemos la importancia de llevar a cabo este estudio sobre el fascismo. Intentaremos contribuir a clarificar al proletariado internacional sobre los asuntos que hoy se debaten dentro del proceso de la revoluci¢n peruana y as¡ implementar un frente unido de apoyo a la l¡nea revolucionaria. En mi opini¢n, la victoria en la revoluci¢n peruana, parte integral de la revoluci¢n mundial, necesariamente debe pasar por una comprensi¢n y aplicaci¢n cabal de las lecciones hist¢ricas de la lucha anti-fascista. As¡, contribuimos adem s a dar a este estudio un contenido pr ctico aplicable a los problemas candentes de la realidad pol¡tica del mundo de hoy. Soy de la opini¢n que ‚sta es la aut‚ntica forma Marxista de abordar cualquier estudio. Concretamente, estoy plenamente convencido de que hoy, dentro de esta potencia imperialista de Gran Breta¤a, no existe mejor foro para exponer estas ideas y realizar estos estudios que el que ofrece democr ticamente esta Sociedad Stalin, dedicada precisamente por su nombre a defender las ideas revolucionarias del proletariado. Abrigo la m s sincera esperanza de que, todos nosotros conjuntamente abordaremos este estudio haciendo los m s grandes esfuerzos para aplicar la m s avanzada ideolog¡a Marxista y contribuir nuestro grano de arena a resolver problemas vivientes y de vital importancia para la clase. En su discurso el Presidente Gonzalo se¤alo: "Hoy d¡a la realidad es una, los mismos contendientes de la primera y la segunda guerras mundiales est n generando, est n preparando la tercera nueva guerra mundial. Eso debemos saber, y nosotros como hijos de un pa¡s oprimido somos parte del bot¡n. ­No lo podemos consentir! ­Basta ya de explotaci¢n imperialista!. ­Debemos acabar con ellos!". Desde hace ya cierto tiempo, el resurgimiento del fascismo ha venido siendo tema de actualidad en la presente coyuntura. La reunificaci¢n alemana, la ca¡da del social-imperialismo sovi‚tico y la subsecuente dictadura de Yeltsin como 'gauletier' de la banca internacional en Rusia, el proceso de expansi¢n de la uni¢n europea occidental y su proyecci¢n econ¢mica y militar a los pa¡ses de la antigua ¢rbita sovi‚tica y su colusi¢n y competencia en todos estos campos con la gran potencia hegem¢nica de los Estados Unidos, convertido este £ltimo en gran gendarme contra-revolucionario del mundo, que hoy utiliza la hoja de parra de las Naciones Unidas para avanzar sus designios de dominaci¢n universal, el rearme japon‚s, el ascenso al poder de Berlusconi en Italia y el inminente regreso del neo-franquismo en Espa¤a, son s¢lo unos cuantos s¡ntomas de variada importancia de que es justo y pertinente percibir al fascismo como un creciente peligro real. En su Informe al S‚ptimo Congreso de la Internacional Comunista, el camarada Dimitrov inidic¢: "Camaradas, ya desde su Sexto Congreso la Internacional Comunista advirti¢ al proletariado mundial que se encontraba en desarrollo una nueva ofensiva fascista y llam¢ a luchar contra ‚sta. El Congreso se¤al¢ que 'en forma m s o menos desarrollada, las tendencias fascistas y los g‚rmenes de un movimiento fascista se pueden observar casi en todas partes'". ¨Puede alguien negar que hoy en d¡a no se percibe un peligro similar?. ¨Puede alguien ser tan ciego que no perciba que los elementos del fascismo est n hoy pululando en diferentes formas en todas partes?. Que hoy como ayer, como se¤alara la Internacional Comunista en 1935: "Los c¡rculos imperialistas est n intentando descargar la totalidad del peso de la crisis sobre los hombros de los trabajadores. Por eso necesitan al fascismo." Que hoy como ayer, los imperialistas est n "tratando de resolver el problema de mercados esclavizando a las naciones d‚biles e intensificando la opresi¢n colonial, reparti‚ndose el mundo nuevamente por medio de la guerra. Por eso necesitan el fascismo." Y lo que es m s importante, ¨puede alguien negar que hoy m s, mucho m s que ayer, los c¡rculos imperialistas est n "luchando por prevenir el crecimiento de las fuerzas de la revoluci¢n aplastando el movimiento revolucionario de los obreros y campesinos ......" y que por eso, hoy m s urgentemente que ayer, y con m s urgencia cada d¡a que pasa, los c¡rculos imperialistas "necesitan el fascismo". Por tanto, es claro, y lo sabemos por las lecciones de la historia y la memoria de la m s grande carnicer¡a de ‚ste o ning£n otro siglo, que como masas que somos y en la era en que vivimos, nos encontramos enfrentando un peligro mortal sin precedentes. Un peligro que debe ser enfrentado y derrotado una vez m s para la salvaci¢n de la misma humanidad y para poder abrir el camino al renovado avance de la revoluci¢n mundial, al inevitable triunfo del proletariado y al futuro comunista. Para poder derrotar a un enemigo es necesario tener una comprensi¢n cabal de ‚ste. Es imposible vencer al fascismo si no se le conoce. Si no se le define claramente y a la luz cient¡fica del Marxismo. Denuncia y condena no son suficientes, hay que enfrentarlo y derrotarlo en abierto y tenaz combate. Para esto es necesario primero conocerlo a cabalidad, porque lo que se ha de combatir es el fascismo de hoy. El de ayer, dadas las diferentes condiciones en que vivimos, no es ni puede ser absolutamente id‚ntico al de hoy en todas sus manifestaciones. Es necesario ver sus ra¡ces para, a luz de las actuales condiciones, elucidar su verdadera forma, desenmascararlo y combatirlo hasta el fin, sirviendo as¡ una vez m s los intereses de las grandes masas populares de todo el mundo. A menos que nos conformemos con denuncias hip¢critas del viejo fascismo mientras activamente desbrozamos los obst culos para el avance del nuevo, colaborando objetivamente con ‚ste, como lo hicieron en el pasado los liberales burgueses, los revisionistas y los trotskistas, debemos asir firmemente la esencia del viejo fascismo, principalmente para revelar el car cter que este fen¢meno asume hoy en d¡a. Tambi‚n hoy, como ayer, las mismas tendencias ideol¢gicas que hemos mencionado, ignorando las lecciones de la historia, siguen sirviendo objetivamente a la burgues¡a imperialista, conspirando con ella contra la revoluci¢n en todos los terrenos, y por lo tanto, jugando un importante papel en preparar objetivamente el terreno para el surgimiento del nuevo fascismo. ¨Qu‚ es y qu‚ no es, pues el fascismo?. ¨Cu les son las l¡neas fundamentales de este fen¢meno, sus ra¡ces y sus diversas manifestaciones y derivaciones?. ¨Cu les son los diferentes puntos de vista que asumen las varias clases frente a este fen¢meno? Estas son preguntas de capital importancia y de sus respuestas depende una cabal comprensi¢n del fen¢meno fascista desde el punto de vista del proletariado, sin la cu l es imposible luchar efectivamente contra ‚l. Lo que la historia ense¤a claramente del viejo fascismo es que se trata de una forma espec¡fica de la dictadura burguesa con la que, como lo expresara el camarada Stalin en su informe al XVI Congreso del Partido (Junio de 1930) "la burgues¡a buscar¡a, por un lado, una salida a su crisis econ¢mica por medio del establecimiento de la dictadura fascista......y por el otro, fomentando guerras por la redivisi¢n de las colonias y esferas de influencia a costa de los pa¡ses dotados de insuficientes defensas". En este mismo informe Stalin espec¡ficamente defini¢ la dictadura fascista como 'la dictadura de los elementos capitalistas m s reaccionarios, m s chauvinistas y m s imperialistas'. El Presidente Gonzalo, refiri‚ndose a la obra del fundador del Partido Comunista del Per£, Jos‚ Carlos Mari tegui, qui‚n pudo observar agudamente y de primera mano los desarrollos pol¡ticos y sociales de la Europa de los 20, nos dice lo siguiente: "Otro punto del socialismo cient¡fico de importancia para Mari tegui es la crisis de la democracia burguesa cuyos s¡ntomas se percib¡an desde antes de la I Guerra y cuyas causas ve en 'el acrecentamiento y la concentraci¢n paralelos del capitalismo y el proletariado'; as¡ el desarrollo del monopolio, caracter¡stica del imperialismo, y el cuestionamiento del orden burgu‚s por el proletariado son las causas de la crisis de la democracia burguesa. Profundizando en el problema destaca que, bajo el r‚gimen burgu‚s la industria se desarroll¢ extraordinariamente al impulso de la m quina habiendo 'surgido enormes empresas industriales' y como las formas pol¡ticas y sociales son determinadas por la base que las sustenta concluye: 'La expansi¢n de estas nuevas fuerzas productivas no permite la subsistencia de los antiguos moldes pol¡ticos. Ha transformado la estructura de las naciones y exige la transformaci¢n de la estructura del r‚gimen. La democracia burguesa ha cesado de corresponder a la organizaci¢n de las fuerzas econ¢micas formidablemente transformadas y acrecentadas. Por eso la democracia est  en crisis. La instituci¢n t¡pica de la democracia es el parlamento. La crisis de la democracia es una crisis del parlamento'". Prosigue el Presidente Gonzalo: "He aqu¡ una tesis ¡ntimamente ligada a la de Lenin sobre el car cter reaccionario del imperialismo, sobre ella sustenta Mari tegui su comprensi¢n del fascismo como la reacci¢n pol¡tica, como fen¢meno internacional no solamente italiano ni exclusivo de un pa¡s imperialista sino tambi‚n factible en pa¡ses atrasados como Espa¤a, fascismo al cu l es t¡pico inculpar 'todas las desgracias de la patria a la pol¡tica y al parlamentarianismo'; fascismo como expresi¢n de que 'la clase dominante no se siente ya suficientemente defendida por sus instituciones. El parlamento y el sufragio universal le estorban', como 'la reacci¢n que, en todos los pueblos, se organiza al son de una m£sica demag¢gica y subversiva. (Los fascistas b varos se titulan "socialistas nacionales". El fascismo us¢ abundantemente, durante el training tumultuario, una prosa anti-capitalista.....)'; como 'un misticismo reaccionario y nacionalista' que 'ha ense¤ado el camino de la dictadura y de la violencia' con su toma del poder y la represi¢n, uso de la cachiporra y el aceite de ricino pero que, malgrado su duraci¢n, 'aparece inevitablemente destinado a exasperar la crisis contempor nea, a minar las bases de la sociedad burguesa'. El camarada Stalin en su informe al XVII Congreso del Partido (Enero de 1934) defendi¢ un punto de vista id‚ntico al de Mari tegui: "La victoria del fascismo en Alemania debe considerarse no s¢lo como un s¡ntoma de la debilidad del proletariado y como resultado de las traiciones a la clase obrera por parte del partido Social Dem¢crata que prepar¢ el camino del fascismo; se debe considerar tambi‚n como un s¡ntoma de la debilidad de la burgues¡a, del hecho de que la burgues¡a ya no es capaz de gobernar por los viejos m‚todos del parlamentarianismo y la democracia burguesa, y que en consecuencia, se ve obligada a recurrir a m‚todos de gobierno terrorista en su pol¡tica interna". En la Historia del PCUS (b) Abreviada se nos describe sucintamente este momento pol¡tico: "Los fascistas alemanes inauguraron su pol¡tica interna con el incendio del Reichtag (parlamento), reprimiendo brutalmente a la clase obrera, destruyendo sus organizaciones y aboliendo las libertades democr ticas burguesas. Inauguraron su pol¡tica exterior retir ndose de la Liga de las Naciones y prepar ndose abiertamente para la guerra con el fin de revisar mediante la violencia las fronteras de los estados europeos para beneficio de Alemania". Vale tambi‚n anotar como la Econom¡a Pol¡tica de A. Leontiev (Mosc£, 1936) describe este proceso: "Un agudizamiento inusitado de las contradicciones de clase se produce bajo las condiciones de crisis general del capitalismo. En la nueva situaci¢n la burgues¡a, sintiendo que su ca¡da se aproxima, utiliza los m s severos y crueles m‚todos de represi¢n contra el proletariado. En un n£mero de pa¡ses, la burgues¡a, despu‚s de repeler los primeros ataques de la clase obrera en los a¤os inmediatamente posteriores a la guerra, estableci¢ dictaduras fascistas (por ejemplo en Italia y Hungr¡a). En Alemania, la burgues¡a estableci¢ una dictadura fascista en Febrero de 1933 con la subida al poder del gobierno de Hitler, a continuaci¢n de s¢lo unos cuantos pasos intermedios". "La burgues¡a encuentra cada vez m s dif¡cil mantenerse en el poder utilizando las formas m s discretas de dictadura burguesa. Pasa a ejercer la abierta dictadura fascista. Reprime de la forma m s sangrienta al movimiento obrero. Pasa a ejercer el terror abierto contra la clase obrera y sus organizaciones. Todo esto es clara evidencia de la inestabilidad del capitalismo, de la incertidumbre de la burgues¡a en lo que se refiere a lo que vendr  ma¤ana". "La forma fascista de dictadura abierta de la burgues¡a es extremadamente caracter¡stica del capitalismo en su ‚poca de decadencia y destrucci¢n. El fascismo trata de erigir un basti¢n fortificado para la burgues¡a en su lucha contra la clase obrera. Apela a las amplias masas de la peque¤a burgues¡a, el campesinado, los oficinistas y amanuenses, peque¤os comerciantes y la intelectualidad. Penetra en los elementos m s atrasados de la clase obrera. Moviliza ampliamente los elementos desclasados. Conduce su desesperada defensa del capitalismo, al menos al comienzo, bajo una mascarada de agitaci¢n anti-capitalista. La gaseosa demagogia anti-capitalista le sirve al fascismo como un anzuelo para pescar adhesiones entre las secciones desheredadas pero pol¡ticamente atrasadas de la peque¤a burgues¡a". Pero como dice el Programa de la Internacional Comunista: "El objetivo principal del fascismo es destruir la vanguardia revolucionaria del movimiento obrero, es decir, las secciones comunistas y las unidades directrices del proletariado. La combinaci¢n de demagogia social, la corrupci¢n y el activo terrorismo blanco, en conjunto con extrema agresividad imperialista en la esfera de pol¡tica exterior, son las caracter¡sticas espec¡ficas del fascismo. En los per¡odos de aguda crisis para la burgues¡a, el fascismo recurre a la fraseolog¡a anti-capitalista, pero una vez que se ha afincado en la conducci¢n del estado, descarta su sonaja anti-capitalista y se revela como la dictadura terrorista del gran capital". Dimitrov apunta: "El desarrollo del fascismo, y la dictadura fascista misma, asume formas diferentes en pa¡ses diferentes, de acuerdo con las condiciones hist¢ricas, sociales y econ¢micas y las peculiaridades nacionales y posici¢n internacional del pa¡s del que se trate. En ciertos pa¡ses, principalmente aquellos en los que el fascismo no cuenta con una amplia base de masas y en el que la lucha de los varios grupos de la burgues¡a fascista misma es m s bien aguda, el fascismo no se atreve a abolir inmediatamente el parlamento, sino que permite que los otros partidos burgueses, as¡ como los partidos social-dem¢cratas tambi‚n, retengan un cierto grado de legalidad. En otros pa¡ses, en los que la burgues¡a dominante teme un pronto estallido revolucionario, el fascismo establece su monopolio pol¡tico irrestricto, ya sea inmediatamente o por medio de la intensificaci¢n de su reinado de terror y persecuci¢n contra todos los grupos y partidos que le hacen la competencia. Esto no impide que el fascismo, cuando su posici¢n se vuelve particularmente dif¡cil, trate de ampliar su base y, sin cambiar su naturaleza de clase, trate de combinar su abierta dictadura terrorista con un crudo remedo de parlamentarianismo". A¤ade el recordado camarada: "La llegada al poder del fascismo no es una sucesi¢n ordinaria de un gobierno burgu‚s por otro, sino la substituci¢n de una forma estatal de dominaci¢n de la clase burguesa - la democracia burguesa - por otra forma - la abierta dictadura terrorista. Ser¡a un serio error pasar por alto esta distinci¢n, un error que evitar¡a que el proletariado revolucionario movilizara los estratos m s amplios del pueblo trabajador del campo y la ciudad contra la amenaza de la toma del poder por parte de los fascistas y le impedir¡a sacar partido de las contradicciones que existen dentro del campo de la burgues¡a misma. Pero es un error, no menos serio y peligroso, menospreciar la importancia que tienen para el establecimiento de la dictadura fascista las medidas reaccionarias de la burgues¡a que actualmente se vienen desarrollando cada vez m s en los pa¡ses de la democracia burguesa - medidas que suprimen las libertades democr ticas del pueblo trabajador, falsifican y restringen los derechos del parlamento e intensifican la represi¢n del movimiento revolucionario"......"Qui‚n no lucha contra las medidas reaccionarias de la burgues¡a y el crecimiento del fascismo en estas etapas preparativas no se encuentra en capacidad de evitar la victoria del fascismo, sino que el por contrario, facilita esta victoria." Dimitrov tambi‚n nos se¤ala que el fascismo es un poder feroz pero inestable. Que sus contradicciones internas se agudizan precisamente porque el fascismo intenta resolver los antagonismos y desacuerdos dentro del campo burgu‚s recurriendo al monopolio pol¡tico y a la destrucci¢n de todos los otros partidos, incluidos sus propios seguidores a los que tambi‚n destruye y castiga sin piedad como sucedi¢ en Alemania el 30 de Junio de 1934. Que habiendo establecido la violencia y las armas como  rbitros de las contradicciones inter-burguesas, los reg¡menes fascistas se tienen que enfrentar armada y violentamente incluso a otros grupos fascistas que utilizan la violencia con el fin de desplazarlos y substituirlos en el tim¢n del estado. En este respecto Dimitrov menciona el putsch Nacional Socialista contra el gobierno fascista de Austria y los ataques violentos individuales de grupos fascistas contra los gobiernos fascistas de Polonia, Finlandia, Bulgaria y otros pa¡ses. Que el fascismo "al destruir las reliquias de la democracia burguesa, al elevar la violencia abierta como sistema de gobierno .... sacude las ilusiones democr ticas y mina la autoridad de las leyes ante los ojos del pueblo trabajador". Y finalmente el arquitecto del Frente Unido anti-fascista nos advierte contra quienes suponen que el fascismo puede ser detenido con la acomodaci¢n a los intereses de la burgues¡a imperialista. Contra quienes sostienen que las actividades revolucionarias de la clase deben suspenderse en aras de la unidad con los partidos de la burgues¡a liberal y la social democracia "para no hacerle el juego al fascismo" y bajo pretexto de "defensa de la legalidad" y de "no provocar la represi¢n". Y esto es bueno decirlo, porque en nuestros d¡as tambi‚n hay quienes utilizan el frente unido como pretexto para promover puntos de vista revisionistas, sembrar reformismo y conciliaci¢n de clases. Nos dice Dimitrov: "S¢lo monstruos de filistinismo, s¢lo lacayos de la burgues¡a como Karl Kautsky, el caduco ide¢logo de la Segunda Internacional, son capaces de reprochar a los proletarios por haber tomado las armas en Austria y Espa¤a y decirles que no lo debieran haber hecho. ¨Qu‚ ser¡a hoy del movimiento proletario en Austria y Espa¤a si los trabajadores de esos pa¡ses se hubiesen guiado por los consejos traidores de los Kautskys?. La clase obrera estar¡a experimentando una profunda desmoralizaci¢n en sus filas." Y precisamente en esta conexi¢n Dimitrov nos cita lo que Lenin dijo: "La escuela de la guerra civil no deja de afectar al pueblo. Es una escuela dura y su curriculum completo incluye inevitablemente las victorias de la contra-revoluci¢n, las org¡as de furor de los reaccionarios, los castigos salvajes que los viejos gobiernos imponen a los rebeldes, etc. Pero s¢lo los pedantes m s obtusos y las momias del pensamiento m s decr‚pitas pueden lamentarse de que las naciones se encuentren enrol ndose en esta escuela dolorosa; esta escuela ense¤a a las clases oprimidas c¢mo llevar adelante la guerra civil, les ense¤a c¢mo llevar a cabo una revoluci¢n victoriosa; concentra en las masas de los esclavos de hoy ese odio que siempre guardan los esclavos oprimidos, embrutecidos e ignorantes, y que gu¡a a los esclavos que han devenido en conciencia de su vergonzosa esclavitud, en llevar a cabo las mayores haza¤as hist¢ricas." En s¡ntesis, hemos visto que el fascismo es un desarrollo posible inscrito dentro de la l¢gica de la historia en la ‚poca del imperialismo. Que el fascismo deviene en necesidad de la burgues¡a imperialista en circunstancias de crisis revolucionaria en desarrollo. Que como lo sumariz¢ Dimitrov: "...no importan las m scaras que adopte el fascismo, ni las formas en que se presente, ni los m‚todos que utilice para llegar al poder - El fascismo es el m s feroz ataque del capital sobre las masas trabajadoras. El fascismo es chauvinismo y guerra de saqueo sin l¡mites. El fascismo es r bida reacci¢n y contra-revoluci¢n. El fascismo es el m s cruel enemigo de la clase obrera y de todo el pueblo trabajador." Pero tambi‚n es importante indicar claramente lo que no es el fascismo: Seguimos con Dimitrov: "El fascismo no es una forma de poder del estado 'que se eleva por encima de ambas clases - el proletariado y la burgues¡a,' como ha dicho, por ejemplo, Otto Bauer. No es 'la revuelta de la peque¤a burgues¡a que ha capturado la maquinaria del estado' como declara el socialista brit nico Brailsford. No, el fascismo no es un poder que se eleva por encima de las clases, ni tampoco el poder de la peque¤a burgues¡a o el lumpenproletariat sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del capital financiero mismo". El Presidente Gonzalo en su obra 'Retomemos a Mari tegui y Reconstituyamos su Partido' dice: "...en el an lisis del fascismo Mari tegui avanza hasta tipificar la 'actitud caracter¡stica de un reformista, de un dem¢crata, aunque atormentado por una serie de "dudas sobre la democracia" y de inquietudes respecto a la reforma' que ten¡a el escritor Ingl‚s H.G. Wells sobre el r‚gimen de Mussolini: 'El fascismo le parece algo as¡ como un cataclismo, m s bien que la consecuencia y resultado en Italia de la quiebra de la democracia burguesa y de la derrota de la revoluci¢n proletaria. Evolucionista convencido, Wells no puede concebir el fascismo como un fen¢meno posible dentro de la l¢gica de la historia. Tiene que entenderlo como un fen¢meno de excepci¢n'. Para el reformismo, como vemos, el fascismo no es la consecuencia de la crisis de la democracia burguesa sino 'una excepci¢n', un 'cataclismo' es, como sostienen hoy algunos en nuestra patria, £nica y exclusivamente el terror en marcha sin ver que es 'un fen¢meno posible dentro de la l¢gica de la historia' que tiene sus causas: el desarrollo de los monopolios en el imperialismo y el cuestionamiento de la burgues¡a por el proletariado". Tengamos todo esto muy presente, como lo indica el Presidente Gonzalo mismo, "para rechazar las concepciones reformistas que se difunden sobre el fascismo". Todos sabemos ya que el fascismo, fruto de la crisis imperialista de los a¤os que siguieron a la primera guerra mundial lleg¢ al poder en las grandes potencias imperialistas de Italia, Alemania y Jap¢n, adem s de Espa¤a, Rumania, Bulgaria, Finlandia, Polonia y otros pa¡ses Europeos, Asi ticos, Africanos. Que incluso tuvo importantes seguidores y aliados en las Am‚ricas y dentro de los mismos pa¡ses de la democracia burguesa. Que en su ocupaci¢n de numerosos pa¡ses Europeos y Asi ticos, el fascismo cont¢ con reg¡menes del tipo quisling en la Ucrania, los pa¡ses B lticos, Francia, Manchuria, Noruega, Holanda, y varios otros, aparte de colaboradores y c¢mplices en muchas partes del mundo - destacando por ejemplo el r‚gimen t¡tere del trotskista Wang Ching-wei en China - sin contar saboteadores, agentes y esp¡as que contribuyeron a formar un frente mundial de agresi¢n y de guerra que caus¢ innumerables sufrimientos a la humanidad. Que hubo una gran guerra anti-fascista y que en esta guerra el proletariado nos dio innumerables h‚roes y m rtires en todos los confines de la tierra. Que es falso que la mayor¡a de las v¡ctimas del fascismo hayan sido simplemente los indefensos jud¡os, como aseveran los zionistas - quienes, siendo un movimiento de t¡pico corte fascista y anti-comunista - tambi‚n colaboraron con el fascismo, en muchos casos incluso en el exterminio de la misma poblaci¢n jud¡a de Europa. Que entre 50 a 100 millones de v¡ctimas se pueden atribuir al fascismo y a la guerra reaccionaria generada por el imperialismo contra los pueblos del mundo. Esta es la verdad hist¢rica. Es pues justo y correcto decir que as¡ como el objetivo principal del fascismo fue la destrucci¢n de la revoluci¢n y especialmente de su vanguardia proletaria, el proletariado, principalmente los comunistas del mundo, y principalmente el hero¡smo de las masas populares dirigidas y orientadas por estos, fueron quienes jugaron el papel principal en su derrota. Vale mencionar aqu¡ el protagonismo de tres sobresalientes luminarias que jugaron un papel crucial en esta gran epopeya: J.V. Stalin como l¡der reconocido de la clase y del primer pa¡s del socialismo, la Uni¢n Sovi‚tica y Comandante en jefe del ej‚rcito rojo vencedor principal de la guerra en Europa. El Presidente Mao Tse-tung, l¡der del Partido Comunista de China y gran estratega de la guerra anti-japonesa en China, escenario de inmensas acciones militares de las masas y crisol de la Guerra Popular como concepci¢n estrat‚gica del m s alto calibre y significaci¢n para la revoluci¢n y para el proletariado mundial. Y finalmente, Georgi Dimitrov, l¡der de la Internacional Comunista, orientador de la clase y arquitecto del Frente Unido contra el fascismo. La burgues¡a imperialista y sus agentes jam s han perdonado a estos h‚roes populares su insigne papel en la derrota del fascismo. Hoy que una nueva ola fascista se encuentra a la orden del d¡a, son estos tres dirigentes los que con m s vitriolo son blanco de los ataques furibundos de la burgues¡a imperialista. En su propaganda negra dirigida a las masas - propaganda que es una condici¢n previa para poder avanzar sus actuales planes fascistas - la burgues¡a centra su fuego sobre el marxismo en general, pero especialmente sobre J.V. Stalin y sobre Mao Tse-tung en particular. Sin embargo, dentro del movimiento comunista, los destacamentos de la burgues¡a dentro de las filas del proletariado, los oportunistas de derecha y 'izquierda', aunque hip¢critamente puedan alabar a uno, o a ambos, de los grandes l¡deres mencionados, siempre se centran en atacar personalmente, distorsionar o mal interpretar para rechazar a Dimitrov. Esto de ninguna manera es algo accidental. La intenci¢n de los imperialistas es precisamente apartar al proletariado de la justa l¡nea del frente unido, la clave de victoria para la clase y los pueblos. En nuestro propio frente unido hay hoy todav¡a mucha lucha abstracta contra desviaciones y desviacionistas imaginarios. Hay tambi‚n un exceso de egotismos y sectarismos que de cuando en cuando se manifiestan en absurdos pol¡ticos y en especulaciones sin ton ni son. Hay tambi‚n quienes, a falta de un papel concreto en la lucha de clases, se dedican a juzgar el pasado con los ojos del presente y llegan a elucubrar las conclusiones m s absurdas. Hay incluso quienes fabrican infundios contra los l¡deres proletarios, el camarada Dimitrov, el camarada Mao Tse-tung. Todos tienen derecho a expresar sus ideas, e incluso sus provocaciones. Estamos seguros que el camarada Dimitrov ser¡a la £ltima persona en prestar atenci¢n a cualquier pedante que se dedique gratuitamente a intentar ensuciar su clara trayectoria. Menos a£n lo har¡a el Presidente Mao. Nosotros los Marxistas estamos acostumbrados a las fabricaciones fantasiosas de la burgues¡a. Acaso no dicen los intelectuales burgueses que 'Lenin fue un agente del Kaiser'. Que siempre haya quienes se presten el titular de 'comunista' para repetir las vilezas de la burgues¡a no debe sorprendernos y menos hacernos perder el tiempo en responderles. Sin embargo, tales ataques tienen un parad¢jico aspecto positivo: sirven para llamar la atenci¢n de los revolucionarios. Basta que ataquen a Dimitrov, para que lo levantemos a£n m s todav¡a, estudiemos sus obras y apliquemos sus ideas a la pr ctica revolucionaria. Hoy intentamos hacer precisamente eso. En cuanto a tales 'ide¢logos', es nuestro deber utilizarlos positivamente. Son nuestros mejores maestros por ejemplo negativo. Nos ense¤an c¢mo no se deben hacer las cosas y nos demuestran hasta la saciedad lo da¤ino, est‚ril y anti-comunista que es el sectarismo y el dogmatismo. Por otra parte, sus cong‚neres social-imperialistas, revisionistas y trotskistas que se desenvuelven en la periferia del movimiento, lo alaban y reivindican para tergiversarlo. Emasculan al frente unido de su contenido revolucionario, renuncian la hegemon¡a del proletariado y lo prostituyen al nivel de un simple pacto electorero con la intenci¢n de remolcar al proletariado a la cola del ala liberal o de la social-fascista de la burgues¡a imperialista. En su contubernio al servicio de la burgues¡a y del social-fascismo laborista y social-dem¢crata, estos falsos comunistas dan carta blanca y endorsan a 'cualquier precio' la pol¡tica de los organismos, partidos y costras dirigentes de los sindicatos que siguen a la aristocracia obrera. En s¡ntesis, ocultan y tergiversan la condici¢n fundamental del frente unido: "que la unidad de acci¢n vaya dirigida contra el fascismo, contra la ofensiva del capital, contra la amenaza de guerra, contra el enemigo de clase. He ah¡ nuestra condici¢n." (Georgi Dimitrov, Informe al VII Congreso de la Internacional Comunista). As¡ pues, vemos que estos abogados del 'frente unido' promovido por el revisionismo apuntan a los mismos fines que los sectarios y los dogm ticos que lo condenan por 'no ser suficientemente rojo, suficientemente marxista, etc.'. Utilizan distintos m‚todos pero apuntan igualmente a apartar al proletariado y al pueblo de su camino de victoria. Sirven a la burgues¡a imperialista y preparan el camino del fascismo. Suficiente es todo esto para que nosotros valoremos a Dimitrov en todo momento. Pero hoy, precisamente hoy, cuando lo que se debe combatir es fascismo, tenemos que decir sin el menor equ¡voco que su contribuci¢n es completamente indispensable. Esto lo veremos m s adelante, pero desde ya podemos decir claramente que nadie podr  borrar de la memoria de los pueblos, y menos de la de los comunistas, a los camaradas Stalin, Mao y Dimitrov, ni apartarnos del frente unido dirigido por el proletariado que ellos defendieron y practicaron fiel y magistralmente para derrotar al fascismo y hacer avanzar la revoluci¢n. Y ¨cu les fueron las consecuencias de la derrota del fascismo para la burgues¡a imperialista y para los pueblos del mundo?. ¨C¢mo qued¢ la correlaci¢n de clases en la escena contempor nea a continuaci¢n de la Segunda Guerra mundial?. El socialismo qued¢ inmensamente fortalecido en todos los campos, las democracias populares surgieron en la misma Europa capitalista, en Asia triunfa la revoluci¢n China y el Presidente Mao proclama la Rep£blica Popular, los imperialistas sufren humillantes derrotas en sus intervenciones contra-revolucionarias y la democracia se afianza contra el fascismo en el mundo entero. Se desarrolla vigoroso el movimiento anti-colonial. Se producen guerras de liberaci¢n en Vietnam, en Korea y en Argelia, el mundo Arabe entra en una era de progreso y revoluci¢n nacional, Africa se agita contra la dominaci¢n extranjera. La situaci¢n en Grecia, en Italia, en Francia y en la misma Alemania, da fuertes dolores de cabeza a la facci¢n triunfante de la burgues¡a imperialista. El plan Marshall y las reformas social-dem¢cratas, son prueba contundente de que la burgues¡a imperialista no se ve en condiciones de hacer recaer la crisis de posguerra totalmente sobre los trabajadores. Frente a esta gran inestabilidad, se ve obligada a hacer concesiones y a ver su dominaci¢n disminuida y minada en todas partes. El gran hecho pol¡tico resultante de la Segunda Guerra es que las masas populares del mundo entero se ponen de pie. Cada d¡a las masas son m s dial‚cticas y manejan sus luchas de acuerdo con la experiencia por la que han pagado tanta sangre y sufrimiento. Este es un hecho determinante y sin precedentes que nos permite decir que, en torno a la victoria anti-fascista en la Segunda Guerra mundial y a su triunfo en China, la revoluci¢n mundial proletaria entr¢ en equilibrio estrat‚gico. Como lo sumariz¢ entonces el Presidente Mao: "El viento del Este prevalece sobre el viento del Oeste" y "la revoluci¢n es la tendencia principal en el mundo de hoy". Conjuntamente con el avance de la revoluci¢n, la burgues¡a imperialista, buscando estabilizar su situaci¢n y reconquistar la iniciativa, proyecta su pol¡tica contra-revolucionaria con el fin de despojar a los pueblos de los frutos de su victoria. Apuntan a destruir las conquistas de la revoluci¢n y los frutos de la victoria anti-fascista. Sue¤an con restaurar el minado poder burgu‚s. La lucha de clases a nivel internacional se agudiza y los reaccionarios buscan diferentes f¢rmulas fascistas para lograr sus objetivos. De ah¡ la cortina de hierro, el restablecimiento del cerco imperialista de pre-guerra contra la Uni¢n Sovi‚tica aplicado ahora contra todo el emergente campo socialista, y la cortina de bamb£, otro t‚rmino de la propaganda imperialista utilizado para el aislamiento y hostigamiento de China revolucionaria. As¡ se forma un frente unido anti-comunista del imperialismo y sus secuaces para re-imponer un cord¢n sanitario y desatar su llamada guerra fr¡a en medio de la m s vociferante campa¤a macartista, las provocaciones como en Berlin y los intentos de restauraci¢n en varios pa¡ses del Este que culminaron en el incidente de Hungr¡a. A la muerte del camarada Stalin, la burgues¡a dentro del PCUS gana posiciones y se hace del poder. Desde el XX Congreso desata su pol¡tica de clase anti-proletaria. Restaura la direcci¢n burguesa en el tim¢n del estado. El PCUS, cuyos ¢rganos centrales son copados por la camarilla de Jruschov, se convierte en su XXII Congreso, de partido comunista en partido de la restauraci¢n burguesa, en partido social-imperialista. Todos y cada uno de los actos pol¡ticos que la camarilla de Jruschov emprende bajo la bandera del 'Leninismo' y del 'partido de Lenin', son dictados por su inter‚s de clase en restaurar el capitalismo y arrebatar hasta el £ltimo grano de poder al proletariado. Qui‚n no comprenda esto no sabe ni siquiera lo que significa la lucha de clases, ni comprender  jam s porqu‚ los revisionistas apuntaron su ataque contra el camarada Stalin y todo lo que ‚l representaba, precisamente para subvertir la dictadura del proletariado. Jam s comprender n estos caballeros la cuesti¢n fundamental del socialismo, la dictadura proletaria. Vemos pues que el primer acto de pol¡tica interna de la nueva dictadura burguesa en la Uni¢n Sovi‚tica es expulsar y perseguir comunistas, instaurar su brutal dictadura reaccionaria y asesinar a la vanguardia obrera. Pol¡tica id‚ntica a la de los fascistas alemanes una vez que se encaramaron en el poder. Al mismo tiempo, la reacci¢n encabezada por el revisionismo Jruschovista lleva adelante una doble pol¡tica exterior. Por un lado, en colusi¢n con la vieja burgues¡a imperialista, agrede a la revoluci¢n y a los pueblos con todos los medios a su alcance, y por otro, lleva adelante una pol¡tica aventurera de competencia imperialista por colonias y semi-colonias, traza esferas de influencia y finalmente proclama la doctrina Brezhnev, dando a la gran potencia imperialista en que hab¡an convertido a la Uni¢n Sovi‚tica el 'derecho de intervenci¢n' so pretexto de defensa del 'socialismo', emulando as¡ a los EEUU y su doctrina Monroe en las Am‚ricas y la defensa imperialista de 'la democracia' en el resto del mundo . Como los fascistas alemanes, en pol¡tica interna represi¢n anti-comunista y anti-popular, en pol¡tica externa aventurerismo, agresi¢n contra los pa¡ses d‚biles y desaforada acci¢n contra-revolucionaria sobre el proletariado, en especial su direcci¢n pol¡tica, los comunistas y los revolucionarios. Por eso, como hizo la Tercera Internacional con respecto a los viejos revisionistas social-dem¢cratas, es correcto caracterizar a la camarilla revisionista moderna de Jruschov, Brezhnev, Chernenko, Andropov, Gorbachov, adem s de sus cong‚neres y c¢mplices, como social-fascistas y social-imperialistas, socialistas en ropaje y en nombre, pero rabiosos fascistas e imperialistas en los hechos. Esta ofensiva fascista, apoyada y sostenida a nivel internacional por la burgues¡a imperialista en pleno, constituye un segundo momento dentro de la acci¢n contra-revolucionaria de la clase burguesa en busca de revertir los avances populares resultantes de la revoluci¢n proletaria y la victoria anti-fascista. El movimiento comunista internacional tambi‚n fue v¡ctima de la restauraci¢n burguesa. El bast¢n de mando de los revisionistas, utilizando desvergonzadamente el prestigio ganado por el PCUS en los a¤os de revoluci¢n y victoria anti-fascista bajo la direcci¢n de Lenin y de Stalin, encumbra a sus cong‚neres revisionistas y oportunistas - el destacamento de la burgues¡a dentro de las filas del movimiento proletario - y junto con ellos desatan una caza de brujas contra los verdaderos comunistas y los elementos revolucionarios de la clase en todo el mundo. Sigue una verdadera y prolongada 'noche de los cuchillos largos' que termina por dividir o liquidar a gran parte del movimiento obrero. Los comunistas, los defensores de Lenin, Stalin y su legado hist¢rico, son estigmatizados como 'enemigos del socialismo y de la gran Uni¢n Sovi‚tica', expulsados o apartados de los aparatos partidarios. Finalmente, el revisionismo convierte a los partidos comunistas en partidos social-fascistas del tipo quisling, agencias del poder de la gran burgues¡a en Rusia, totalmente al servicio de sus designios de dominaci¢n universal. Este es el panorama desnudo y el insigne servicio al enemigo de clase que los apologistas del revisionismo quisieron ocultar durante m s de 35 a¤os y que todav¡a algunos ciegos pol¡ticos pretenden oscurecer. Pero el social-fascismo no es el fascismo mismo ni puede servir a la burgues¡a imperialista del mismo modo en su hora de verdadera necesidad. El caballo de Troya puede abrir las puertas de la ciudadela al enemigo, pero por si mismo, no puede pasar a cuchillo a todos sus habitantes. Como la vieja social-democracia, el social-fascismo del revisionismo contemporaneo s¢lo pudo llevar la contra-ofensiva reaccionaria hasta cierto punto y no m s. En vano Jruschov y sus sucesores ofrecieron repartirse el mundo y asumir junto con los imperialistas Yanquis la funci¢n de polic¡a contra-revolucionaria del 'nuevo orden mundial'. En primer t‚rmino, su base social, como la de la vieja social-democracia, ten¡a sus ra¡ces en el movimiento obrero y en las filas progresistas. La sonaja anti-imperialista y el falso socialismo no les permit¡an a los grandes burgueses, a los monopolistas rusos, el mismo grado de libertad y desparpajo en la explotaci¢n y el saqueo de los pueblos oprimidos y de su propia clase obrera. Su proyecto reformista era £til para desarmar a las masas, para exigirles tributo y sacrificios en nombre de la revoluci¢n y del 'ideal comunista' mientras acumulaban su propio capital imperialista, pero no era capaz de encadenarlas y hacerlas soportar mansamente el peso total de la crisis capitalista, tal como necesita en £ltima instancia el imperialismo. Y lo que es m s importante, el Marxismo y la revoluci¢n prosegu¡an su marcha. El Partido Comunista de China, dirigido por el Presidente Mao-Tsetung desenmascar¢ y aplast¢ ideol¢gicamente al revisionismo de Jruschov. Otros partidos comunistas y revolucionarios del mundo entero se negaron a aceptar su bast¢n de mando y continuaron dispensando golpes violentos al imperialismo, a la reacci¢n y al mismo social- imperialismo. El equilibrio estrat‚gico en la revoluci¢n mundial proletaria segu¡a desarroll ndose sin que los imperialistas, a pesar de contar con la asistencia del revisionismo, pudieran revertirlo. En la aguda lucha de clase por restaurar su minado poder y arrebatar a los pueblos los frutos de la victoria anti-fascista, la burgues¡a imperialista y los reaccionarios de todos los pelajes apuntan contra el Marxismo y la dictadura proletaria, contra el socialismo y el pujante movimiento de liberaci¢n de los pa¡ses oprimidos. En esta batalla, su avanzadilla son los revisionistas que utilizan el Marxismo, el prestigio de la Uni¢n Sovi‚tica y del socialismo al servicio de la reacci¢n, he ah¡ el social-fascismo, heredero del viejo trotskismo que utilizaba 'el carnet del partido' para su tareas de sabotaje e intentos de restaurar el poder burgu‚s, como ya bien lo apuntaba el camarada Stalin. Un proyecto reaccionario para liquidar el avance revolucionario y el futuro del proletariado, a cambio del consabido plato de lentejas. El Presidente Gonzalo desde la jaula del tirano fascista nos fijo una tarea: "Se cumplen cien a¤os del nacimiento del Presidente Mao, ­Hay que celebrar los cien a¤os!..... ­Queremos una manera nueva, una celebraci¢n que sea comprensi¢n de la importancia del Presidente Mao en la revoluci¢n mundial". Lenin dijo una vez: "En lo pol¡tico, como sucede en toda la vida social, si no se avanza, uno es arrojado hacia atr s". (Marzo 1906, Obras Escogidas, Vol 10, pags 189-195). El camarada Stalin tambi‚n claramente apunt¢: "El Marxismo es la ciencia de las leyes que rigen el desarrollo de la naturaleza y la sociedad, la ciencia de la revoluci¢n de las masas oprimidas y explotadas, la ciencia de la victoria del socialismo en todos los pa¡ses, la ciencia de la construcci¢n de la sociedad comunista. Como ciencia, el Marxismo no puede quedarse inm¢vil, se desarrolla y se perfecciona. En su desarrollo el Marxismo no puede sino enriquecerse gracias a la nueva experiencia, al nuevo conocimiento - en consecuencia algunas de sus formulas y conclusiones no pueden sino cambiar en el curso del tiempo, no pueden sino ser reemplazadas por nuevas formulas y conclusiones, que correspondan a las nuevas tareas hist¢ricas. El Marxismo no reconoce conclusiones ni formulas invariables, obligatorias para todas las ‚pocas y per¡odos. El Marxismo es enemigo de todo dogmatismo". Consecuentemente, tambi‚n los aut‚nticos Marxistas-Leninistas tuvieron que avanzar te¢rica y pr cticamente para servir la causa proletaria. En su batalla contra el revisionismo contempor neo, el Marxismo no pudo quedarse en la mera reafirmaci¢n de sus principios. Tuvo que desarrollar, como siempre se desarrolla el Marxismo, en una aguda lucha de clases, en econom¡a pol¡tica, en socialismo cient¡fico, y por supuesto, en la filosof¡a Marxista misma. As¡, en la m s aguda lucha de clases contra la burgues¡a en lo pol¡tico, econ¢mico y militar, es decir en la vida social, y en lo ideol¢gico, contra el revisionismo, representante m s avanzado del pensamiento burgu‚s, surgi¢ el Marxismo de hoy, el Mao¡smo. Quienes niegan la identidad entre Marxismo-Leninismo y Mao¡smo, no son sino partidarios del 'Marxismo' inm¢vil, y no pueden ser verdaderos defensores del camarada Stalin ni de su pensamiento dial‚ctico. En otras palabras, son como: "Los Talmudistas y textualistas que consideran al Marxismo y sus diferentes formulas y conclusiones como una colecci¢n de dogmas, que 'jam s' cambian, sin importar los cambios en las condiciones de desarrollo de la sociedad. Piensan que si se aprenden de memoria estas conclusiones y formulas y se dedican a citarlas al azar, ser n capaces de resolver cualquier problema, esperando que las formulas y conclusiones que han memorizado les servir n para todas las ‚pocas y pa¡ses, para cualquier ocasi¢n de la vida. Pero esto s¢lo pueden pensarlo aquellos que s¢lo ven la letra del Marxismo y no su esencia, aquellos que se aprenden de memoria las conclusiones y formulas del Marxismo, pero no comprenden su esencia". (J.V. Stalin, El Marxismo y los Problemas de la Ling¡stica, Julio 28, 1950). Fue el Presidente Mao Tse-tung qui‚n dirigi¢ esta necesaria lucha del proletariado por continuar el desarrollo del Marxismo, tanto en China como a nivel mundial. Fue el Partido Comunista de China, bajo su direcci¢n personal, el m s importante palad¡n en defender el papel hist¢rico del camarada Stalin y la dictadura del proletariado, en desenmascarar a la pandilla social-fascista encaramada en la direcci¢n del PCUS y estigmatizarla como revisionista y social-imperialista. Pero, eso no fue todo, en China tambi‚n, como no pod¡a ser de otra manera, el revisionismo plante¢ batalla en una multitud de formas, buscando que revertir tambi‚n en el este asi tico los avances de la revoluci¢n proletaria. En este contexto el proletariado con el Presidente Mao a la cabeza, tom¢ el camino ya se¤alado desde Marx, enunciado y preparado por Lenin y Stalin, pero nunca antes puesto en pr ctica en escala tan masiva y decidida. La Revoluci¢n Cultural Proletaria estremeci¢ al mundo durante 10 a¤os. La m s profunda y complicada lucha de clases del proletariado, envolviendo en su vor gine a centenares de millones, fue el escenario masivo en que el proletariado se atrevi¢ a asaltar la ciudadela todav¡a inviolada de las relaciones sociales que en el socialismo se heredan del pasado burgu‚s, apuntando principalmente a la transformaci¢n del pensamiento, a crear toda una generaci¢n del proletariado capaz de concebir totalmente la vida sin la burgues¡a. En las palabras del Presidente Gonzalo, "El meollo del asunto es cambiar el alma, transformar la ideolog¡a". En este proceso se confrontaron todas las clases y sus ideolog¡as, y qued¢ desenmascarada ante las m s amplias masas, la negra entra¤a del revisionismo, principalmente de los poderosos dentro del Partido que toman el camino capitalista. De los cuatro grandes hitos hist¢ricos del proletariado, la Comuna de Par¡s, la revoluci¢n bolchevique, la revoluci¢n china y la Gran Revoluci¢n Cultural Proletaria, es este £ltimo hito el que alcanza el m s alto grado de desarrollo y significaci¢n en perspectiva hist¢rica, y esto sin disminuir en nada la gran importancia de todos los anteriores. Y no debemos extra¤arnos de esto, porque no hace sino cumplir con las leyes de la dial‚ctica materialista: conforme se desarrollan en el tiempo, se intensifican las contradicciones, los movimientos revolucionarios se profundizan y ampl¡an en alcance y significaci¢n. Abren nuevas fronteras y descubren nuevos aspectos, desarrollan exponencialmente la cr¡tica, sometiendo los rezagos del 'ancient regime' burgu‚s con que la nueva sociedad emerge del seno la vieja, al intenso fuego de la lucha de clases del proletariado por establecer su liderazgo en todos los campos y aspectos de la misma. Es as¡, en permanente revoluci¢n - como la entend¡an Marx, Lenin, Stalin y el Presidente Mao y no como la tergiversan los trotskistas - y en crecientes oleadas, como la clase revolucionaria, £ltima en la historia, el proletariado, a la cabeza de las inmensas masas de oprimidos y en el £ltimo an lisis, de la entera humanidad, se acerca, y seguir  acerc ndose - en sucesivas revoluciones, democr ticas, socialistas y culturales, de acuerdo con las condiciones concretas de cada pa¡s y el tipo de sociedad de que se trate - cada vez m s a la meta dorada del comunismo. Y la Revoluci¢n Cultural, como toda aut‚ntica revoluci¢n, tuvo grandes repercusiones en la escena mundial. Las masas, que ya se hab¡an puesto de pie en torno a la segunda guerra mundial y el triunfo del socialismo en el este asi tico - inicio del equilibrio estrat‚gico en la revoluci¢n mundial proletaria - toman el camino de abierta rebeli¢n en todos los niveles y contra la autoridad burguesa, pol¡tica, religiosa, militar, acad‚mica y de toda clase. La juventud se niega a servir en los ej‚rcitos, las mujeres exigen igualdad real, los intelectuales, los peque¤os burgueses, los obreros y campesinos, en todas las naciones y en diferentes grados, afirman sus derechos, combaten diariamente y provocan as¡ la m s grande crisis de los viejos estados, tanto en las naciones oprimidas como al interior de las grandes potencias imperialistas, incluida la Uni¢n Sovi‚tica. Este es el gran hecho hist¢rico inapelable de la d‚cada de los sesenta y setenta. Ante un mundo de masas 'bolchevizadas', las necesidades reaccionarias de la burgues¡a imperialista se convierten en abrumadora desesperaci¢n, y las clases explotadoras bregan por todos los medios, econ¢micos, pol¡ticos y militares, por volver a meter el geniecillo dentro de la botella. He ah¡ las verdaderas ra¡ces de la actual crisis que vivimos y del nuevo fascismo, que para poder estabilizar su poder estatal amenazado, ridiculizado, insostenible e impotente, buscan ansiosamente que compaginar, desarrollar y establecer a sangre y fuego, la burgues¡a imperialista y los reaccionarios a nivel mundial. Desde su inicio, y durante todo su desarrollo, la burgues¡a imperialista apunt¢ sus ataques contra la Revoluci¢n Cultural en todos los niveles, el pol¡tico- ideol¢gico, el militar y el econ¢mico. Los social-imperialistas sovi‚ticos, como punta de lanza de la burgues¡a y aprovechando su etiqueta de 'comunistas', llegaron a la agresi¢n militar, profiriendo incluso amenazas nucleares en medio de preparativos de guerra contra la Rep£blica Popular China. A nivel mundial, y con la colaboraci¢n de las camarillas burguesas encaramadas en la direcci¢n de los partidos comunistas, con la de sus aliados en la intelectualidad burguesa de falsa 'izquierda', con la asistencia de los oportunistas de todos los pelajes, en particular los trotskistas y las tendencias dogm ticas similares, llevaron a cabo una negra campa¤a de insultos y falsedades, negando la Revoluci¢n Cultural, agitando incluso el argumento racista del 'peligro amarillo', utilizando a los m s variados sofistas y 'doctores' del 'Marxismo' para buscar argumentos que pudieran apartar a las masas del camino revolucionario apuntado por el proletariado Chino y por las ense¤anzas del Presidente Mao. Dentro de la misma China, la burgues¡a fomento vientos extremistas de derecha y de 'izquierda', buscando que generar desviaciones de todo tipo en el desarrollo de la revoluci¢n, sembrar el desorden y promover la restauraci¢n de sus posiciones de poder amenazadas. Todo esto demuestra que la Revoluci¢n Cultural fue la m s intensa lucha de clases para continuar la revoluci¢n que hasta hoy ha llevado a cabo el proletariado dentro del socialismo. En cuanto a la campa¤a de vilificaci¢n contra la revoluci¢n cultural y los endebles argumentos utilizados por los 'profesores de Marxismo' para hacer eco a las acusaciones de 'extremismo' y 'excesos de los guardias rojos' que hasta hoy sigue fomentando el imperialismo, baste recordar lo que dijo Lenin en 'Tareas Inmediatas del Gobierno Sovi‚tico': "Frecuentemente, los lacayos de la burgues¡a nos han reprochado por haber lanzado un ataque de 'guardias rojos' sobre el capital. Este reproche es absurdo y s¢lo digno de los lacayos de los millonarios, porque en un momento determinado el ataque 'de guardia roja' sobre el capital fue algo absolutamente obligado por las circunstancias". La cuesti¢n no es pues de si hubo o no excesos y errores, ninguna revoluci¢n puede estar libre de ellos, la cuesti¢n es, ¨fue o no la revoluci¢n Cultural un ataque sobre el capital?. Todo Marxista sabe que el capital, como lo enfatiz¢ Lenin, no es s¢lo dinero o propiedades sino "una relaci¢n social definida". El ataque de 'guardia roja' de la Revoluci¢n Cultural, ¨estaba o no dirigido contra una relaci¢n social definida?. ¨Fue o no esta revoluci¢n el m s grande ataque proletario contra las relaciones sociales capitalistas heredadas de la vieja sociedad, la autoridad de los acad‚micos y bur¢cratas, la arrogancia de los intelectuales reaccionarios y los monopolistas del conocimiento, el paternalismo y la autoridad varonil dentro de la familia, y principalmente contra los l¡deres del Partido que utilizan el Marxismo, el Partido y la revoluci¢n para defender sus privilegios y tomar el camino capitalista? Aprovechando la muerte del Presidente Mao Tse-tung, la camarilla revisionista de Teng Xiao-Ping se hizo del poder en China con el respaldo abierto y total del imperialismo. Prosegu¡a as¡ la burgues¡a su pol¡tica fascista para revertir los logros y los frutos de la Revoluci¢n Cultural. Esto significa un segundo momento en su lucha contra-revolucionaria contra el Mao¡smo y tambi‚n en su b£squeda de un nuevo ordenamiento fascista a nivel mundial. La restauraci¢n capitalista en China usurpa la maquinaria estatal y partidaria desarrollada por el proletariado para instaurar la m s abierta negaci¢n de las libertades burguesas al servicio de la m s voraz explotaci¢n de la clase obrera y del campesinado que el mundo haya visto. Con el slogan Tatcherista de 'algunos deben enriquecerse primero', la camarilla revisionista puso en pr ctica una feroz cacer¡a de comunistas y revolucionarios leales, desat¢ la corrupci¢n burocr tico capitalista como palanca pol¡tico econ¢mica y vendi¢, aun m s desenfrenadamente que lo que lo hab¡an hecho los social-fascistas en Rusia, el pa¡s al capital extranjero. En su pol¡tica exterior, como corresponde a reg¡menes fascistas, se uni¢ progresivamente al frente de agresi¢n del imperialismo, coludiendo y compitiendo con las otras potencias, y al mismo tiempo, utilizando a sus agentes y secuaces en los partidos comunistas para montar organismos que le sirvieran en su lucha contra la l¡nea revolucionaria del Presidente Mao. Pero, sin embargo, la restauraci¢n en China no logra la so¤ada estabilidad imperialista. Por el contrario, le presenta enormes problemas a la burgues¡a, no s¢lo en China, sino a nivel mundial. El r pido crecimiento del capitalismo burocr tico en China, la apertura de sus inmensos mercados al capital monop¢lico, resulta en una competencia desesperada por capitales y mercados entre los diferentes grupos imperialistas y en el colapso del social-imperialismo sovi‚tico, cuya burgues¡a, incapaz de competir en desarrollo capitalista con China sin abandonar totalmente los frenos que para este prop¢sito le significaban los rezagos del modelo econ¢mico que hab¡an heredado de la ‚poca socialista, lanza la perestroika de Gorbachev y se embarca en el camino del 'Glasnost'. Esto eventualmente lo lleva a su total crisis pol¡tica y a la abierta dictadura de 'libre mercado' implementada bajo Yeltsin y tutelada por el capital financiero internacional. Las repercusiones de la crisis, no se limitan sin embargo a China y a la Uni¢n Sovi‚tica, sino que paralelos desarrollos econ¢micos y pol¡ticos tienen lugar dentro de las grandes potencias imperialistas, principalmente en los pa¡ses Europeos, donde el 'arreglo' de posguerra tambi‚n cae v¡ctima de la nueva realidad econ¢mica. Las reformas 'socialistas' y 'laboristas' son desmanteladas una tras otra, el poder de los sindicatos restringido y legislaciones represivas implementadas, todo con el fin de hacer la econom¡a 'm s competitiva' y surge el slogan del Tatcherismo 'no hay alternativa'. La formaci¢n del super-estado europeo se acelera y simult neamente entra en crisis pol¡tica al encontrar cada vez mayor resistencia. A nivel mundial, crece el desempleo y los salarios son reducidos una y otra vez en su valor real, la corrupci¢n a nivel nacional e internacional prolifera y empieza a presentar enormes problemas pol¡ticos y sociales, amenazando la estabilidad de los estados. El viejo fascismo levanta cabeza y se ofrece como 'arma de £ltimo recurso' a disposici¢n del viejo orden imperialista. Con la iniciaci¢n de la Guerra Popular en el Per£ - reivindicando la l¡nea revolucionaria proletaria - la crisis imperialista se agrava considerablemente, puesto que este desarrollo la coge mientras se encuentra lidiando, sin resultados definitivos, por revertir las consecuencias de las dos grandes olas anteriores de la revoluci¢n proletaria, la ola resultante de la Revoluci¢n de Octubre, de la victoria anti-fascista y de la Revoluci¢n China que en conjunto llevaron al equilibrio estrat‚gico en la lucha de clases a nivel mundial, y la ola de la Revoluci¢n Cultural que lo culmin¢ y que prepar¢ las condiciones para esta tercera ola que se avizora ya y cuyas primeras se¤as, como m stiles de un barco en el horizonte, vemos en la Guerra Popular en el Per£. As¡ la Revoluci¢n Mundial Proletaria inicia su ofensiva estrat‚gica en medio de la m s grande crisis del imperialismo y con el proletariado, a nivel mundial, m s fuerte y m s numeroso con cada d¡a que pasa. Una crisis irresoluble que revela cada vez m s la obsolescencia de las relaciones sociales que sostienen el poder burgu‚s, y en medio de la cu l, y para colmo, los Marxistas se reorganizan, vuelven a levantar sus banderas e insurgen con mayor experiencia y soluciones probadas que antes. ¨Bajo que formas se presenta hoy el fascismo? ¨C¢mo se prepara a defenderse en esta su mayor crisis el poder del capital financiero mismo?. Ya en 1918 Lenin hab¡a notado: ".....no hay otra alternativa: o triunfa el gobierno sovi‚tico en todos los pa¡ses avanzados del mundo, o triunfa el m s reaccionario imperialismo, el m s salvaje imperialismo que est  hoy ahorcando a las naciones peque¤as y d‚biles y restaurando la reacci¢n en todo el mundo". Y a¤adi¢ aqu¡ una caracterizaci¢n importante ".....- el imperialismo Anglo- Americano que ha perfeccionado el arte de utilizar la forma de la rep£blica democr tica..... uno u el otro, no hay t‚rmino medio". Como consecuencia de la derrota del imperialismo Alem n, Italiano y Japon‚s en la segunda guerra, el m‚todo fascista que hoy prevalece universalmente es el m‚todo Anglo-Americano de ejercer el poder del capital financiero. Hoy Rusia y los pa¡ses del Este europeo han todos adoptado este m‚todo con las variaciones y restricciones necesarias, variaciones y restricciones que reflejan por d¢nde camina hoy el fascismo: mayor reaccionarizaci¢n del estado y concentraci¢n del poder en manos de la rama ejecutiva, con parlamentos de bolsillo y dictaduras que hacen y deshacen los arreglos constitucionales recurriendo al golpe de estado y al refer‚ndum. En suma, el modelo Anglo- Americano de dictadura del capital financiero tiende a la Fujimorizaci¢n o al Yeltsinismo, como forma espec¡fica de dictadura fascista de estrecha base social que surge en medio de agudas contradicciones internas entre los diferentes sectores de las clases dominantes. En pol¡tica interna, cada vez m s adopta el estado imperialista un fisonom¡a abiertamente reaccionaria, proliferan las posiciones fascistas y se recortan aceleradamente las libertades p£blicas. La reconstituci¢n de los estados imperialistas para adecuarlos a las necesidades represivas de las clases dominantes procede a toda m quina en el campo legal, principalmente con c¢digos penales de corte fascista, leyes de excepci¢n y estados de emergencia que se convierten en permanentes instrumentos de gobierno aptos para todo uso. Todo esto apuntando principalmente contra la clase trabajadora, en especial el proletariado consciente y su direcci¢n pol¡tica. En pol¡tica externa, genera una nueva mentalidad intervencionista y colonialista con respecto a las relaciones internacionales con los pa¡ses d‚biles, utilizando a las Naciones Unidas como instrumento militar contra-revolucionario y opresor, reclutando fuerzas mercenarias entre las diversas dictaduras reaccionarias e incluso fascistas del tercer mundo, apuntando a una acci¢n coordinada de los varios poderes imperialistas para la 'reconquista' de esferas de influencia a costa de los pa¡ses d‚biles, principalmente del tercer mundo y del este europeo. Pero la 'coordinaci¢n' actualmente puesta en pr ctica por mutua necesidad, no puede sin embargo ocultar que una nueva redivisi¢n por la fuerza de estas esferas de influencia se viene preparando e incluso practicando, ni tampoco el hecho de que esta tendencia a dar rienda suelta a sus contradicciones inter-imperialistas, tiende a agudizarse constantemente, como vemos en los constantes desacuerdos que se producen entre los 'coaligados', en Yugoslavia, en Somalia y donde quiera que se encuentren 'atando nuevos nudos de guerra'. En cuanto a la preparaci¢n ideol¢gica del fascismo: No debemos perder de vista el papel que las organizaciones llamadas humanitarias y de 'derechos humanos' vienen jugando al servicio del poder del capital monop¢lico. He ah¡ donde el imperialismo busca que ampliar su base y arrastrar en su aventura reaccionaria a las capas sociales intermedias. Es con estos organismos donde el 'altruismo' y el 'internacionalismo burgu‚s' presenta oportunidades para el nuevo fascismo en su b£squeda de opini¢n p£blica favorable y especialmente para reclutar una 'juventud dorada' que encabeze su asalto reaccionario. Esto sin olvidar que las masas que apoyan estas organizaciones, son una constituencia tradicional de la izquierda, capas que normalmente pueden ser influidas por el proletariado, pero que hoy, en parte como consecuencia de la diseminaci¢n de ideas revisionistas durante las pasadas d‚cadas, se han convertido temporalmente en reservas estrat‚gicas con las que el imperialismo busca que compaginar un proyecto fascista m s amplio. Quiero citar en este contexto un art¡culo titulado 'Actuar antes de que sea demasiado tarde' escrito por tres representantes del parlamento europeo y miembros de organizaciones humanitarias, Jos‚ Mar¡a Mendiluce, Pierre Pradieur y Bernard Kouchner (El Pa¡s, Agosto 9, 1994): "En nuestro fin de siglo, casi todos los enfrentamientos a los que asiste pasivamente la comunidad internacional son guerras internas"......."Es necesario combatir, enviar m s m‚dicos, m s medicinas, m s abastecimientos, m s vacunas, y m s y m s. Nunca ser n suficientes, pero evidentemente con esto no basta". "Una epidemia amenaza la vida de los habitantes de nuestro planeta: la guerra o, mejor dicho, las guerras civiles, ‚tnicas, ideol¢gicas......". "....de ahora en adelante la acci¢n de los estados, de los gobiernos, de las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, de las agencias especializadas de Naciones Unidas es imprescindible". "Hoy en d¡a Europa....es un lugar privilegiado para generar y desarrollar una voluntad colectiva.......". "¨Qu‚ etapas nos debemos plantear para conseguir avanzar?. En primer lugar, suscitar una voluntad pol¡tica por parte de la opini¢n p£blica.........una voluntad de acci¢n preventiva.......". "Es necesario que la comunidad internacional manifieste la voluntad de dotarse de los medios de intervenci¢n (medios pol¡ticos, diplom ticos y, en £ltima instancia pero no menos importante, los medios militares) para evitar las guerras civiles". "Esto es lo que los europeos deben plantearse. Este es el motivo por el que.........hombres y mujeres de nacionalidades y de grupos pol¡ticos diferentes constituimos un intergrupo de trabajo con el objetivo de fomentar una acci¢n preventiva. El ‚xito de la empresa estar  ligado a la fe, a la inteligencia y a la perseverancia de los ciudadanos de nuestra Uni¢n Europea". He ah¡ un programa fascista para hoy. Un programa que desarrolla los planteamientos del revisionismo sobre 'administraci¢n conjunta del mundo' y colaboraci¢n con el imperialismo contra las guerras revolucionarias originalmente propuesto por Jruschov con motivo de la guerra de Vietnam y las insurgencias Mao¡stas y otras revoluciones del tercer mundo. ¨Acaso no habl¢ Jruschov sobre lo de que la Uni¢n Sovi‚tica y los imperialistas occidentales deb¡an apuntar juntos 'nuestros dedos nucleares' contra los que amenazan hacer estallar la guerra?. Un programa refinado posteriormente por Gorbachev y hoy adoptado por Yeltsin, y en la pr ctica tambi‚n por el revisionismo chino encabezado por Deng Xiao Ping y todos los otros revisionistas que se alinean con el nuevo orden mundial y activamente participan en las guerras contra-revolucionarias, particularmente contra la Guerra Popular en el Per£. Un programa que busca que movilizar masas para sostener al imperialismo, que movilizar masas para estabilizar el orden reaccionario, y que, bajo la m scara del humanitarismo y de la solidaridad internacional, muestra descaradamente los dientes militares de la intervenci¢n imperialista. Crear no una, sino cien Somalias, ese es su programa. Frente a esto, ¨que significa el florecimiento del racismo y el chauvinismo del viejo fascismo hitlerista y mussoliniano en Europa, del militarismo japon‚s, de las corrientes islamistas en Asia y Africa, del monarquismo y la vieja reacci¢n cosaca en Rusia y de tantos monstruos reaccionarios, incluso en este mismo pa¡s?. Significa que a la sombra de la actual ofensiva contra-revolucionaria, el imperialismo prepara otras fuerzas para radicalizar a£n m s su tendencia contra-revolucionaria. Que estas fuerzas son amamantadas por el imperialismo mismo y mantenidas como reservas estrat‚gicas que puedan proveer la cachiporra y el aceite de ricino, los guardias para los campos de concentraci¢n y los matarifes para las cacer¡as de los rebeldes que se resistan a su proyecto. Que el nuevo fascismo, buscar  que incorporarlos a sus legiones de 'hombres y mujeres de nacionalidades y grupos pol¡ticos diferentes' para fomentar su 'acci¢n preventiva'. El racismo y el chauvinismo de estos sectores es una de las contradicciones reaccionarias que el imperialismo quisiera poder superar para avanzar su proyecto en la presente era. Este proyecto actual, no se compagina bien con el racismo y menos con el anti-semitismo, por ejemplo, el estado de Israel es hoy uno de los ejes principales del fascismo moderno y especial protegido del capital mon¢polico, principalmente norte-americano. El mundo ha cambiado y hay demasiados socios del capital monop¢lico que tienen la piel oscura u origen hebreo como para agitar demasiado ese cotarro. Pero tampoco debemos descartar los esfuerzos que hace el imperialismo por incorporar a los fascistas tradicionales en su nuevo proyecto reaccionario. Vemos, por ejemplo en Francia, como su pol¡tica de agresi¢n imperialista en el plano internacional se viste de 'intervenci¢n humanitaria', adopta una pose de 'izquierdas' y hasta 'anti- fascista' (por ejemplo en Bosnia) y se inspira intelectualmente en una combinaci¢n de Medecin sans Frontieres con Madame Mitterrand. Mientras tanto, su pol¡tica interna es dirigida por un demagogo racista y abiertamente terrorista como es Charles Pasqua, un personaje que nada tiene que envidiar al mismo Goering. Las ratas de alcantarilla del viejo fascismo les podr n ser £tiles de cuando en cuando y en el momento en que necesiten utilizar la cachiporra contra sus propios ciudadanos. Por lo tanto, deber n los camisas pardas ponerse al d¡a, y, consecuentemente, el imperialismo los invita a sentirse m s bien 'ciudadanos de Europa', o 'ciudadanos del mundo civilizado', papel en el cu l podr n estos caballeros de manos largas e ideas cortas, dar rienda suelta a su racismo y a su chauvinismo en nombre de 'combatir la barbarie'. Los Nazis tambi‚n hablaron en estos t‚rminos en su momento. Vemos pues que la actual ofensiva reaccionaria, la actual ofensiva fascista del imperialismo, tiene un cariz esencialmente anti-comunista, en particular anti-Marxista. Quieren apartar a los pueblos de la revoluci¢n y apuntan por lo tanto contra la quintaescencia del Marxismo, la rebeli¢n, la lucha armada y la guerra civil. Fomentan ideolog¡a 'pacifista' para negar la lucha de clases y su m xima expresi¢n. De ah¡ la caracterizaci¢n de 'terrorismo' que se dirige contra las guerras de liberaci¢n nacional y las guerras civiles revolucionarias. De ah¡ la negaci¢n de la violencia que hip¢critamente fomentan bajo falsos ropajes de ideas progresistas. De ah¡ que el imperialismo apunta contra la esencia del Mao¡smo, que es la Guerra Popular, pint ndola de los m s negros colores. Quieren negar por todos los medios la gran verdad que expresara el Presidente Mao: "El poder nace del fusil". Y ¨en qu‚ etapa del desarrollo del nuevo fascismo nos encontramos?. Si bien un buen n£mero de reg¡menes fascistas se encuentran afincados en el poder de los estados, por ejemplo en Rusia y en China, y m s tradicionalmente a£n en el tercer mundo, a nivel mundial, todav¡a nos encontramos en su etapa preparatoria, principalmente en los pa¡ses avanzados. A£n 'los c¡rculos m s reaccionarios' no han pasado a asaltar el poder por la fuerza y en muchas instancias, hasta los viejos fascistas, siguen respetando al menos en las palabras, las instituciones democr tico-burguesas, a las que juran lealtad por un lado, mientras preparan el golpe de estado por otro, por ejemplo Berlusconi en Italia. Pero en esta etapa preparatoria, ya viene la burgues¡a introduciendo una serie de medidas represivas y fascistizando la sociedad. No es accidental que los grandes estados imperialistas se encuentren actualmente abocados a dos grandes  reas de reforma de sus estados: Por un lado, una reforma en materia de pol¡tica interna, principalmente en lo penal y en la utilizaci¢n represiva y autoritaria del sistema de seguridad social: leyes de seguridad interna y c¢digos penales, construcci¢n de prisiones y aumento de la poblaci¢n encarcelada, como vemos hoy en EEUU, Gran Breta¤a, y en general en todos los pa¡ses avanzados. Persecuci¢n y marginalizaci¢n de sectores dependientes del estado en cuanto a beneficios sociales e introducci¢n de medidas genocidas en el  rea de salud, eutanasia y 'comercializaci¢n' de los servicios sanitarios, buscando que implementar principios maltusianos en cuanto a pol¡tica poblacional - que se mueran los viejos lo m s pronto posible y que no nazcan los j¢venes, parecen ser los principios que gu¡an la moderna ingenier¡a social imperialista, desde China hasta las orillas del T mesis. Por otro lado, reforma en lo militar que tiende a convertir a las fuerzas armadas de los estados en fuerzas principalmente dedicadas a la intervenci¢n extranjera. Reclutamiento de mercenarios y equipamiento de tropas 'coloniales'. Agilizaci¢n de las fuerzas de intervenci¢n y doctrina de guerra de baja intensidad y guerra psicol¢gica. Podr¡amos decir muchas m s cosas sobre este tema, y seguramente habr n muchos camaradas que podr n estudiar y revelar estos factores en mucha mayor profundidad. Baste hoy decir que es evidente que la burgues¡a imperialista esta preparando y necesita fascismo. En s¡ntesis, nos encontramos en un momento en que, como lo dijo Dimitrov: "Qui‚n no lucha contra las medidas reaccionarias de la burgues¡a y el crecimiento del fascismo en estas etapas preparativas no se encuentra en capacidad de evitar la victoria del fascismo, sino que el por contrario, facilita esta victoria." El viejo fascismo fue capaz de triunfar y hacerse del poder, ¨porqu‚?. El camarada Dimitrov nos indica: "El fascismo fue capaz de llegar al poder primariamente porque la clase trabajadora, debido a la pol¡tica de colaboraci¢n con la burgues¡a seguida por los dirigentes social-dem¢cratas, result¢ dividida, desarmada pol¡tica y organizativamente frente al asalto de la burgues¡a. Y, por otra parte, los Partidos Comunistas, aparte y en oposici¢n a los social-dem¢cratas, no fueron lo suficientemente fuertes como para levantar a las masas y dirigirlas en una lucha decisiva contra el fascismo". ¨No es as¡ tambi‚n hoy d¡a, e incluso m s grave el problema, que ayer?. ¨Acaso la clase, muchos partidos comunistas mismos, no han sido divididos, desarmados pol¡tica y organizativamente por el revisionismo?. ¨Puede alguien decir que existen numerosos partidos comunistas hoy que sean suficientemente fuertes como para 'levantar a las masas y dirigirlas en una lucha decisiva contra el fascismo? ¨Qu‚ hacer? En su discurso el Presidente Gonzalo nos dijo: "¨Y qu‚ debemos hacer nosotros? ¨Qu‚ corresponde ahora?. Pues bien, corresponde que potenciemos el movimiento popular de liberaci¢n........ Corresponde formar un Frente Popular de Liberaci¢n...... ­Eso es lo que corresponde! ­Eso haremos nosotros! ­Eso lo estamos haciendo! ­Y eso lo vamos a hacer!....ustedes ser n testigos!" La respuesta, pues, tenemos que encontrarla una vez m s en el Marxismo. Dijo Dimitrov: "Camaradas, millones de obreros y trabajadores de los pa¡ses capitalistas se preguntan: ¨C¢mo se puede evitar que el fascismo llegue al poder y c¢mo se puede derrocar al fascismo despu‚s de que haya llegado al poder?. A esta pregunta responde as¡ la Internacional Comunista: Lo primero que debe hacerse, el punto de partida, es formar un frente unido, establecer la unidad de acci¢n de los trabajadores en cada f brica, en cada distrito, en cada regi¢n, en cada pa¡s, en todo el mundo. La unidad de acci¢n del proletariado a escala nacional e internacional es la poderosa arma que permite a la clase obrera no s¢lo defender con ‚xito sino llevar adelante el exitoso contra-ataque contra el fascismo, contra el enemigo de clase". "Proletarios de todos los pa¡ses, un¡os". Desde Marx y Engels, nuestro movimiento se ha guiado por la necesidad de forjar su unidad. Su unidad de acci¢n para defender sus derechos y libertades, sus intereses de clase. Su unidad, en suma, para la lucha por el poder, para realizar su revoluci¢n y moldear el mundo de acuerdo con su filosof¡a de la vida. Todos los cl sicos del Marxismo, han sido abogados del frente unido como pol¡tica de la clase. Qui‚n dispute este hecho no tiene la menor idea de lo que es el proletariado, menos a£n del Marxismo. Debemos recordar que para triunfar nuestra causa depende de los muchos y que los pocos, los l¡deres, s¢lo tienen un papel limitado que jugar. Que las revoluciones, como la historia misma, las hacen las masas y que los partidos, los l¡deres y los organismos revolucionarios s¢lo pueden cumplir un papel, imprescindible es verdad, pero meramente de orientaci¢n y direcci¢n. "Vosotros sois numerosos, ellos son pocos" escribi¢ el poeta ingl‚s Percy Shelley. As¡, los comunistas tenemos por principio la unidad del mayor n£mero. El Presidente Gonzalo ha dicho "al comunismo entramos todos o no entra ninguno". Pero la unidad que buscamos, la £nica posible, es la unidad con sentido y prop¢sito de clase. Unidad basada en los principios con un objetivo, la transformaci¢n del mundo. Por tanto, nuestra unidad tiene una sola condici¢n: "que est‚ dirigida contra el enemigo de clase". Pero esta unidad de millones de obreros, campesinos, estudiantes y otros sectores democr ticos, este gran frente anti-fascista y revolucionario, no puede formarse sin forjar la unidad de la clase proletaria, su columna vertebral, organizador y orientador en la lucha. Y el proletariado no podr  jugar su papel si carece de su propio partido de clase, su ¢rgano pensante y actuante, el Partido Comunista. Hoy en el mundo, hay falta de partidos comunistas como nunca antes la ha habido. La labor del revisionismo todav¡a pesa enormemente sobre las condiciones subjetivas en gran parte del mundo, particularmente en los pa¡ses avanzados donde la base social imperialista permite tierra f‚rtil para las ideas revisionistas. Es innegable que gran parte del movimiento proletario en los pa¡ses imperialistas sigui¢ durante muchos a¤os la orientaci¢n revisionista, abandon¢ el Marxismo y pas¢ a servir al enemigo de clase. As¡ las masas, que tienen ojo avizor y saben, en su sentido com£n, ver claramente por donde caminan las cosas, se apartaron de los partidos comunistas que arrastraban la bandera roja en el lodazal del social-fascismo y justificaban todos los cr¡menes contra la clase que el revisionismo perpetraba al servicio de la burgues¡a imperialista. Partidos obsoletos, enchufados como furg¢n de cola a la aristocracia obrera y sus partidos social-dem¢cratas y laboristas, ¨de qu‚ pod¡an servir a los oprimidos? ¨Qu‚ ventaja hab¡a en ellos para la clase y para el pueblo?. Y a£n m s, entre quienes de una manera u otra, resistieron el bast¢n de mando del revisionismo, tampoco pudo cuajar un verdadero movimiento comunista, ni partidos aut‚nticamente revolucionarios. A parte de unos pocos individuos, la mayor¡a de estos organismos cayeron presa de charlatanes y dogm ticos sectarios. Con tales 'partidos comunistas', no pod¡a haber revoluci¢n alguna, y las masas populares percib¡an mejor que los 'l¡deres oficiales del proletariado' sus verdaderos intereses y se resist¡an al proyecto social-fascista del revisionismo y sus secuaces. He aqu¡ la ra¡z del divorcio entre partido y masas. Un partido que quiere dirigir a las masas contra sus propios intereses termina siendo un cascar¢n vac¡o y un aparato obsoleto. Pero hoy las condiciones son distintas. Hoy hay un cambio de frente, y muchos est n abriendo los ojos y revalorizando las cosas e incluso su propia conducta. Esto es bueno, es positivo. Si un ciego total puede al fin ver al menos un rayo de luz, algo ha avanzado. Hay algunos, que 38 a¤os despu‚s del XX Congreso se dan cuenta 'que ya no pueden seguir apoy ndolo'. Es bueno, pero no es suficiente. Estos personajes se acercan hoy a los Marxistas, desempolvan sus retratos de Stalin, dicen que ya no tienen problemas con Mao, hablan bien de la revoluci¢n en el Per£. Todo esto es muy bueno. Que los ciegos vean aunque sea un rayito de luz no puede sino considerarse como un peque¤o milagro. Nosotros, comprendemos que en su 'ceguera', muchos que hoy quieren volver a ser considerados en las filas de la revoluci¢n, tienen muchas deudas con los revolucionarios que nunca las abandonaron, hay muchos comunistas que sufrieron a manos de los revisionistas y sus secuaces, fueron victimizados y expulsados de los organismos partidarios por resistirse a la conspiraci¢n que finalmente liquid¢ el partido al que hab¡an dedicado tantos a¤os de lucha. Esto no puede ignorarse, estos camaradas tienen raz¢n en criticar acerbamente. Pero no estamos ni podemos estar de acuerdo en que la cr¡tica sea puramente negativa. Es posible que todo sea una farsa y que no haya aqu¡ un verdadero esp¡ritu de auto- cr¡tica, pero, nuestra opini¢n todav¡a es de que deberemos ser pacientes con los enfermos y no esperar que se curen de la noche a la ma¤ana, ni tampoco que sean todos curables, aunque es de esperar que la gran mayor¡a lo sea, si no hoy, entonces ma¤ana. Pero, por lo menos tendr n que conceder los 'arrepentidos del revisionismo' un punto m s todav¡a: Que cualquier 'partido comunista' que descubra 38 a¤os despu‚s lo que qued¢ absolutamente claro para los millones y millones de las masas, no puede reclamarse l¡der de nadie en ning£n campo y menos en la ciencia de la revoluci¢n, en el Marxismo. Que, en todo caso, estas personas est n a£n por sentarse en el banquillo y escuchar la cr¡tica del proletariado a su conducta. Que a£n tienen que repudiar toda su l¡nea, que como todos sabemos, s¢lo se inici¢ con su apoyo, hoy retirado, al XX Congreso de Jruschov. Que a£n es necesario verles explicar 38 a¤os de seguir al revisionismo en todas y cada una de sus volteretas, y todas y cada una de sus traiciones. Hay tambi‚n quienes dicen, el ciego ha visto la luz, basta ya de atacarlos. Nosotros no podemos estar de acuerdo con esto. Un rayo de luz no es suficiente para decir que un ciego puede ver, menos actuar. No, la cr¡tica del revisionismo debe continuar y profundizarse a£n m s. Aquellos que tienen deudas con el Marxismo, con la revoluci¢n, con los pueblos, y algunos tienen ciertamente deudas de sangre, no pueden escapar a la cr¡tica as¡ no m s, deben ser escarmentados y tienen que tomar toda su medicina. Todo su purgante y adem s, excretar a sus costras podridas. Tampoco es justo que los que permanecieron leales al Marxismo en esta ocasi¢n, nos llenemos de ¡nfulas de infalibilidad y arrogancia. Tampoco estamos nosotros libres de errores y menos de cometerlos. Tener en consideraci¢n, que si alguien ha sufrido una enfermedad y sale de ella curado, aunque le lleve 40 a¤os hacerlo, es dif¡cil que vuelva a sufrir del mismo bicho, e incluso pueden desarrollar una resistencia a otros similares. Esto por su puesto, si es que verdaderamente se curan y no s¢lo pretenden hacerlo. Mientras tanto, quienes hemos sido inmunes a una forma del virus, a£n no podemos decir que estemos totalmente vacunados y podr¡amos caer victimas de una mutaci¢n de la misma enfermedad. Nosotros los Marxistas s¢lo conocemos una medicina infalible: La cr¡tica y la autocr¡tica. Esta nunca debe cesar, por el contrario, debe hacerse cada vez m s masiva y radical. Si colegimos que la gran mayor¡a de los seguidores del revisionismo, aparte de un pu¤ado de criminales y bur¢cratas irredimibles, se pueden considerar enga¤ados que han sido seguidores y no l¡deres, que han seguido al enemigo de clase por su propia formaci¢n peque¤o burguesa, su falta de verdadero esp¡ritu bolchevique, y que vale aplicarles lo que dijo el camarada Lenin en referencia a los dem¢cratas peque¤os burgueses: "El per¡odo de nuestra revoluci¢n proletaria en el que las diferencias con los mencheviques y los dem¢cratas social-revolucionarios fueron particularmente agudas, fue un per¡odo hist¢ricamente necesario. Fue imposible evitar desarrollar una lucha vigorosa contra estos dem¢cratas cuando se pasaron al campo de nuestro enemigos y se dedicaron a la restauraci¢n de una rep£blica democr tica imperialista burguesa. Muchos de los slogans de esta lucha se han hoy fosilizado y petrificado y nos impiden hacer una correcta evaluaci¢n y sacar efectiva ventaja del nuevo per¡odo, en el que ha comenzado un cambio de frente entre estos dem¢cratas, un cambio en nuestra direcci¢n, no un cambio fortuito, sino un cambio enraizado profundamente en las condiciones de la situaci¢n internacional". Lenin agreg¢: "No es suficiente alentar este cambio de frente y darles una bienvenida amigable a los que lo est n haciendo. Un pol¡tico que sabe lo que quiere hacer debe aprender a provocar este cambio de frente entre las varias secciones y grupos de la amplia masa de peque¤os burgueses dem¢cratas si est  convencido de que existen ser¡as y profundas razones hist¢ricas para la existencia de ese cambio. Un revolucionario proletario debe saber a qui‚n reprimir y con qui‚n - y c¢mo y cuando - llegar a un acuerdo". "Una de las tareas m s urgentes de la actualidad es tomar en cuenta y utilizar este cambio entre los mencheviques y los dem¢cratas social-revolucionarios de la hostilidad al bolchevismo, primero a la neutralidad y luego al apoyo al bolchevismo". (V.I. Lenin - Las valiosas admisiones de Pitirim Sorokin). Desde la jaula de la tiran¡a fascista, el Presidente Gonzalo nos indic¢: "¨Qu‚ se desenvuelve en el mundo? ¨Qu‚ necesitamos?. Necesitamos que el Mao¡smo sea encarnado y lo est  siendo, y que pase, generando Partidos Comunistas, a manejar, a dirigir, esa gran ola de la revoluci¢n mundial que se nos viene". ¨C¢mo debemos entender el Mao¡smo?. Debemos entenderlo como la continuaci¢n, la intensificaci¢n, la profundizaci¢n del Marxismo y del Marxismo-Leninismo. Esto lo decimos porque hay en el mundo, como no pod¡a faltar, quienes entienden el Mao¡smo como contra-posici¢n, como algo distinto 'en esencia' al Marxismo-Leninismo. Estos camaradas est n profundamente equivocados. El Mao¡smo es el Marxismo-Leninismo de nuestra era, es el Marxismo que incorpora la importancia de los desarrollos te¢ricos y pr cticos de la revoluci¢n proletaria desde la muerte del camarada Stalin en la forma m s consistente, m s profunda y m s ce¤ida a la ortodoxia. Lenin dec¡a: "de un comunista se espera que dedique mayor atenci¢n a las tareas del ma¤ana y no a las del ayer". Por tanto cualquier movimiento que se plantee rescatar los principios fundamentales del Marxismo que los revisionistas han escamoteado y robado a nuestra gu¡a te¢rica, tiene que encontrarlos m s en el ma¤ana que en el ayer. En el comunismo no puede haber 'retorno al pasado' sino avance al porvenir. Y para poder avanzar al porvenir hay que resumir el presente, a la luz del pasado, es verdad, pero de cara al ma¤ana, donde se plantean siempre las m s duras batallas que se deben ganar. Si es que todo ese heroico pasado va a tener significancia alguna, la tiene en funci¢n del dorado porvenir de la clase y del pueblo. Por eso no tengo la menor duda, de que el camarada Stalin, de volver hoy a la vida, estar¡a plenamente de acuerdo con nosotros y aplaudir¡a y participar¡a de nuestra lucha, como ya lo est n haciendo sus verdaderos seguidores. En realidad, podemos decir que el camarada Stalin vive hoy m s intensamente que nunca en el alma y el coraz¢n de los revolucionarios m s avanzados del mundo de hoy, los revolucionarios Mao¡stas del Per£, as¡ como tambi‚n en las profundas masas de revolucionarios proletarios de nuestros d¡as en todas partes del mundo. Qui‚n contrapone Stalin a Mao Tse-tung no sirve al desarrollo de la causa proletaria sino al enemigo de clase, no importa que etiqueta se ponga, Stalinista o Mao¡sta, tal camarada no ha entendido el abc del Marxismo. Esta tarea de sumarizar la experiencia hist¢rica y los desarrollos te¢ricos del proletariado bajo la direcci¢n del Presidente Mao, el Mao¡smo, es todav¡a una asignatura pendiente para muchos de nosotros. Haremos bien prest ndole atenci¢n inmediata porque ah¡ est  la clave de resumir el avance de la causa proletaria. Y, ¨c¢mo debemos entender la generaci¢n de partidos comunistas?. Engels se¤al¢ una vez que en el desarrollo hist¢rico, llega un momento en que 'la clase se convierte en el partido'. Esto debemos entenderlo como constataci¢n del hecho de que el partido vive en el coraz¢n de la clase, que la desorganizaci¢n infligida por el revisionismo no es sino fen¢meno pasajero que no puede interrumpir el crecimiento cuantitativo ni cualitativo del proletariado, que este sigue desarroll ndose y que por lo tanto el partido, desorganizado es verdad, vive en el coraz¢n de las masas m s pujante y m s ardiente que ayer. La cuesti¢n est  en reconstituirlo en base a la pol¡tica Marxista m s avanzada, dotarlo de sus organismos e instrumentos necesarios para sus tareas y que pase a ejercer la direcci¢n de la lucha de clases con miras a la victoria de la revoluci¢n y al cumplimiento cabal de las tareas ineludibles de la clase. Y esto nos trae nuevamente a la cuesti¢n del frente £nico. El partido es, en cierta forma, tambi‚n una forma de frente £nico. No es el frente £nico y ambos no deben confundirse, pero si se ci¤e a sus principios generales. Dimitrov nos ense¤o: "..la unidad de puntos de vista se forja mejor en la lucha conjunta contra el enemigo de clase hoy d¡a mismo. " Proponerse la unidad inmediata en vez de forjar un frente unido es poner el coche por delante de los caballos y pensar que de esta forma se puede avanzar". Nuestra Sociedad Stalin es esta clase de frente unido para forjar las bases de la m s homog‚nea unidad que pueda ofrecer tierra f‚rtil para la reconstituci¢n de un aut‚ntico Partido Comunista. No es el £nico frente unido, pero a mi entender, si el que ofrece mayores perspectivas en este pa¡s, puesto que levanta sin empachos una vigorosa bandera revolucionaria, la del camarada Stalin, sin recoger la cu l, no hay Marxismo que valga. Hay quienes entienden las cosas mal y dicen: 'hay que forjar un partido comunista libre de cualquier tendencia revisionista u oportunista'. Estos caballeros har¡an mejor en buscar el Santo Grial. En el mundo no existen ni pueden existir cosas de semejante pureza. Esto no se corresponde con la dial‚ctica y la historia ense¤a que tan pronto se supera una forma de revisionismo, aparecen las mismas tendencias disfrazadas de otra forma. Y ser  as¡ mientras exista la sociedad de clases y sus diversos intereses afecten las conclusiones de la ciencia. Como dec¡a Lenin, si las matem ticas afectasen los intereses de clase, no faltar¡a qui‚n sostenga que dos y dos son cinco. Lo importante es que el Marxismo comande y gu¡e, que sea principal y no subordinado, como lo es en las organizaciones oportunistas donde se jura por el Marxismo pero se practica revisionismo. Este principio que rige incluso dentro de los partidos comunistas, cuya lucha de dos l¡neas es precisamente el motor que impele su desarrollo, es a£n m s pertinente en el caso de un frente unido. Por eso, la lucha contra el revisionismo y el oportunismo, por la defensa y avance del Marxismo, es una necesidad permanente a la que nunca se puede poner punto final de este lado de la sociedad de clases. Y del otro lado, en el comunismo, seguir  habiendo lucha entre lo avanzado y correcto y lo retr¢grado y falso. As¡ son las cosas, y qui‚n piense diferente, se ha equivocado lastimosamente de vocaci¢n, har¡a bien en buscar su destino en alguna religi¢n metaf¡sica, y dejar el Marxismo en paz. De esta forma, nuestra tarea inmediata es fortalecer la unidad de nuestro propio frente, generar un movimiento de defensa de las ideas Marxistas, apuntando contra el enemigo de clase, buscando que revitalizar el esp¡ritu partidario y entrenar sucesores para la revoluci¢n. Plantear la necesidad del frente unido obliga a ponerlo en pr ctica. El Presidente Gonzalo, hablando de Jos‚ Carlos Mar¡ategui, nos dice: " 'Mi actitud desde mi incorporaci¢n en esta vanguardia, ha sido siempre la de factor convencido, la de un propagandista fervoroso del frente £nico' escrib¡a Mari tegui con ocasi¢n del Primero de mayo de 1924; part¡a de que 'somos todav¡a pocos para dividirnos' y que hab¡a mucha tarea com£n para cumplir al servicio de la clase. Consecuente difusor del frente £nico, lo exig¡a como acci¢n solidaria, concreta y pr ctica de los que sin confundirse ideol¢gicamente 'deben sentirse unidos por la solidaridad de clase, vinculados por la lucha com£n contra el adversario com£n, ligados por la misma voluntad revolucionaria y la misma pasi¢n renovadora'; y partiendo de reconocer que 'la variedad de tendencias y la diversidad de matices ideol¢gicos es inevitable en esta legi¢n humana que se llama el proletariado', demandaba: 'Lo que importa es que esos grupos y esas tendencias sepan entenderse ante la realidad concreta del d¡a. Que no se estrellen bizantinamente en excomuniones y exconfesiones rec¡procas. Que no alejen a las masas de la revoluci¢n, con el espect culo de las querellas dogm ticas de sus predicadores. Que no empleen sus armas ni dilapiden su tiempo en herirse unos a otros, sino en combatir el viejo orden social, sus instituciones, sus injusticias y sus cr¡menes'. Palabras que hoy resuenan vivas como orden actual exigiendo, como ayer, unirse para cumplir los 'deberes hist¢ricos' comunes de desarrollar conciencia de clase y sentimiento de clase, sembrar y difundir ideas renovadoras y clasistas, arrancar a los obreros de las falsas instituciones que dicen representarlos; combatir la represi¢n y la ofensiva corporativista, defender la organizaci¢n, la prensa y la tribuna de la clase, luchar por las reivindicaciones del campesinado; 'deberes hist¢ricos' en cuyo cumplimiento 'se encontrar n y juntar n nuestros caminos'........ Estas tesis probadas por la realidad exigen adem s la superaci¢n del sectarismo que hoy es mal generalizado, tener en cuenta que 'las masas reclaman la unidad' y prestar o¡dos atentos a estas vigentes y perentorias palabras: 'Los esp¡ritus nobles, elevados y sinceros de la revoluci¢n, perciben y respetan as¡, por encima de toda barrera te¢rica, la solidaridad hist¢rica de sus esfuerzos y de sus obras. Pertenecen a los esp¡ritus mezquinos sin horizontes y sin alas, a las mentalidades dogm ticas, que quieren petrificar e inmovilizar la vida en una f¢rmula r¡gida, el privilegio de la incomprensi¢n y los egotismos sectarios'.....Luchemos por la unificaci¢n hoy m s que nunca, pues 'una pol¡tica reaccionaria causar , finalmente la polarizaci¢n de las izquierdas. La contraofensiva capitalista har  lo que no ha podido hacer el instinto de las clases trabajadoras: el frente £nico proletario'". Escuchemos una vez m s las palabras de Georgi Dimitrov: "La causa del comunismo exige no una lucha abstracta, sino una lucha concreta contra las desviaciones; un rechazo pronto y decidido a todas las tendencias da¤inas de acuerdo como se presenten, y la rectificaci¢n a tiempo de los errores. Reemplazar la necesaria lucha concreta contra las desviaciones por un peculiar deporte - la caza de desviaciones o desviacionistas imaginarios - es una intolerable y da¤ina distorsi¢n". Para sintetizar lo dicho: Hoy enfrentamos un peligro fascista en desarrollo. Para combatirlo debemos desarrollar el frente unido, movilizando a las m s amplias masas. Para estar en condiciones de generar tal frente y dirigirlo, es necesario un Partido Comunista que enarbole defienda y aplique la ideolog¡a revolucionaria, el Marxismo, hoy Marxismo-Leninismo-Mao¡smo, y adem s, desarrollar un pensamiento espec¡fico que traduzca estos principios de acuerdo con la realidad concreta de cada pa¡s. Para todo esto necesitamos aplicar los principios del frente unido para desarrollar un movimiento vigoroso en pos de estos objetivos. Un partido Comunista, un partido de la revoluci¢n como el que se necesita para enfrentar exitosamente al fascismo, no nacer  del contubernio de unas cuantas figuras, ni de la fusi¢n de unos cuantos organismos, aunque figuras y organismos pueden y deben jugar un importante papel. Un partido como el que necesitamos, s¢lo surgir  de la lucha por los objetivos comunes. Partido y frente £nico. Frente £nico de unidad y lucha, esto es lo que necesitamos.